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Provocadoras, mal portadas, poco estratégicas, violentas

La seguridad feminista comienza por poder hablar. Porque nuestro riesgo no surge solamente de impunidad rampante latinoamericana, tiene un origen más profundo. Nosotras estamos inseguras en nuestras casas, durmiendo con el hombre que amamos que en cualquier momento se puede convertir en un agresor. El factor de riesgo no es que llevamos puesto o a donde vamos, es que sencillamente nuestras vidas no valen, porque no somos reconocidas como personas.

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El Ángel de la Independencia, luego de la marcha feminista del 16 de agosto #NoMeCuidanMeViolan. Foto: @issraellorenzanao

Provocadoras, mal portadas, poco estratégicas, violentas. Esas fueron las críticas a las marchas de #NoMeCuidanMeViolan, en contra de la policía de la Ciudad de México por la violencia policial contra las mujeres encarnada en en dos casos puntuales, en los que los agresores fueron policías, y que quedaron en la impunidad. Las marchas dejaron grafitis, vidrios rotos, se incendió –brevemente y sin que ninguna persona saliera lastimada– una estación de metrobús y una estación de policía en la Colonia Juárez. Fueron dos marchas llenas de brillantina y rabia, una rabia colectiva y justificada, que viene del miedo, la tristeza y la impotencia silenciadas por tantos años.

Provocadoras, mal portadas, poco estratégicas, violentas. Más que críticas, son estrategias de fiscalización del tono, formas en las que el poder hegemónico nos dice que si vamos a quejarnos debe ser de cierta manera, en cierto tono, bajo ciertos protocolos y estándares impuestos por ese mismo poder.

Y es fácil caer en la fantasía de creer que si lustras tus zapatos y llevas la falda bajo la rodilla en la izada de bandera ese poder te va a escuchar. Y sí, así sí, con las manitas juntas ponemos nuestra queja para que un burócrata la reciba con una sonrisa, la guarde en una carpeta, y nos suelte una de esas frases del Manual de Carreño de los community managers: “Nos encanta escuchar los comentarios de nuestras clientas, muchas gracias, estamos trabajando para mejorar.” Marque 0 para repetir este menú.

Provocadoras, mal portadas, poco estratégicas, violentas. Lo que este vocabulario de la misoginia nos dice es que las protestas fueron incómodas. ¿Tumbaremos el patriarcado gritando “verga violadora a la licuadora” y destruyendo la propiedad pública? No, pero es un comienzo. Porque la violencia no está en que las veces que sea necesario salgamos a gritar, la violencia no está en dejar esas palabras escritas en las paredes, ni siquiera en los daños a la propiedad privada. La violencia es el silencio. El silencio impuesto por tantos años.

– Me iba a morir, sino pronto, tarde, sin importar si alguna vez había hablado a nombre propio. Mi silencio no me había protegido. Tu silencio no te protegerá, dice Audre Lorde.

Leonor, una amiga muy sabia, dijo: “no protejo engañando, ni minimizando”.

Estas ideas son claves porque las marchas de #NoCuidanMeViolan son unas marchas por la seguridad de las mujeres, o mejor dicho, para decir que las mujeres no estamos seguras porque sus modelos de seguridad patriarcales no nos protegen. Así que no basta con más luces en las calles, o con más vagones rosa, aunque se agradecen, no basta con más policías, ahora dizque “capacitados en género” porque fueron en manada de a trescientos a un curso express de seis horas que ya resienten porque porque tienen menos tiempo libre, y están cansados, y mal pagados. Todo eso habrá que hacerlo, pero no servirá de nada si no tenemos una forma feminista de entender la seguridad.

Y la seguridad feminista comienza por poder hablar. Porque nuestro riesgo no surge solamente de impunidad rampante latinoamericana, tiene un origen más profundo. Nosotras estamos inseguras en nuestras casas, durmiendo con el hombre que amamos que en cualquier momento se puede convertir en un agresor. El factor de riesgo no es qué llevamos puesto o a dónde vamos, es que sencillamente nuestras vidas no valen, porque no somos reconocidas como personas.

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto”.

Neruda era un macho pero era honesto (por eso era buen poeta) y tiene razón en señalar que nuestro silencio se parece mucho a la muerte.

“Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto”.

Pero, ¿y si cambiamos sonrisa y palabra por grito y reclamo? Ese cómodo encantamiento de esa mujer callada y complaciente se rompería en mil pedazos.  Alguna vez mi abuela me dijo: “a los hombres no les gusta que los contradigan en público”, y yo pensé que era el peor consejo del mundo. Lo que yo no sabía a los 16 era que mi abuela no me estaba dando un consejo, me estaba haciendo una advertencia.

Hablar, gritar, salir, bailar, ocupar, rallar, reclamar, exigir, nos revela como personas y eso es muy incómodo en un mundo que necesita nuestro silencio para explotarnos, castigarnos, matarnos, cómodamente.

El patriarcado y el capitalismo llevan años deshumanizándonos a las mujeres. Salir a las calles es probarle que somos humanas a un mundo que piensa que somos perras a las que hay que sacarles cría. Que somos personas, no contingencias del honor herido de un macho o una congestión para el sistema de justicia. Que somos ciudadanas de segunda y que eso nos emputa en voz alta.

El Ángel de la independencia es una mujer que es símbolo de la Ciudad de México, aún más, de la mexicanidad. Que “nos representa”, “nos enorgullece”, que “nadie debe dañar”. El Ángel es la mujer con más privilegios en México.

Una estatua, una alegoría, que es más importante que cada una de las mujeres reales que viven y mueren y son asesinadas en este país. El Ángel, convenientemente, es también una mujer muda. O al menos lo era, hasta el viernes pasado, cuando tantas mujeres le prestaron sus voces. Y entonces, por primera vez, el Ángel fue también una mujer incómoda, consciente de que su pronombre no se corresponde con sus tetas, diciendo con todas sus letras las palabras más peligrosas que pueden tener las mujeres en la boca: ¡libertad!, ¡independencia!

Gracias a sus hermanas feministas, el Ángel recordó y descubrió su propio nombre: ¡Victoria!

Y llegará el día en que lo cantemos todas juntas.

Catalina Ruiz-Navarro
/

Feminista caribe-colombiana. Editora de Volcánica. Exdirectora fundadora del proyecto (e)stereotipas. Columnista de El Espectador, El Heraldo, Revista Cromos, Vice-México y Univisión. Estudió Artes Visuales y Filosofía y tiene una maestría en Literatura; ejerce estas disciplinas como periodista.


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    Dave /

    25/08/2019 3:53 AM

    Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    24/08/2019 9:57 PM

    Ni una menos, ni uno menos .

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

      - /

      25/08/2019 2:37 PM

      Yo creo vos Hector Arnoldo Hernandez Rojas alias "Victor Lopez" que vos sufrís en tu casa "violencia intrafamiliar"........ me imagino que a la nineth no le haces mates.....porque esta "bien galana", la doñita......verdad vos...... deja de pasar todo el día en la compu....ya que estas descuidando a la family.......

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    René Villatoro /

    24/08/2019 7:25 PM

    "Solo a pijazos entienden" decía por allá en la época de los 70´s un militar que "entrenaba" a los reservistas en el occidente del país. Y qué cierto resulta ahora, que una manifestación recurre a ellos (a los pijazos) para hacerse ver y escuchar. Por mí ¡qué lo quemen todo! tal vez así despertamos de esta pesadilla en la que vivimos. ¡Ni una menos!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Paraiso /

    24/08/2019 8:19 AM

    Entre comillas.
    Según los registros, desde 2010 se denunciaron 107,030 delitos de violencia sexual donde las agraviadas fueron niñas, adolescentes y adultas. En este mismo período se abrieron 21,818 casos por delitos de violencia sexual en el Organismo Judicial. Además se emitieron 5,887 sentencias condenatorias y 2,166 absolutorias. Hacemos la comparación de los últimos ocho años, ya que el Organismo Judicial únicamente proporcionó datos desde 2010.
    En porcentajes. Del cien por cien de denuncias de abuso recibidas en el Ministerio Público, solo un 20.38 %terminaron en casos abiertos en el Organismo Judicial.
    Y del cien por cien de estas mismas denuncias, solo el 7.52 % concluyeron en sentencias. El 5.5 % en sentencias condenatorias y el 2.02 % en absolutorias.
    Cifras similares a las que maneja el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Gabriel Alberto Morales /

    23/08/2019 7:32 AM

    Se manifestaron contra la violencia con violencia. Eso deja muy claro que somos iguales, seres humanos con la misma debilidad para dominar nuestras emociones y con la misma fuerza para hacerle daño a los demás.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    - /

    23/08/2019 12:55 AM

    Vos Hector Arnoldo Hernandez Rojas alias "Víctor Lopez"...... Me quedo rechula tu pagina de internet...... En pocos días te hago " famoso".......

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    22/08/2019 5:25 PM

    Si un hombre le logra arrancar un beso a zury dichoso , si no se deja ... Pobre de él. Si un hombre intentara arrancarle un beso a Sandra ... Se acercaría y al verla de cerca ... Mejor sale huyendo...

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    22/08/2019 5:17 PM

    Cuando un hombre viola a una mujer le es fácil ... Pero si hay un grupo de 5 lo más probable es que salga bien "taleguiado".

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    22/08/2019 4:51 PM

    Por qué hay más muertes de mujeres que de hombres ? La respuesta es fácil : es la fuerza física , si las mujeres tuvieran las mismas fuerzas que los hombres unas veces ellas ganarían y otras nosotros , las peleas fueran casi parejas. ... Ahora una mujer armada con una mini uzi ... Le gana a cualquiera...

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    21/08/2019 11:12 AM

    La violencia de género no existe , lo que existe es la maldad en el corazón ( sea hombre o mujer) cuando una mujer mata a un hombre no lo mata por ser hombre , lo mata por 1) defensa propia 2) por celos, por venganza , por dinero... Igual el hombre también hace lo mismo PERO NO POR QUE SEA MUJER ... En México acaba de pasar algo ... Dos hermanas mataron y violaron a su hermana menor . Que nombré le pondría doña Cata, a ese crimen ? Con este ejemplo cae por sí sólo el argumento de doña Cata.

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!







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