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El rock latino sigue, hasta con chunches

Álvaro Rodríguez de Bohemia Suburbana explora terrenos sonoros propios y lanza su disco debut con Abzurdo. El proyecto ofrece una batidora de estilos totalmente personal que enmarcan historias de amor.

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Esta es una opinión

Foto: Revista Capiusa

Bajo el nombre de Ana Crónica, la banda Abzurdo del cantante, guitarrista y tecladista peruano-guatemalteco Álvaro Rodríguez, lanza su disco debut. Rodríguez es miembro habitual y cofundador de Bohemia Suburbana. Este es su segundo proyecto como líder, después de dirigir Pata de Conejo. Acá prefiere tomar más las riendas de proyecto, incluso de grabarse, para entregar un disco aventurero, experimental y en cierto modo muy personal, que deriva en tonadas de rock, latino, electro y pop.

Desde su proyecto anterior Rodríguez cantaba y ahora sigue en su empeño. Es obvio que no estamos ante una voz poderosa ni tampoco de amplio registro. Arriesga poco, porque no se atreve con lo agudos. Quizá es de voz uniforme, pero a cambio tiene buena expresión y eso le ayuda a interpretar lo escrito por él mismo. Algunas, que datan de diez años hacia atrás. Incluso en los seis años que duró su estancia en EEUU. (Miami y Los Ángeles).

Para este proyecto se acompaña de Eddie Méndez en los coros, Paul Vottelier en la batería y Elder Menéndez guitarra y coro. Son todos. Esto nos hace ver dos cosas: la austeridad con la que trabajó, y que prácticamente él toca la inmensa mayoría de los instrumentos. De hecho se sabe que es poseedor de los más variados instrumentos y artefactos sonoros, con los que juega e inventa. Tal como eventualmente lo vemos en vivo cuando toca con Bohemia.

El disco inicia con Humanidad, donde clama porque al final no nos devoremos entre nosotros. “Naufragamos todos/ junto a un ángel roto/ qué problema/ tan complejo somos. Humanidad tienes que reflexionar/ el mar no va a durar toda la vida”. Es una pieza con fuerte carga electro, sin obviar ese toque rock. Le continúa la canción más suramericana de todas, Yo quiero ser un gato. El ritmo de la chacarera se fusiona con la guitarra eléctrica. Acá habla de amor en un marco social conflictivo. La ternura le sale con ironía: “Yo quiero ser tu gato/ que bonito es tu amor/ que bonito es ser amado”.

La más pegajosa de las canciones es La magia mía. Es rock pop. Sí, es otra canción de amor. Acá se arranca frases como, “con un pincel en la pared/ escribiré un poema que rime muy bien con tu nombre”. Lástima que en la hechura de su letra haya tropiezos métricos. Un mal que no es exclusivo de él que conste. Le sigue Platanito con frijol, que parece evocarnos a Prince. Entremezcla ese teclado funky con efecto de wah wah. Incluso, refuerza parte de la banda con el sonido de metales. Una canción que suplica amor para estar feliz.

Uno de los temas que llama la atención, con perfume a Bohemia, se titula Burbuja de neón. Tiene sonidos electrónicos pero también la densidad del rock indie. El coro subraya el estribillo como también los efectos y atmósferas poderosas producida por el teclado y los efectos, y un drum machine a tiempo lento. Por cierto la letra resulta críptica. ¿Cómo entender “Burbuja de neón/ queremos ver el sol/ la lluvia sacudió la tierra y sus errores”? En fin el disco ofrece otros temas más donde hay un rock indie neto Alunada, Enmarañada y La solución.

Al final uno se queda con sabor de boca de que el rock latino aún tiene vida y vertientes nuevas. Y que este músico que vemos en el escenario ante una masiva audiencia, dedicado a tocar teclados, piano, moog, melódica, guitarra y cuanto chunche encuentra, tiene un mundo musical muy propio, con una energía creativa por ratos desconocida y con un sentido comercial inesperado. ¿Absurdo? No. Cuerdo más bien.

Jorge Sierra
/

Lleva quince años dedicado al periodismo musical. Ante cada concierto, disco y encuentro con músicos lleva en mano su libreta de notas. Los programas radiales que dirige le han demandado ser un escucha de amplias miras.


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    Jorge Sierra /

    10/03/2019 10:58 PM

    En respuesta a tu solicitud Álvaro acá te traslado los párrafos donde encuentro (por que no solo sucede en una canción) lo que para mí incurre en atropellos métricos. En La magía mía, se nota en: “...es como una película/en la que tu y yo salíamos. Si es que soy de la farándula/ ahí está la magia mía”. Luego en la mencionada Burbuja de neón ocurre en; “...es un girasol/ movimiento de reloj/ gravitando/ en la órbita de ti voy”. Otro ejemplo es en Enmarañada muy notorio en el pasaje: “...el fulgor como una cereza/ dulce y ácido/ en tu boca sabrá/ cuando estás/ toda enmarañada...”. Gracias por tu lectura. Saludos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Alvaro Rodriguez /

    04/03/2019 8:10 AM

    Que onda Jorge! Gracias por la nota muy buena! explicanos a cuál tropiezo métrico te refieres en particular.

    Escribí a que frase te refieres así puntualizamos mejor de tu observación.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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