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Me propusieron tener sexo en público y esto respondo

Nunca he tenido sexo en un carro. Muy supersticiosa. Siento que voy a salar el animal y que ¡zas! se viene un accidente estrepitoso. Además, soy demasiado grande como para que sea cómodo y, aunque soy bastante flexible, el nivel de contorsión que creo que se necesita para poder encontrar la forma de moverse con ganas en un espacio tan limitado es algo así como de asiática de Cirque du Soleil. 

Opinión P369
Esta es una opinión

Pasar dejando un regalito

Hay muchos niveles de despliegues públicos de afecto. Unas manos entrelazadas o agarrar el brazo de la pareja cuando se camina. Un beso corto de saludo. Una mano sobre el muslo cuando se sientan al lado de uno. Una lengua fugaz que se escapa para tocar la comisura de la boca.

Pueden ir desde dulces y tiernas, hasta cortas e intensas, bordeando el límite de la “decencia”.

Tener contacto físico con la pareja en situaciones cotidianas es parte de la preparación para las experiencias íntimas. Eso de que se la dejen a uno venir así nomás sin ni siquiera un besito antes, no mucho me gusta.

Yo ya pasé la edad de las besuqueadas en el cine (qué aburrida yo, ya sé) y tampoco me fascina andar de tocona enfrente de todo el mundo. Pero hay una magia especial en tener roces furtivos en lugares no apropiados. Es la emoción de saber que uno está haciendo algo que no debería y esperar que no lo cachen.

Poner la mano un poco más arriba en la pierna y mover el dedo meñique un poquito para ver esa reacción de ojos abiertos y una medio sonrisa. Pegarse un poco más sobre el brazo en el cuál uno está apoyado y dejar caer un ratito el peso del frontispicio. Un pellizquito de nalga…

Nuestras vidas son tan ajetreadas, que generalmente dejamos los juegos para “más tarde”. Porque estamos apurados, porque estamos preocupados, porque estamos haciendo miles de cosas. No se trata de tener sesiones intensas de intercambio de saliva a media calle. Se trata de ser diferente con la persona con la que uno se acuesta que con el resto de gente. La intimidad se construye todos los días y no necesita de cosas grandiosas. Es más fácil hacerlo con pequeños detalles. Por eso nos da tantísima emoción bonita ver una pareja de personas mayores caminar agarrados de la mano. El contacto físico libera hormonas que nos dan paz, nos suben la felicidad y nos acercan. Un abrazo puede servir hasta de analgésico.

La parte de la picardía lo hace a uno cómplice con el otro. Es lo que decía de la emoción de lo prohibido. No me parece que sea demasiado cómodo tener sexo en un baño, por ejemplo, pero tengo amigas que lo han hecho alguna vez y les ha parecido fantástico. Si uno no es tan extremo, un clásico es quitarse la tanga y dársela a la pareja a media cena… Esa mezcla de excitación y clavo y confusión que le puede dar al pobre tipo desprevenido, es suficiente como para pedir rápido la cuenta y buscar un lugar con menos personas. Por lo menos para que dejen caer el celular o lo que sea con tal de meterse debajo de la mesa y uno abrir un poco las piernas.

Sentirse deseado por la persona que nos importa es lindo y va en ambas vías. ¿A quién no le encanta que su pareja le haga saber que muere por tenerla entre las manos? ¿Que se tiene que contener para no desnudarla enfrente de quien sea que esté?

La sexualidad no es lo más importante en una relación. Pero sí es una de las cosas que importan y que no debería de ir en decaída sólo porque uno ya lleva varios años juntos. El deseo se alimenta de lo que le damos de comer. No podemos pretender que sobreviva el pobre sólo con los momentos a solas, porque hay tantas cosas qué hacer entre el trabajo y los hijos y el ejercicio y dormir y qué sé yo qué más, que estaría muy mal nutrido.

Sigo pensando que es de muy mala suerte tener sexo en un carro. Además, a estas alturas de mi vida, que me cachen a media calle me daría muchísima pena. Pero también pienso que restregarme un poco cuando doy un abrazo, sacar un poco la lengua cuando beso, recordarle al hombre qué ropa interior tengo puesta porque se la meto en el bolsillo, inclinarme a darle un beso entre el timón del carro el tiempo suficiente como para que se despierte, ayuda para que se vaya construyendo la expectativa del momento a solas. Lo que hacemos en público nos prepara para lo privado. Sólo cuidado con los choques.

Luisa Fernanda Toledo
/

Abogada redimida. Ahora escribe para no pagar terapia.


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COMENTARIOS

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    Ms. Feline /

    07/05/2017 8:21 AM

    Mi vida sexual sí que es muy divertida.

    Desde la vez que tuve sexo en el baño de la U con mi novio y entró una catedrática, hasta la vez que fui al autohotel, ¡a pie!, con el chico del mes. Y ¿qué decir de la vez que lo hice con un chico de la misma facultad en la que estuvo mi novio en la U, en el carro, frente a un hospital privado? Luego de eso me preguntó "¿Adónde te llevo?". Le pedí que me dejara en la universidad donde mi novio estudiaba la maestría. Cuando salió de clase, tuvimos un linda cita. Y tantas más...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    frank lopez hurtarte /

    21/04/2017 8:55 PM

    PUES, PIÉNSELO DOS VECES.

    Un parque ecológico, día entre semana, sundae para dos, vidrios cerrados y empañados, la lluvia que no cesa, una ardillita que se asoma curiosa. Ufff..! vida para ser eterna

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Bernardo fuentes /

    21/04/2017 5:43 PM

    Cuidado con los choques! Jajajaja!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    marielito /

    21/04/2017 4:11 PM

    ahhh.... Es que por el titulo pensé que iba a ser algo muy distinto.

    Pero el articulo está bueno.... hay momentos en que tan solo un pequeño roce "inapropiado" nos despierta la lujuria hacia la otra persona.

    Yo tuve la oportunidad de tener mis "queveres" con una chica. Habia una banca en un lugar poco iluminado con un flujo de personas algo alto; ella se sentó en la banca, yo tenia puesta una chumpa algo grande y me puse frente a ella.

    La boca de ella quedaba a la altura perfecta, me bajó el ziper.... rapidamente metí mis manos en los bolsillos de la chumpa e hice el ademan como que la estaba abrazando "inocentemente" jaja... uuyyyy que recuerdos. Por la excitacion y la adrenalina que pasaba la gente a veces demasiado cerca terminé muy rico y bien satisfecho :D

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!



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