Cinco preguntas sobre cómo hicimos el ranking de poder

Elaborar un listado siempre es cuestionable. ¿Cómo definimos qué es importante para que alguien aparezca arriba de otro si no es discriminando datos? Nómada hizo una investigación durante seis meses, con el apoyo del Fondo de Experimentos Cívicos de Hivos y Asdi, con una metodología revisable, comprobable, que dio como resultado esta fotografía de los 30 más poderosos en Guatemala en octubre de 2015.

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Uno de los 30 más poderosos y su influencia en medios.

Lea: Ir al ranking de poder de Nómada de los 30 que cuentan, edición octubre de 2015

Lea: Metodología de las entrevistas, en otros 5 puntos

1. ¿Cómo identificamos a las personas que aparecen en este ranking?

Nómada generó un primer listado de 30 nombres de distintos sectores económicos y sociales que representan, a su manera, a sectores de poder con influencia en las decisiones políticas del país. El poder, sostenemos, no es un monopolio de la clase política. Más bien, la función pública está atravesada por intereses sectoriales que afectan las medidas que se toman en el Estado, desde el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. El listado fue preliminar. La investigación permitió confirmar ciertos nombres y eliminar otros, con base en entrevistas, en investigación periodística y en bibliografía de casos.

De hecho, sólo 6 de los 30 trabajan en el Estado, y sólo 4 aparecieron en papeletas electorales este 6 de septiembre.

En las grandes empresas, los medios, los movimientos sociales o actores extranjeros hay más poderosos. La mitad de los que aparecen en el ranking.

2. ¿Cómo establecimos el orden en el ranking?

La idea inicial es simple. Identificamos a un grupo de personas reconocido por ser poderoso y generamos una “ecuación de poder”. En ésta evidenciamos una serie de atributos acumulativos de poder que nos permitieron adjudicar un puntaje a quienes identificamos. Se pensó, al inicio, en una ecuación de tipo (capital económico + acceso a redes sociales + control de medios de comunicación) = “x”. “x” se convirtió en el punteo que nos permitió organizar a las personas entre más y menos poderosas.

Pero el resultado no fue tan simple. La “acumulación de poder” que identificamos es amplia, ya que tuvimos que tomar en cuenta varias dimensiones de poder, como cuestiones geopolíticas o el peso de la tradición del poder –por ejemplo, Álvaro Arzú, con su background aristócrata, evoca más imágenes aceptadas (naturalizadas) sobre el poder, que uno nuevo en el club, como Manuel Baldizón–. También cuentan para el ránking los niveles de influencia sobre otros o la capacidad de contar con equipos de trabajo para materializar sus designios.

3. ¿En base a qué teoría del poder se hizo el ranking?

La primera perspectiva fue la humanística (ciencias políticas, sociología, teoría crítica). Tenemos teorías fluidas que nos dicen que el poder es relacional. Que el poder sucede, que no es un atributo. Eso sería confundir poder con fuerza. En estas debemos destacar la capacidad que tiene una persona para imponerse sobre otra. Esta imposición puede ser una forma de atadura unidireccional o, simplemente, la capacidad de influenciar las decisiones del otro a través de la fuerza o del discurso.

Por otro lado, tenemos teorías históricas, más rígidas, que insisten en estructuras de poder. Las personas son tan poderosas como el respaldo institucional e histórico que tengan. Desde esta perspectiva, resulta simplista confundir al poder con las personas.

Tenemos también teorías que insisten en la manera como el poder sucede en red, es decir, que la manera como se ponen en marcha procesos de poder implica un entrelazamiento social/institucional que afecta a todos los jugadores, de una manera u otra, y que desemboca en la toma de decisiones.

No pretendemos hacer una síntesis de todas estas teorías en una sola idea. Pero nos inspiramos de las diferentes dimensiones que aparecen en estas lecturas del poder para generar una serie de indicadores que representen estas ópticas (dominio territorial, acumulación histórica de capital, acceso a instituciones, atributos individuales y relacionales), para dar una visión más completa.

4. ¿Qué predomina? ¿La coyuntura o la estructura?

Esta respuesta se dio por sí misma en la Guatemala de 2015: cuando empezamos a trabajar sobre el tema salió a luz el escándalo de La Línea y los movimientos ciudadanos reaccionaron. Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina y Manuel Baldizón cayeron estrepitosamente. Esto nos forzó a considerar la coyuntura como caso de estudio: tenemos que observar el poder en acción, es decir, la manera como los diferentes actores reaccionan, quiénes toman la batuta, quienes se quedan afuera del juego, las acciones en grupo, las declaraciones individuales o grupales, la manera como se forma la opinión pública.

Esto no quiere decir que dejamos de lado el aspecto estructural de poder; simplemente, que la coyuntura nos permite ver de forma clara quiénes de los sectores de poder están en capacidad, ahora, de entrar en acción y de modificar a su favor el estado de las cosas. En el fondo, la situación de crisis que vivió el país nos permitió ver cómo salen a la superficie las puntas de lanza de grupos de poder mientras otros permanecen callados.

5. ¿Cómo pusimos en marcha la comparación?

A través de una matriz. Generamos una base de datos en la que ordenamos los perfiles de poder en base a explicaciones puntuales sobre los indicadores. Identificamos seis secciones que responden a los respaldos (grupales, históricos e individuales) de los que disponen las personas para imponerse. En estas secciones desplegamos una serie de indicadores precisos sobre cada una. En total, generamos 36 subcategorías. Todos corresponden a información precisa que recuperamos para este trabajo (con el aporte de fuentes orales y de datos concretos, comprobables).

¿Si hay algún atributo de poder que sea más importante que otro? Sí y no. En este ejercicio tratamos de darle sentido a ideas recurrentes, generales, que surgieron de la investigación sobre las dinámicas de poder. Está claro que el poder económico es importante. Pero este solo se vuelve real cuando se usa para cooptar a funcionarios del Estado.

Está claro, también, que no podemos hablar de poder en Guatemala sin considerar el peso de EE.UU. en la política del país: EE.UU. interviene de manera flagrante en los intereses nacionales por cuestiones geopolíticas. Además, posee algo más que los otros actores: una fuerza coercitiva superior.

Las masas, y la capacidad de movilizarlas, es un atributo importante que se basa en otra lógica que la económica, pero que tiene peso. Lo vimos con los movimientos ciudadanos, pero es evidente en el caso de los procesos electorales o en el caso de las protestas sociales. No debemos subestimar el peso de lo colectivo como factor de poder. Lo individual, finalmente también juega. El carisma, las capacidades de las personas de moverse y conseguir apoyos de distinto tipo, la capacidad de influenciar la opinión pública, todo esto también es mérito individual.

***

Casi lo olvidábamos.

¿Qué hubiéramos hecho diferente?

Hacer un listado de 30 personas y ordenarlas en base a una jerarquía de poder es un modo importante y atractivo de representar la manera como se influencia la política en el país. Pero es un trabajo limitado. En definitiva, el número 1 del ranking no es el último en tomar decisiones importantes en el país. No es un jefe de Estado en una dictadura absoluta. Cada sector tiene cuotas de poder y cada miembro de ese sector puede maniobrar de tal forma que este suba y baje en su capacidad de influenciar a otros. Es algo dinámico. Nosotros solo tomamos una fotografía. Se necesita, por lo tanto, trabajar en otras formas de esquemas visuales que nos permitan dar una visión más dinámica de todo esto. Esta claro también que la magnitud del trabajo implica hacer investigaciones profundizadas sobre cada persona dentro del ranking o cada sector de poder y la manera como se tejen redes entre unos y otros a través del tiempo. Esperamos avanzar hacia ello en 2016.

 

Lea: Metodología de las entrevistas, en otros 5 puntos

Lea: Ir al ranking de poder de Nómada de los 30 que cuentan, edición octubre de 2015

Diego Padilla Vassaux
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Sociólogo y filósofo. Investigador de escuela francesa. Fan de la teoría social y necio. Docente en ciencias sociales. Melómano, miembro de una micro comunidad de ruidosos inconformes. Hijo de idealistas, uno budista, una católica.


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    Ronaldo /

    20/10/2015 4:00 PM

    Esa lista no está completa si no se incluye al señor Dionisio Gutiérrez, una persona que por muchos años ha tenido y tiene influencia, poder, político y económico, mucho más de los que aparecen en la lista. Quizás faltó un poco más de investigación. Saludo ese esfuerzo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ANONIMO /

    20/10/2015 6:30 AM

    […] Lea: Cinco preguntas sobre cómo hicimos el ranking de poder […]

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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