¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

Tania Pariona: la diputada indígena peruana con un feminismo propio

Volcánica entrevistó a Tania Pariona, presidenta de la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso del Perú. Una mujer indígena con amplia trayectoria de trabajo social y de comunidad. Una joven congresista que reafirma sus costumbres indígenas en el lenguaje y en su vestimenta. Tania Pariona cuando tenía 10 años era una niña trabajadora y hoy preside una de las comisiones más importantes parlamento peruano, en un país donde las denuncias y cifras de violencia contra la mujer alcanzan su punto más dramático.

Volcánica v2 volcanica

Diputada Tania Pariona.

¿Ha sido muy difícil llegar hasta aquí?

El conjunto de barreras que enfrentamos todas las mujeres y con mayor énfasis las mujeres indígenas es bastante complejo. Te golpea porque tienes que enfrentar un conjunto de expresiones machistas, misóginas, estereotipaciones y estigmas. Por ejemplo, cuando recibí mi credencial [de congresista] en un evento público, un periodista me dijo: “Disculpe, ¿y usted estudió algo?” Me quedé fría –Me dije: “Claro, es que me ve con traje andino. Y cuando te ven así seguro piensan que “viene del campo, de la zona rural”.– Le respondí al periodista: “Por supuesto. Yo soy trabajadora social y vengo estudiando una maestría. ¿Por qué la pregunta?” y me dijo que preguntaba nomás. En el fondo se cree que las personas de origen andino, y en especial las que llevan su traje típico, son analfabetas o incapaces.

Eso nos conduce a mirar a un Perú que no ha resuelto la característica colonial por un lado, pero también el racismo y la discriminación en la práctica cotidiana, en lo estructural, y eso se ha visto en estamentos de poder del propio estado. Escuchar en el parlamento algunas cosas, son otros golpes mayores. Por ejemplo, decir que; “los indígenas en Perú debemos pasar por una prueba de ADN porque se hacen los vivos para ganar derechos”.

¿Eso lo ha escuchado de parlamentarios?

Sí. Lo he escuchado de parlamentarios peruanos. Todo eso realmente me ha golpeado, y me ha desafiado para empezar a tener una voz dura y tajante. Porque usualmente he estado en espacios de concertación, donde hay diálogo. Pero aquí en el parlamento parece que todo pasa por una cuestión ideológica y política, y no por la demanda de la gente. Por ejemplo, si es tu proyecto de ley y luego haces una muy interesante propuesta, solo porque tu eres la autora y eres de izquierda, queda relegado, atrasado o archivado. Sigue siendo una barrera permanente y te das cuenta que ni el machismo, ni el patriarcado, ni el racismo lo hemos podido superar en casi 200 años de República, sin tomar en cuenta los 500 años de opresión de los pueblos originarios.

¿Tania Pariona se reconoce como feminista?

Yo siempre digo que he crecido, vivido y aprendido desde los movimiento sociales, entre ellos el movimiento feminista. He compartido muchísimos espacios con el movimiento feminista de América Latina, el movimiento global de mujeres, mujeres afrolatinas y mujeres indígenas, por supuesto. Yo creo que el movimiento feminista aprendió muchísimo del movimiento indígena de mujeres. Pero también he sufrido discriminación dentro del movimiento feminista. Por ejemplo, en espacios de Naciones Unidas, a veces se siente que las mujeres indígenas no estamos preparadas para redactar un texto. Para una declaración de Naciones Unidas te dicen “Yo lo hago, no te preocupes” . Y yo he respondido:  “¡No!, en este trabajo estamos las dos, y la idea es tener un texto, un espacio en el que se incluya a todas las mujeres”. Yo creo que hemos tenido un espacio de convergencia y aprendizaje mutuo. Me considero una mujer indígena que reivindica los derechos de todas las mujeres con una línea de feminismo propio. Siento que puedo ser una mujer indígena con un feminismo propio, y que es posible, porque en la pluralidad de los feminismos cabemos todas. He compartido con hermanas desde el feminismo comunitario, que en algún momento me definí como feminista comunitaria.

¿Qué es un feminismo comunitario?

Julieta Paredes, de Bolivia, hace una amplia reflexión respecto a cómo empezar a revisar el patriarcado desde un espacio comunitario y no solo desde la teoría o enfoque de género tal cual, donde hay razón étnica, razón lingüista, de mujer indígena y contexto rural. Y me parece bien, porque antes se creía que había un arquetipo de mujer que había que seguir o alcanzar, y normalmente era un arquetipo de mujer europea. En el camino aprendí a reconocer que en el propio movimiento de mujeres indígenas debemos empezar a construir nuestro propio feminismo. Yo soy feminista indígena pero con una línea propia de comprender cómo esa aspiración de igualdad también se da en un contexto en donde hay un conjunto de aspectos que no se resuelven solo con hablar de la igualdad de género.

Yo en este momento escucho a una mujer que está bastante informada, capacitada y empoderada, ¿siempre fue así?

Para mi ha sido un proceso larguísimo. Empecé a los 10 años en un grupo de niños haciendo arte, cultura y trabajando el tema de la identidad. Y luego, cuando llego a la etapa juvenil de los 18 años, impulsamos una red nacional de jóvenes indígenas en Perú que aún es vigente. Mi trayectoria ha sido de aprendizaje permanente y cuestionamiento cotidiano respecto a mi identidad y respecto a distintos temas. A los 18 años, cuando formé parte del enlace continental de mujeres indígenas, conocí a cuadros  de mujeres indígenas del mundo, entre ellas, de Guatemala.

Guatemala para mi es un referente bastante positivo. El 2009 compartí con una hermana Maya Quiché y aprendí mucho de ella. Por ejemplo, ella mantiene el traje de su pueblo, es académica y también militante social del movimiento indígena. Aprendí de Rosalía Tunyú, escuche a Rigoberta Menchú y Otilia Lux. Para mi Guatemala a diferencia de Perú, ha podido resistir al proceso de colonización y aculturación. Es un país donde tu ves a doctoras y académicas manteniendo su traje, su lengua y generando conocimientos a partir de investigaciones propias. Para mi ese mundo ha sido una escuela de formación política.

Pero usted ingresó muy joven a la actividad colectiva, y a esa edad se está en otra sintonía ¿por qué el interés en esto?

Para mi, esto tiene que ver con las raíces culturales que tengo, con la trayectoria de mi propia familia relacionado con lo colectivo. A los 10 años yo entro al movimiento de niños trabajadores, algo que es parte de mi historia, porque yo fui una niña trabajadora. Y termina siendo un desafío ante un discurso en donde ven a los niños trabajadores como fracasados, en especial a los niños que trabajan en las calles, de ambulantes. Le dediqué muchísimos años de mi vida. Era un paralelo también, la vida productiva, colectiva y el sacar un título. En un momento sentí que me hacia falta lo otro…  el curriculum, la oferta académica, pero sí pude avanzar la maestría, y quizá más adelante, el doctorado, un aporte a la academia.

Pero la academia también suele ser un espacio elitista, sobre todo en un país machista con altos índices de discriminación.

Yo creo que hay que partir y reconocer que el acceso al derecho a la educación es desigual. Los jóvenes indígenas no siempre hemos tenido la posibilidad siquiera de acceder a educación de calidad. En las comunidades rurales tienes una primaria y secundaria con precariedades y luego ascender a la educación superior termina siendo 3 o 4 veces de barrera, ya sea por preparación o un conjunto de factores por culturalidad. Es que un choque tremendo cuando te trasladas a la ciudad, y sabes que si partimos juntos, no hemos partido en las mismas condiciones.

Y sumémosle a ser indígena y tener precariedades, el ser mujer.

No todas las mujeres acceden a la educación superior. Si una familia de la zona amazónica o andina rural profunda, tiene dos hijos y tiene que priorizar quién va a estudiar, la primera opción siempre será el hombre. Y aunque parezca increíble, ocurre.  Y si las chicas que van a estudiar, tienen que enfrentarse a una discriminación de género. Y otro tema es el enfoque educativo que reciben en las aulas.

Esto es algo con lo que muchos parlamentarios no están familiarizados. No todo es ley, pero es algo que se debe conocer. No todo conocen una comunidad indígena o van de pasada. Entonces, terminan teniendo discursos o colocando a los indígenas como ciudadanos que requieren de un tercero para tener voz…

O ciudadanos de segunda clase, como lo dijo un ex presidente…

Como Alan García quien dice que son de segunda categoría o que dicen que los indígenas están en extinción. Eso es lo que le ha hecho daño a este país tan rico. Discursos como estos se replican y reproducen en una generación en donde se supone que deberíamos pensar distinto. “Los indígenas se creen dueños de todo” dicen. Y lo que pasa es que no estamos entendiendo las maneras de vida ni la cosmovisión ni cómo se mira el mundo desde lo indígena.

¿Y eso es algo con lo que se topa diario en el parlamento?

Sí. Para hacer un resumen. Desde el despacho, desde que empecé el trabajo parlamentario, llevamos cinco líneas de trabajo: Derechos indígenas, Derechos humanos, Derechos de las mujeres, Inclusión social, Y cultura e identidad. Cinco líneas en las que tengo experiencia, conocimiento y buenas prácticas. Pero en las que más me ha costado, me cuesta concretar y materializar en el parlamento son las tres primeras. Los derechos territoriales, la institucionalidad indígena, en derechos humanos, las reparaciones a las víctimas, la memoria de lo que ocurrió en los ’80 que tienen que ver con las víctimas que tienen vida hoy y que enfrentan un conjunto de dificultades.

Esto a días de haberse realizado un pleno mujer, el primero en este país y en un contexto en donde las cifras de feminicidios, violencia de género y violaciones sexuales son dramáticas. Y en donde los resultados no son del todo exitosos. La comisión que usted preside, en donde se están discutiendo temas de relevancia, los parlamentarios que se dicen comprometidos no asisten…

Me sorprende. Me indigna. Por un lado creo que es la falta de voluntad política, por el otro porque es una comisión presidida por Tania Pariona de una bancada de izquierda y de pronto me dejan sin quórum y no asisten. Hay un desinterés que se evidencia en una inasistencia constante. Yo me he preguntado “¿por qué?” si además estamos legislando proyectos de ley de manera multipartidaria, de otros congresistas. No porque sea mi proyecto únicamente, además viendo las estadísticas de feminicidios. No logro comprender porque se debe anteponer algunos intereses de carácter partidario o algunas razones por las cuales bloquear, truncar y entorpecer un trabajo que se hace necesario en este país. La verdad es que no logro entender cual de las tantas razones.

Sin embargo se llevó a cabo el Pleno Mujer pese a mucha insistencia…

Sino, ¿dónde está la razón de ser del parlamento? Si no es legislar para la gente y de una realidad cruda. Me he puesto a pensar días, horas, por qué ocurre esto.

¿Cuanto tiempo ha llevado gestar el que se realice un pleno mujer?

Desde que entramos a legislar en el 2016. La presidenta de la comisión en el periodo anterior, en ese entonces Indira Huilca, insistió. No hubo. Cuando asumí el 2018, insistí. Y luego nos bloquearon con las inasistencias para aprobar dictámenes que eran urgentes. Ante tanta insistencia y la intervención de parlamentarias que enviaron oficios se logró.

¿Qué se logró?

Desde mi punto de vista hemos dado un paso importante. Desde la rendición de cuentas de la Ley de Igualdad de Oportunidades por parte del Ejecutivo; y lo otro ya tiene que ver con dictámenes prioridades. De siete se aprobaron cuatro. Nos entrampamos en tres iniciativas que no son malas y son imperiosas:  el acoso político– que no es lo mismo decir que el acoso político que viven las mujeres es el mismo que los hombres–, apología en delitos de violencia– porque creo que nos cuesta entender que el discurso de la violencia disfrazado en broma no es correcto. Los hemos escuchado en plazas públicas, calles e incluso en las iglesias, sobre todo evangélicas, que se fomenta la violencia–. Y la tercera, es la creación de centro de cuidado infantil en las instituciones. Esto generó que congresistas que tienen empresas, que trabajan para empresarios o emprendedores, les generará una chispa. Creo que no se comprendió el espíritu de la propuesta de ley, de mirar a los trabajadores como seres humanos y no solo como un actor productivo.

Eso me lleva a la inevitable pregunta de los tres congresistas implicados en situaciones de acoso sexual y la asistencia de uno de ellos al Pleno Mujer…

Sí, y lamentablemente el parlamento ha tenido un descrédito permanente y luego se suman estos hechos de parlamentarios, porque todavía sienten que hay un argumento que intenta disfrazarse de defensa pero que demuestran ser más culpables que alguien que no se defiende. Precisamente porque los argumentos de defensa denotan que no se ha logrado comprender qué es violencia, qué connotaciones demuestran que cumples con situaciones de acoso sexual y lo incumplen. Eso no debería ser normalizado, ni siquiera tolerado porque ya tienes una legislación vigente no de ahora, no de días, sino de años.

No es un problema que pasa por una cuestión política o ideológica, porque es fujimorista o de Acción Popular. Si eso se usa como argumento de defensa está mal. Yo no creo que se trate de un problema para cortarte la cabeza y sacarte del parlamento. Ese no es el discurso que tenemos y calificamos desde la comisión de la mujer. Este es un problema amplio que las mujeres peruanas viven a diario.

Esta es una realidad por la que vivimos todas las mujeres, trabajadoras del congreso quizá otras parlamentarias que no tiene que ser de corte sexual, también puede ser hostigamiento, acoso político.

Sí. Ahora más que antes, siento que hay una vocería pública de las propias mujeres exigiendo justicia, no más violencia y la capacidad para no callar. Y digo capacidad porque no es fácil enfrentarse a toda la opinión de la sociedad peruana, y opinión para decirlo en términos cuidadosos, porque se responsabiliza y se ataca, [siendo la denunciante] la condenada y culpable.

¿Y que ha cambiado para que esto sea más visible?

Yo creo que el protagonismo de las mujeres. O sea, el hecho de tener colectivos de mujeres que salen espontáneamente, que se organizan y levantan sus voces para exigir justicia, movilizan a la sociedad peruana, sensibilizando y haciendo un trabajo educativo. Las mujeres ya han colocado el tema en el debate público. Esto es el resultado de algo que las mujeres han estado diciendo en varios años, a gritos. Y hablo de mujeres en general, mujeres indígenas, campesinas y rurales que emergen hoy con sus liderazgos.

¿Y usted se ha visto reflejada alguna vez en un caso de vulneración, digamos? ¿Se ha sentido vulnerada?

Permanentemente uno va experimentando y viviendo escenarios de violencia. Yo he sufrido o he sentido que se ha vulnerado mi integridad y lo que soy con los mensajes de corte racista y discriminador en redes, calificandome por mi procedencia ¡fuertísimos! Jamás había sentido los insultos más duros de toda mi vida en redes. Y hasta digo, serán trolles qué importa, pero…

Pero duele.

Un día me pasé horas leyendo. Yo normalmente leo el Twitter, Facebook, porque sí creo que todos los políticos estamos ante el escrutinio público, pero eso ya no es escrutinio público. Eso es violencia. Es violencia en redes. Yo dije, ¡qué terrible!, en un momento me sentí con ganas de nunca más meterme en esto.

¿O un cómo sigo mañana?

Sí, y no me meto más. Y pensar en ser feliz con las cosas que hago, en otro lado y siendo feliz pero que la gente no me ataque. Y sin saber cuáles son mis convicciones.

¿Y por qué sigue?

La verdad es que me ha permitido tener una fortaleza y mecanismos de defensa propia, obviamente sin violencia. Sino, empezar a decir en que efectivamente hay razón de estar para cambiar esto. Y no podemos dejar el espacio vacío, reproduciendo lo que estamos cuestionando. Necesitamos cambiar, y las mujeres han dado una muy buena señal de que el cambio empieza justamente cuando empezamos a ejercer los derechos. Ha ejercer y reconocernos como actoras políticas.

¿La niña Tania Pariona, una niña trabajadora pensó que llegaría hasta el Congreso?

Desde niña no proyecté ser política ni parlamentaria, mucho menos ser presidenta. Pero algo que sí tuve claro es que durante estos años de trabajo en organizaciones sociales y dentro de una militancia social, es que mi vida tenga sentido y sea feliz haciendo lo que hago, y mi mayor satisfacción no sea por mi crecimiento personal, sino porque las cosas vayan cambiando. El hecho de haber vivido en una situación de pobreza, de oportunidades limitadas en cierta forma, de ver cómo existen las brechas de campo y ciudad. Ver las brechas de género en la historia familiar, la falta de oportunidades para los jóvenes, mi experiencia como niña trabajadora y mirar lo que ocurre en las calles y avenidas, todo eso para mi ha sido un impulso para hacer algo. Si todo lo que estoy haciendo tiene un impacto, en cambiar un programa, proyecto o decisión de una autoridad, todo ya tiene sentido.

Y falta mucho trabajo en las comunidades, usted representa a las hombres y mujeres de su región.

Son las razones que uno tiene presente. Cuando ejerces tus funciones te das cuenta, Cuando ejerces tu función parlamentaria, es lo primero que tienes en idea, consigna e imagen. Y creo que eso es finalmente lo que debe mover a quienes quieren hacer política de verdad.

Asistir a un pleno congresal con gente que no ha tenido el mismo crecimiento político que uno, las carencias, gente que muchas veces se jacta de haber estudiado en el extranjero y que usa eso para pasar o perpetuarse como figura autoridad ¿no intimida?

Yo creo que se cruzan varias cosas, desde una posición racista o clasista hasta la descalificación por tu procedencia, trayectoria o capacidad. Y recuerdo una entrevista con un congresista, en la que yo emití una opinión y que se sintió como afectado, dijo: “Bueno, yo a la congresista Pariona la entiendo porque además su inexperiencia en el parlamento puede que la conduzca a tener esa opinión, porque yo llevo en el parlamento 20 años”. Le respondí:  “¿De qué experiencia está hablando?. Congresista yo no sé a qué experiencia se refiere, pero por lo menos yo no tengo experiencia de corrupción.” Hay de todo.

¿Cómo hace para levantaste en las mañanas con este panorama desolador, los feminicidios, violencia contra nuestras niñas?

El parlamento no ha estado a la altura de la realidad.

¿Por qué lo cree?

Por falta de voluntad política de aquellos que incumplen sus funciones parlamentarias, que siguen argumentando la violencia, por aquellos que blindan, por aquellos que sienten que son ataques políticos.

Pero tenemos algunos avances. Tenemos un gabinete paritario, el segundo en la historia de este país, se ha realizado un Pleno Mujer. ¿Estamos avanzando? ¿O estamos siendo muy optimistas?

Yo creo que son señales positivas necesarias que deben ir acompañadas de eficiencia, eficacia y responsabilidad. Digo señal porque eso puede ser un mensaje importante, porque muchas mujeres capaces con un currículo basto y perfil no suelen ser tomadas en cuenta. Y a eso debe agregarsele otros criterios; por ejemplo, el de etnicidad, interculturalidad. Nunca hemos tenido un gabinete con una ministra indígena o por lo menos a alguien que represente a los pueblos. Por ahí dicen que no hay. Y sí hay. Y bien preparados. El detalle es que esa posición clasista y la creencia de que es una élite la que está preparada para gobernar no permite que esto sea permeable en su forma de conseguir la interculturalidad también.

Yo saludo la paridad que ha puesto este gabinete, y se va a complementar de verdad cuando esta agenda, que además compromete los derechos de las mujeres, sea atendida.

¿Y cree que el mensaje que se le está dando a una chica de 15 años que al verla a usted o el gabinete, crea que ella también puede?

El impacto puede generar una inspiración o motivación, pero creo que no hay nada mejor que las mujeres seamos actoras de ese cambio que queremos para nosotras y las demás. Y construir esa alianza estratégica entre las mujeres de este país y del mundo. Así que quien lea esta entrevista, y se sienta motivada o inspirada, esta es un trayectoria espontánea. Y le diría que cada una construye una historia, y esta es tan válida como cada una de las que podemos conocer. Y siguiendo esa ruta y camino, con mística, compromiso y claridad creo que podemos demostrar que las mujeres podemos hacer el cambio.

Diana Michelle García
/

Michelle García Coaquira-Foster Periodista, feminista, co-fundadora de Wayka Perú. Comunicadora en Flora Tristán y Manuela Ramos. Activista Paridad Perú.


Anuncio

Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

¡Gracias!


Anuncio

2

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    GRod /

    19/03/2019 11:18 AM

    Gran entrevista y gran entrevistada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Claudia /

    18/03/2019 9:15 AM

    Una pena que mencione a Julieta Paredes quien en este momento esta procesada por violencia e intento de feminisidio al rociar con alcohol a su ex pareja y prenderla fuego. En Marzo del año 2017 se hizo pública la ruptura del feminismo comunitario de Bolivia tras la violencia ejercida por “Julieta Paredes” sobre integrantes del Feminismo Comunitario en La Paz Bolivia. Se hace urgente comunicar a todos y todas sobre la denuncia que radica en la ciudad de la Paz sobre la violencia política, económica, sexual y feminicida que ejerció contra la compañeras del F.C.
    Quien calla la violencia se hace cómplice de ella. Quienes creen que pueden seguir ejerciendo su poder y su violencia porque creen que como son referentes son incuestionables se equivocan, el tiempo de callar se termino. Julieta Paredes es una persona violenta. Julieta Paredes intento matar a dos compañeras, que el mundo lo sepa, dejemos de hacernos cómplices de esa violencia machista y patriarcal, abajo las caudillas que detrás de su ser de “Referentes” aumentan mas su impunidad y siguen ejerciendo y desplegando su perverso poder. Ayudar a difundir es urgente y necesario para no seguir reproduciendo la violencia. No te hagas cómplice
    “NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA” PROVENGA DE QUIEN PROVENGA


    http://www.paginasiete.bo/seguridad/2017/7/19/denuncian-julieta-paredes-violencia-familiar-ella-dice-caso-resuelto-145253.html

    https://www.facebook.com/notes/claudia-korol/por-un-feminismo-que-desencubra-todas-las-violencias-hacia-las-mujeres/1638086582887272/

    https://www.facebook.com/lunaslesfeministas/photos/a.1750279341858823.1073741826.1750279241858833/1887901491429940/?type=3&theater

    https://www.facebook.com/notes/puntada-con-hilo-comunicaci%C3%B3n-feminista/mi-carta-reflexi%C3%B3n-relato-sobre-rupturas-comunitarias/486572531466740/

    https://www.facebook.com/chiapasfem/photos/a.270633373367319.1073741828.267583573672299/296009114163078/?type=3

    https://www.facebook.com/notes/puntada-con-hilo-comunicaci%C3%B3n-feminista/hemos-sufrido-violencia-f%C3%ADsica-y-psicol%C3%B3gica/486954128095247/

    http://nosaltres.info/comunicado-publico-sobre-la-violencia-de-julieta-paredes/

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones