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Así aprendí a amar a mi hijo gay

Las madres pasamos por momentos de aprendizaje para los que nadie nos prepara. Cada hijo es una aventura distinta que debemos navegar sobre la marcha, mientras luchamos por mantener la confianza suficiente para dejarlos tomar sus propias decisiones. Los desafíos que debemos afrontar durante este proceso nos enseñan la importancia de tomar cada día a la vez. 

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Esta es una opinión

"Sentía un miedo terrible por mi hijo, porque sabía lo que el mundo pensaba de las personas como él".

Foto: Doris España

Soy madre de tres maravillosos hijos, cada uno con sus virtudes, su carácter y sus retos, pero considero que he sido una mamá muy dedicada en su crianza y cuidado. Soy, además, una mujer religiosa y de una fe sólida, algo que he tratado de transmitirles a mis hijos desde pequeños, pero que no siempre ha sido fácil.

El segundo de mis hijos es un hombre sumamente valiente y enérgico en sus convicciones. A pesar de que lo amo sobre todas las cosas, nuestra relación fue sumamente retadora durante su adolescencia debido a su orientación sexual. En una ocasión, cuando él tendría trece o catorce años, y las diferencias entre él y su hermano eran muy evidentes, tomé la decisión de consultarle a un terapeuta si era posible que mi hijo tuviera una confusión con su sexualidad, y aunque él me aseguró que era muy temprano en su desarrollo para determinarlo, continué sintiéndome inquieta por su actitud.

Durante un tenso viaje familiar, el año después de que mi hijo se graduara del colegio, las cosas entre él y yo llegaron a un impase. Luego de varias discusiones fuertes, en especial una sobre la forma en la que se expresaba frente a su hermana, mi hijo me confesó que le gustaban los hombres. A pesar de que no sabía qué decir, tomé el camino que muchas madres olvidamos al enfrentarnos con realidades tan chocantes como esta, y le dije que lo amaba sin importar quién le gustara.

Sin embargo, conforme pasaron los días, fui sintiendo un vacío y un dolor inexplicables. Sentía un miedo terrible por mi hijo, porque sabía lo que el mundo pensaba de las personas como él. Sabía el dolor y el sufrimiento al que estaría expuesto el resto de su vida, porque yo había tomado parte en replicar esos pensamientos.

Aunque no me gusta admitirlo, pase varios años diciéndome a mí misma que había fracasado como madre. Pero me sentía más culpable porque muy dentro de mí, no sabía si iba a poder enfrentarme al mundo como la madre de un hijo abiertamente homosexual.

Mucho se habla de la pena y la vergüenza por la que atraviesan las personas LGBTIQ hasta asumir sus verdaderas identidades, pero por pena y por vergüenza, son pocos los padres y las madres que son capaces de admitir que a veces el egoísmo y el instinto propio de supervivencia son más fuertes que el instinto paternal.

En mi caso, Dios puso en mi camino ángeles para ayudarme a entender que, ante todo, era la madre de un gran hijo. Cuando le conté mi dolor a mis amigas más cercanas, todas me respondieron con tanto amor y aceptación hacia él, que pude sentir el peso de la vergüenza caerse de mis hombros.

Uno de los frailes de la iglesia a la que voy me preguntó si amaba menos o igual a mi hijo después de saber que era homosexual y le dije que lo amaba más porque sabía lo mucho que iba a sufrir. Él me respondió: “Ese es el amor de Jesús, amor incondicional. Es todo lo que tiene que hacer. Su hijo es bienvenido a esta casa y bienvenido, si quiere, a hablar conmigo.” Jamás voy a poder expresarle a ese fraile lo mucho que sus palabras ayudaron a sanar mi corazón.

Mi hijo es un hombre correcto, divertido, con una mente brillante, pero ante todo, es un hombre feliz de ser quien es y de sentirse aceptado por su familia. El temor que siento por él, por lo que el mundo le puede hacer o decir, sigue allí. Sin embargo, lo logro acallar cuando me recuerdo a mí misma que he ayudado a que él, al igual que mis otros hijos, puedan mantenerse fuertes ante la adversidad y ser fieles a quienes son y a lo que creen. Aún guardo conmigo las palabras de ese fraile y me aseguro a mí misma que he hecho un buen trabajo como madre porque le he dado a mis hijos el amor incondicional que Jesús nos ha dado a todos, en especial a aquellos que nuestra sociedad hace de menos.

Doris España
/

Madre de tres maravillosos hijos, católica, administradora de empresas, y dirige una empresa de producción de alimentos. Vive feliz.


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    Caifas López /

    12/10/2019 5:37 PM

    Entre los mejores escritos que he leído en Nómada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jorge Cruz /

    12/10/2019 10:51 AM

    Importante la tolerancia y la aceptación de las personas con sus diferencias, no porque una persona sea gay es una mala persona, existen en el mundo personas buenas y malas independientemente de su orientación o genero o condición social u otro distintivo.

    Aplaudo enormemente la actitud de esta madre luchadora, al aceptar y amar incondicionalmente a su hijo, que Dios les bendiga y lo proteja de esta sociedad misogina e intolerante.

    Es importante que ayudemos a construir una sociedad en donde abracemos y celebremos nuestras diferencias, aceptemos y toleremos a quienes piensen o sientan o sean diferentes en algún sentido a nosotros o a nuestras creencias.

    Soy catolico y como creyente en Dios, estoy 100% seguro que Dios nos ama incondicionalmente, con ese mismo sentimiento tenemos que amar a nuestros semejantes.

    Mis mejores deseos para usted señora y su bella familia, ame a sus hijos por encima de cualquier cosa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Flik /

    12/10/2019 8:00 AM

    Mi respeto X ese amor incondicional. Mi admiración X q a pesar de tu ideología religiosa tu amor es incondicional. ❤️ La tolerancia y compasión se enseñan en casa.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miriam /

    11/10/2019 8:08 AM

    Todo mi respeto para usted Doris, así debería ser siempre, que los hijos puedan sentirse apoyados, aceptados y amados sobre todas las cosas. Seguro hizo una excelente labor con la crianza de sus hijos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      11/10/2019 2:08 PM

      Si hubiera hecho una excelente labor entonces el hijo no estuviera en esa condición. El gay se hace no nace.

      En esta historia no se habla del padre, por qué? que pudo haber sucedido en la ausencia del padre? será que ese no fue el detonante de lo que hoy es el muchacho?

      Que bien que lo ame porque es su madre, pero no piensen que los demás tengamos consideraciones especiales por ser gay.

      ¡Ay no!

      7

      ¡Nítido!

        Xxx /

        11/10/2019 4:11 PM

        Como persona gay, te aseguro que no es algo que elegí o me "hicieron". Pasé la mayor parte de mi vida tratando de no ser gay.
        Te entiendo, yo también fui condicionada por la sociedad a pensar que era una condición o una enfermedad. Por eso luche tantos años contra eso.
        Si decidí "ser gay" en el sentido que decidí dejar de negar algo tan importante de quién soy. Espero que algún dia conozcas el alivio y la paz que se siente aceptar una verdad que no puedes cambiar y decidir aceptarte y amarte incondicionalmente. Me da curiosidad que te llevó a la conclusión que es algo que se hace, que experiencia has tenido. Es cierto que para la mayoría de personas, la sexualidad es una escala de grises, no es blanco y negro. Saludos!

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

          Marlon Suarez /

          11/10/2019 4:37 PM

          También me da curiosidad saber en que te basas en que es algo con lo cual se nace.
          Fui alcohólico y drogadicto por muchos años, arrastré a mi familia, amigos y trabajo a lo más bajo.
          En algún momento me dijeron que era hereditario, que era esto y que era lo otro. La verdad es que con la ayuda de Dios salí adelante, mi vida él la cambio en un abrir y cerrar de ojos, fue una vuelta de calcetín.
          Solo su misericordia.

          Estoy seguro que si Dios pudo cambiarme y regresarme al camino correcto también lo puede hacer con cualquier condición.

          Saludos.

          ¡Ay no!

          1

          ¡Nítido!

    Gamaliel Saggese /

    10/10/2019 11:06 PM

    Pienso que es de puta madre la actitud de esta señora, lamentablemente el temor hacia la aceptacion siempre estara ahi, solo recordemos que como padres solo podemos amar incondicionalmente a nuestros hijos y enseñarles tolerancia, respeto y amor propio.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Verónica /

    10/10/2019 9:14 PM

    Es una gran madre, los testimonios de amor, caridad, tolerancia y aceptación empiezan en casa...la familia....se ama más normalmente al que se cree más vulnerable...¡¡¡sigan adelante!!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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