Médica denuncia a su colega, el doctor Bámaca, de violación

Carla fue violada en Sayaxché por un médico que era su vecino y conocido. La secuela de ese día afectó su salud mental, emocional y su fe en la justicia.

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Carla —en esta foto tomada en Sayaxché— habla de su violación y las secuelas que dejó en su vida.

Foto: Archivo personal

Apenas se mueve. Carla ve la taza de café en sus manos mientras recuerda esta historia. “Así no era yo”, dice. Antes era más alegre, antes sonreía y es lo que más le duele. Dice que amaba su vida. La protagonista, una mujer de 30 años, era muy segura de sí misma, era una mujer independiente. Disfrutaba de viajar y muchas veces lo hacía sola.

–Ya no me siento así. Me siento insegura, desequilibrada. Con miedo. No era una persona miedosa. Ya ni siquiera me dan ganas de viajar. Estoy tan hundida, destrozada. Como si me hubieran matado. Como si hubieran matado a ese personaje maravilloso que sentía, que era luchadora. Esa persona ya no existe.

Su narración es caótica y hace saltos en el tiempo y sus recuerdos. Es un reflejo del trauma que sufrió y el caos emocional que le generó. Pero su testimonio es claro: fue violada.

La pesadilla de Carla comenzó la noche del 9 de noviembre 2018. Salió a cenar con una amiga en Sayaxché, Petén, cuando recibió el mensaje de su vecino y colega, el médico Hesler Rubén Bámaca. Las invitó a su apartamento donde se reunirían con otros amigos. Vivían en un condominio donde muchos profesionales y médicos del Hospital de Sayaxché alquilan. Casi todos se conocen y las reuniones y fiestas son comunes. Carla y su amiga aceptaron ir.

—Estábamos en la casa y tomamos tequila. Tranquilas. Estábamos cantando, conversando, enviando mensajes. Todo bien. La botella no estaba llena, así que se terminó pronto. Y Bámaca dijo que iba a comprar más alcohol.

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Carla recuerda que Bámaca demoró en llegar. La tienda quedaba cerca del condominio pero regresó hasta 45 minutos después. Solo dijo que se había encontrado con alguien en el camino y comenzó a servir tragos a sus invitados.

—Estábamos bien todos. Yo estaba consciente y bien. Cuando tomás hay un momento que te sentís mareada pero no sentí nada. El problema es que después de que él me sirvió el trago, olvidé todo. No sé cómo aparecí en mi cama. No sé si mis amigas me llevaron o si yo solita llegué, pero estaba en mi casa.

Era de madrugada. Media dormida, Carla comenzó a escuchar cosas extrañas. Desde lejos escuchó la voz de su amiga llorando mientras decía “yo no le puedo hacer esto a su esposa”.

Al rato escuchó que alguien tocaba persistentemente una de las puertas de la casa. La compañera de apartamento de Carla le dijo tiempo después que Bámaca intentó tener relaciones sexuales con ella y que insistió en entrar a la casa. Cuando ella no lo dejó. Bámaca comenzó a gritar, a llamar a los celulares de las dos, y a tocar en las puertas y ventanas de la casa. A la compañera de Carla le dio miedo, y se encerró en su cuarto. Aseguraba que las puertas de la casa habían quedado bajo llave, pero Bámaca encontró una puerta abierta.

Carla logró despertar. Estaba boca abajo en su cama.

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—Estaba mareada. Lo primero que vi fue a él. Estaba dando vueltas en la orilla de la cama. Ya tenía abajo sus pantalones, estaba exhibiendo sus genitales y me comenzó a pedir sexo. Es la imagen clara que tengo. Le dije que no quería. Él sabía que yo estaba enamorada de otra persona, y que era de un amigo suyo. Me respondió que yo era la segunda mujer que lo rechazaba por este hombre.

Bámaca tenía envidia. A pesar de ser un hombre casado y con hijos, admitió que tenía celos de su amigo quien tenía fama de ser popular entre las mujeres. Al ser rechazado se enojó. Comenzó a recordarle a Carla cómo su amigo estaba con otras mujeres, y no con ella. Carla lloraba.

—De repente lo tenía encima. Fue una cosa de un instante.

Bámaca la penetró con fuerza mientras soltó un grito. En este momento Carla no sintió la lesión que en los días siguientes la atormentaría. Logró empujar al hombre con suficiente fuerza para que se cayera hacia el clóset y este se rompió.

Todo pasó tan rápido, explica Carla. Incrédula y confundida, en ese momento no se percató, pero después vio varios condones alrededor de su cama.

—Todavía no entendía muy bien qué acababa de pasar con él. Como que mi mente lo bloqueó y estaba tan confundida. Él me decía “discúlpeme, discúlpeme”. Logré sacarlo de la casa. Me fui para el baño y cuando oriné, tenía sangre.

Catalina Ruiz-Navarro escribeLas violaciones grupales son un mensaje para todas las mujeres

Carla pierde la mirada cuando relata el momento en que fue violada. Aún le cuesta asimilar que eso le haya pasado. Como es común en víctimas de violencia sexual, Carla se culpaba y sentía vergüenza. La incredulidad le generaba una nube de confusión y negación. No lo podía creer. Manejaba una idea inconsciente de que por ser médicos, ni él podría ser violador ni ella una víctima.

—¿Cómo me pudo pasar esto a mi? Con tanto estudio, siendo médica. ¡Cómo a mí! Me siento tan triste de que me haya pasado algo así, en mi propia casa, donde creí que estaba segura. Y con una persona que yo conocía.

Cuatro días después, Carla visitó la clínica de una psicóloga en la Ciudad de Guatemala. No había dormido desde la noche de la violación y su estado emocional empeoraba. Ya no se recordaba de algunos detalles. La psicóloga concluyó que Carla, como un mecanismo de protección, comenzó a bloquear el momento de la agresión sexual. Preparó una sesión de regresión para que Carla pudiera recordar y organizar la experiencia en su mente. Fue fatal. En vez de aliviarla, Carla entró en pánico. La psicóloga intentó controlarla, pero estaba reviviendo en su mente el momento de la agresión y comenzó a defenderse como pudo.

La sesión desencadenó una crisis tan severa que el día siguiente —el 15 de noviembre— Carla fue ingresada con pensamientos suicidas al Hospital de Salud Mental del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Estuvo internada por cuatro días. Los primeros dos, en aislamiento, y sedada para poder dormir. Solo la despertaron para comer.

—Fue para ayudarme. Fue como un respiro, un descanso profundo, una paz que necesitaba para recuperarme. Al principio yo no quería ir, porque no fue fácil aceptar que necesitaba ayuda psiquiátrica. Y no quería que mi familia supiera pero cuando le conté a mi hermana lo que había sucedido ella actuó inmediatamente y me llevó al IGSS. Después cuando me evaluaron los médicos y especialistas yo no quise volver a hablar de lo ocurrido. Me negaba y decía “no quiero recordar, no quiero recordar”. No podía hablar de eso, como puedo ahora.

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Cuando los médicos le hablaban de la violación el cuerpo de Carla instintivamente comenzaba a temblar. Costó que los sedantes hicieran efecto en ella. En el hospital le comentaron que pudo haber sido porque Bámaca puso algo en su bebida la noche de la violación. Hasta la fecha sigue en tratamiento con antidepresivos y terapia psicológica para recuperarse.

Fue su hermana quien llevó Carla al hospital. Ella fue la única que la apoyó sin condiciones. Pero no todos reaccionaron igual. Su tía le echó la culpa de lo que le pasó. ¿Por qué estabas tomando alcohol? ¿por qué estabas con vestido? Le preguntaba. Su mamá igual.

—Mi tía sabía pero no fue de mucho apoyo. Me culpaba. Por eso ya no hablo con ella sobre cómo me siento. Perdí la confianza con ella. Dice que me veo bien, pero obviamente no estoy bien. Solo mi hermana me ayudó, si no fuera por ella, no sé dónde estaría.

Carla salió de Petén en el primer vuelo de la mañana del lunes 12 de noviembre. Salió huyendo. Se sentía desamparada, no sabía en quién confiar y tenía miedo. Pero logró denunciar a su violador antes.

Pasó el sábado anterior agotada, entre llanto y sueño. En su mente se repetía la pregunta, ¿Qué fue lo que pasó? Cuando se duchó volvió a sangrar. El dolor en su vagina se intensificó durante el día hasta ser insoportable.

—Es algo que no me perdono, no debí de haberme duchado. En ese momento debería haber hecho la denuncia, pero yo no estaba muy consciente de lo que había pasado. Me sentía todavía extraña.

Carla decidió consultar con otra persona que estuvo en la fiesta sobre qué había pasado. Le explicó que Bámaca se había puesto como loco y que en algún momento decidió irse a la casa de Carla. Hasta había quebrado la malla para llegar.

En la noche el sábado Carla ya no aguantaba el dolor. Tenía que hacer algo, buscar ayuda. Decidió irse al hospital de Sayaxché, su lugar de trabajo, y buscar a la ginecóloga de turno. Carla tenía miedo, no quería que sus colegas se enteraran, pero necesitaba asistencia médica. En el hospital y con el apoyo de las colegas Carla decidió presentar su denuncia al Ministerio Público.

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Durante la charla con esta periodista Carla se ríe, en un instante, no de alegría. Una sonrisa tensa que acompaña su mirada distante.

—Me río porque imagínate, yo como doctora decía que no sabía si quería poner una denuncia. Me da vergüenza. Soy médica y yo a veces miraba pacientes de violencia sexual. Una cosa es asimilar y aceptar que había sido violada… Me llevó tiempo. Todavía me cuesta. Y me llevó unas horas darme cuenta y buscar ayuda. No fue de inmediato.

Los fiscales que tomaron su denuncia la acompañaron a su casa para sacar fotos. Preguntaron varias veces si Carla estaba segura de que quería proceder con la denuncia. Ella nunca entendió porqué, pero afirmaba que sí y les entregó su ropa interior con sangre.

Le recomendaron a Carla que no hablara de la denuncia con nadie todavía para que Bámaca no se enterara. Pero poco tiempo después Carla se enteró de que el director y psicólogo del Hospital, como si fuese un chisme, habían compartido la noticia de su denuncia al personal en el hospital. Ella no ha regresado a Petén, pero está segura de que Bámaca también ha sido informado y conocidos en ese departamento le contaron que Bámaca se fue de su casa.

Carla solicitó ser trasladada a otro hospital. El doctor Héctor Fong, presidente del Colegio de Médicos la apoyó para que el incidente no dañara su carrera. Carla también ha presentado una denuncia en el colegio.

Pasaron las semanas. Pasó un mes. Pero Carla ya no supo nada sobre su caso de la fiscalía en Sayaxché. A principios de diciembre se acercó a la fiscalía en el departamento donde fue trasladada —el cual Carla prefiere no publicar por miedo a que le puede perjudicar en su trabajo—. Primero fue informada que el fiscal de Sayaxché, Carlos Sincal, a quien le fue asignado su caso, lo había abandonado por ser “amigo del agresor”.

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Hasta la fecha el caso no avanza. Carla sospecha que el personal de la fiscalía en Sayaxché está encubriendo a Bámaca porque se conocen. Incluso tiene miedo que hayan alterado los documentos del INACIF.

—Pasé más de una semana con un dolor vaginal, de verdad es lo más horrible que he pasado. Hoy yo sé qué se siente una violación. Nadie me va a decir que no. Espero que el informe del INACIF diga lo que tiene que decir, eso es el problema. El médico me dijo que tenía una laceración. Tomó hisopados y fotografías porque había una lesión. Y me dolía como no te imaginas. Fue horrible. ¡Eso es una violación!

El fiscal Sincal confirmó a Nómada que el caso no ha avanzado, pero que él sigue a cargo de la investigación. Conoce al médico Bámaca, dice, igual que otros fiscales, por la cooperación cercana entre la fiscalía y el Hospital de Sayaxché, donde Bámaca trabajaba antes, pero aclara que no son amigos.

El 10 de diciembre 2018 Sincal se fue de vacaciones y regresó hasta el 19 de enero. Explica que antes de salir solicitó de oficio que la fiscalía en el departamento donde Carla vive y trabaja ahora se encargue de las diligencias que hacían falta. Carla fue citada la tercera semana de diciembre a ratificar su denuncia y al peritaje psicológico —que no fue realizado hasta más de un mes después de la violación—. Sin embargo, el fiscal Sincal indica que nunca recibió esa información —y tampoco lo ha vuelto a solicitar— por lo que el caso no avanza.

Cada día, 28 personas son víctimas de algún tipo de agresión sexual en Guatemala. En 2018 el Ministerio Público recibió 10 mil 537 denuncias por delitos sexuales. Los números son escandalosos. Aún así, la realidad es mucho peor. Se sabe que existe un subregistro de denuncias de delitos de violencia sexual por el miedo en las víctimas y la falta de confianza en el sistema judicial del país.

La burocracia ineficiente hizo que la denuncia de Carla, una de las pocas mujeres que se animó a denunciar a su agresor, lleva casi tres meses sin ningún avance y no se ha solicitado una orden de captura contra Bámaca.

—A nadie le importa—, dice Carla frustrada.

Ya perdió la paciencia y buscó apoyo legal con la asociación Mujeres Transformando el Mundo quienes la representarán ahora.

En la mente de Carla aún está grabada la mirada de Bámaca y lo ocurrido aquella noche en su habitación. Recientemente, en una conferencia médica lo volvió a ver, por primera vez después de la violación. Y volvió a entrar en crisis.

—Lo peor es cuando uno ve a su agresor, así, como si no pasó nada, mientras uno está sufriendo por dentro. Como si nada hubiera hecho. Quizá en su mente él pensará que fue así. Que no fue nada. Eso es lo peor.

Hesler Rubén Bámaca no aceptó hablar con Nómada para responder a la acusación en su contra.

***

(Nota del editor: Se usó el nombre de Carla para proteger la integridad de la protagonista de esta historia)

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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    Juana /

    06/02/2019 11:05 AM

    Este es un tema sensible, y ponen como siempre a esta tipa para que lo trate con sus típicas pretensiones cliché, para quedar como que es la gran heroína que destapa estos casos... por favor, pongan a otra persona a que investigue, a que redacte, a que no quiera llamar la atención por medio del sufrimiento de los demás. Ya basta de tanto disque escritor o escritora que se alimentan de la super exposición.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Anibal /

    05/02/2019 9:31 AM

    La profesión médica, requiere vocación, amor por el prójimo y una vida basada en valores y ética. Lamentablemente estamos en una cultura machista, donde la ética y los valores se han perdido, donde no se es capaz de controlar al hombre primitivo, y se va por el mundo haciendo daño. Es muy difícil en países como Guatemala, que un profesional de la salud pueda llegar a ser condenado por delitos sexuales. Desafortunadamente este tipo de acciones son más frecuentes de lo que se llega a saber, quien está en una posición de poder, aprovecha la vulnerabilidad de la otra persona para obtener beneficios de tipo sexual.
    Muchas veces los mismos fiscales, jueces, peritos y personal que interviene en temas de justicia ha incurrido en situaciones de esta naturaleza, entonces al tener que manejar un caso como este, difícilmente verán por el bienestar de la víctima. ¿Qué queda por hacer? No darse por vencido y seguir luchando. Insto a quienes hayan sufrido un vejamen de tipo sexual en manos de un médico, que alce su voz y denuncie por todos los medios posibles su agresor.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Oscar Gonzalez /

    03/02/2019 9:59 AM

    Fiesta, alcohol, drogas (solo así puede explicarse que alguien pierda completamente la noción de tiempo y realidad) es el escenario común para muchas relaciones sexuales concensuadas, un poco de cautela ayudaría mucho a hombres o mujeres a ser victimas en estas situaciones.

    Ojalá las autoridades logren determinar la culpabilidad de este tipo, mientras tanto la autora de esta nota ya lo condenó pública y socialmente lo que me lleva también a cuestionarme (que pasaría si no fuera culpable? la condena social sería justa?). La denunciante en en anonimato, el denunciado condenado y una autora que solo podría lavarse las manos.

    ¡Ay no!

    10

    ¡Nítido!

    Eus.pa.do /

    02/02/2019 11:36 PM

    Se escandalizan por leer el término "médico" en esta historia y no ven más allá de las palabras que expresa y transmite con dolor.... leer los comentarios ESTÚPIDOS que muchos publican, defendiendo por "conocer" a la persona, o "saber más" que los exámenes médicos, nos da una perspectiva de lo mal que está en general nuestra salud mental y cómo viven muchas personas con la venda en los ojos.
    Podremos conocer a un individuo por mucho tiempo pero jamás al grado de conocer sus verdaderos "demonios", es más fácil acusar a la víctima, cuando no somos los protagonistas de la historia. En este relato aparece el alcohol pero si leen bien no festejaron con extraños, estamos mal acostumbrados que un agresor DEBE DE SER MUY OBVIO con sus intensiones sin necesidad de tener un atenuante (alcohol, sustancias, discusión, etc), si fueran cultos, podrían buscar en varias bibliografías y darse cuenta que MUCHOS agresores si no es que la gran MAYORÍA no son los típicos que vemos en las películas, con o sin atenuantes, simplemente reaccionan, sin pensar, solo dañar por su propia satisfacción perversa...
    Muy bien por ésta mujer del relato, porque en nuestro país hay muchas mujeres de diferentes carreras, edades, origen que viven esto día a día y por MIEDO, FALTA DE APOYO, Y POR PERSONAS PENDEJAS QUE SOLO CRITICAN POR CRITICAR se quedan calladas.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Trudy Mercadal /

    02/02/2019 7:52 PM

    Increíble que traten de culpar a la víctima cuando el agresor y criminal fue él, quien además, irrumpió en la casa de ella. Ella tiene derecho a beber si quiere, eso no es nunca una invitación ni permiso a que agredan y menos ya en en su propia casa. Bien por ella que lo denunció. Hay que vidibilizar siempre estos abusos para que no queden en impunidad y para que no sigan estos depredadores atacando a otras personas inocentes. Toda mi solidaridad para con esta joven médica. Ánimo con su recuperación y adelante con su caso.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      03/02/2019 1:09 PM

      Si tiene todo el derecho a beber como lo escribes, tiene que tener toooooda la obligación de asumir consecuencias.
      Repito, eso se consiguen por andar chupando desenfrenadamente, altas horas de noche, alcohol, droga, etc.
      Según tu comentario "tiene todo el derecho a beber", entonces que se vaya a ser "miércoles", haga una matazon y no la culpe por que ella tiene derecho a beber. Vaya pensamiento.

      ¡Ay no!

      6

      ¡Nítido!

        Pablo Lopez /

        03/02/2019 10:25 PM

        ¿O sea que si bebe es responsable de lo que el violador hizo? que descaro, claro que debe ser responsable y asumir consecuencias de SUS actos, no los de otra persona, mucho menos de esos actos criminales. Y por si no leíste no estaba "chupando desenfrenadamente" sino que pusieron algo en su bebida que la hizo perder el sentido.

        ¡Ay no!

        2

        ¡Nítido!

          Marlon Suarez /

          04/02/2019 7:48 AM

          Si no hubiera salido a beber y estuviera en su casa nada hubiera sucedido. Pero la maldita maña de andar trasnochando, echándose los tragos, etc. obvio, algo malo tiene que suceder con esa amalgama de costumbres. Si bebes y te embriagas estas expuesto a muchas cosas, incluso a una violación, entonces tenga un poco de cerebro y decide que quieres hacer. No pretendas salir a parrandear sin que nada pase, esos tiempo ya terminaron entendé!

          ¡Ay no!

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          ¡Nítido!

            Pablo Lopez /

            04/02/2019 10:57 PM

            Jajajaja primero que aburrida tu vida vos, segundó según tu lógica nadie debería salir para nada, en estos tiempos, en los tiempos de antes y no veo un cambio en el futuro, el peligro se encuentra en todos lados, no necesariamente por andar de fiesta, todo mundo encerrado en su casa sería tu solución (y eso que muchas violaciones se dan en los casas por parte de parientes cercanos). Deberías usar tu cerebro para comprender que nunca el mal está en las acciones de la víctima. Espero nunca te pase eso para comprender un poco este tipo de situaciones. Mientras exista gente como vos que minimiza el delito de un violador culpando a la víctima por andar de fiesta (que tonto se lee) será más difícil de llegar a avances para la seguridad y libertad de todas las personas.

            ¡Ay no!

            ¡Nítido!

              Marlon Suarez /

              05/02/2019 6:58 AM

              Pues preferible ser aburrido que violado, jajajajaja, eso andas buscando verdad, déjate de pajas!

              ¡Ay no!

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              ¡Nítido!

              Marlon Suarez /

              05/02/2019 6:56 AM

              Entonce ve a divertirte y que te violen, quizá eso andas buscando... salir del closet. En ningún momento estoy minimizando la acción del violador, es más se debe de castigar. Pero entiendan, la vida no es parranda, si bebes te vuelves vulnerable peor si te pones estúpido de alcohol. Hay que ser prudente pero ustedes los jóvenes no entienden esa palabra.

              ¡Ay no!

              1

              ¡Nítido!

    Jorge /

    02/02/2019 6:31 PM

    Señores que pena con la página nómada pero antes de difamar a una persona hay que investigar bien los hechos pues el médico que supuestamente realizó tal violación lo conozco desde hace ya 15 años y no es capaz de violar a nadie es una persona integra que jamás en todo el tiempo que lo conozco le ha hecho daño a nadie más bien siempre tratando de ayudar a todos y pendiente de su familia como primer punto ruego a la página de nómada a investigar a las personas que ayuda pues está doctora difamadora en el transcurso de su carrera a tenido múltiples problemas con su desorden psiquiátrico investiguen vallan y pregunten a sus compañeros de carrera y jefes de residencia pidió traslado de sayaxche porque ahí mismo no la soportan creo que antes de prestar su página para difamar a alguien deben investigar bien pues de lo contrario todo lo que se dice es mentira y si el Ministerio público no a hecho nada es porque su protegida doctora sólo fue a contar mentiras además nadie toma bebidas alcohólicas con desconocidos y la verdad doctora póngase la mano en la consciencia el médico difamado tiene familia usted quiere dejar a sus hijos sin padre sólo porque no le gustó la forma en la que se lo hicieron no doctora yo no la conozco pero me imagino la clase de persona que es espero nuca conocerla pero deje ya esa bobería deje de llamar la atención porfa señores sólo me queda decir que todo lo que la doctorcita cuenta es mentira ella llevo al doctor a su casa con todas las intenciones posibles así que nómada por la familia del médico dejen de difamar personas que es delito la difamación así que toda acción tiene consecuencias

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      Ana Carter /

      03/02/2019 2:01 AM

      Será que este Jorge será.violador igual que el doctor?

      ¡Ay no!

      4

      ¡Nítido!

    Rodrigo Polo /

    01/02/2019 10:11 AM

    Que difícil situación, primero ponerse a beber licor de manera desmedida, andaba con un hombre famoso por ser mujeriego, eso ya ponía a sus compañeros agresivos, sexualmente hablando, lo que me parece raro que una mujer de treinta años de edad le duela durante tanto tiempo su vagina y que le causara una herida, solo que el doctor fuera el negro del WhatsApp, de lo contrario se necesita el informe objetivo del INACIF para determinar desde hace cuanto tiempo hubo desfloración y si es cierto lo de las heridas físicas.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

      Mario Paredes /

      03/02/2019 7:25 AM

      Yo creo que debes hacer la prueba con el negro del whatsapp y si te duele vienes y nos cuentas.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

      Ana Carter /

      03/02/2019 2:04 AM

      Machista, misógino y violador, polo?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Paco /

      02/02/2019 9:49 PM

      Que comentario tan estúpido!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Alaide González /

      01/02/2019 3:01 PM

      Qué machista!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

        Rodrigo Polo /

        01/02/2019 7:03 PM

        Por lo que leo usted conoce al negro del WhatsApp, picarona...!

        ¡Ay no!

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        ¡Nítido!

    Carlos Perez /

    01/02/2019 9:08 AM

    Da rabia ver la negligencia, incapacidad y corrupción del MP. Este fiscal ya debería estar destituido y procesado penalmente por incumplimiento de deberes y negligencia.

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

    Miriam /

    01/02/2019 8:35 AM

    Espero que se haga justicia para la chica y que ese médico desgraciado le quiten la licencia. Qué cobardía y qué asco que alguien formado para "ayudar" haga eso a una mujer

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    01/02/2019 8:30 AM

    De tanto que le dan que los médicos , son violadores , llegan a cansar .... (No dudo que existan en lo individual) pero que exista un gremio de violadores me parece absurdo. Lo pero de todo es que este caso puede ser cierto , pero como han abusado tanto del tema ... Uno llega a pensar que son inventos...

    ¡Ay no!

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    ¡Nítido!

      Alaide González /

      01/02/2019 3:03 PM

      No solo los médicos son violadores. Si se pudieran documentar todos los casos, nos asombraríamos de los resultados.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      01/02/2019 8:38 AM

      Muy cierto, creo que se está estigmatizando al gremio médico. Y es que en verdad hay unos casos que pareciera que se los sacaron de la manga, como el caso de una mujer de apellido Campollo.

      ¡Ay no!

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