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El país en donde se asesina a personas por no ser heterosexual, en 2019

Quienes han dado el paso de vivir abiertamente su sexualidad sufren el escrutinio público. Quienes no se atreven, padecen la obligación de tener una doble vida. En ambos casos, sufren discriminación y violencia, algo que las entidades estatales ignoran y sigue sin, tan siquiera, discutir una política que busque que sus derechos se respeten.

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Ilustración: Diego Orellana

1. Crímenes de odio

El domingo 24 de marzo, un joven de 18 años desapareció en Huehuetenango. Apareció 24 horas después, sin vida. Fue torturado, su cuerpo tenía cortes. Con una navaja escribieron sobre su piel “hueco” y “morro”.

Tenía 18 años y se llamaba José Roberto Díaz. Era gay y le interesaba el transformismo, era admirado por su trabajo como maquillista y soñaba con tener su propio salón de belleza. Había ganado tres concursos de belleza y tenía toda la vida por delante.

A casi un mes de ese asesinato, otro similar ocurrió, pero esta vez con dos víctimas. Son dos mujeres que fueron vistas por última vez la noche del lunes 22 de abril. Aparecieron la madrugada del día siguiente, sin vida, sobre un puente sin iluminación ubicado en el kilómetro 54 de Sanarate, El Progreso, en la carretera que conduce hacia la Jalapa, con señales de tortura y violencia. Junto a ellas un terrorífico mensaje: la fotografía de una de ellas con la frase “por panochas las matamos”.

Según diversas organizaciones que trabajan por los derechos de la comunidad LGTBIQ las dos eran lesbianas. La palabra “panocha” se refiere de manera vulgar a parte de los órganos genitales femeninos y en este caso se referían a su orientación sexual. Una de las víctimas tenía 18 años, se llamaba Betzy Esmeralda Co Sagastume y tenía dos hijos pequeños. La segunda, fue reconocida como Kelly Marisa Villarreal Recinos y tenía 25 años. Ambas vivían en la zona 18, lugar donde fueron vistas por última vez.

Hasta ahora, el Ministerio Público aún no da información sobre los primeros detalles de la investigación de ninguno de los dos crímenes.

En general, acceder a datos sobre los crímenes de odio contra miembros de la comunidad queer es complicado. Existe un subregistro alto, pues la mayoría de las víctimas no denuncian y porque las autoridades los consideran crímenes comunes o asumen que la víctima es la culpable.

El informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (OACNUDH) de 2018 señala que 24 personas de la comunidad LGBTIQ fueron asesinadas. Sin embargo, la Asociación Somos asegura que los asesinatos fueron 33, 20 contra mujeres trans y 13 contra hombres gay.

La organización OASIS considera que en 2017 ocurrieron 232 muertes con saña, en las que ocurrieron desmembramiento y se observa una especial condición de odio. Esa misma organización considera que las denuncias de crímenes de odio podrían multiplicarse por seis si existieran denuncias.

Por ejemplo, en Jalapa, cerca del lugar donde fueron encontrados los cuerpos sin vida de las dos mujeres, han sido asesinadas tres lesbianas entre septiembre de 2018 y abril de 2019.

En su informe de 2015, OACNUDH llama a los crímenes de odio contra la comunidad LGTBIQ como crímenes de prejuicio. Sin embargo, también considera que estos asesinatos, como el que sufrió José Díaz, no se categorizan así por las autoridades. Esto debido a que muchos de los casos de asesinatos de personas lesbianas, gay y bisexuales se consideran, desde el inicio o en el momento de la denuncia, como delitos motivados por emociones, celos o derivados de una relación amorosa previa.

Esta estigmatización se puede observar en los comentarios que usuarios de redes sociales escribían en las publicaciones que los medios de comunicación hicieron en Facebook sobre el crimen. Muchas personas se preguntaban si “solo” se trataba de una pelea entre homosexuales por envidias.

2. Una violencia con aprobación moral

Fernando Us es indígena y miembro de la comunidad LGTBIQ. Tiene más de 10 años de trabajo en la defensa y promoción de derechos humanos. De niño, salió desde su natal Quiché a la capital huyendo de la guerra que destruyó a su familia. Se convirtió en profesional y ha vivido en carne propia los estigmas y la discriminación.

—Los ataques, asesinatos e insultos contra la comunidad LGTBIQ se incrementan cuando hay mensajes sustentados por iglesias, ya que hay una aprobación moral para ese tipo de crímenes—, dice Fernando.

Esto se explica debido a que la sociedad, construida con solidez desde la visión heterosexual, siempre observa como “diferente” a alguien que no se ajusta a sus perfiles. Ante un discurso que afianza esa idea de que un homosexual es una persona enferma o que debe ser curada se vuelve parte de la actuación individual y se creen validadas las acciones y pensamientos en contra de ellos, y así se incrementan los ataques, asegura Fernando e insiste:

—Cuando un discurso de odio se lanza desde autoridades morales, políticas o personas con reconocimiento público, este se incrementa. Son pensamientos contenidos que se liberan.

 

Fernando Us, activista LGBTIQ y defensor de derechos humanos. Foto: Carlos Sebastián

Fernando Us, activista LGBTIQ y defensor de derechos humanos. Foto: Carlos Sebastián

El pasado 14 de marzo, la Pastoral Arquidiocesana de la Vida convocó a un evento que se celebró en el salón parroquial de la Iglesia San Juan Bosco y se llamó “Prevención de la Homosexualidad. Una guía para padres”. El conferencista fue el predicador Ruben García y pertenece a Courage Latino, el brazo para la región de una organización que se define como “un apostolado de la Iglesia Católica Romana cuyo propósito es ministrar a aquellos con atracciones hacia el mismo sexo y a sus seres queridos”.

La información que se puede encontrar en Internet sobre esta organización asegura que “su principal objetivo es ayudar a las personas que sufren de atracción, deseo y sentimientos sexuales hacia personas de su mismo sexo, y guiarlos a tener un relación más cercana con Jesucristo y bajo las normas de la Santa Iglesia Católica Romana”.

Desde que en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacó la homosexualidad de su lista de trastornos mentales, los expertos han coincidido que no es una enfermedad y, por eso mismo, no tiene ni necesita cura.

3. Vivir tu vida bajo sospecha

En junio de 2018, usuarios anónimos en tuíter publicaron un video en el que se observaba al periodista Ben Kei Chin bailando en una discoteca gay. Se trataba de miembros de un netcenter que habían atacado anteriormente a Ben Kei por su labor periodística y utilizaron su orientación sexual para señalarlo y tratar de quitarle legitimidad a su trabajo.

En una entrevista concedida en ese momento para Nómada, el periodista explicó:

—Yo tomé la decisión, hace un tiempo, incluso antes de este escándalo, de hablar abiertamente sobre mi preferencia sexual porque ya venía siendo un tema que utilizaban estos grupos en las redes sociales para criticarme, usando palabras como hueco o marica.

Fernando Us habla también de estas tácticas para restarle legitimidad al trabajo de una persona por su orientación sexual, pero también del trato a diario que deben enfrentar: estar bajo la sospecha moral.

—Mi percepción es que aun cuando estoy en un cargo importante o tenga un trabajo, estoy bajo sospecha moral, me ven con otros ojos—, explica Fernando.

Para poner un ejemplo, señala que cada lunes cuando le preguntan sobre sus fiestas, siempre hay una cuota de curiosidad distinta: ‘¿cómo terminan tus fiestas o cómo son tus relaciones amorosas’.

Muchas veces, estas preguntas vienen sin una aparente carga de discriminación, debido a la normalización de esa situación.

—Siembre se necesita una validación que el heterosexual no requiere. Es como dicen, te aceptan, te mastican, pero no te tragan—, dice.

4. El repertorio para el humor machista

En 2012, pocas personas creían posible que, cuatro años después Jimmy Morales se convirtiera en presidente de Guatemala. En aquel entonces ya era reconocido a nivel nacional por el programa Moralejas que creó junto a su hermano, Sammy Morales.

Precisamente el 15 de enero de ese año, a través de Canal 7 y en horario estelar de domingo, se transmitió uno de sus programas que incluían el segmento llamado “Tropa Loca”. Este trata sobre un grupo de soldados que, según sus ademanes y actitudes sobreactuadas, son homosexuales.

En el segmento de ese día, el personaje de Jimmy se queja de privilegios especiales para un soldado, pero el chiste termina cuando el aludido asegura que “no es una muralla, es una Mireya” y empieza a correr a otro de los actores para, en apariencia, agredirlo de manera sexual.

 

Fernando Us explica, basado en su experiencia, que muchas veces el humor es un arma para difundir y validar el discurso de odio contra la comunidad LGTBIQ.

—Crecemos en nuestra secundaria escuchando las burlas sobre los ‘huecos’, mientras pensamos “ese hueco soy yo”. Por supuesto que con eso voy a tener un grado de enojo e insatisfacción, —explica Fernando y agrega— los chistes, señalar al ‘huequito’, al que ‘grita como mujer’… el humor se convierte en un arma, en un educador popular.

En el caso de la comedia que escribió y actuó el ahora Presidente, los miembros de esta comunidad son mostrados ante su público como un motivo de burla, faltos de capacidades y cobardes. De esa manera, los miles de televidentes se educan de esa manera y consideran que burlarse de los homosexuales es normal.

5. Tienen miedo a lo que “no es normal”

Lucrecia Marroquín de Palomo busca ser diputada en la próxima legislatura por el partido Valor, que pretende tener como candidata presidencial a Zury Ríos. El pasado 5 de marzo fue invitada al programa “Hora 15” de la radio Emisoras Unidas en el que le cuestionaron sobre el matrimonio de personas del mismo sexo y la necesidad de discutir sobre esa posibilidad en la campaña política.

Marroquín respondió con una frase que dejó a muchos sin habla. Primero, aseguró que “las ONG que fracasaron en países socialistas” empezaron a inculcar que ser ama de casa no era digno y provocaron que las mujeres trabajaran.

Ante esto, su teoría es que esa ausencia materna provoca la homosexualidad.

—Los chicos que no tuvieron la experiencia de tener una mamá en casa se vuelven homosexuales y las chicas que no tuvieron la experiencia de tener un padre y saber qué es la figura paterna se vuelven también lesbianas—, explicó sin brindar detalles de la base científica sobre la que sustenta su afirmación.

La frase, que contiene una fuerte carga de homofobia, solo provocó una reacción importante cuando fue tuiteada por la cuenta oficial de Emisoras Unidas.

La diputada Sandra Morán, quien es abiertamente lesbiana, explica que el problema de la homofobia es que la mayoría de la gente no la identifica como tal, porque es estructural. De esa manera se multiplican o, incluso, se justifican. Por ejemplo, ningún periodista preguntó directamente, hasta ahora, al presidente Morales si es homofóbico por los chistes que escribía en Moralejas.

—Lo peligroso es que estas ideas, que son consideradas ‘normales’, es que se usen políticamente y que eso se convierte en una política de destrucción a la persona distinta, convirtiéndola en un enemigo. Ese es el riesgo—, explica la diputada.

En esto coincide la diputada Nineth Montenegro, del partido Encuentro por Guatemala:

—Una sociedad conservadora, que nunca ha entendido la opresión en la que ha vivido, viven en el miedo. La gente más conservadora se aterroriza y se vuelve fácilmente permeable a un discurso que provoca terror y luego inhibe a la gente a poder expresarse.

En la entrevista radial, Lucrecia Marroquín también criticó la ideología de género, asegurando que pone en riesgo a la familia y la sociedad. Sobre esto, la diputada Morán explica:

—La idea que han construido la extrema derecha, dice que estamos en contra la familia y la sociedad y no es cierto, que queremos destruir los valores sociales y no es cierto. Eso provoca un discurso de odio, pero también un riesgo de vida para los integrantes de esas comunidades.

6. Un tema invisible en la campaña política

El Tribunal Supremo Electoral convocó a los secretarios de los partidos políticos a firmar un pacto de no agresión, algo que se realiza regularmente al inicio de cada campaña política. Sin embargo, esta vez, varios partidos se negaron a asistir al acto y a suscribir el convenio.

¿La razón? Para el partido Unionista, al que pertenece el actual presidente del Congreso, Álvaro Arzú Escobar, fue que este acuerdo buscaba evitar la discriminación por orientación sexual e identidad de género. En un comunicado publicado en redes sociales explican que estas palabras e intenciones son de “grupos de izquierda”.

No es el único partido que prefiere no hablar de personas homosexuales y sus derechos. En esa línea, el diputado y candidato presidencial del partido oficial, FCN Nación, Estuardo Galdámez, ha mantenido un discurso de odio contra la comunidad LGTBIQ, incluso negando la existencia de diversidad sexual en Quiché, distrito por el que fue electo.

Ante la pregunta de los peligros del discurso de odio, dijo no entender a qué se refería este reportero por comunidad LGTBIQ, para luego agregar que la homosexualidad “es una teoría incierta y mentirosa”.

Ante la insistencia, agregó:

—Yo no estoy en desacuerdo con ellos, es su conducta, su decisión. Lo que yo no voy a aceptar es que su derecho sea un derecho de todos los guatemaltecos, porque eso no es cierto. Yo voy a defender lo que dice la Constitución y la Constitución dice hombre y mujer.

No es el único candidato a la presidencia que se pronuncia contra la comunidad LGTBIQ.

Ámilcar Rivera, quien busca ser presidente por el partido Victoria, escribió un tuit el 14 de febrero en el que asegura que “respeto no significa estar de acuerdo con las intenciones de otros” ante la fotografía de una bandera arcoíris, que representa a la comunidad LGTBIQ, en una actividad pública del Ministerio Público. Agrega que se esforzará para “esta imagen no se materialice en el Palacio Nacional”.

La bandera fue colocada en junio de 2017 con motivo del mes del orgullo gay y a petición Red Nacional de la Diversidad Sexual y VIH de Guatemala (Rednads). El MP accedió a colocarla, según explicó en aquel momento la vocera de la entidad, Julia Barrera, porque se apoyan los espacios libres de discriminación.

Pese a esto, algunos lo consideran como un beneficio sobre otros sectores de la sociedad. El diputado Fernando Linares Beltranena, del conservador partido PAN, lo ilustra de la siguiente manera:

—Todo el mundo tiene derecho a participar, no discrimino a nadie, lo que digo es que no se les debe privilegiar. Si son homosexuales, si están a favor de Municipal, del Comunicaciones, son de los Rotarios, hombres y mujeres, para mi es totalmente indiferente, a nadie se le debe discriminar ni privilegiar.

Ante la pregunta sobre cómo la comunidad LGTBIQ recibía privilegios, el diputado Linares Beltranena dijo:

—Se les privilegia al poner una bandera de ellos en el Ministerio Público.

7. Un discurso de odio que moldea la vida

Fernando Us cuenta una anécdota para demostrar que el gran problema del discurso del odio es que normaliza los ataques, incluso dentro de las mismas personas señaladas.

—Una vez un joven del interior me tomó confianza y platicó conmigo. Me dijo ‘yo soy gay, pero creo en Dios y soy buena persona’.

El discurso del odio hace que las personas señaladas no tengan la posibilidad de vivir una vida plena, los lleva a vivir una doble vida. Sufren a diario el riesgo de no tener información sobre su sexualidad o salud, no pueden mostrar cariño en público.

Esto se demuestra también en una frase cargada de homofobia que muchos hombres repiten porque consideran normal: ‘Yo no tengo nada contra los huecos, pero que no se metan conmigo’.

—El odio nos cuestiona si estamos bien, lo internalizamos—, dice Fernando. Mientras tanto, aún no existe una solución para lograr que ese discurso cambie, a pesar del extenso trabajo que diversas organizaciones realizan para ellos.

Juan Manuel Vega
/

Periodista guatemalteco. Empecé en radio y terminé enamorado de las posibilidades del periodismo digital. Lo único que siempre he querido hacer es leer y escribir.


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COMENTARIOS

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    Luis Paraiso /

    02/05/2019 12:16 AM

    Cualquier acto de violencia contra una persona es una vilolencia contra un ciudadano y no tiene excusa.
    Se es naturalmente una mujer, se es naturalmente un hombre negar esto es aceptar que la naturaleza no existe, es mejor decir que a los bebés es la cigüeña que los trae. El pensar esto es más importante pues habla de naturaleza, de lo contrario sería aceptar que los niños vienen en una jeringa en la valija del doctor. No es cuestión de orden moral pues la constitución de la república dicta que todas las personas son iguales. Es mejor preguntarse quienes son los beneficiados con esta teoría de género, en todo caso no serán los pobres, que después de vender los órganos del cuerpo, las mujeres van a alquilaran el vientre por el beneficio de las personas de siempre. Evidentemente los laboratorios farmacéuticos. Que es de derecho que una persona amar según la concepción de su pensar es una cosa y otra es que se imponga por ley en contra de la naturaleza misma.
    Es de importancia de recordar quien origino la teoría del género John Money persona de dudosa reputación que justificaba la pedofilia más la desgraciada experiencia con los gemelos David y Bryan el sufrimiento de David. Es una aberración disociar el sexo y el género.
    Pienso que es importante reconocer Guatemala como una república LAICA y legislar con relación a esta es posición. Esto ya es un paso para evitar derivas de políticos arribistas que se amparen en la religión como orden moral. Hay que recordar que la ley no es moral.
    “La bandera fue colocada en junio de 2017 con motivo del mes del orgullo gay y a petición Red Nacional de la Diversidad Sexual y VIH de Guatemala (Rednads). El MP accedió a colocarla, según explicó en aquel momento la vocera de la entidad, Julia Barrera, porque se apoyan los espacios libres de discriminación.”
    “—Los chicos que no tuvieron la experiencia de tener una mamá en casa se vuelven homosexuales y las chicas que no tuvieron la experiencia de tener un padre y saber qué es la figura paterna se vuelven también lesbianas—, explicó sin brindar detalles de la base científica sobre la que sustenta su afirmación.”
    De hecho estos dos actos en un país democrático, laico y en apego de la ley deben de ser reprimidas, pues esto no dicta la igualdad de los ciudadanos.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    Luis Aguirre /

    29/04/2019 6:51 AM

    Se habla mucho de la diversidad sexual de aceptar la expresión de personas no binarias, pero cuando ya llegan las leyes atacan como en otros países a quienes si somos binarios. Imponen el ESI (Educación Sexual Integral) que obliga a adoctrinar a los niños a que asuman roles no binarios. En los países donde han logrado poner leyes hay hasta cárcel a los que opinan diferente. Imponen quitan la educación sexual de los padres por el adoctrinamiento de la ideología de Género. Eso tampoco es válido señores

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!



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