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Pasarela de arena gris

Así como cualquier herida necesita un tiempo para sanar, de la misma manera todo proceso, sea individual o colectivo, requiere de un cierre. Tras atravesar una situación difícil, para seguir adelante es preciso sumergirse en etapas de dolor, amargura, tristeza y desconsuelo, para luego pasar hacia la serenidad y la aceptación.

Blogs Blogs Fernando Barillas P369 Tragedia del Volcán de Fuego
Esta es una opinión

La organización -a la cual también pertenezco- logró rescatar 178 cuerpos, a pesar del limitado presupuesto con que se contaba.

Foto: Antigua al Rescate

Mas los procesos colectivos parecieran ser un tanto difíciles de comprender, particularmente en algunos sectores de la sociedad guatemalteca que se aferran a vivir dentro de una burbuja, en donde lo único que importa es su entorno urbano cotidiano, visto desde la superioridad que le otorgan sus privilegios y oportunidades. A partir de esa óptica, la realidad más allá de esa frontera en donde están los otros, se torna nublosa y ambigua. 

Esto, quiero pensar, es lo que le sucedió a Emilio Méndez y su equipo creativo, cuando decidieron realizar la pasarela anual de su marca en un lugar en donde, evidentemente, existen muchísimas heridas abiertas. 

Lea también: El Volcán, la pasarela de Saúl, tuiter y cerrar el círculo, por Martín Rodríguez.

La erupción del volcán de Fuego representa la tragedia natural más grande que ha vivido el país en los últimos 40 años, y la peor administrada por un Estado. 

Más allá del drama que significó la muerte de unas de 600 personas de manera dantesca, el país pudo atestiguar cómo el gobierno de Jimmy Morales fue incapaz de aplicar de manera efectiva protocolos de evacuación, dándole la espalda de inmediato a los sobrevivientes, tratándolos con desprecio e indolencia; trasladando las ayudas de forma cuestionada y deficiente, e ignorando el clamor por recuperar a sus seres queridos aún enterrados bajo la arena. 

Estas personas perdieron todo lo que más amaban, lo que más valoraban. Hijos, abuelos, padres, tíos; perdieron su casa, sus árboles, sus flores; a sus perros, a sus gatos. Perdieron su escuela, sus iglesias, sus calles. Todo lo perdieron. Absolutamente todo. 

Fueron trasladados a unos albergues que asemejaban un campo de detención; erigidos de madera en un lugar que registra temperaturas promedio de 30 grados centígrados, con poca ventilación y sin energía eléctrica permanente. Compartieron por meses servicios sanitarios y cocinas. Enfrentaron plagas de cucarachas y zancudos. Por último, los obligaron a recibir unas viviendas, a todas luces sobrevaloradas, construidas desde una visión ajena a ellos, y en donde simplemente no caben con los suyos.

 

Así, con arena dentro de una caja, venían las invitaciones para el Fashion Show de Saúl.

 

En estas otras cajas eran entregados a la familia, los restos de las personas que lográbamos recuperar.

La ofensa del evento y de la invitación

Hay familias que perdieron tres, cinco, diez, dieciocho familiares, de los cuales muchos aún permanecen enterrados bajo la arena, justo a donde, como parte del espectáculo, los organizadores pretendían conducir a los invitados para hacerles un tour, y luego tener un “after” en el bosque.

No termino de entender cómo un evento de pasarela, cargado de glamur, licores, música y modelos, en donde se hace un tributo a la moda, la exclusividad y la distinción, podía ser capaz de “regenerar” un lugar marcado por el dolor y convertirlo en una oportunidad para “sanar las heridas abiertas y contribuir a construir el país que todos queremos”.

En todo caso, se logró lo contrario al pretender organizar una fiesta cerca de donde la gente no ha terminado de buscar y llorar a sus muertos. Sugerir a los invitados que utilicen túnicas y prendas étnicas como vestimentas para la ocasión, evidencia no solo la manera banal con la que trataron un sitio que aún vive un duelo, sino alimentaron una vez más los clásicos estereotipos racistas hacia los indígenas, que tanto nos urge dejar atrás como sociedad.  

Pero lo más ofensivo, cruel e insensible fue el concepto planeado para las invitaciones. Cajas conteniendo arena del volcán, que había qué desenterrar para encontrar los brazaletes de ingreso y otros souvenirs, constituyeron un símbolo de mofa y desprecio hacia quienes aún no logran recuperar los restos de sus seres queridos. 

El dolor desde quienes han buscado restos

Sofía Letona, directora de Antigua Al Rescate, dirigió en Zona Cero los trabajos de búsqueda y recuperación de cuerpos cuando el gobierno se negó a hacerlo. Con sus manos, ella desenterró a muchas personas y las entregó a sus seres queridos. 

Por esa razón, no concibe lo grotesco de dicha invitación. “Me provocó escalofríos y me hizo recordar la primera vez que reconocí el rostro y la mano de alguien, mientras buscaba entre las cenizas”. 

“El corazón se paraliza; entendés que sostenés a un ser humano y que atrás de ti hay alguien que espera que esos restos pertenezcan a ese familiar que busca y ama, sin importar en qué condición se encuentre después de tantos días bajo los escombros. Sentís el peso de esa responsabilidad, pero además experimentás terror al saber que tenés en tus manos a un ser humano que está muerto, y que lo estás sacando de ahí como un acto de amor”, indica consternada.

La organización -a la cual también pertenezco- logró rescatar 178 cuerpos, a pesar del limitado presupuesto con que se contaba y del constante acoso que recibió por parte de las autoridades. Los restos de las personas fallecidas, casualmente, también fueron entregados en cajas. Pudimos devolverlos a sus familiares de frente, con respeto, y con un abrazo sincero. Por esa razón, el simbolismo utilizado lastima particularmente ese recuerdo. 

La reacción de Emilio Méndez e ideas para cambiar las cosas

Emilio Méndez reaccionó pidiendo disculpas y reflexionando sobre los daños ocasionados, tras el tsunami que tuvo qué enfrentar en las redes sociales. La impresión que me dan sus respuestas en los dos videos es que se desconcertó al comprender la magnitud de las heridas que tocó. Parece que el revuelo ocasionado le está ayudando a comprender que los dramas como el que vivieron las víctimas del volcán de Fuego van más allá de lo que él y sus creativos habían leído, visto o asimilado.

Si lo que quiere con honestidad es incidir en la sensibilidad de su mercado objetivo, ojalá comience por escuchar a los afectados, y evitar así creer que una fiesta de ricos es una alternativa inteligente para construir empatía. Hasta antes de la cancelación del evento, ninguna de las familias sobrevivientes ni las organizaciones que aún trabajamos directamente con ellos, tuvimos algún tipo de acercamiento con él o su compañía, y mucho menos conocimos de sus intenciones.  

Una sociedad como la guatemalteca no va a sanar si no es capaz de comprenderse. Solo comprendemos la realidad cuando la enfrentamos, cuando la vivimos. El ingenio de quienes trabajan la parte creativa debería centrarse en ese aspecto. Entender, como bien expresa María Alejandra Menaldo (@MaMenaldo) en su cuenta de Twitter, que “no se necesitan influencers de marca sino de causa, que humanicen más y que materialicen menos.”

En ese sentido, existen infinidad de proyectos e iniciativas donde podrían acompañar e involucrarse de manera directa, para que realmente logren sensibilizar y contribuir, desde su vivencia, a ese cambio de mentalidad, no tanto desde el espectáculo superfluo y las selfies. 

Y si a dinero vamos, tenemos muchos ejemplos para demostrar que con poco se hace mucho. En los momentos más álgidos del proceso de recuperación de cuerpos, el gobierno nos permitió un período de cinco días para continuar con la búsqueda. A través de las redes sociales, Antigua Al Rescate logró recolectar poco más de 37 mil quetzales con los que se recuperaron 68 cuerpos.  Es decir, gastamos Q551.47 por fallecido, con lo cual logramos contribuir, de manera directa y sin mayor pompa, a sanar las heridas de los damnificados. Imaginen lo que haríamos con la mitad del presupuesto destinado al fashion show.

Ojalá este golpe a la reputación de una empresa con tanto reconocimiento en Guatemala y Centroamérica contribuya efectivamente a transformar la manera de entender y acompañar los dramas humanitarios desde el marketing. Aprovecharse del dolor solo revictimiza a quienes ya sufren; es perverso y alejado de toda ética. 

Está claro que coincidimos en el deseo de construir un país mejor, pero para sanar heridas hay que salir de la ciudad y atreverse a comprender la realidad sin filtros, antes de abrazar ideas que, desde la comodidad de los privilegios, pintan a ser super “cool”. 

Fluir y aflojar: Fluir en empatía, y aflojar con acciones congruentes. Por ahí debería ir la cosa. 

Fernando Barillas
/

Desobediente. Ex vocero de gobierno. De aquéllos a los que les decían Los Peludos. Consultor de comunicación e integrante de Antigua Al Rescate. Ha aprendido a tener paz antes que tener razón. En este espacio se representa a sí mismo, a sus perros y gatos —quizás—.


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    ricardo solís /

    12/11/2019 7:27 PM

    El revuelo al pretendido acto se ha convertido en un potente puñetazo a la cabeza de Saúl, asimilado de la oligarquía. Buen artículo, con los pies bien puestos sobre el suelo, como debe ser.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Caífas López /

    12/11/2019 8:28 AM

    La banalidad del espectáculo, como lo diría Vargas Llosa.
    En realidad los que están en eso de la moda suelen ser personas triviales, cuya mente está alejada de los social, viven inmersos en telas, colores, modas, dietas, zapatos... es decir enajenados totalmente.
    En nombre de la moda se asesinan millones de animales por su piel. Pensé decir, que a lo mejor este señor no era tan consciente de su error ni que había mala intención de su parte, y es seguro que no la hay, pero cuando leí lo de las cenizas de las invitaciones me quedé sin argumentos. No se ha hablado de quienes iban a permitir ese evento e incluso, es posible, hayan sido parte de la organización, es decir a los dueños de ese lugar, eso me parece más insensible y lamentable o no?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    María Lemus /

    11/11/2019 9:49 PM

    es una verdadera lástima que las personas que tienen gran influencia en la colectividad, sean tan superficiales. Parecemos muchos países distintos, en donde los privilegiados pasan por encima de los menos afortunados sin percatarse siquiera que TODOS guatemaltecos, y que, paradójicamente es la "virtud" que quieren exaltar. Mientras esta situación no cambie, no podemos hablar de ser un país, no somos un país, somos un montón de castillos amurallados, para no tener que ver lo que pasa afuera, ni dejar entrar al que es diferente. Hablar de empatía (ya no digamos compasión) en estas condiciones es prácticamente imposible.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    TADE MINERA CORZO /

    11/11/2019 7:27 PM

    Me Parece Que Saúl E. Mendez Recapacito Cuando Se Dio Cuenta De Su Macabro Show. Pero Fue Por Las Criticas Que Recibió, Estoy Seguro Que El Hombre Hubiera Seguido Adelante Con Su Show Si Nadie Hubiera Criticado Esa Mala Acción.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Juan Antonio Garcia /

      12/11/2019 10:12 AM

      Muy atinado comentario. Emilio Mendez y cia es un lobo con piel de oveja: busca oportunidades donde se vea como un gran colaborador siempre y cuando tenga una gran recompensa. No tiene humildad. Y lo rodean muchos aspiracionistas, aquellos mismos que perdonan todo solo porque es alguien de la elite de Guatemala.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Juan Pablo Pira /

      11/11/2019 10:41 PM

      Eso es lo importante. La crítica -si es oportuna- puede ayudar a enderezar el rumbo. Pero eso también requiere que el que recibe la crítica esté dispuesto a aceptarla y a enmendar su falla.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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