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La clase política desbocada… sin freno que la pare

El Congreso simplemente se niega a proceder con la elección de magistrados del Organismo Judicial. En el Estado, sigue pasando de todo, sin que haya contrapeso.

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Miguel Martínez. Foto: Soy502

Hay un refrán popular que dice así: Cuando el río suena, es porque piedras lleva. La sabiduría popular es sencilla, ¡y cierta! Recuerdo que de patojo fui a la finca de unos amigos por la región de Siquinalá, Escuintla, muy cerca de donde pasaba el río Achiguate. Lo cierto, es que en un día soleado, el agua corría en medio de armonía. Pero cuando llovía con intensidad, aquel caudal arrastraba piedras y el ruido llegaba a atemorizar.

En todo caso, lo que se interpreta es que cuando hay ruidos, debemos poner atención, porque algo está sucediendo y el peligro es latente. Eso está pasando –desde hace demasiado tiempo– en la política criolla. Funcionarios, diputados, magistrados y achinchincles, toman las instituciones como si fueran propias y dejan de lado el deber ser de todo funcionario público.

Ahora mismo, una de las situaciones más inconcebibles la estamos viendo con el Congreso de la República. Abiertamente ese poder del Estado, llamado a ser la representación del pueblo, se mantiene en franca rebeldía, desafiando a la CC, pues se niega a cumplir con su obligación de elegir a magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de salas, con lo que mantiene en vilo al maltrecho sistema de justicia.

Esto no es más que un esfuerzo por mantener una inconstitucional supremacía del poder político sobre el poder judicial, con el efecto que todos sabemos que pretenden los diputados torcidos –porque no todos lo están–: que siga reinando la impunidad.

Desde que se eligió la Junta Directiva del Congreso, por su integración y la forma en que se llevó a cabo, se sabía que continuaría la mediocridad que mostró la legislatura anterior, aquella que bajo la presidencia de Álvaro Arzú Jr. creó el famoso Pacto de corruptos, que llegó incluso a intentar aprobar leyes para beneficiar a corruptos, dirigentes políticos y hasta delincuentes comunes. Ese intento lo frenó una reacción ciudadana, pero no se pudo evitar que avanzaran en otros frentes donde se luchaba por detener la impunidad.

Hay quienes defienden la actitud del Congreso, diciendo que la CC se excede en sus fallos y resoluciones. Sin entrar a debatir sobre ese tema, la verdad es que es el único contrapeso que tiene la desbocada clase política, que arrolla la institucionalidad sin detenerse a ver el daño que le está provocando a la democracia. Lo que si es evidente es que aún ese contrapeso se muestra débil, porque no ha podido obligar al Congreso a que cumpla con sus fallos.

No importa la mediocridad de la mayoría de diputados –empezando por su presidente, Allan Rodríguez–, simplemente se impone la unión y fuerza que en este momento muestran los tres poderes del Estado, alineados con otras fuerzas que podrían hacer contrapeso, como son el Ministerio Público y la Contraloría.

En el Gobierno, ya lo he comentado antes, se muestra como una agencia de empleo para los cuates, como acaba de suceder con el nombramiento del ministro de Cultura, Felipe Armando Aguilar, quien en su currículum no muestra ninguna trayectoria en el campo de la cultura, más allá de ser relacionista público de algunas campañas de divulgación. Pero ¡eso sí!, es amigo del titular del Centro de Gobierno, Miguel Martínez, quien antes le nombró Delegado de Prioridades Presidenciales, en dicho ente, que cada vez cobra más poder dentro del Gobierno.

He repetido en ocasiones anteriores que la clase política se aprovecha del momento de distracción social que provoca el covid-19 para hacer y deshacer a su antojo. Las instituciones de la llamada sociedad civil y la prensa en general, debemos mostrar más interés por lo que está sucediendo detrás de la emergencia sanitaria, porque cuando la crisis pase, la institucionalidad estará demasiado comprometida.

El tema más preocupante, porque no parece que se pueda resolver ni siquiera medio bien, es el de la justicia. Todo indica que la trituradora de la clase política seguirá su caminar, para no perder el control de la maltrecha justicia, en donde malos magistrados entregan su independencia a cambio de los puestos que mantienen o a los que llegan.

Gonzalo Marroquín Godoy
/

Soy amante del periodismo y por eso he defendido la libertad de prensa en todo el continente. Desde los 19 años abracé esta profesión, que me ha abierto las puertas para dirigir varios medios y así poder conocer la Guatemala sufrida, la Guatemala que lucha, la Guatemala que necesita cambiar. No creo en la verdad absoluta ni en la perfección, pero son dos cualidades a las que debemos aspirar en nuestra labor informativa.


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    Francisco Ramírez /

    15/09/2020 9:52 PM

    El legislativo son grupos de poder que lograron incorporar sus agendas criminales encaminadas al soborno gubernamental.
    Legislar es actualmente llenar una plaza a través de la compra de una curul.
    Un mecanismo sucio que se repite cada cuatro años.
    Hoy ser legislador, es negociar con grupos criminales y ganar un buen sueldo.
    La comodidad y el exceso de confianza desmedidos, atrayerón gente con mente criminal.
    Qué rico es perpetuarse en el poder legislativo y tener gastos excesivos en viáticos, gasolinas, viajes por el mundo, seguros médicos de todo tipo, etc.
    Ser legislador es asegurar en futuro familiar, ceder una curul como una herencia a través del tiempo.
    Un lindo trampolín de la impunidad para atacar, lanzar la piedra y esconder la mano.
    Una verdadera jauría humana con una sola piel de hiena servil, para aliarse con su similar CSJ cuyo fin será desmantelar a su enemiga la CC.
    Para la mayoría de Guatemaltecos; éstos tres entes vividores de nuestros impuestos son inservibles, destructivos socialmente y económicamente.
    En un papel existe una Constitución Política de Guatemala, firmada hace muchos años, pero quizás fué solo un sueño o fantasía.
    Hoy vemos una CSJ paralizada por las manos criminales de un legislativo enfermo y podrido de corrupción.
    Algún día despertará la Guatemala profunda y olvidada, que exigirá con verdadera fe patriótica el desarrollo de sus pueblos.
    El capitalino común ni enterado, menos comprometido en saber que significa legislar.

    El legislativo son grupos de poder que lograron incorporar sus agendas criminales encaminadas al soborno gubernamental.
    Legislar es actualmente llenar una plaza a través de la compra de una curul.
    Un mecanismo sucio que se repite cada cuatro años.
    Hoy ser legislador, es negociar con grupos criminales y ganar un buen sueldo.
    La comodidad y el exceso de confianza desmedidos, atrayerón gente con mente criminal.
    Qué rico es perpetuarse en el poder legislativo y tener gastos excesivos en viáticos, gasolinas, viajes por el mundo, seguros médicos de todo tipo, etc.
    Ser legislador es asegurar en futuro familiar, ceder una curul como una herencia a través del tiempo.
    Un lindo trampolín de la impunidad para atacar, lanzar la piedra y esconder la mano.
    Una verdadera jauría humana con una sola piel de hiena servil, para aliarse con su similar CSJ cuyo fin será desmantelar a su enemiga la CC.
    Para la mayoría de Guatemaltecos; éstos tres entes vividores de nuestros impuestos son inservibles, destructivos socialmente y económicamente.
    En un papel existe una Constitución Política de Guatemala, firmada hace muchos años, pero quizás fué solo un sueño o fantasía.
    Hoy vemos una CSJ paralizada por las manos criminales de un legislativo enfermo y podrido de corrupción.
    Algún día despertará la Guatemala profunda y olvidada, que exigirá con verdadera fe patriótica el desarrollo de sus pueblos.
    El capitalino común ni enterado, menos comprometido en saber que significa legislar.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    luiz mendez /

    15/09/2020 9:48 PM

    LUIZ MIGUEL MARTINEZ, PRIMER DAMO DE LA NACION!!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Luis Paraiso /

    15/09/2020 1:38 PM

    "“La Honorable Corte de Constitucionalidad de la República de Guatemala) es el tribunal permanente de jurisdicción privativa, cuya función esencial es la defensa del orden constitucional”

    La Constitución Política de la República de Guatemala fue promulgada por la Asamblea Nacional Constituyente en 1985 y contempla dentro del capítulo VI relativo a Garantías Constitucionales y Defensa del Orden Constitucional, los temas
    • Inconstitucionalidad de las Leyes;
    • Corte de Constitucionalidad;
    • Comisión y Procurador de los Derechos Humanos;
    • Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad
    Composición de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala

    María de los Ángeles Araujo Esposo de magistrada constitucional preso, sospechoso de obstruir investigaciones.
    Objetan a Francisco De Mata Vela por plagiado de textos El supuesto plagio de algunos textos del libro Derecho Penal Parte General, de los españoles Francisco Muñoz Conde y María García Arán
    Maria Consuelo Porras …
    En el primer año de gobierno de Jimmy Morales hubo 24 hallazgos descubiertos por la Contraloría en el Ministerio de Desarrollo Social. La anomalía número 24 sería la más difícil de procesar, porque la última acusada se llama Dina Alejandra Bosch Ochoa. Ella comparte un nombre y un apellido con su mamá, Dina Ochoa, la magistrada nombrada por Jimmy Morales, y actual presidenta de la Corte de Constitucionalidad (CC). "
    Bueno es normal que después de esto que yo no inventé es normal que nadie acate los señalamientos de la C.C. pues son la misma familia.
    Si rascamos mas encontramos y va doler.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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