El amor líquido

No es para tanto, recuerda que, antes de todo esto, existe una relación fenomenológica que nos pertenece: la capacidad y voluntad sobre el amor. Ciertamente primero se ve el aparecer y luego el ser, primero se ve lo accidental y luego lo esencial o substancial. Pero mejor aún, la posmodernidad no es una condición, es sólo una opción. ¡A amar se ha dicho!

Cotidianidad

Liquid Kiss II por Irina Negulescu

Sí, lo admito. Él me dijo: Te quiero, y yo respondí: ¿Y eso qué significa? [imagine aquí un largo y consternado silencio].

Por unos días me recriminé la pregunta, pero una mañana de domingo mientras tomaba el café viendo a la gata en su baño de Sol, retomé la cuestión. La verdad, preguntarnos sobre el amor realmente no es descabellado.

¡Días posmodernos nos reciben al abrir los ojos! Posmodernidad: arena movediza de la Razón, totalizante, rígida y obsesiva en homologar todo lo que encuentra al paso. Esa era la Razón de la modernidad, pero ya no. La razón de estos tiempos nos empuja a mirar hacia nosotros mismos para conectarnos con antiguas formas del saber, nuestra “naturaleza” intencional, pasional, simbólica, cambiante, re significativa y re interpretativa que se extiende como una alfombra roja al poner nuestro piecito en el suelo por la mañana. No te sientas freak, nada hay de malo en cuestionarse los afectos. De por sí, el amor no tiene historia propia, son sólo los acontecimientos de nuestro tiempo humano y de nuestras historias personales. Los vínculos afectivos son características del ser, de la unión de los humanos y es tan imposible rastrear su origen como predecir el momento en que llegarán.

Bauman, un filósofo increíble, pensó sobre las relaciones humanas, sobre el sujeto enamorado/a, intencional, cognitivo, volitivo y pasional. Lo que somos. Por eso, si alguien te dice que en temas de amor es muy práctico ¡Naaah…está mintiendo!, (ya te explicaremos el por qué). El sujeto enamorado es intencional, tiene un objeto y un destino. Como tales, somos depositantes y depositarios de pasiones, somos ser y manifestación de ese ser. No es tan fácil como decir “soy práctico”.

El escenario del amor líquido, nos dice Zygmunt, es un mundo globalizado y pragmático donde tú, él o ella, son sujetos enamorados afanados en “relacionarse”, desesperados ante la posibilidad de ser descartables pero que, paradójicamente, desconfían de estar relacionados “para siempre” por temor a la carga moral que implica “perder la libertad”. Es posible que ya identifiques esa frase: “soy muy práctico/a” = “amor en oferta constante”.

El amor líquido, -sin compromisos- resulta apetecido porque son “relaciones de bolsillo que se pueden sacar en caso de necesidad, pero que también pueden sepultarse en las profundidades del bolsillo cuando ya no son necesarias”. (Bauman: 2011). Esto es un poquito terrorífico.

Así, el concepto de “relaciones” se sustituye por el de “estar conectado”. Sobre el compromiso mutuo (relaciones) se instaura el concepto de “redes”, es decir, estar en contacto. Comunicación a demanda que puede cortarse a voluntad. ¿Les parece familiar? Lo que tenemos son “relaciones virtuales” a la medida de su individualización, “conexiones” primordialmente desechables de fácil acceso y salida. El sujeto enamorado es un consumidor de deseos, que cambia sus “conexiones” (relaciones), por otras que supone más satisfactorias. Pareciera que todo se reduce a describir nuestras vidas como una estación donde interactuamos por marketing, realizamos transacciones de beneficios, no de compromisos afectivos.

La conveniencia es la clave, la elección de relaciones se rige por la mente instrumental que no da lugar a la participación de los sentimientos. ¿Practicidad?

[¡Monstruos! ¡Qué hacemos entonces con nuestro corazón!]

¿Es que a nadie importa nuestra fragilidad, ni nuestros vínculos amorosos? ¿En este mundo fragmentado, tan poco ético, no hay lugar para nuestro amor genuino?

Parece una estación aterradora, pero no se asusten, no tiene sentido cerrar todas las puertas y no ofrecer esperanza para rescatar al sujeto enamorado/a. Es por ello que nos pensamos a nosotros mismos y a nuestras relaciones. Tenemos la capacidad de reinterpretarnos, esta es la premisa para replantearnos el ser sujeto y también sujeto enamorado/a. Noción dúctil, fragmentada, pero expansiva con intencionalidad y voluntad, tal como nacen y como sabemos cuidar nuestras afinidades.

[Mantener viva la afinidad es una lucha cotidiana, nuestra promesa de cuidado sin descanso.]

No es para tanto, recuerda que, antes de todo esto, existe una relación fenomenológica que nos pertenece: la capacidad y voluntad sobre el amor. Ciertamente primero se ve el aparecer y luego el ser, primero se ve lo accidental y luego lo esencial o substancial. Pero mejor aún, la posmodernidad no es una condición, es sólo una opción. ¡A amar se ha dicho!
Fuentes: Zigmunt Bauman / “Amor líquido” Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Económica. México 2011.

Alejandra Solórzano
/

Migrante desde niña. Guatemalteca y costarricense. Profesora de Filosofía en la Universidad Nacional, Costa Rica. Humana de Kōan, con quien sostiene largas discusiones filosóficas hasta el amanecer. Adicta al asombro. Siempre vuelve al lugar del crimen o a donde alguna vez fue feliz.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    anita /

    19/02/2017 9:04 PM

    De eso habla Fromm en el Arte de Amar. Me gustó mucho.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mishelle /

    15/02/2017 9:19 AM

    Me fue imposible leer todas y cada una de las frases del artículo. Y al final, ¿El artículo se trató de...? ¿El uso excesivo de las comillas? Sin duda la escritora tenía una buena intención, pudo haberlo logrado mejor.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Gustavo Grajeda /

      21/02/2017 6:07 PM

      Trate te encontrar el exceso de comillas, solo conté las justas. Trata de decirnos que si tenemos la esperanza del amor real y que nos llena, lejos de este vendabal en el que estamos sumergidos: las redes sociales o insociales pues son las menos indicadas para socializar. Con ella yo también digo, "Que viva el amor, la grandeza de amar por sí y porque sí!"

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Marlon Suarez /

    15/02/2017 8:45 AM

    La escritora habla de un "Amor" líquido, una aventura le llamaría yo.
    No tiene el más mínimo conocimiento de lo que realmente significa la palabra AMOR, menos que lo haya experimentado. Posiblemente el único amor que conozca es el Filos, pero conocerá el amor Eros o el Aghape?
    Hoy en día esa palabra las personas del postmodernismo la confunden con aventura o sexo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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