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Así entré al último churrasco en la “celda” de El Fantasma

Marlon Monroy Meoño, ‘El Fantasma’, pasó del anonimato a ser conocido como ‘el narcotraficante más influyente’ de Guatemala; la pieza clave en el plan para atentar contra la Fiscal General y el hombre que podía hacer caer al Vicepresidente de la República. Antes de su extradición estuvo en la prisión militar de Mariscal Zavala, viviendo como si fuera su casa, como si sus custodios fueran su seguridad privada. Entramos a entrevistarlo. Y, de todo lo que dijo hasta ahora, se retracta.

Guatemala urbana P147

Marlon Meoño, El Fantasma, en la 'prisión' en la base militar de Mariscal Zavala.

Foto: Gabriel Woltke

El Fantasma va a comer churrasco y tomar whiskey. Porque una cosa es encarcelar a un narcotraficante y otra es quitarle su poder. Durante los cinco meses en los que estuvo en prisión ubicada en una base del Ministerio de la Defensa, el Fantasma mandó en su prisión. El día de su almuerzo de despedida, El Fantasma estaba contento.

Marlon Monroy Meoño. En Guatemala nadie sabía quién era el narcotraficante más influyente del país hasta que el sábado 30 de abril, el vocero de la PNC dijo que se había capturado en Antigua Guatemala a El Fantasma y 8 acompañantes. Todo en un operativo que movilizó a dos helicópteros y 60 efectivos militares y policiales. Se le acusaba de contrabandear droga proveniente de Ecuador, y Estados Unidos había solicitado su captura y extradición.

No hubo un sólo disparo. El Fantasma fue enviado al Preventivo de la Zona 18 y luego trasladado a Mariscal Zavala. Una brigada militar en la que si bien no estaba en casa, vivía como si estuviera en una. Vivía junto a su esposa, comía lo que quería, bebía lo que se le antojara y podía recibir visitas sin reparo de ningún guardia.

Entrada libre

Un día de la semana pasada, nuestro intermediario, a quien habíamos contactado meses atrás buscando una entrevista, confirmó que ese día El Fantasma realizaría un churrasco y estaba dispuesto a recibir a Nómada. Se estaba despidiendo de todos porque estaba firmada su extradición. La única condición era que sólo podía entrar una persona y a bordo de su vehículo. Aceptamos.

Nos reunimos con el intermediario en los alrededores de Ciudad Cayalá, el centro comercial más ostentoso de Centroamérica. Dice que es un buen día para visitar al Fantasma en la cárcel porque está más tranquilo, porque organiza un churrasco, porque ya se siente en Estados Unidos.

En 1991, Colombia encarceló a su narcotraficante más poderoso, Pablo Escobar, en un centro penitenciario que era, literalmente, una mansión. Le decían La Catedral. En 1995, México encerró a Joaquín Guzmán y el penal de máxima seguridad de Puerto Grande terminó convertido en un hotel donde ‘el Chapo’ decidía qué entraba y qué salía.

Salvando las distancias, en 2016, en Ciudad de Guatemala, un soldado abre el portón de la brigada militar Mariscal Zavala, la prisión de casi todo el gabinete de gobierno del general retirado y expresidente Otto Pérez Molina. Nuestro intermediario baja el vidrio del carro y saluda al soldado y a sus otros cuatro compañeros que vigilan la entrada. Ninguno pregunta nada.

Tres metros adelante, un guardia del Sistema Penitenciario detiene el carro y pide que se abran las puertas. Abre la puerta trasera del lado del conductor y encuentra tres bolsas con carnes y una botella de whisky que servirá para el churrasco. Con voz firme, el guardia dice que eso no puede entrar. El intermediario, sin siquiera voltear a verlo, le dice que eso le pertenece y lo llevará de regreso a su casa. Sin embargo el guardia insiste en que no puede permitir el ingreso.

– Es para el Fantasma, le responde tajantemente el intermediario.

El guardia quita inmediatamente las manos de las bolsas. Cierra la puerta y con la mano hace un ademán para que avancemos. No revisa nada más, no abre el baúl, no ve si llevamos explosivos, no nos pide que nos bajemos del carro, no pregunta nuestros nombres, mucho menos nos pide un documento de identificación. Nada. Habría sido más difícil pasar una garita en una colonia de clase media.

Otros tres metros después hay una última garita. Dos guardias descansan recostados sobre la pared. Uno está sentado en la grada. Otro que va caminando, levanta la mano y saluda:

– ¿Qué tal jefe?, dice el guardia.
– ¿Cómo estamos?, ¿ya comieron?, pregunta el intermediario con tono amigable. Antes de que llegue la respuesta, les propone una “pizzita”. Se dibujan varias sonrisas.

El Fantasma que hizo temblar

Hasta el día de su captura, el nombre de Marlon Monroy Meoño no aparecía en ninguna publicación de prensa, en ninguna lista de personas buscadas por el gobierno guatemalteco. Incluso, quince días después, al consultar a la Fiscalía contra la Narcoactividad del Ministerio Público, respondieron que toda la información relacionada con El Fantasma la estaba manejando la DEA, la oficina antidrogas de Estados Unidos.

Tras dos meses recluido en el Preventivo de la zona 18, fue trasladado a la cárcel militar de la brigada Mariscal Zavala, una prisión sin hacinamiento, donde quedó bajo custodia de sus antiguos colegas del ejército. Ese ejército que para El Fantasma es “la institución más linda del mundo”, de la que fue kaibil y de la que salió porque vio que de nada sirve la lealtad cuando “todos los altos cargos son corruptos”.

Poco tiempo después también fue trasladada a Mariscal Zavala su pareja, Cynthia Cardona, capturada en diciembre de 2015 cuando trasladaba en su vehículo 1 millón de dólares. Ya adentro de la brigada, ambos contrajeron matrimonio y gozaban de un permiso para verse ocho horas al día.

Poco a poco, El Fantasma salió del anonimato. Supuestamente era el enlace en Guatemala del Cártel de Sinaloa y había trabajando entrenando equipos de guardaespaldas de narcos como Juancho León o Marllory Chacón. En agosto, la revista Contrapoder publicó el perfil más amplio sobre su persona y su pasado militar.

elPeriódico publicó las declaraciones del Ministro de Gobernación, Francisco Rivas, quien afirmaba: “La estructura del Fantasma fue contratada por un grupo de personas para atentar contra la Fiscal General”.

En septiembre, el mismo medio dijo en su sección de chismes que el Fantasma habría dado un aporte económico para la campaña de FCN a través del hijo del Vicepresidente Jafeth Cabrera. El Fantasma confirmó la información a Contrapoder.

Su poder se tradujo también en lujos dentro de la cárcel. En agosto le consignaron licor y celulares que negó que le pertenecieran. Nunca abandonó sus joyas y asistía a sus citaciones calzando unos extravagantes Louis Vuitton rojos, cotizados en 750 dólares. Y se escuchaba de almuerzos lujosos, como el que pudimos comprobar desde Nómada.

El último churrasco

Para llegar a la celda del Chapo Guzmán había que cruzar más de un kilómetro de puestos de seguridad. La celda-casa de El Fantasma está a seis minutos caminando desde la entrada principal.

Allí estaba El Fantasma sentado al centro de dos mesas plegables adornadas con arreglos florales. Ya habían suficientes vasos listos, suficientes tortillas y su esposa conversaba con una pareja que preparaba el fuego en la churrasquera.

A escasos metros suyos estaba Anabella de León, la ex Registradora de la Propiedad, que también atendía a sus propias visitas y un poco más lejos, Daniela Beltranena se paseaba con lentes oscuros y un pantalón de tela típica. El Fantasma extiende la mano y saluda un ligero apretón.

– Enseñame la credencial pues, que cómo voy a saber yo que sos periodista, dice con la vista puesta en la botella de whiskey Macallan Gold, que el intermediario le llevó como regalo. Esta botella puede rondar los US$100.

– Es que yo ya estoy cansado que siempre vienen a preguntarme lo mismo. Una periodista vino y me preguntó: ¿usted se acuerda a quién fue el primero que mató? Y le pregunté: ¿usted se acuerda a quién fue el primero que entrevistó? Yo le dije que si ella no se acordaba, menos yo. A mí no me hacen daño con las estupideces que sacan en la prensa.

Habla rápido, gesticula fuerte y le gusta insertar alguna broma. No es un tipo muy alto. Aunque a veces deja ver una mirada apagada, se mueve con seguridad, aprieta las manos fuerte, tensa los músculos de los brazos donde muestra sus tatuajes más recientes hechos en prisión. Un ligero acento del oriente del país acompaña al originario de Izabal. Empieza aclarando que no sabía de dónde habían sacado que el era sanguinario y para justificarse usa a dos personajes de ficción.

Uno es Punisher, el antihéroe de Marvel. El Fantasma nunca leyó algún comic pero quedó encantado con la película de 2004, la que muestra a un agente del FBI que decide cobrar venganza después de que la mafia asesinara a su familia. El otro es John Creasy, interpretado por Denzel Washington en la película Hombre en Llamas, un alcohólico ex agente de la CIA que pelea contra una red de policías corruptos mexicanos que secuestraron a una niña.

Al Fantasma le gusta la bebida, dice ha sido su acompañante desde el primer día que entró a prisión. Aquellas dos películas son parte del curso que da a las personas que alista para integrar equipos de seguridad. Según él, a raíz de haber sufrido un secuestro de cerca, y tras su salida del ejército, se dedicó a trabajar en equipos antisecuestro que él dirigía y que operaban sobre todo en pueblos.

– Yo me mentalicé que yo era un instrumento que Dios usaba para limpiar el mundo. Yo no era de esos narcotraficantes que hacen dinero por hacer dinero. Yo nunca he matado a nadie por dinero, de que he matado quizás sí o quizás no. Y en el quizás sí, a todos los que querían hacerle daño a gente indefensa.

Su esposa Cynthia Cardona pasa algunos platos y en un momento aprovecha para contar que el tatuaje que el Fantasma lleva en el pecho, el símbolo de Punisher, se lo hizo porque ella le pidió que se borrara el que tenía anteriormente, el nombre de una expareja. Se ríen, él insiste en que le han inventado muchas cosas y yo aprovecho para preguntarle sobre su participación en el supuesto plan para matar a la fiscal general, Thelma Aldana.

Dos pasos atrás

Una semana antes, en entrevista para Contrapoder, había aceptado y compartido detalles sobre el plan y su vinculación con personas relacionadas al caso La Línea. Desde que se autorizó su extradición lo niega todo.

– A mí me daría vergüenza que un periodista me pregunte y, como no sé quién está detrás del plan, yo suelte un nombre por chingar. Si yo estaba detrás, cuando dijeron mi nombre se cagaron en toda la investigación. Además tampoco tengo un proceso abierto en mi contra.

Interrumpe con recuerdos de su niñez, cuando tenía como plan que si no lo aceptaban en el instituto de educación militar Adolfo V. Hall, se iba con la guerrilla. Luego, vuelve al juego de retar y minimizar la capacidad de las autoridades. Su discurso es el mismo que días después saldría en un audio difundido por Guatevisión: “Yo ni por $200 millones ni por $1,000 millones hago el ataque. Yo no soy loco, ni que fuera retrasado”.

También descarta que el capitán Byron Lima lo contratara para atentar contra la Fiscal. Byron Lima, capitán del ejército, condenado por el asesinato de monseñor Juan Gerardi, después mandamás del sistema penitenciario fue asesinado en su celda-casa en julio de 2016. Según el presidente de elPeriódico, fue precisamente para borrar evidencias del plan para atentar contra la Fiscal General.

Lea: Qué sabemos hasta ahora de la muerte de Byron Lima

El Fantasma habla de Byron Lima con una confusa mezcla de admiración y respeto. Antes de que lo mataran, El Fantasma dice que habría apoyado a Lima para ser Presidente de la República, pero al tiempo critica la red de traslado de presos que Lima lideró.

– Una persona que te cobra 100 pesos para ver a tu hijo en prisión, a vos que viajás desde Petén y que ganas Q700 a la quincena, es un asqueroso de mierda.

– ¿Y el apoyo a la campaña del FCN, el dinero que dio al hijo del vicepresidente Jafeth Cabrera?
– De eso ya no quiero hablar. Están haciendo cortinas de humo. La prensa vino a hacerme el rey de reyes. Nunca me he metido con la política porque esos, como los que están aquí conmigo (detenidos en Mariscal Zavala por la corrupción durante el gobierno del PP), los corruptos, esos son los verdaderos asesinos.

Nada, lo niega todo.

Insisto en la pregunta y sobre todo en la posibilidad de que sus acusaciones le sirvan para hacer un trato con las autoridades estadounidenses. Se inclina hacia adelante de la mesa y apoyando las dos manos dice:

– Yo no voy a entregar a quien sea. Voy a entregar a todos los que se me han torcido, a todos los que no son leales.

¿Qué pudo hacer que en una semana su discurso cambiara tanto? ¿Por qué a las puertas de su extradición en vez de aportar pruebas optó por negarlo todo?

– Estoy triste cuaz, por mis hijos, por mi familia. Yo me metí a una cosa mala y sé que las consecuencias van a ser malas pero el único culpable soy yo, no ellos y no tienen porqué cobrarles las cosas que yo hice.

La partida rumbo a Estados Unidos

Más carne sale del fuego y El Fantasma se sirve otro vaso de whisky, esta vez con un poco de agua San Pellegrino. Entran dos carros agrícolas, tres personas los estacionan y bajan para visitarlo. Las mesas de Anabella de León y Daniela Beltranena continúan casi vacías. Las tres personas de fuera de la prisión llegan con bolsas en la mano, a saludarlo directamente y tomar una silla para sumarse a la mesa.

El intermediario dice que será mejor terminar ya la entrevista. Es hora de la única fotografía que habíamos acordado. El Fantasma asiente con la cabeza, le da una mordida a su tortilla con chorizo uruguayo y pide a su esposa que saque sus gorras. Le devuelve la militar de paracaidista y escoge la gorra de Punisher. Se recuesta sobre la silla.

La despedida es apenas un par de gestos. Camino hacia la salida y saludo a los guardias y a los soldados. Todos son muy amables. Ninguno pregunta quién soy, a qué hora entré, ninguno pide alguna revisión de rutina. El portón se cierra.

Tres días después, el miércoles 2 de noviembre, El Fantasma y su esposa despegaron de la Fuerza Aérea rumbo a Estados Unidos. Ella llevaba en sus manos una bolsa con documentos y algunos medicamentos. Él, sus recuerdos militares.

Su partida deja desconcierto. El ‘narco más fuerte’ del país no aparecía en ningún registro policial, fiscal o de inteligencia. El posible sicario contra la Fiscal General no será retenido por el Estado de Guatemala.

Aunque dio dos pasos atŕas respecto a las acusaciones, no sería de extrañar que ya en suelo estadounidense, volviera a dar la embestida. Aquella mañana en Mariscal Zavala, hablaba sobre Byron Lima y explicaba como quien habla de su estrategia de vida, cuál fue el error, que según él, le costó todo al capitán.

– Uno debe saber cuándo hablar, cuándo callar, cuándo retroceder y cuando avanzar. Si vas sólo para adelante, sólo para adelante, te vas para delante sin pensar. Si me confío, me tiro, digo ‘no me pasa nada’ y púm, púm, me matan. En la confianza está el peligro.

Gabriel Woltke
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Guatemala / Xibalbá 1988. Ingresó al seminario queriendo ser sacerdote, salió a estudiar literatura y luego hizo carrera como periodista. Avanza sobre el río. Desea ser escritor, corrector, carpintero, programador, diseñador, monje, mago, árbol, pájaro, ballena.


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COMENTARIOS

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    Nery Nuñez /

    08/11/2016 9:35 AM

    Buen viaje Fantasmin, esperamos que nunca regreses a Guatemala, y que te den visa permanente en USA.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!



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