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9 Salubristas denuncian: Trabajar en riesgo y no tener siquiera un contrato (Parte III)

Cansados de las precarias condiciones de trabajo, los médicos del hospital temporal del Parque de la Industria se manifestaron el martes pasado para que el gobierno atendiera sus reclamos. Las autoridades del Ministerio de Salud, respondieron calificando sus denuncias como falsas. Nómada habló con nueve personas que trabajan en el hospital temporal. Estos son sus relatos sobre las situaciones que enfrentan.

Actualidad COVID-19 Parque de la Industria

A falta de un área para descansar, así debe descansar el personal de intendencia durante sus turnos de 24 horas.

Las mascarillas que son “un riesgo de muerte”

Los médicos hacen turnos de 24 horas y cada cuatro días reciben un equipo nuevo de protección personal para evitar los contagios. El miércoles 29 de abril, a las 8 de la mañana, cuando el equipo de profesionales se presentó para asumir su turno, se dieron cuenta que las mascarillas que recibieron no eran del modelo N95, sino KN95.

La diferencia es notoria. Las mascarillas N95 ofrecen mayor protección porque filtran mínimo 95% de las partículas en el aire pero, según la información que recibieron los médicos del hospital, simplemente se agotaron.

Las KN95, es un modelo parecido, pero según profesionales de salud estas no hacen un sello completo a la cara y el aire no se filtra. Aparte de no ser el modelo correcto, las mascarillas que repartió el hospital ni siquiera eran certificadas, indican las fuentes, por lo que la calidad puede ser aún menor.

 

Las N95 que filtran adecuadamente el aire para proteger contra el COVID-19.

Ese día, los médicos de turno no quisieron recibir las mascarillas y se negaron a entrar de turno hasta ser equipados con las mascarillas correctas. Casi tres horas después, un compañero consiguió una donación de mascarillas N95.

Rafael, uno de los médicos, comenta que: “es alarmante. El personal de enfermería que entró un poco antes que nosotros, trabajó con estas mascarillas. Eso es un riesgo de muerte porque no hace el sello correcto y uno respira los virus que están suspendidos en el aire. Estas mascarillas pueden ayudar en cierto modo, pero no en un ambiente de alto riesgo”.

La situación se repitió en los turnos siguientes y continuó hasta el sábado 2 de mayo. Una vez más la dirección del hospital logró conseguir una donación de mascarillas N95, pero se le indicó a cada persona que, por la escasez, tienen que usar la misma mascarilla durante tres turnos, explica el médico, Gabriel. Algo que tampoco se recomienda por el riesgo que implica guardar y transportar una mascarilla cuya superficie puede portar partículas del virus.

Sin apoyo del hospital, los trabajadores decidieron comprar las mascarillas por su cuenta. Otros amenazaron con renunciar.

Erick: “En principio pensamos, "ojalá que vaya mejorando esto", pero llegó a derramar el vaso enterarnos que era a diario y que todos los turnos tenían la misma queja de falta de mascarillas adecuadas.

Además, las fuentes consultadas denuncian la falta de trajes overoles. Actualmente el Hospital entrega capas de plástico que se amarran en el cuello y la espalda.

 

Estas son las capas de "protección" con las que labora el personal en áreas de alto riesgo.

Falta de personal y despidos injustificados

Las fuentes afirman que el Ministerio quería contratar un equipo de 100 médicos y especialistas, pero hasta el momento solamente alrededor 50 profesionales de salud trabajan en el hospital.

José, uno de los laboristas, apunta: “La gente simplemente tiene miedo por la pandemia. Saben que el Estado no les va a proveer las condiciones para que sea seguro y que costará que les paguen. Entonces nadie quiere estar allí”.

La situación laboral también es complicada para el personal de mantenimiento. Encontrar otra oportunidad de empleo, formal o informal, en medio de la pandemia y de la crisis económica, es casi imposible.

El Estado subcontrató a la empresa privada, Grupo Mansersa para proveer de personal de mantenimiento al hospital. Según indican las fuentes, ellos y ellas cobran por cheque pero tampoco han firmado algún contrato que detalle su salario, las condiciones de trabajo o la responsabilidad de la empresa en caso que una persona de su equipo contraiga COVID-19.

Según Rosario y Andrea, quienes trabajan en el mantenimiento del hospital, Grupo Mansersa les paga Q1,600 por quincena. Un poco más del salario mínimo cada mes por hacer un trabajo de alto riesgo. El equipo médico descansa 3 días entre cada turno de 24 horas, mientras el personal de intendencia descansa solamente un día.

Andrea, de mantenimiento, comenta: “Nos turnamos para descansar dos horas en el puro piso porque el hospital no tienen un área segura para hacerlo. Dicen que en el piso hay mayor contaminación pero no tenemos otro lugar. Siempre ando con temor de que tal vez sí me va a dar a mi o a mi familia. Yo lo hago porque necesito el trabajo, pero no es justo”.

Algunos optan por recostarse en el piso en pedazos de cartón o bolsas de basura. La mayoría dependen del transporte público para movilizarse, pero ni Grupo Mansersa ni el Ministerio de Salud les provee transporte.

 

A falta de condiciones adecuadas así descansa el personal durante los turnos de 24 horas.

Las mujeres y hombres que se encargan del mantenimiento cambian las colchas en las camillas, limpian los desechos de las y los pacientes, y los materiales desechables que utiliza el personal médico. Pese al alto riesgo no reciben equipo de protección personal adecuado. Desde el día que se agotaron las mascarillas N95, al personal de intendencia se le obligó trabajar con las KN95.

Rosario, de mantenimiento, señala: “Nos están dando las mascarillas que los doctores no quieren usar. Consiguieron las otras mascarillas para ellos porque nadie les va a decir que no lleguen. Pero a nosotros nos dicen que si no entramos, que mejor ya no lleguemos”, relata una persona del personal de mantenimiento.

Una persona, con una bebé recién nacida en su casa, no quería poner en riesgo a su familia y, igual que el equipo médico, dijo que no entraría sin la mascarilla correcta. En ese momento le pidieron que entregara su gafete, comparten las fuentes.

El sábado 9 de mayo hubo otros despidos irregulares. Despidieron a las mujeres que estaban de turno porque, supuestamente, entraron bebidas y galletas durante sus turnos. A veces el personal lleva comida de afuera porque no se llenan con la comida del hospital, o porque se han enfermado con diarreas después de comer lo que les dan.

Andrea comenta: “Dijeron que la orden viene de dos personas del Ministerio de Salud. Un ingeniero, creo que se llama Truman, y una señora, Adelita. Les dijeron a las compañeras que ahora solo iban a contratar hombres, porque ‘las mujeres están entrando cosas a los pacientes’”.

A las mujeres del segundo turno, que entraron el domingo, les informaron que las dejarán trabajar en el hospital hasta que Grupo Mansersa encuentre su reemplazo masculino.

Grupo Mansersa no ha presentado ninguna llamada de atención escrito y formal, tampoco presentó documentación para identificar qué reglas fueron incumplidas y por quién. La Defensoría de las Personas Trabajadoras de la Procuraduría de Derechos Humanos abrió un expediente para darle seguimiento a los despidos injustificados.

Luego de las denuncias públicas del equipo médico, al personal de intendencia les han indicado que ya no se les permitirá que lleven sus celulares.

La desprotección laboral completa

Durante varias semanas el equipo médico del Hospital Temporal del Parque de la Industria expresó su descontento por las carencias de equipo y por el atraso de contratos, a la directora Dania Hernández. De hecho el 6 de mayo, Hernández, presentó un acta de parte del personal al ministro de Salud, Hugo Monroy, en el que se solicita una resolución a los problemas. El documento contradice la declaración de Hernández el martes, de que no ha faltado equipo en el hospital.

Hasta el jueves 7 de mayo fueron llamadas las primeras personas para firmar sus contratos, algunos luego de mes y medio de trabajar en el hospital. Hoy más de la mitad de las y los trabajadores aún no tienen contrato y ninguno ha sido remunerado.

Por la urgencia de poder responder a la emergencia nacional, la contratación de las y los profesionales de salud en el hospital en el Parque de la Industria fue irregular. Las personas que hablaron a Nómada sabían desde el principio que las contrataciones se tardarían, pero aún así aceptaron por vocación. Siempre y cuando su bioseguridad fuera garantizada.

“Estamos bien molestos porque el Presidente se jactó de poder abrir un hospital y construirlo en pocos días, casi como si fuera bíblico. Una cosa es que no tienen cómo pagar, pero ni siquiera tienen cómo mantener bien a los médicos que estamos trabajando. Para nosotros ha sido bastante triste”, dice Erick, miembro del equipo médico.

Por un lado, la falta de equipo de protección causa un desgaste psicológico fuerte en el personal que se siente aún más, e innecesariamente, vulnerable en el ejercicio de su trabajo.

Por otro lado les han surgido preguntas y dudas. ¿Qué pasará si se contagia alguien sin contrato? ¿Se anulará la contratación, como si nunca hubieran trabajado en el hospital? ¿El Ministerio de Salud se haría cargo de continuar con la papelería para asegurarle el salario a la persona mientras esté en recuperación y no pueda trabajar?

Se sienten desprotegidos, no sólo frente al COVID-19, sino en sus derechos laborales.

Aunque el martes el viceministro de hospitales, Germán Scheel, declaró que los médicos no deberían quejarse sino apoyar al Ministerio, las y los profesionales de Salud llevan más de 50 días cumpliendo con sus funciones.

La disfuncionalidad y las condiciones críticas en el hospital temporal del Parque de la Industria, son la suma de síntomas de un sistema que durante años se ha debilitado e ignorado. Por eso, indica el doctor Ramón a Nómada, una de las cosas más tristes es que “ya están acostumbrados a que en el Sistema de Salud Pública el incumplimiento de pago es más regla que excepción”.

El miedo genera estigma y ha tenido consecuencias para las personas del equipo médico. Varios de ellos fueron despedidos de sus otros empleos cuando se enteraron que trabajan con pacientes con COVID-19 en el hospital temporal. Por eso muchos mantienen en secreto donde trabajan, incluso con sus familiares para no preocuparles. Es otro motivo para hablar desde el anonimato, aparte del miedo a las represalias del gobierno.

 

De esta forma recibieron los doctores la noticia de que finalmente su pago estaba listo.

La manifestación de las y los médicos el martes desató una serie de reacciones internas. En la mañana varios trabajadores recibieron un mensaje en Whatsapp de parte de las directoras del hospital, indicando que se podían presentar en el Parque de la Industria para recibir su pago. Muchos negaron ir.

Sofía comenta: “Sentimos que nos quieren pagar para callarnos. Es muy molesto porque los problemas igual siguen. Luego el Ministerio publicó que se abasteció de N95 y de trajes, pero es molesto que cuando nos pronunciamos, rapidito el Ministerio consigue las cosas por arte de magia. Varios no estamos dispuestos a recibir un pago hasta que den la cara y digan qué está pasando realmente. Porque las carencias estructurales siguen, y cuando se acaban las cosas, ¿qué va a pasar? ¿Tenemos que volver a manifestar y convocar a los medios?

 

Lee la parte I: Los salones que aún no funcionan como hospital.
Lee la parte III: El descontrol de los hisopados.

*Todos los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las fuentes.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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COMENTARIOS

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    Francisco Ramírez /

    19/05/2020 9:21 PM

    Se ignoran los contratos Millonarios del IGSS con los hoteles-hospital siempre las comisiones Millonarias han ido a parar a cuentas privadas.
    El presupuesto Millonario aprobado ha sido ejecutado menos del 2%.
    Entonces el gobierno miente porque jamás supimos las cifras reales de los contagiados por el virus.
    Prefirieron mentir para evitar la violencia a los contagiados, hoy estamos pagando por las mentiras de migrantes contagiados en los EE.UU y siguen aterrizando más aviones.
    Engañar a Guatemala le saldrá más caro para Giammattei junto a su grupo de mediocres asesores políticos, que ignoran las verdaderas necesidades de los valientes médicos que deben arriesgar sus vidas.
    Sumado a miles de Guatemaltecos que deben salir a comprar sus alimentos, se pretende seguir engañando y robando en nuestras propias narices.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Angel Alvarado /

    14/05/2020 6:06 PM

    Que tristeza saber la realidad de los hospitales. Pregunto donde estan los millones de quetzalez? Es urgente una auditoria.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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