Las consecuencias de una violencia normalizada

Hoy quiero invitarles a hacerse una pregunta y reflexionar sobre por qué debemos defender nuestro derecho a los espacios públicos y a una vida libre de violencia.  ¿Alguna vez han dejado de hacer algo por miedo a ser acosadxs en los espacios públicos?

Cotidianidad
Esta es una opinión

Ser libre de la violencia

Sin duda, el acoso sexual callejero afecta nuestra vida cotidiana, es usual que desarrollemos una serie de estrategias y medidas para “evitarser acosadxs, como el cambiar nuestras rutas, horarios y espacios frecuentados, entre otras cosas. Se parte de una visión que culpabiliza a las víctimas sobre lo que les pasa en las calles, son ellas quienes tienen que cambiar sus patrones de comportamiento. Es su responsabilidad exclusiva.

En ese sentido, la modificación de las prácticas de movilidad cotidiana-urbana es una de las consecuencias de esta violencia normalizada, que restringe y limita el uso de los espacios públicos.

No obstante, una mirada más amplia nos permite identificar el resto de consecuencias psicológicas, sociales, culturales y políticas que el acoso sexual callejero tiene en nuestras vidas y sociedad. Con relación a los efectos psicológicos, el miedo, frustración e inseguridad generados a partir de las experiencias reiteradas de acoso, determinan las formas en que afrontamos esta violencia y los mecanismos que empleamos para salvaguardarnos.

Respecto a las consecuencias sociales, culturales y políticas, ONU Mujeres considera que la violencia sexual en espacios públicos, que va desde el acoso hasta las agresiones sexuales, reduce la capacidad de participar en la escuela, el trabajo y la vida pública. Limita el acceso a los servicios esenciales y a disfrutar de oportunidades culturales y de ocio.

De este modo, la participación condicionada, producto de estas restricciones, afecta la forma en que interactuamos y nos percibimos como pares.  Y estas consecuencias, sin duda, no son un problema menor. El tipo de relaciones e interacciones que desarrollemos en los espacios públicos nunca serán un problema menor, cuando esto forma parte de nuestra vida cotidiana.

Además, estas consecuencias impactan y afectan el ejercicio de nuestros derechos.  De ahí que Patricia Ramírez, socióloga y especialista en procesos urbanos y ciudadanía, afirme que los espacios públicos son lugares en donde se imponen desigualdades socioculturales y de poder que restringen la construcción de ciudadanía.

Al vincular estas restricciones con el uso desigual de los espacios públicos basado en el género, se identifica que son las mujeres, en mayor medida, las afectadas por estas consecuencias, pues son ellas quienes sienten más miedo ante lo que les pueda suceder en las calles, en el transporte, en cualquier lugar.

Según Marcela Zuñiga, mientras el hombre tiene, mayoritariamente, miedo de que lo asalten, agredan y maten, la mujer tiene miedo de que la asalten, acosen, agredan, violen y maten. Es así como la inseguridad urbana tiene un impacto diferenciado entre hombres y mujeres.

Por ello, es importante que examinemos las formas en que se están organizando y configurando las ciudades, los compromisos que se adquieren para asegurar el uso igualitario de los espacios públicos y las políticas que se desarrollan para garantizar la seguridad ciudadana.

Asimismo, la reflexión sobre las consecuencias que el acoso sexual callejero tiene en nuestras vidas es un ejercicio que debemos seguir profundizando, con el fin de analizar la forma en que afecta nuestra vida cotidiana, tomando en cuenta las diferencias de género, etnia, edad, orientación sexual, entre otras. Y esto, ciertamente, nos compete a todxs.

Por último, quiero compartir mi respuesta.

Algunas de las cosas que dejé de hacer por miedo a ser acosada fueron caminar de noche e ir a lugares donde sabía que me habían acosado, así como evitar la calle cerca de mi casa donde siempre estaba el mismo grupo de acosadores.

Sin embargo, ahora busco que mi experiencia y vivencia de los espacios públicos se base en la libertad, y no en la violencia y el miedo. Busco defender mi derecho a una vida libre de violencia. 

Observatorio Contra el Acoso Callejero Guatemala
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Somos una colectiva que evidencia el acoso callejero con el propósito de recuperar los territorios que han dejado de ser seguros y propone formas de transformar la cultura violenta que ha normalizado el acoso como parte de la interacción en los espacios públicos.


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