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Residentes extranjeros arriesgan la vida en los hospitales y aún no reciben sueldo

“Nuestras familias solo no quieren que nos vayamos a morir. Menos acá”, dice la doctora Lizette Barbosa mientras espera con su colega, el doctor Fernando Morales, en la ventanilla de la sede central del Ministerio de Salud. Han llegado a entregar una carta, una más, a las autoridades. El agotamiento posturno es evidente en sus ojos, pero el cambio en la administración les renovó la esperanza.

Actualidad COVID-19 Ministerio de Salud P369

Residentes caminan rumbo a una reunión con las nuevas autoridades de salud.

Además de turnar 24 horas en el hospital Roosevelt y seguir las clases virtuales para prepararse para sus exámenes, llevan tres meses de tocar puertas para solicitar ayuda económica del Estado para ellos y el resto de los 174 residentes extranjeros en Guatemala, a quienes se les dificulta cada día más sobrevivir económicamente.

Trabajan los mismos turnos, con las mismas responsabilidades, bajo la misma presión y riesgo de la actual emergencia de salud, sin embargo los extranjeros que realizan su residencia a través de la escuela de posgrado de la Universidad de San Carlos no reciben ningún salario. Cuando aplican para realizar su posgrado en Guatemala, aceptan costear su estadía completa durante los cuatro años que dura el programa.

Por eso, la mayoría de las y los residentes extranjeros dependen económicamente de sus familias o de becas que reciben de fundaciones en sus países. Pero desde que el COVID-19 arrancó una ola de paralización económica en los países latinoamericanos, muchos de los familiares de las y los residentes quedaron sin trabajo o sin posibilidad de generar ingresos. Con los meses el apoyo económico que llegaba ha ido disminuyendo hasta ahora suspenderse completamente.

“Muchos somos de Honduras, pero hay compañeros de México, Belize, Nicaragua, El Salvador, Colombia. Casi todos nos sostenemos con el apoyo de nuestros padres para poder cumplir con nuestros compromisos económicos que hemos adquirido acá”, indica Fernando Morales.

Aparte de los gastos básicos como transporte, alimentación y alquiler, las y los residentes pagan una mensualidad de Q600 a la universidad, y la inscripción anual de Q2.081. Algunos de ellos tuvieron que desalojar sus viviendas para compartir apartamentos. La situación cada vez se pone más precaria.

En estos tres meses Lizette Barbosa y Fernando Morales han tocado muchas puertas, hecho colas y entregado varias cartas. En Renap y Migración, en los consulados y en las embajadas, en el Ministerio de Trabajo y en el de Salud. Navegan en la burocracia de las instituciones públicas, que ahora justifica su lentitud con la pandemia.

Ya existen mecanismos para contratar personas extranjeras, pero muchos de los requisitos que les pidió el departamento de Recursos Humanos del Ministerio de Salud dependen de trámites que se tardan hasta tres meses. Comenzaron a ver otras opciones y decidieron buscar apoyo en el Congreso.

“Donde hay voluntad, se puede”

En marzo el grupo de residentes extranjeros logró una reunión con la diputada de Semilla, Lucrecia Hernández Mack. En conjunto con el director del hospital Roosevelt, Marco Barrientos, comenzaron a averiguar la posibilidad de una contratación temporal y alternativa para que los residentes extranjeros tuvieran algún sustento económico durante la emergencia.

“Es necesario contratarlos. El funcionamiento de los hospitales depende mucho de los residentes nacionales y extranjeros, entonces tenemos que ver cómo conservarlos. Por eso hicimos una propuesta cuando se prolongó el Estado de Calamidad, para que se les pudiera contratar con facilidad”, explica la diputada.

La iniciativa original de la Bancada Semilla fue rechazada. Pretendía la contratación por 3 meses de los médicos extranjeros en un programa de residencia para que pudieran continuar su labor en los hospitales públicos. Pero una versión casi idéntica fue aprobada en el Congreso de la República el 1 de junio, cuando se prolongó del estado de Calamidad 30 días más.

 

“Es un tema de voluntad. La medida no dice que el ministerio tiene que contratar, pero permite que pueda hacerlo. Quedó dentro del presupuesto para atender a la emergencia, no hay que endeudarnos más, y los criterios son simples: ser extranjero, estar realizando una residencia, y estar inscritos en escuela posgrado”, explica la diputada. Sin embargo no fue así.

Una bofetada en la mascarilla

En reiteradas ocasiones las y los médicos extranjeros habían solicitado una reunión con el entonces ministro de Salud, Hugo Monroy, sin conseguir respuesta.

Mientras tanto las circunstancias se complicaron. Los residentes se vieron en la necesidad de buscar ayuda en ongs y colectivos que podían brindar apoyar con lo más urgente: comida y víveres.

Asimismo, cuatro de los residentes del Roosevelt dieron positivo de COVID-19. Entre los mismos residentes se han organizado para ayudar con compras de medicamentos y víveres ya que los afectados no tienen a nadie más en el país.

Lizette Barbosa explica que el miedo más grande es que alguien muera en un país extranjero. Morales concuerda. A diario ven pacientes fallecer, personas jóvenes.

 

Situación del Hospital Roosevelt. Fuente: Anónima.

“El riesgo es igual para todos, pero nosotros estamos solos. Si nos enfermamos no tenemos familiares, ni seguridad social. Pienso que además de ejercer mi trabajo, yo no debería llegar a mi casa para preocuparme si voy a comer hoy, o qué hago si me enfermo”, expresa el doctor Morales.

Por eso pareció una sorpresa positiva cuando después de mucho tiempo sin respuesta de las autoridades, el exviceministro de hospitales, Germán Scheel, se comunicó con los residentes extranjeros para indicarles que sí les iban a contratar y que una vez publicado el decreto legislativo, se podría facilitar el proceso.

Pero el jueves 11 de junio, una semana antes del reemplazo de la cúpula del Ministerio de Salud, en vez de un contrato temporal con un salario, el equipo de médicos extranjeros recibió una propuesta nada menos que inhumana, de parte del viceministro Scheel.

“Me llamó otra persona de parte del viceministro, y dijo que ya íbamos a ser contratados. Nos especificó que teníamos que ir con la persona encargada de recursos humanos del hospital temporal del Parque de la Industria. Me pareció raro y pregunté por qué allá. Me explicó, que nos iban a contratar pero que en los dos días libres, íbamos a tener que turnar en un hospital temporal. Ya sea el Hospital Militar, si se llegara a habilitar, o el hospital del Parque de la Industria”, explica Morales.

Para minimizar el riesgo de contagio en el personal y disminuir el consumo de equipo de protección personal, el hospital Roosevelt implementó un horario de turnos de 24 horas cada 3 días durante la pandemia. La propuesta del viceministro Scheel no indicó en qué horario las y los residentes tendrían oportunidad de descansar o de estudiar.

A Morales y sus colegas, la propuesta les pareció fuera de lugar. En los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios, donde atienden 98 de los 174 extranjeros, ya hay escasez de personal y ambos hospitales están colapsados. Además de una explotación del recurso humano, sería aumentar su riesgo al contagio.

“Fue una bofetada en la cara y nos desmotivó completamente la propuesta del ministerio. Se estaban aprovechando de nosotros ante un problema de raíz, que es la falta de personal de salud”, dice Morales aún asombrado.

A la diputada Hernández Mack la propuesta también le causó indignación.

La carga laboral en los turnos de 24 horas es extenuante, no sólo por la cantidad de pacientes comparada con la de personal, sino también, en el caso de Morales que se está especializando en medicina interna y atiende a pacientes con COVID-19, por el nivel de cuidados especiales que muchos de sus pacientes requieren. El descanso entre turnos es esencial, tanto para la integridad personal de cada médico, como para ejercer de forma óptima en su trabajo.

”Son pacientes que se deterioran en cuestión de horas, entonces tenemos que estar al pie de la cama. A eso hay que sumarle el estrés físico emocional de ver pacientes así. Por muchos de ellos no podemos hacer nada, porque ya no tenemos camas, ya no tenemos tanques de oxígeno, ya no tenemos tomas de oxígeno. Eso nos carga emocionalmente”, explica el médico.

La respuesta unánime de las y los médicos residentes extranjeros, con el respaldo del jefe de medicina interna, Sergio Galdamez, y el director Barrientos, ambos del hospital Roosevelt, fue un no rotundo.

Nueva esperanza

Luego de declinar la ‘oferta’ de Scheel, las y los residentes extranjeros ya no volvieron a escuchar del ministerio de Salud. Cada semana que pasa la situación se pone más angustiante.

“A la fecha seguimos esperando una solución. Cuando se aprobó el decreto ya había pasado marzo, abril y mayo, y muchos ya estábamos con el agua al cuello. Y ahora estamos en junio, y las facturas siguen acumulandose. Algunos han sacado préstamos para poder continuar acá”, dice Morales.

Conforme pasan los días la desesperación ha hecho que más y más de sus compañeros consideren abandonar la residencia y buscar ser repatriados. Aunque no quisieran, asegura Morales.

Un residente de El Salvador se sostenía en Guatemala gracias a una beca que recibía. Cuando la pandemia del COVID-19 se agravó en el país vecino, se le indicó que por la emergencia, tendría que regresar para brindar servicio en el sistema de salud salvadoreño para continuar recibiendo la beca. En ambos países la necesidad era urgente. Dejar Guatemala implicaría abandonar sus compañeros en un hospital colapsado y perder los años que ya llevaba de su posgrado. Quedarse implicaría incertidumbre económica. Aún así decidió quedarse.

“Algunos compañeros están tocando fondo, simplemente ya no pueden más, económicamente. Están comenzando a ver los trámites para regresar a su país, aunque incluso eso es difícil por la misma situación. Y realmente no queremos irnos. No queremos ver truncado el sueño de formarnos profesionalmente, pero hemos tocado puertas por todos lados”, narra Morales.

A las 8 por fin se abre la ventanilla. A Lizette Barbosa y Fernando Morales les atiende un señor amable, pero cuyo rol se limita a recibir y pasar su carta al despacho donde corresponde. La misma carta, con la misma solicitud. Esta vez con nombres de nuevas autoridades, igual de abstractas como las anteriores. La experiencia para los dos médicos, una vez más, es anticlimática.

Pero este día no se quedan solamente con esa sensación. Ante la esperanza de que la nueva cúpula de Salud tenga más apertura, deciden ir también a las oficinas de los funcionarios, en el edificio vecino, para ver si alguien les recibe en persona. Resultó que tenían suerte.

 

Reunión entre autoridades y los médicos residentes.

De manera espontánea el nuevo viceministro de hospitales, Francisco José Coma, aceptó la reunión con los dos médicos. Es primera vez en tres meses que Barbosa y Morales han tenido oportunidad de ser escuchados y solicitar la ayuda económica que necesitan..

“No soy un hombre político, soy un hombre agradecido”, dijo el viceministro en referencia a su propia experiencia como médico en el extranjero, antes de garantizar el compromiso y la voluntad del nuevo equipo ministerial de apoyar a las y los residentes extranjeros.

“No vamos a dejar desamparados a la gente que están en primera línea en esta pandemia. Es factible poder incorporar a ustedes como médicos que están dando la batalla, hay mecanismos para poder pagarles y estamos viendo cómo ejecutarlo lo más rápido posible”, aseguró Coma.

Añadió que el ministerio necesita tiempo para revisar el acuerdo aprobado el 1 de junio y explorar los requisitos legales. Además indicó que podría resultar un problema que algunos de los residentes extranjeros no están al día con el pago de la inscripción anual en la universidad. El doctor Morales le explica que justamente por la pandemia y el corte de apoyo económico, algunos no han podido pagar los Q 2.081 de la inscripción.

Acordaron que el Ministerio de Salud se encargará de solicitar información de cada hospital público sobre cuántos residentes extranjeros laboran en su unidad, mientras a Morales y Barbosa les puso la tarea de elaborar un listado con los datos de cada uno de sus compañeros en el país. Información que se supone es de acceso fácil para el ministerio y que ya tenían autoridades anteriores.

Parece que el proceso de resolver la situación de los 174 residentes extranjeros vuelve a comenzar desde cero con la nueva ministra y sus viceministros.

 

Los médicos empiezan a recolectar los nombres de sus compañeros con la esperanza de este vez sí poder conseguir un sueldo.

Aún así, los médicos Lizette Barbosa y Fernando Morales salieron de la reunión con esperanza renovada. Confían que ahora sí pueda haber una respuesta concreta y rápida de parte de las autoridades, para ellos poder continuar con su vocación.

“Queremos seguir apoyando aqui, ayudar a nuestros compañeros guatemaltecos y brindar la atención médica que la población necesita. Los pacientes nos motivan a seguir. No tienen cómo pagar un hospital privado. Te rompe el corazón, te destroza emocionalmente. Sería inhumano retirarnos, por eso no lo hemos hecho”, dice Morales.

Pia Flores
/

Buscadora de las historias invisibles y experiencias con sentido. Antropóloga irreverente y amante de la diversidad, la noche, las auroras coloridas y los cuentos que tardan.


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COMENTARIOS

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    Jairo /

    28/06/2020 11:32 AM

    Habría que continuar con esta historia

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Francisco Ramírez /

    27/06/2020 12:32 PM

    Pia Flores
    Le sugiero conocer los niveles de la Salud actuales en Guatemala.
    Su funcionamiento, asimismo lo contenido en la Salud Pública contenido en la Constitución Política de Guatemala.
    Recordemos el dicho que dice "No hay peor ciego que él que no quiere ver, ni peor sordo que él que no quiera oír".
    Asimismo para que existe el MP, PDH, PGN o medios de comunicación ? para denunciar los abusos de poder, caracterizados por gente mediocre puesta a dedo en los puestos públicos de la salud.
    Ni siquiera la Prensa o medios de comunicación se atreven a decir la verdad de frente, pareciera que tienen miedo o simplemente sus jefes les tienen la pita corta al cuello.
    Disculpe si se ofende, pero es la verdad.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Fede /

      29/06/2020 9:23 PM

      No lo harán, Soros no paga para eso, su agenda se enfoca en otras cosas.
      Lamentable por los médicos, si esas son las condiciones realmente debieran renunciar, no tienen porque soportar ese trato.
      Si se quieren martirizar, esa es su decisión.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

        SU EXCELENCIA /

        30/06/2020 8:41 AM

        Tenía que aparecer el famoso chairo comunista, con su único argumento baladí, ¿Cuándo será el día que tu nefasta agenda te permita usar el coco? ah no verdad, te pagan para manejar la agenda que te dan tus patrones, no quiere decir que se justifica tu patética "labor", muerto de hambre, cobarde y traidor...

        ¡Ay no!

        ¡Nítido!



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