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4 Cosas que descubrimos sobre el universo, desde mi primer curso hace 20 años

Una de las experiencias que recuerdo con emoción es la primera vez que asistí a un congreso, curso o escuela internacional. En mi caso eso ocurrió hace veinte años, en agosto de 1999. Se llamaba “Mexican School of Astrophysics”, así en inglés porque era internacional y no todos hablaban español. Muchas cosas pasan en veinte años sobre todo en la ciencia.

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Foto: Poster del Mexican School of Astrophysics de 1999

Visitar otro país era en sí toda una aventura. Anteriormente solo había visitado México en una excursión familiar que hicimos cuando yo tenía seis años de edad. Así que esa ocasión fue mi primer viaje al extranjero por mis propios medios.

A la Escuela asistimos dos personas de Guatemala. Aparte de mí también iba un compañero de la carrera que ahora también es profesor en la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la USAC.

Recuerdo que en ese entonces éramos auxiliares de cátedra y no teníamos mucho dinero. Hicimos el viaje por tierra desde la ciudad de Guatemala hasta Guanajuato. Fue casi día y medio de camino.

Llegamos un día antes del inicio de la Escuela. Teníamos cubierto el alojamiento pero ese día corría por nuestra cuenta si queríamos quedarnos en el hotel del evento. Como era muy caro, esa noche nos quedamos en un hotelito más barato. Mi compañero y yo éramos los únicos estudiantes a nivel licenciatura. Todos los demás eran estudiantes de maestría y doctorado. Fue la primera vez que me topé con la cruda realidad: en Guatemala necesitamos postgrados en ciencias.

Recuerdo que todos los profesores eran eminencias en sus campos y eran personas de lo más amables y cordiales. Fue la primera vez de muchas que me sentí bienvenido en un mundo científico que no conocía.

Fue hace 20 años y cómo decían, han pasado tantas cosas. Existen campos de la ciencia totalmente nuevos y muchos conceptos han cambiado. Pienso en algunas cosas que se enseñaron en los cursos impartidos en aquella oportunidad:

No se sabía que el universo se expandía aceleradamente. Se sabía que se expandía pero que la expansión era cada vez más lenta. Fue 1998 que se realizaron las observaciones que cambiaron nuestra visión del universo, comprobando que la expansión en realidad se acelera. Tal descubrimiento ganó el Premio Nobel de Física en 2011.

En esos años no se sabía si las partículas llamadas neutrinos tenían masa o no. Fue alrededor de esa época que los experimentos demostraron que el neutrino presentaba oscilaciones en sus propiedades, implicando que efectivamente, el neutrino era una partícula con masa. Este descubrimiento ganó el Premio Nobel de Física en 2015.

En ese tiempo aún no se tenía idea de cómo sucedía la colisión de dos agujeros negros. Se necesitó contribuciones de muchos científicos, trabajando en supercomputadoras y que permitió calcular las ondas gravitacionales emitidas en el proceso.

Tampoco se tenía la confirmación experimental de la existencia de las ondas gravitacionales, algo que sucedió apenas en 2015 y es la prueba de que la teoría de la relatividad general describe correctamente el espaciotiempo en campos gravitacionales intensos. El descubrimiento de ondas gravitacionales ganó el Premio Nobel de Física en 2017.

 
Con estos ejemplos vemos directamente el avance de la ciencia y cómo se consolida el conocimiento que los humanos buscamos incansablemente. Lo que es increíblemente emocionante es que todo ha sucedido en el transcurso de nuestras vidas. A mí en lo personal me deja la sensación de haber vivido ya una pequeña parte de la historia de la ciencia. Me da una profunda alegría el haber entendido, con base en los conocimientos adquiridos en mi carrera, el trasfondo y la esencia de algo que quedará registrado como grandes logros en la historia de la física.

Recuerdo que toddos aquellos cursos fueron en inglés. Fue una increíble oportunidad para practicar el idioma. Sin embargo, no solo el nivel de los cursos era alto sino que mi inglés no era tan bueno, así que regresé con más dudas de las que tenía antes de ir.

Aclaro que el hecho de no haber entendido los temas en su totalidad no es de ninguna manera una pérdida de tiempo y recursos. El objetivo de estas actividades va más allá de transmitir conocimiento. Se trata de tener un experiencia global que incluye conocer cómo se hacen las cosas en otros lugares, el intercambio de experiencias personales, el poder abordar de primera mano a los científicos expertos, etc. En resumen, se trata de aprender que hay un mundo más grande de la esfera inmediata en la que nos desenvolvemos día a día.

La influencia que dejan estas experiencias son cosas que no se pueden cuantificar, pero pasan a formar parte integral de la persona y hacen que un estudiante decida dedicar su vida a la ciencia. A mí, por ejemplo, me dejó claro que lo que yo quería, sin duda alguna en mi corazón, era convertirme en científico.

Enrique Pazos
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Enrique Pazos. Físico, protector de la verdad y viajero del tiempo. Profesor de física y matemática en la Universidad de San Carlos. Montañista de a ratos, curioso de tiempo completo. @enriquepazos


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