“Cualquiera nos puede atacar” (sí, hasta en Oakland Mall)

Las 11 de la mañana, un sábado de noviembre en el sótano de un centro comercial, no es el mejor escenario para matar a alguien. Un lugar con tanta seguridad y tantas cámaras, es como una trampa para cualquier delincuente, o eso parece. Sin embargo, así fue como Allan Martínez atacó a Brenda Ovalle. Con una piedra, en la puerta de su carro, le golpeó la cabeza tantas veces que un médico tuvo que coserla. Tres meses después, aún no se sabe el motivo de esta agresión tan violenta, y el verdadero crimen, que es femicidio y violencia contra la mujer, no lo ha conocido ningún tribunal.

Cotidianidad

Brenda Ovalle.

Foto: Rocío Conde

¿Qué pasó el 12 de noviembre? Brenda tenía que ir a recoger a su hija al mediodía a su clase de teatro, como todos los sábados. La diferencia, fue que esta vez sintió ganas de ir al baño y se detuvo en Oakland Mall. A las 11 de la mañana, pagó el parqueo y fue a buscar su carro. Llegó, puso su bolsa en el asiento del copiloto y ahí es cuando sintió que la tomaron del brazo izquierdo. Sin entender qué pasaba, solo escuchó que un hombre le gritaba: “Hoy sí te morís hija de la gran puta”.

Por instinto, ella se tiró sobre el apoyabrazos hacía el lado del copiloto. Pero no podía moverse porque la tenía agarrada del brazo izquierdo. Y entonces sintió el primer golpe, de muchos, en la cabeza. Le dolía, le ardía y el tipo no paraba.

– No sabía qué hacer, cuando me recordé que leí en algún lado que a los sádicos se les baja el sadismo si uno los mira a los ojos. Entonces, eso hice.

Se volteó y le pudo ver bien. Vio su cara, su ropa y otras características físicas. En ese momento él le pegó en la cara, por lo que ella le dio la espalda de nuevo.

– Pensé que tal vez podía llegar al otro lado, pero había muy poco espacio entre el asiento y el timón del auto. Traté de alcanzar una sombrilla en la parte de trasera del carro, pero no lo logré.

Recibió dos o tres golpes más, cuando su agresor se detuvo. Brenda agarró su bolsa y se volteó para dársela, pero él ya no estaba. Confundida, regresó la mirada adentro del auto y en el sillón del copiloto había una piedra. Era puntiaguda, triangular y grande, como de 20 o 30 centímetros. Estaba llena de sangre, su sangre.

La piedra con la que Allan Martínez atacó a Brenda Medina.

La piedra con la que Allan Martínez atacó a Brenda Medina.

Brenda arrancó el carro, se dispuso a seguir su camino y salir de ese sótano. Entonces se vio la ropa.

– Mi blusa era blanca, y estaba toda roja, yo no sentía nada por lo que pensé que el tipo me había deshecho la cabeza.

Asustada, con miedo de lo peor, apagó el carro, se bajó y echó llave. Regresó al centro comercial y empezó a pedir ayuda. Las demás personas que pasaban, antes de ayudarla le tomaban fotos. Hasta que el personal de Oakland Mall la apoyó, y la atendió con un botiquín de primeros auxilios mientras llegaba una ambulancia.

Una trabajadora de uno de los kioscos la ayudó a llamar a su esposo. Brenda le pidió que fuera a traer a su hija a la clase, que la dejara junto a su otro hijo en la casa de su tío, y después, que llegara con ella al hospital.

– Me sorprende cómo organicé toda la operación, pero me recuerdo que tenía miedo de morirme y trataba de mantenerme ocupada.

Ella no es la primera, ni la última

Este es uno de los 1,141 casos denunciados por violencia contra la mujer en el departamento de Guatemala. Son 4,692 los expedientes abiertos en lo que va del 2017, en todo el país. Brenda Medina tiene 43 años, mide 1.54 metros, los ojos negros y usa tacones. Está casada y tiene un hijo de 10 y una hija de 8 años. Su complexión es delgada. Y su cara es amigable, como para pedirle direcciones cuando una está perdida en la calle.

Antes de que ella saliera hacia su carro la mañana del ataque, más personas hicieron lo mismo. Otras eran más altas y otros eran hombres.

Allan Martínez Guzmán, el agresor, tiene 26 años, mide 1.75 y pesa 195 libras, moreno y con sobrepeso. Físicamente es más grande y fuerte que Brenda, por lo que ejercer fuerza sobre ella no era un reto. Y por la forma en la que la agarró, ella tampoco cree que fuera la primera vez que él le hacía eso a alguien.

Con ayuda de los guardias del centro comercial, lo atraparon en la calle. Una patrulla de la Policía Nacional Civil ayudó en la captura y lo llevaron al hospital para que lo reconociera. Ella no quiso, ni pudo, porque en ese momento un doctor le cosía las heridas en la cabeza. Brenda recuerda muy bien, la insistencia del personal de Oakland Mall con relación a si iba o no a denunciar.

– Me lo preguntaron en el sótano, luego en el hospital y también un día antes de que mi esposo viera los videos.

La fiscal encargada del caso es Patricia Loarca, de la agencia 3 de flagrancia, de la fiscalía Distrital Metropolitana. Loarca les contó a los Ovalle Medina que el agresor, Allan Martínez, ya tiene un proceso por violencia contra su pareja, desde hace cinco meses.

De acuerdo con Julia Barrera, comunicadora del Ministerio Público (MP), la Fiscalía de la Mujer del edificio central de Gerona tiene 87 personas a cargo. Esto incluye personal de investigación, litigio, y personal de turno para atender el promedio de 31 casos diarios que se reportan.

No solo quedan marcas físicas

Brenda necesitó de 40 puntos en la cabeza para cerrar todas las heridas que le causó la piedra. Ese día no pudo dormir en el hospital porque sus hijos, al verla sin pelo en las áreas en las que recibió suturas, se asustaron. Necesitó dos meses y seis sesiones con una psicóloga para poder salir de su casa, sola. Ella dice que su pelo es su característica física favorita, por lo que ha sido un reto esperar a que crezca de nuevo.

Sin embargo, no fueron los puntos ni las sesiones lo que más le costaron. Son las constantes preguntas lo que la sigue desorientando.

– Las personas que me conocen pero que no son cercanas me preguntan si en serio no lo conocía; otras me preguntan si entonces de verdad existe la violencia contra la mujer; o si no estoy metida en algo; o no hice algo para que él me hiciera esto.

Brenda necesitó 40 puntos en la cabeza.

Brenda necesitó 40 puntos en la cabeza.

Ella está consciente de lo afortunada que es de estar viva. También de lo bien que se portó el personal de Oakland Mall con ella tras el ataque. Incluso después, cuando fueron a la torre de tribunales a declarar. Sin embargo, Brenda no entiende la insistencia con la pregunta sobre si iba a denunciar o no. Y considera que es la falta de denuncia lo que hace que el centro comercial tuviera sus reservas sobre involucrarse. Pero aunque sí han sido colaborativos, su abogado (y esposo) cree que las declaraciones y los videos no están completos.

– Son videos cortados, solo nos dieron la parte del día en la que Brenda estuvo en el centro comercial, y ellos dicen que no hay cámaras en el sótano, pero eso no tiene sentido, explica Carlos Ovalle.

Nómada intentó hablar con representantes del centro comercial pero no hubo ninguna respuesta.

“Pueden pasar años antes de la sentencia”

El problema de los Ovalle Medina no es sólo el ataque. Además de eso, el caso no está todavía en el juzgado de femicidio. De acuerdo con la comunicadora Julia Barrera, el proceso empezó como robo en grado de tentativa porque eso le dijeron los guardias a los policías para que lo capturaran. Y al sospechoso se le capturó en flagrancia. Los agentes de seguridad privada del centro comercial creyeron que Allan Martínez había intentado robarle el teléfono y ese fue el reporte policial.

– Luego de la declaración de la agraviada, se establece que el objeto no era el robo, reconoce la comunicadora Barrera.

La fiscalía ahora analiza los medios de prueba recabados hasta el momento, para solicitar que se cambie el delito y empezar un nuevo proceso. Buscan imputarlo por femicidio en grado tentativo. Y esperan en menos de dos meses, se cambie el delito.

Aunque hay suficientes pruebas que le incriminan, como los videos en los que se le ve con una bolsa en la que podría llevar la piedra y un celular que dejó tirado en el auto de Brenda, la declaración de Allan Martínez Guzmán es que es inocente. Él dice que trabaja en un call center cerca de Oakland Mall y que fue a buscar comida, pero nunca había estado ahí, por lo que se perdió. Y que por eso estaba en el sótano.

En los videos, Carlos Ovalle asegura que, no se ve perdido. Y que se ve el momento claro en el que mira a Brenda, y empieza a seguirla, minutos antes de que ella baje al sótano para pagar e irse. Sin embargo, el centro comercial no entregó los videos del momento del ataque. Y aunque los empleados declararon en el juzgado, Oakland Mall no se pronunció públicamente ante lo ocurrido.

El próximo viernes 10 de febrero tienen la primera audiencia, en la que ella tiene que estar presente. Hasta el momento no se sabe por qué la atacó a ella. Carolina Escobar Sarti escribió una columna en Prensa Libre sobre el caso, titulada “Solo por ser mujer”. La activista contra la trata de mujeres lo tiene claro:

– El objetivo (de Allan Martínez) era localizar a cualquier mujer para agredirla hasta, quizás, matarla.

El hecho de que no le robara nada, que estuviera solo y que nadie lo esperara para huir, evidencia que no era un trabajo en grupo.

Ni la Fiscalía de Flagrancia, que es la que lleva el caso, ni la comunicadora del MP, pueden dar declaraciones sobre el caso de Brenda. Sin embargo, según la Ley en Contra del Femicidio, en el artículo 7 se define que de encontrar a Allan Martínez culpable en grado tentativo con el motivo de misoginia, se le puede condenar a prisión entre 5 y 12 años.

La violencia con la que Brenda fue atacada no solo ocurre en barrios marginales, ni adentro de los hogares, ni solo a mujeres de escasos recursos. La diferencia en este caso, es la denuncia. No hay forma de saber si esta es la primera vez que algo así sucede en Oakland Mall, o en cualquier centro comercial, porque esta es la única acusación de esta materia.

Brenda le pide a otras mujeres solidaridad y conciencia.

– Necesitamos concientizar a la gente porque a cualquier le pudo haber pasado. Cualquiera nos puede atacar. Hay que ser más empáticas entre nosotras. Yo denuncio por mi tranquilidad y porque tengo una hija, una mamá, sobrinas y amigas.

Gladys Olmstead
/

Periodista. Aprendiendo de todos y de todo cada día. Amante de los perros y la lectura. Fueron la casualidad, la ilusión y la insistencia las que me trajeron a Nómada.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    José E. Benítez /

    15/02/2017 11:41 AM

    Yo juzgo el acto como acción de un desquiciado. Siendo jovencito iba caminando por la calle cuando me abordó otro joven, quizás un par de años más grande. Me sorprendió su actitud porque me comenzó a hacer preguntas donde había que contestar si o no. De pronto pasó su brazo izquierdo alrededor de mi cuello y lo apretó, acto seguido me dio un golpe con el puño derecho directo a mi cara. Logre zafarme y lo confronté, se fue corriendo gritándome obscenidades. ¿Quién era y por qué lo hizo? Hasta el sol de hoy no sé.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Thelma Palomo /

    14/02/2017 10:30 AM

    Han pensado en la posibilidad de que la haya confundido y al verla de frente se dió cuenta? Mis mejores deseos para Brenda y su familia. De cualquier forma Martínez tiene que pagar...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar Gonzalez /

    08/02/2017 10:28 PM

    Trabajo en un local de Oakland Mall y si en algo son expertos los del comercial es involucrarse en cualquier problema, todo lo evaden yo también me he sentido mal por que la empresa a la que trabajo hemos tenido acusaciones falsas por parte de su personal y administración, ellos simplemente no ayudaran nunca si no ganan más de algo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Andrea Monzón /

    08/02/2017 9:49 PM

    Hay que romper con eso de justificar la violencia contra la mujer al usar frases "andaba metida en algo, fue porque se vestia de forma provocativa, por andar sola" entre otrasque solo tratan de normalizar la violencia.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Margarita C /

    08/02/2017 8:03 PM

    Ella pide solidaridad. Qué hago? Cómo la apoyo?
    Para empezar quiero decirle que yo le creo! Y que le mando un abrazo de hermana!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juancho /

    08/02/2017 6:58 PM

    Concientizar? Una verguiada necesita ese chatio, quizas un par de semanas a la par de los 18 se le quita.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Noe /

    08/02/2017 3:46 PM

    Me parece que no habrá seguimiento si la víctima no denuncia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miriam /

    08/02/2017 3:02 PM

    Le mando un abrazo Brenda y espero que se recupere completamente, la felicito por su valentía y por denunciar para que ese abusador no vuelva a repetir esa agresión o dañar a otra mujer. Del agresor espero que la Justicia lo alcance con todo su peso. Del Centro Comercial que tomen medidas para mejorar su seguridad para que se eviten estas situaciones.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Carlos /

    08/02/2017 1:00 PM

    No entiendo la utilidad de enfocarse en a.) femicidio y b.) el centro comercial.

    No es trivial el punto. Por no aislar correctamente el problema sino irnos por tangentes ideológicas , nunca aterrizamos en soluciones efectivas.

    Sobre el femicidio, solo les hago una pregunta: ¿habría sido menor el crimen si le hubiera abierto la cabeza con la piedra a un hombre? ¿Un niño? ¿Un anciano? Si su respuesta es negativa, felicitaciones, se acaba de percatar por qué es irrelevante el género de la víctima y por tanto esa palabra inventada de femicidio.

    Sobre el centro comercial. Si la víctima se expresó bien del trato que recibió del C.C. después del ataque, ¿por qué quieren cuestionarlo ustedes? ¿Cuál es la inferencia? ¿Que un centro comercial es responsable de todos los delitos que ocurren en sus parqueos? ¿De brindar seguridad a todos los clientes? ¿Es eso factible? ¿De hacer denuncias por los clientes? No sé que es lo que se están preguntando, parece otro desvío ideológico típico de Nomada, buscando al ricachón más cercano para echarle la culpa.

    ¡Ay no!

    9

    ¡Nítido!

    Marco Villeda /

    08/02/2017 12:34 PM

    Ellos si tienen cámaras de seguridad en los sótanos, yo trabajé en ese centro comercial, que digan eso es falso, porque cuando ingresa alguien al sótano desde la entrada hay sótanos, quien las maneja las cámaras es el jefe de seguridad, decir además que más parece que estuvieran de acuerdo con el delincuente ese.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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