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Los señores feudales de La Candelaria

Sea que la entendamos, la valoremos, la cuestionemos o la detestemos, no puede negarse que la Semana Santa en Guatemala es el principal fenómeno cultural de este país y, en consecuencia, la tradición que más posibilidades tiene de sobrevivir frente a la globalización y las nuevas formas de pensamiento.

Blogs Blogs Iglesia católica Jesús de Candelaria P369 Semana Santa
Esta es una opinión

Procesión de Jesús de Candelaria en su recorrido tradicional de Jueves Santo

Foto: Hermandad de Cristo Rey

Su trascendencia, peso e incidencia las han tenido claras las familias dominantes, esas que ahora con más descaro que sutileza manejan el control político, social y económico. No resulta extraño pues, que algunos personajes hayan dirigido hermandades y a otros los veamos participar ataviados de cucuruchos durante el Domingo de Ramos, Jueves Santo y Viernes Santo, tanto en la capital como en La Antigua Guatemala. 

Hace unos días, una de las familias cercanas a las élites tuvo que dejar la administración de la procesión más grande del país: la de Jesús de Candelaria. Tras casi medio siglo al frente de la asociación, al clan de los Pellecer no le quedó más que hacerse a un lado, y no por decisión propia, sino porque se les acabaron las justificaciones ante tantas anomalías, nepotismo, favoritismo y actos siniestros que impulsaron para mantenerse al frente. 

Ni Manuel Estrada Cabrera logró perpetuarse tanto tiempo en el poder como lo hizo Fernando Pellecer Arellano con sus 47 años al frente de La Candelaria. Fue en 1972 cuando el sacerdote Marco Aurelio González Iriarte -quien a la postre se le otorga el título honorífico de monseñor- es nombrado párroco del templo y sustituye a Marco Antonio Asturias Rosales, presidente de la hermandad y hermano del premio Nóbel de Literatura que nació y creció en ese barrio, debido a un derrame cerebral que sufriera.

El nuevo cura llegó para establecer una lógica distinta: convertir la hermandad en una asociación civil, que le permitiera fortalecer su capacidad de gestionar y obtener recursos económicos ante las familias piadosas y adineradas, pero también mayor independencia y autonomía para administrarlos. Esto, bajo la anuencia del arzobispado de ese entonces.

Para ese momento, Fernando Pellecer ya llevaba algunos años colaborando en La Candelaria, y aunque no pertenecía a ese exclusivo círculo de familias acaudaladas, era un personaje devoto del nazareno. Provenía del sector farmacéutico, con excelentes relaciones con las élites y con un hermano abogado, Arturo,  que asesoraba legalmente a varias familias de azucareros, entre ellas los Berger y los Widmann. 

Tras este nombramiento, la procesión desplaza de su círculo dirigencial a las personas del barrio, con lo cual el patriarca de los Pellecer logra tejer una sólida red de poder con el apoyo de leales colaboradores, que no se circunscribe al asunto económico, sino a decir del historiador Walter Gutiérrez, al crecimiento de su capital político y social, indispensable para penetrar en los círculos de poder y afianzarse en ellos. 

 

El sacerdote Marco Aurelio González Iriarte, quien se retiró de la iglesia de Candelaria tras el intento de fiscalización.

La cuenta sin fondos

En la medida que fueron creciendo, los hijos de Fernando fueron ocupando espacios de control claves dentro de la asociación, que les permitía consolidar el poder de la familia y la blindaba ante cualquier intento de fiscalización o desplazamiento, incluso por parte de la misma iglesia. 

“En esa línea de análisis, la familia Pellecer Valenzuela logró posicionarse en el imaginario de la Semana Santa de la ciudad de Guatemala desde representaciones como las de la blancura, la empresarialidad y el prestigio social (aunque sea una familia de capas medias), logrando subordinar así a un gran número de personas, tanto a varios que colaboraban en la asociación de Jesús de Candelaria como a cargadores, cargadoras y feligreses en general, para que su control sobre la entidad y el culto a las imágenes de devoción no fuese cuestionado. Al contrario: construyeron la hegemonía necesaria para mantenerse en el poder. Funcionaron esas relaciones tal y como opera el poder económico y político en Guatemala a niveles mayores, es decir, a través de la legitimación de un deber ser incuestionable”, explica el historiador Mauricio Chaulón, quien en su tesis de maestría estudia las representaciones sociales y relaciones de poder en la Semana Santa guatemalteca. 

En el 2001 se da una situación que fragmenta la que, hasta ese momento, era una indestructible alianza entre la directiva de La Candelaria y monseñor González Iriarte.

El lunes de Pascua de ese año, los músicos de la banda no pudieron cobrar sus cheques correspondientes al pago por haber tocado en la procesión; estaban sin fondos. Se apersonan a la oficina del prelado, quien no tenía una explicación sobre lo sucedido. Según fuentes que atestiguaron los hechos, Pellecer Arellano utilizó ese dinero para asuntos de su empresa familiar. 

Tras no recibir una aclaración sólida por parte del presidente de la asociación, González Iriarte intentó equilibrar el poder imponiéndole un comité administrativo integrado por reconocidos cucuruchos, para que acompañara y fiscalizara su gestión. 

Cuando éste empieza a operar, casual y misteriosamente desaparece la base de datos con la información de todos los devotos antes de iniciar el proceso de inscripciones. La misma, dicho sea de paso, estaba a cargo de Carlos Pellecer, uno de los herederos del clan. Monseñor intentó tener acceso a esa información, contrata técnicos para que verificaran lo sucedido y realizaran los ajustes necesarios. Tras esta decisión, empezaron a circular agresivos anónimos en los que se cuestionaba y desprestigiaba al padre Maco y a los integrantes de dicho comité, boicoteando con ello el trabajo de la asociación.

Veinte años más

Lo cierto es que, tras años de relación, los Pellecer manejaban información íntima, sensible y delicada del cura quien paradójicamente se caracteriza por tener, como sus antiguos aliados, una línea ideológica ultraconservadora. Si él se atrevía a denunciar los hechos, ellos estaban seguros de que el prelado saldría mucho más afectado. Tras las amenazas y el sabotaje sistemático que sufre la misma asociación, por sugerencia del entonces monseñor Rodolfo Quezada Toruño, González Iriarte se retiró finalmente de La Candelaria en abril del 2002, y los Pellecer lograron quedarse casi veinte años más.

Y si bien la procesión creció en número de cargadores, orden y solemnidad, se volvió un cortejo en donde muchos ciudadanos eran agredidos e intimidados por algunos colaboradores cercanos a los Pellecer. Su obsesión por la disciplina y las formas provocó escenas vergonzosas, imprudentes y alejadas de cualquier sentimiento de compasión y caridad cristiana, no sólo contra los cucuruchos mismos, sino contra transeúntes y periodistas acreditados que trataban de hacer su trabajo durante el desarrollo del mismo. 

A nivel estético, el cortejo de Jesús de Candelaria se distinguió en los últimos 47 años -salvo algunos momentos- por sus limitaciones, mal gusto y falta de criterio artístico. Esta opinión es compartida por Walter Gutiérrez, quien continúa el legado del maestro Haroldo Rodas al escribir crónicas de cada Semana Santa desde la óptica de la historia del arte. A su juicio, La Candelaria se ha mantenido atrasada estéticamente y ha dado los aportes más pobres; esto, a pesar de los enormes recursos económicos que la asociación se agencia cada año. 

Pero ninguno de estos señalamientos parecía importarle a los Pellecer. Total, su cercanía con la gran patronal, que devotamente se presenta a la procesión a cargar su turno de Honor Salida, el más caro y exclusivo de todos (Q800, cada turno), les ofrecía legitimidad y estatus. Y al contar con el reconocimiento de las élites, más la indiferencia cómplice de la iglesia, tuvieron la oportunidad de justificar y esconder muchos de sus actos. 

 

Fernando Pellecer Arellano, presidente de la hermandad por más de 40 años.

Y, sin embargo, al feudo le llegó su hora

Durante el período del arzobispo Oscar Julio Vián, la cúpula eclesiástica inició un proceso de intervención de las hermandades y asociaciones de pasión más importantes de la ciudad capital, con el fin de reestructurarlas y fiscalizarlas. Por alguna razón dejó de último a La Candelaria, que en efecto funge como asociación civil y, en consecuencia, no requería de estatutos aprobados o validados por la iglesia. Finalmente comprendió que esa estrategia, de la que en su momento fue copartícipe, se le salió de las manos y decidió actuar para enfrentar el descontrol. 

En lugar de Pellecer Arellano fue nombrado Oscar Fernando Castellanos González, un devoto de Jesús de Candelaria a quien se le reconoce por su integridad, sentido de colaboración, responsabilidad y apertura. Pero también es una persona cercana a los círculos de poder, en particular de Marco Augusto García Noriega, poderoso cucurucho con notable influencia en las hermandades de la Escuela de Cristo y Jesús de La Merced de La Antigua Guatemala; involucrado por años con el sector azucarero, expresidente del CACIF y exrepresentante legal de Aceros de Guatemala.

A pesar de lo anterior, para quienes conocemos, estudiamos, entendemos y participamos de la Semana Santa allende de creencias y dogmas religiosos, la salida de Fernando Pellecer y su clan era urgente, necesaria, y constituye una bocanada de aire fresco para la historia y el futuro de una de las procesiones más antiguas e importantes del país. 

La transparencia, la rendición de cuentas y las calidades humanas no son exclusivas de la gestión pública. Al fin y al cabo, visto desde una óptica religiosa, un buen cristiano -en este caso un buen cucurucho- tiene el deber moral de actuar de acuerdo con los preceptos de la divinidad en la que cree, y ser luz ante muchos como nosotros que, sin practicar la fe, tenemos clarísimo el panorama. 

¿O no?

Fernando Barillas
/

Desobediente. Ex vocero de gobierno. De aquéllos a los que les decían Los Peludos. Consultor de comunicación e integrante de Antigua Al Rescate. Ha aprendido a tener paz antes que tener razón. En este espacio se representa a sí mismo, a sus perros y gatos —quizás—.


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    alejandro rivera /

    28/10/2019 9:56 PM

    Las procesiones fuera del aspecto tradicional y ornamental que dan a la semana santa no proporcionan ningun aspecto positivo para el desarrollo humano y social del pais. Esto ha sido demostrado atraves del tiempo, pues ni saliendo muchas de ellas en distintos puntos del pais, se ha logrado que Guatemala salga de su situacion de atraso en que se encuentra estancada desde hace muchisimos años. Por eso como expresaba una antigua cancion: no basta rezar para conseguir la paz.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Jaime Rabanales /

      07/11/2019 1:50 PM

      Por supuesto que una procesión religiosa no es la solución a un atraso de un país sería sofocante y malévolo echarle culpa de todo lo malo, pero contribuye en mucho, piense por un momento en los músicos, las imprentas que se proveen de ingresos durante el ciclo cuaresmal y de semana santa con la interpretación musical, la impresión de folletos y turnos, por su lado también en aquellas personas de utilería que se afianzan de algún ingreso por su trabajo dentro del cortejo, lo mismo que la economía informal que bien que mal pueden lograr algún ingresos, por otro lado el turismo que viene específicamente a ver los cortejos procesionales (para el cual dichas actividades son una muestra de arte, distinción a bien del País, contrario al desaliño que algunos venden), también están las personas que trabajan en sastrería con la confección de túnicas y uniformes ¿no mueve eso un poco la economía en favor de muchos?.

      Por su parte un desarrollo social no tiene que ver solo con economía también con la cultura, conoce usted el legado musical que posee Guatemala entorno a esta actividad religiosa, que en su mayoría son composiciones de autores nacionales tales como Rafael Álvarez Ovalle, que se han compuestos piezas literarias entre ellas de Miguel Ángel Asturias; también en lo social son muchas personas entre ellas jóvenes que emplean su tiempo dentro de estas instituciones de una forma sana y porque no decir para ellos feliz (en contra cara de otros que son desdichados con estas actividades); muchos de ellos para su desarrollo humano aprenden destrezas de organización, de escultura en arte efímero, la tradición y el folklore que dan las características culturales están presentes.

      El desarrollo del país se dará cuando sepamos elegir bien a nuestras autoridades y cuando cada quien tome responsabilidad como ciudadano de lo que le toca y erradicar la corrupción (harina de otro costal), mientras tanto nos han inculcado que somos el triste resultado de una conquista, de una historia dolorosa y que todo los nuestro no sirve o fue impuesto, desde ahí la mentalidad pesimista y perdedora que poseemos como sociedad de siempre buscar culpables.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    alejandro rivera /

    28/10/2019 9:44 PM

    Las procesiones fuera de lo tradicional y ornamental que son para la semana santa, no representan nada positivo para el bienestar y el desarrollo humano del pais. Asi salgan 10, 20, 50, 100 o 200 procesiones en ese periodo, en general para el pais nada ha cambiado ni cambiara la situacion caotica en que vivimos la mayoria de guatemaltecos, por mucha fe que tengan los cargadores y los devotos que asisten a verlas. Actualmente muchas de ellas, las que salen en dias aun habiles, lo que producen son dolores de cabeza para los automovilistas, choferes de buses, taxis y otros transportes ya que ocasionan grandes atascos en el trafico. Guatemala ya no es el pueblo-aldea de principios del siglo XX, de eso ni cuenta se dan los religiosos, porque cada procesion representa para ellos buen billete.

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    ¡Nítido!

    Mario Fernando Galdamez /

    24/10/2019 9:04 AM

    Si era necesario el cambio en Candelaria como en toda organizacion humana donde hay un lider por tanto tiempo, pero no hay que "satanizar" como lo estan haciendo varios ahora, a quien bien sirvio por tantos anos. Errores los hubieron, pero el exito de la organizacion de esta actividad espiritual fue evidente y le costara mucho a los actuales lideres igualarlo o superarlo. Hay que pedir a Dios que la organizacion en este cortejo se mantenga o supere principalmente en lo espiritual, pero que no decaiga. Yo como cucurucho de Cristo Rey, estoy preocupado. No caigamos en esa tendencia de querer ganar protagonismo haciendo leña de arbol caido. Que Dios bendiga a Don Fernando Pellecer y que ilumine a las nuevas autoridades en Candelaria.

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    carlos betancourt /

    24/10/2019 7:19 AM

    Lo descrito era un secreto a voces. Mi respeto y admiración a mi amigo Mons. Óscar Vián quien se ocupó de estos temas.
    Un aporte para Fernando Barillas: debes mejorar tu redacción. En algunos lapsos, es un tanto confusa.

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    1

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    JUAN FRANCISCO /

    23/10/2019 10:55 PM

    EXACTAMENTE, así como se cooptó la presidencia de la hermandad de Candelaria por una familia, así pasa con la cooptación de la presidencia que hay en el IRTRA con otra familia que se sienten los walt disney de Guatemala.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Vinicio Barreda /

    23/10/2019 10:17 PM

    Se ha perdido el sentido de fomentar la Fe popular
    Se debe acrecentar la fe de los cucuruchos por medio de la devoción y veneración de las imágenes de Pasión y otras devociones y NO hacer crecer el tamaño de las andas y recorridos procesionales aprovechando para esto la fe de los cucuruchos

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    juan camaney /

    23/10/2019 11:31 AM

    Como que a varios les dolio el articulo. Entiendan pagar por cargar palitos no los hace mejores seres humanos. simple y sencilla mente los estan usando para que un grupito sea el mas beneficiado del dinero que ustedes pagan, al final catolicos y protestantes terminan manteniendo lagartos....cua cua cua cua...

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      ARGENTINA MANCILLA /

      28/10/2019 2:10 PM

      ESA ES UNA FALTA DE RESPETO QUE DIGA PALITOS
      CUANDO NOSOTROS ESTAMOS EN LIBERTA DE PAGAR
      EL MONTO DE LOS TURNOS POR QUE ASI LO QUEREMOS
      Y NADIE NOS OBLIGA. COMO LO HACEN LOS EVANGELICOS
      QUE SI ES OBLIGAN A DAR DIESMO ESTEN O NO DE ACUERDO Y ESTAN MANTENIENDO A UN LIDER QUE NI SIQUIERA TIENE UNA PREPARACION

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

        alejandro rivera /

        28/10/2019 10:06 PM

        Catolicos y evangelicos protestantes aun tienen mentalidad medieval, no se dan cuenta que esa fe con la cual creen que Guatemala tendra un mejor futuro no ha funcionado durante siglos. Este pais con toda la religiosidad de la mayoria de sus habitantes no ha logrado sacar de la pobreza y pobreza extrema a sus habitantes que siempre han vivido en situacion calamitosa a pesar de tantos ruegos, procesiones, vigilias, cultos, misas y tantas superticiones mas. No basta rezar para conseguir el desarrollo y el bienestar de un pais. Se necesita accion, inteligencia, idoneidad y servicio de todos los habitantes de una nacion.

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!

    Marlon Suarez /

    23/10/2019 8:36 AM

    Todo por una idolatría pagana!

    Nuestro Señor Jesucristo no necesita hermandades de delincuentes, no necesita andas monumentales, no necesita imágenes de cualquier tipo, al contrario las aborrece, no necesita sacrificios, EL ya lo hizo por nosotros en la cruz del calvario, ¿es qué no entienden eso?

    Tu fe no tiene por qué ser demostrada de esa forma, mejor si eres gente pudiente paga salarios justos a tus empleados, ámalos y ten compasión por ellos como Cristo tiene compasión por ti y te ha dado en abundancia.

    Si eres persona pobre, no desees el mal o codicies lo que no tienes, se humilde, honrado, sirve bien a tu empleador con fidelidad.

    Pero ambos agradezca a Dios lo que les ha dado, EL sabrá por qué los tiene en donde los tiene, es parte del gran juego de ajedrez divino.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

      tutankamon /

      23/10/2019 11:26 AM

      Excelente explicacion, lamentablemente el ser humano lo primero que busca es una deidad, y por la misma hipocresia de la sociedad creen que dando un show de esos ya estan exonerados de sus pecados.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Clara Luz Rivera /

    23/10/2019 7:16 AM

    Importante que con la salida del clan de Pellecer también salga la venenosa Marta Azmitia de Hernandez quien tiene más de 4 casos en su contra por ladrona y ella era la mano derecha de Pellecer.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      juan camaney /

      23/10/2019 8:11 AM

      sera que esta es la misma señora que publicamente se desvinculo de su hijo el dipucaco luis hernandez azmitia....bueno bueno poquito a poquito se desgrana la mazorca.....como dice el dicho hijo de tigre sale con manchas....

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Victor lopez /

    23/10/2019 5:27 AM

    Se fueron los pellecer, y llegan otros a seguir con el negocio..

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!







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