Cuestionando privilegios

Muchas veces estamos tan acostumbrados a nuestra rutina y a nuestro estilo de vida que le restamos valor a lo que tenemos. Un ejemplo claro es lo molesto del tráfico: no nos gusta pero ¿qué tanto nos detenemos a pensar en que tenemos un privilegio (la posibilidad de movilizarnos en carro propio) que muchas personas nunca tendrán?

Cotidianidad
Esta es una opinión

El 'relleno sanitario', en 2017.

Pasa lo mismo con la universidad. Existen muchas personas que desperdician la oportunidad que tienen de acceder a la educación superior. En muchas ocasiones los estudiantes no van a clases, se quejan de tener que ir a la u y simplemente no se dan cuenta de lo afortunados que son, en un país en el que porcentaje mínimo tiene la oportunidad de asistir a la universidad.

Y estas podrían incluso parecer trivialidades, si las comparamos con el hecho de que existen muchos niños que jamás terminarán la primaria (si es que estudian en algún momento) porque tienen que trabajar. Si pensamos que una gran parte de la población de Guatemala ni siquiera tiene acceso a seguridad alimentaria y una vida digna. ¿Nos preocupa la seguridad en nuestras colonias, en el tráfico? No le resto importancia, pero sí me pongo a pensar también en las personas cuyas circunstancias las hacen más vulnerables a la inseguridad que se vive en el país (vivir en áreas marginales, viajar en transporte público).

Yo, debo admitir, he sido una persona que afortunadamente ha tenido muchos privilegios. En un país como Guatemala, he tenido en todo momento cubiertas mis necesidades básicas, tuve el privilegio de graduarme de la universidad y, aunque utilicé transporte público durante varios años, también he tenido facilidad de moverme en vehículo y un sinfín de comodidades más, que muchas veces simplemente damos por sentadas.

Es difícil cuestionar nuestros privilegios, cuando ha sido algo que hemos tenido desde siempre. Pero el problema es que muchas veces, por vivir encerrados en “nuestra realidad”, no nos damos cuenta que hay personas en otros contextos, con otras realidades y situaciones que suele ser fácil juzgar y criticar desde nuestros privilegios. Por ejemplo, qué fácil es juzgar y lanzar improperios cuando se trata el tema del aborto. Es recurrente leer comentarios como “¿para qué abren las piernas?”, “mujeres calientes, que no se metan a tener hijos si luego quieren abortar”, entre otro montón de cosas que no me molestaré en mencionar. Este tipo de comentarios evidencia muchísimas cosas, pero quiero resaltar el hecho de que estas personas no suelen poder ver más allá de sus narices, de su burbuja y su realidad (considerándola única)… ¿Qué pasa con las niñas que son violadas? ¿Les parece justo que una niña de 12 años sea madre? ¿Creen que es justo juzgar la situación de vulnerabilidad de otra persona que está en evidente desventaja frente a los privilegios que nosotros hemos tenido? Qué fácil es criticar cuando uno ha tenido acceso a métodos anticonceptivos, a internet, a información, a cierta seguridad y no se ha enfrentado en una situación tan terrible como una violación. Esto no lo mencionan simplemente porque no es parte de la realidad de una persona con privilegios. Y a nadie le gusta que le cuestionen sus privilegios, pero es necesario para poder ser empáticos y ponernos en los zapatos de los demás.

#NiñasNoMadres

Sí, qué fácil juzgar las movilizaciones campesinas. Molestarse por el tráfico, por los bloqueos, insultar desde la comodidad de Facebook, del asiento del carro, de un contexto tan lleno de privilegios que hace que las personas se olviden (o más bien que nunca se den cuenta) que en el interior del país hay personas cuyas luchas son por los derechos más básicos y esenciales. El 27 de mayo fue asesinado Carlos Maaz Coc, un pescador artesanal Q’eqchi de El Estor. ¿Por qué? Porque era parte de un grupo de pescadores que le exigían a instituciones del Estado una solución a la contaminación generada por actividades mineras en el área. Seguramente es un tema del que no se habla, porque lo que pasa lejos de la ciudad o de nuestra zona de confort es algo que pareciera que no existe.

Es muy cómodo estar en nuestra burbuja, sobre todo si somos parte de la población privilegiada. Sin embargo esa indiferencia es lo que, en gran parte, nos ha deshumanizado poco a poco. “Si no me pasa a mí, no me importa”. Dejemos la apatía, dejemos la indiferencia, Guatemala enfrenta grandes problemas pero mientras nos interese sólo nuestro bienestar, nada va a cambiar. Si para cambiar es necesario cuestionarnos nuestros privilegios, pues hagámoslo. No prometo que será bonito salir de la burbuja de nuestra comodidad, pero sí creo que cuestionarnos y exponernos a distintas realidades es un primer gran paso para contribuir en construir un país más justo.

Bárbara I. Escobar Anleu
/

Bióloga guatemalteca. Enamorada de la vida, la música, la cerveza, la naturaleza y el amor (no en orden de prioridad). Loca soñadora en un mundo de cuerdos despiertos, soy un bicho raro y se siente muy bien.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    Vero Mendoza /

    06/06/2017 3:13 PM

    Todo iba bien hasta el tema del aborto. Más bien pareciera que el artículo sirve como cobija al tema. El decidir abortar o no es también un privilegio. El gastado caso de la niña violada no es ni siquiera una estadística de 2 dígitos en cuanto a la intención de aborto. Quienes más intención lo tienen lamentablemente son personas que sí podrían compartir sin problemas y con olgura económica la vida con un bebé. La clase social a la que pertnenece la niña pobre violada muchas veces considera más el salir adelante a pesar de las dificultades que la chava que no ha terminado la U y se pasó de copas un viernes y vale más la pena la carrera sin estorbos porque para ella los bebés son problemas. No nacimos ayer, todas tenemos conocidas y amigas de varios estratos sociales, a quién quieren engañar?

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

      minombreaca /

      07/06/2017 5:18 PM

      Que triste que no veas un problema con el hecho de que alguien se puede "pasar de copas" y quedar embarazada sin tener opciones. "Pasarse de copas" puede resultar también en abuso sexual. Además, es la vida de esa persona, por qué deberías vos poder influenciar su decisión? No sos vos quien va a llevar al bebe consigo por 9 meses (arriesgando tu vida) y lo va a tener que nutrir por muchos años.

      Todos el romanticismo de que el "aborto es asesinato" es ridículo y esa actitud pone en riesgo más gente de la que proteje.

      Y que triste que de todo el artículo sólo de eso hayás opinado.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Isaac Cortez /

    06/06/2017 9:38 AM

    Creo que te mereces un premio, por este comentario, las personas piensan en si mismason y en sus familias, lo demás les PELA. ... (perdón, por la expresión).

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Marian Meza /

    06/06/2017 9:09 AM

    Me gustó, como siempre Nómada muy humanos y empaticos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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