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Menos mal la desnutrición era su prioridad, señor presidente

“Los niños y niñas malnutridos son el gran fracaso de nuestro país. Son ni más ni menos que el espejo que muestra nuestro rostro más terrible. Una realidad que no podemos negar. Ellos son el primer objetivo de este gobierno por los próximos cuatro años”.

Blogs Blogs Corredor Seco Fernando Barillas Hambre P369
Esta es una opinión

Foto: Fernando Barillas

Ese extracto del discurso del presidente Alejandro Giammattei, al momento de tomar posesión, en verdad alimentó la esperanza de que finalmente se atendería con la seriedad que merece el peor drama humanitario de este país, que nos ubica entre las naciones más atrasadas del mundo.

Porque la realidad de las familias con hambre en Guatemala es más cruda y compleja de lo que cualquiera pueda imaginarse desde la caótica burbuja de la gran ciudad.

Si bien en los cinturones de pobreza que la rodean se dan casos difíciles de pobreza, lo que se observa en la cotidianeidad de las comunidades aisladas de las montañas de Jocotán, en Chiquimula, es miserable, indignante: perturbador.

Niños de siete años que pesan 25 libras y que no alcanzan el medio metro de estatura; algunos no hablan ni caminan porque sus cuerpos no se desarrollaron adecuadamente. Bebés de pocos meses de nacidos con erupciones y llagas en sus espaldas porque no hay agua para asearlos. El río más cercano estará a un kilómetro montaña abajo, pero el arroyo ya viene contaminado por el uso que le dan las aldeas de arriba.

Mujeres de 23 años con semblante de señoras de 46, acabadas por la anemia y la desnutrición. Algunas madres lactantes apenas si alcanzan las cien libras de peso, porque como no tienen para darles de comer a los pequeños, alimentan con su pecho al resto de sus hijos y usualmente también a sus sobrinos o nietos.

Estos son solo algunos de los cuadros que se ven por allá. Y, sin embargo, la anterior descripción encaja perfectamente con cualquier comunidad de occidente, incluso de la región central del país. Es una realidad crudamente cotidiana.

Desde abril, el corredor seco atraviesa lo que se conoce como el período de hambre estacional, que dura hasta finales de agosto o mediados de septiembre. A lo largo de este ciclo, en la mayoría de los lugares no se registran lluvias, no se dan cosechas; no hay trabajo, ni alimentos. Básicamente no hay nada, más que hambre y olvido.

Por eso, el combate a la desnutrición crónica como una acción prioritaria del nuevo gobierno generó simpatía. No puede ser posible que, a pesar de la ejecución de cualquier cantidad de proyectos gubernamentales, y de millones de dólares destinados por países amigos a enormes organizaciones no gubernamentales en la zona, la situación veinte años después siga igual o peor.

Por consiguiente, confiando en la promesa del mandatario, se esperaba que dentro de las acciones impulsadas en el contexto de la pandemia del COVID-19, se diseñaran algunas específicas para priorizar a las familias con hambre. La lógica dice que la atención debiese empezar por los más vulnerables y marginados.

Pero no ha sido así.

Desde Antigua Al Rescate hemos monitoreado el arribo de ayuda gubernamental de cualquier tipo, al menos en las comunidades del corredor seco en Jocotán donde tenemos presencia. Hasta ahora, el apoyo recibido por parte del Gobierno en esa zona se reduce a nada.

Las cajas de alimentos, de las que tanta pompa hizo Giammattei y sus ministros, se entregaron mayoritariamente en áreas urbanas dentro del departamento de Guatemala. A lo sumo algunas se distribuyeron en Gualán y Guastatoya, en donde se dieron brotes delicados, pero hasta ahí. Sabemos que no entregarán más porque al parecer se acabaron las donaciones de la iniciativa privada, y no hay manera de que empiecen a ejecutar los Q300 millones destinados para esta emergencia. En el corredor seco, esas cajas no se conocieron.

Del Bono Familiar ni hablar. En la montaña no hay internet y son pocos quienes saben leer y escribir. Hablar de acceso a la tecnología se vuelve absurdo, irreal. Es como si este gobierno diseñara sus acciones asistenciales sin conocer la realidad de sus habitantes.

Los centros de salud siguen desabastecidos. Personal de servicio del Centro de Atención Primaria ubicado en Los Vados, en Jocotán, contactó a Antigua al Rescate solicitando apoyo porque, de funcionar como un centro que atiende partos y casos de desnutrición, pasó a ser un lugar habilitado para posibles casos de COVID-19. Sin embargo, no contaban con mascarillas, gafas de protección e insumos mínimos de limpieza. Los mandaron a la guerra sin municiones.

Lo más grave de todo es que tuvieron que pasar más de ciento veinte días para que el nuevo gobierno, por presiones del Frente Parlamentario contra el Hambre, actualizara el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional. En otras palabras, no podíamos esperar una estrategia congruente por parte del actual gobierno en favor de las niñas y niños con desnutrición, cuando ni siquiera había sido capaz, sea por falta de voluntad o falta de planificación, de renovar tales datos vitales para comprender la magnitud del problema y las zonas prioritarias a atender.

Menos mal para Giammattei el asunto de la desnutrición era su prioridad. Menos mal.

Hoy sabemos que existen 13,740 casos de desnutrición aguda, en regiones abandonadas a su suerte por años, y que con las medidas restrictivas adoptadas por el COVID-19, tienen una situación aún más cuesta arriba. Este constituye el repunte de desnutrición más grave en los últimos años, incrementándose la cantidad en 9,165 nuevos casos. Durante el mismo periodo de 2019, se registraron 4,575 casos.

Como sociedad civil hacemos lo que podemos. Con el apoyo de personas y grupos que confían en nuestra organización, hemos suministrado mascarillas, guantes y medicinas al centro de salud de La Palmilla y a la Municipalidad de Jocotán; hemos enviado granos básicos y pretendemos en un cortísimo plazo llevar bolsas de alimentos, con todas las medidas sanitarias a nuestro alcance.

Mas lo que hagamos seguirá quedándose corto si no hay políticas de fondo que ayuden a estas poblaciones a salir de la miseria en la que viven. Por lo pronto, lo urgente es no solo impedir que la pandemia se expanda a esas comunidades, sino que, además, la gente no muera de hambre.

Pinta apocalíptica la realidad inmediata para estas familias, si el COVID-19 llega y se dispersa en estas aldeas remotas, cuyos habitantes no cuentan con las suficientes defensas inmunológicas ni los nutrientes mínimos para resistir un virus como éste, ni con un sistema de salud que se preocupe realmente por su integridad. Los niños y las mujeres no serán los primeros en ser salvados, sino los primeros en morir.

Se puede entender que nadie esperaba una crisis de esta naturaleza; se puede comprender que el tamaño del desafío es enorme. Pero lo que no se comprende son las justificaciones absurdas y las mentiras. El gobierno está para resolver y enfrentar los problemas, no para quejarse ni hacer berrinches en cadena nacional.

Esperemos que el mandatario escuche a su vicepresidente, quien parece tener suficiente sensatez y claridad, y es en quien debería realmente confiar. Porque mientras siga haciendo lo contrario a lo que ofreció en su toma de posesión, solo se proyecta como un mentiroso más.

La prioridad del doctor Giammattei, por ahora, se quedó en discursos. Las niñas y niños con desnutrición aún esperan, y en tanto son volteados a ver por el Estado, seguirán siendo el espejo que muestra nuestro rostro más inhumano.

Fernando Barillas
/

Desobediente. Ex vocero de gobierno. De aquéllos a los que les decían Los Peludos. Consultor de comunicación e integrante de Antigua Al Rescate. Ha aprendido a tener paz antes que tener razón. En este espacio se representa a sí mismo, a sus perros y gatos —quizás—.


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    Carlos /

    19/05/2020 6:15 PM

    Excelente artículo, he de reconocer que tiene razón en lo que dice, he tenido la oportunidad de estar en el corredor seco y he visto en mi propia cara como la desnutrición ha hecho pedazos la vida de muchas personas, especialmente niños y niñas. Dan ganas de tener recursos ilimitados para poder apoyarlos, lamentablemente solo se puede hasta donde nuestras fuerzas y recursos como individuos nos dan. Personalmente creo que el Estado nunca va a llegar a estas zonas, si nunca lo ha hecho, menos lo hará. Cada vez hay mas burocracia en el gobierno y lo menos qué hay son propuestas serias para ayudar a todas estas personas, y atacar el problema desde el origen, que ojo ellos no esperan que el gobierno les de limosna, cómo he tenido la dicha de platicar con muchos de ellos, sino un oportunidad de tener un empleo digno donde puedan subsistir y apoyar a sus familias. Quizá de un principio si se necesite cierta ayuda del estado, pero luego se necesita generar oportunidades de empleo dignas para ellos, empoderarlos a ellos, empoderar a las niñas desde la educación para que ellas sepan cuidar de su cuerpo, y evitar el problema de los embarazos no deseados, que son la causa principal del problema y la falta de educación. Creo qué hay varias formas de atacar el problema, varias propuestas tanto de la derecha como la izquierda. Solo se necesita voluntad política, que escasea en estos días.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Paraiso /

    14/05/2020 12:12 AM

    Cuando habla de religión como base del estado lo encuentro des ubicado pero cuando habla de realidad guatemalteca lo encuentro justo y es verdad que describe lo dramático de Guatemala puedo reconocerlo. de lo mismo puedo recordar que aunque no fuera una promesa del "El señor presidente" como han habido tantos es cuestión de humanidad programar la erradicación de la pobreza es la base de la igualdad, hacer que JUSTICIA sea la base de un nuevo estado y no el derecho. Es bien sabido que en un estado justo cada quien obtiene lo que le es debido y lo que le corresponde y en un estado dicho “de derecho” es la aplicación de la ley sobre los pobres, sobre los incultos, sobre los analfabetas, sobre los indios, en resumen es el ejercicio del poder sobre los pobres.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Kevin López /

    13/05/2020 11:27 PM

    Usted tiene buenos fundamentos mas la desnutrición y la pobreza son fenómenos multicausuales que no mermaran entregando bonos o alimentos. Además usted no deve criticar al Presidente puesto que son los 3 poderes del estado que rigen el país y no la palabra de este.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Gustavo Portillo /

    13/05/2020 9:14 PM

    Es injusto criticar o juzgar al Presidente,mas con esta pandemia que te aisla te enferma y mata.Apenas lleva 4 meses y ya queremos que solucione todos los males que mi pais tiene desde hace ya muchas decadas.Al fin y al cabo la responsabilidad no solamente es de el,es de todos los guatemaltecos.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Willi /

    13/05/2020 7:18 PM

    Pues no lo leas, viejo. Comprate un muerto diario y no te piques el hígado.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Rogelio /

    13/05/2020 3:00 PM

    Este periodico solo pública información contra el gobierno, alguien está detrás de este tipo de publicaciones basura. La información es muy intuitiva y sin fundamentos. Lamentable que personas que redactan estos textos se hagan llamar periodistas.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      Kevin López /

      13/05/2020 11:30 PM

      Concuerdo. El problema radica en la desinformación y en la manipulación. Recordemos que los medios de comunicación masiva y los periodistas son creadores de opinión. Aunque ambos tuvimos la culpa, este no es un texto de valor y perdimos 5 minutos leyéndolo.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

      Willi /

      13/05/2020 7:13 PM

      Pues no lo leas, viejo. Comprate un muerto diario y no te piques el hígado.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Victor Zapeta /

    13/05/2020 9:21 AM

    La situación es crítica y más ahora con esta situación del virus, pero al final lo que debe importarnos no es lo que se ha dejado de hacer, sino más bien lo que estamos haciendo, porque no es lo mismo verla venir que andar con ella...

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Jimmy solares /

    13/05/2020 8:36 AM

    Con misma medida con la que midas serás medido.
    No jusguen que no son Dios para hacerlo más aún en tiempo de crisis

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    allan /

    12/05/2020 9:05 PM

    Esta porqueria de periodico publica solo BASURA , y ESTUPIDEZ

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

      Estebán Guzmán /

      13/05/2020 8:05 AM

      Mas estúpidos los que lo vienen a leer sin gustarles, basura netcentera...

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Ana /

    12/05/2020 8:24 PM

    Es muy triste lo de la desnutricion, pero la gente no entiende que las intenciones que el presidente tenia eran muy buenas respecto a la desnutricion, pero hay que entender que el no es culpable que se haya desarrollado rl virus yvesto es prioridad también, el esta trabajando, desde que tomo la silla, y este problema tiene años, porque en lugar de criticar no coperamos a combatirla?, Ademas deberian de haber programas en las casas de salud de planificacion y obligarlos a que asustan a las platicas o bien inyectarlos para evitar que se propaguen, hacerle entender a la gente que no tengan el monton de hijos porque en medio de la pobreza no tienen el entendimiento de que no pueden estar trayendo niños a morir de hambre, esto no es culpa de los gobiernos, es culpa de la ignorancia, saquemis todos juntos adelante a nuestro pais

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      Estebán Guzmán /

      13/05/2020 8:09 AM

      Te lo diré facil vos Allan, al poder económico y político le conviene tener un pueblo ignorante para seguir explotando.
      Una población educada y bien alimentada no le conviene a las fuerzas oscuras de país, avísame si no lo entendes y te lo hago con dibujos, netcenterito

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!







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