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El arte de la distancia: alejarnos para ver mejor

En este momento me gustaría estar en un museo. No importa cuando lean esto. Pero estoy haciendo lo único que un interiorista que se las da de crítico de arte puede hacer mientras una preocupante pandemia avanza por el mundo, estoy encerrado en casa practicando el distanciamiento social.

Blogs Arte Coronavirus COVID-19 distanciamiento P369
Esta es una opinión

"Despacho en una Ciudad Pequeña". Edward Hopper. 1953.

Aún trabajando desde casa, mi mente trata de gastar el gran tiempo libre al que no estaba acostumbrada en reflexiones sobre la situación actual que estamos atravesando, mis pensamientos caen muchas veces en factores como la desigualdad social, la incertidumbre del futuro y la soledad física necesaria para “aplanar la curva” de contagios.

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Por las noches estos pensamientos pueden ser abrumadores y como siempre, me refugio en el arte que me recuerda que la humanidad ha pasado por situaciones difíciles y aún así el espíritu creativo ha florecido y hecho avanzar más allá de cualquier coyuntura.

He aprovechado para visitar de forma virtual los grandes museos del mundo, que actualmente se encuentran cerrados, y pasear por esas salas vacías solo para detenerme frente a las piezas más icónicas y tratar de acercarme hasta que el pixelado de la pantalla de mi celular no permite distinguir nada más que manchas sin sentido.

Entre mis caminatas fingidas por las salas, me topé con un cuadro de La Anunciación, específicamente la interpretación de El Greco que se encuentra en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

 

"La Anunciación". El Greco. 1576.

"La Anunciación". El Greco. 1576.

Me recreé viendo los detalles, los colores vivos, las figuras alargadas típicas del autor y luego noté que mi vista se quedó más tiempo del usual observando el espacio entre las figuras, notando ese aire sagrado pintado en la escena, la silueta sin forma de algo que pasa entre el ángel que trae noticias y la joven mujer, María, que las escucha. El alejamiento entre ambos.

Pensé en la timidez botánica de las copas de los árboles que crecen sin tocarse en algunos bosques, en comunicación silenciosa con sus compañeros que saben que el sol debe llegar a todos.

 

"Fisuras de Timidez en la Plaza San Martín. Buenos Aires, Argentina".

"Fisuras de Timidez en la Plaza San Martín. Buenos Aires, Argentina".

"Fisuras de Timidez en la Plaza San Martín. Buenos Aires, Argentina". Dag Peak. 2003. Propiedad: WikiCommons
Volviendo a La Anunciación, es uno de mis temas pictóricos favoritos, y tal vez por eso esta cuarentena no me ha sido tan pesada. Siempre me ha fascinado la delicada armonía entre los personajes y, sobre todo, la usual soledad de las habitaciones en que se encuentran pero al mismo tiempo percibimos el diálogo que está ocurriendo. Los detalles de los gestos y sobre todo las manos que se extienden pero que nunca se han de tocar.

 

De la serie "Jerarquías de Intimidad. La Anunciación" Luis González Palma. 2007

De la serie "Jerarquías de Intimidad. La Anunciación" Luis González Palma. 2007

De la serie "Jerarquías de Intimidad. La Anunciación" Luis González Palma. 2007
Y de nuevo pienso que es imposible que dicho mensaje se pueda transmitir si representásemos al ángel murmurándole al oído a María, que ese espacio funciona como los silencios en la música, regalando oxígeno para respirar y continuar tocando.

 

"Anunciación del Altar de Gante" Hubert y Jan Van Eyck. 1432.

"Anunciación del Altar de Gante" Hubert y Jan Van Eyck. 1432.

Ahora, intenta acercarte a la fotografía sobre este texto hasta tocarla con la punta de la nariz y notarás como los colores se mezclan y la imagen se borra, la vista se cansa y debemos parpadear varias veces para volver a ver como usualmente lo hacemos, porque para apreciar las más importantes obras de arte siempre tendremos un espacio que permita contemplar con seguridad aquella enorme y sublime carga emocional.

[Leé: “La clave de cómo superar esta situación es ayudando a otros a superar esta situación”, por Francelia Solano]

Quizás los museos lo saben y por eso interponen un bolillo de terciopelo que nos separa un metro de aquella pieza que admiramos y que no necesitamos tocar, porque podemos percibirla. Igual que el arte, la compañía y el cariño son sentimientos sublimes que podemos percibir, aunque no lleguemos a tocarnos con aquellas personas que apreciamos.

 

"200 Años no son Nada" Museo del Prado, sala 12. 2019.

"200 Años no son Nada" Museo del Prado, sala 12. 2019.

Si se preguntan si tomé el tema de Covid-19 como una excusa para hablar de arte, están en lo correcto, el objetivo de este artículo es distraerte un poco del tema que cada día crece de forma alarmante y poner, aunque sea, 5 minutos de distancia para respirar un poco.

También quiero decir que no vale la pena abrumarnos, vienen momentos inciertos que debemos afrontar como humanidad, sin embargo estoy seguro que hemos de avanzar y que el ingenio florecerá en todas las ramas de conocimiento para que nosotros y nuestras familias se sientan seguras lo más pronto posible, pero ese trabajo se hace desde laboratorios, talleres y, también, desde cada casa donde estamos temporalmente aislados.

Mientras vamos envejeciendo es muy común desarrollar presbicia y con ella toca perfeccionar el arte de estirar el brazo para poder enfocar cualquier texto en nuestras manos, tal vez es la experiencia acumulada que nos recuerda que la distancia vale la pena y que al final veremos todo más claro.

 

"Abrazo Infinito" Lina Ávila. 2017

"Abrazo Infinito" Lina Ávila. 2017

Un abrazo para todos y todas.

Juan Pablo Hernández
/

Guatemala. 1986. Arquitecto por profesión, restaurador por vocación e interiorista de tiempo completo. Dicen que soy sensible como defecto.


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