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Rescates de vida silvestre: no hagamos cosas malas que parecen buenas

¿Qué harías si te encuentras a algún animal silvestre afuera de su hábitat? Muchas veces, tener la buena intención de rescatarlo no es suficiente. Además, hay que estar informado.

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Esta es una opinión

Pelecanus erythrorhynchos

Foto: Wikipedia.org

La sobrepoblación humana, la destrucción de los recursos naturales y del hábitat de muchas especies hacen que cada vez sea más frecuente que se encuentren los dos mundos: el del ser humano y las especies silvestres. Por lo general, estas últimas son las más afectadas ante la mano destructora del humano y lo irónico es que muchas veces no pareciera, sobre todo cuando hace falta información y se tienen buenas intenciones.

Hay ocasiones en las que ante un encuentro entre una persona y un animal silvestre, la persona tiene buenas intenciones y quiere ayudar. Sin embargo, estas decisiones deben estar acompañadas de información ya que de no ser así, el desenlace puede ser fatal. El 20 de mayo se dió a conocer en redes sociales un caso en el que pelícanos blancos (Pelecanus erythrorhynchos) fueron “encontrados” cerca del Lago de Atitlán. Los pobladores consideraron que la especie no era común en el área y se comunicaron con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas –CONAP-, solicitando apoyo para que tomaran las medidas correspondientes. El personal de CONAP traslado y liberó a los individuos en la playa Tecojate, Escuintla (a unos 85 km de donde fueron encontradas).

Aunque las liberaciones de animales silvestres pueden parecer emocionantes y un final feliz, la realidad es que es algo bastante delicado ya que de no hacerse de la forma apropiada, pueden atentar contra la vida de estos individuos. Los pelícanos blancos habitan humedales y lagos de agua dulce, por lo que realmente era normal que estuvieran en las cercanías del Lago de Atitlán ya que al estar migrando, suelen detenerse a descansar en sitios como este. El haberlos capturado y trasladado al mar es algo que, no sólo los estresa innecesariamente, sino que los aleja de recursos y les quita energía que necesitan para continuar su largo viaje. Esto puede tener grave impacto en la supervivencia y el ciclo de vida de los individuos.

Muchas veces pensamos que estamos “rescatando” a algún animal, cuando realmente lo estamos perjudicando al intervenir en algo que marcha con normalidad. Cuando tengamos un caso donde hay especies silvestres involucradas, es necesario informarnos sobre qué debemos hacer. En el caso de las aves migratorias, lo mejor es dejarlas descansar sin intervenir de ninguna forma. Por otro lado, esta es una llamada de atención a las instituciones que deben velar por la conservación de la diversidad biológica, ya que no es la primera ocasión en la que ocurre un caso como este.

El año pasado trasladaron a individuos de esta misma especie a unos 175 km de donde fueron encontrados y los liberaron en Izabal, a pesar de ser una especie que prefiere cuerpos de agua dulce. Hace unos días una amiga me contactó para preguntarme que hacer ya que habían encontrado una cría de mapache (Procyon lotor), y los trabajadores del lugar querían matarlo. Yo le sugerí contactar a CONAP, quienes llegaron y al evaluar la situación le dijeron que no podían hacerse cargo porque estaba muy pequeño y que mejor se lo quedaran en su casa.

Este es otro ejemplo de un mal manejo, donde el resultado es que estas personas que buscaron hacer lo correcto, quedan con la impresión de que cualquiera puede manejar estos casos en lugar de contactar a la institución responsable. Con esto no sólo afectan al individuo silvestre, quien ya no podrá volver a su hábitat natural, sino también exponen a las personas al normalizar el tener un animal silvestre como mascota.

A raíz del último acontecimiento con los pelícanos, varios especialistas extendieron una carta al Secretario Ejecutivo de CONAP expresando su preocupación y recomendaciones profesionales. Como bióloga, especializada en conservación y manejo de vida silvestre, suscribo esta carta e invito a CONAP a que la tome en cuenta, ya que en el país existimos muchos profesionales capacitados y dispuestos a asesorar en estos casos y que así se asegure el bienestar de los animales silvestres.

Una liberación puede verse bonita y una buena intención se sobreentiende que no tiene malicia. Sin embargo, las buenas intenciones desinformadas pueden ser casi tan dañinas, o incluso más, que las malas intenciones. Informémonos, todos somos responsables del bienestar de las demás especies con las que compartimos este planeta que cada vez destruimos más.

Bárbara I. Escobar Anleu
/

Bióloga guatemalteca de sueños locos, que se rehúsa a despertar. Enamorada de la vida, la música, la cerveza, la naturaleza y el amor (no en orden de prioridad). Soy un bicho raro y se siente genial.


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COMENTARIOS

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    César A. /

    09/06/2019 10:22 PM

    Tal vez abrir temporadas de cacería sería bueno para controlar las especies.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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