El día que Sandra fue derrotada por Sandra (tras 15 años de pelea)

Sandra Torres dedicó 15 años a tratar de ser la primera presidenta de Guatemala. En vano. Resultaron inservibles frente a un comediante. Su intento de renovación en la campaña de 2015 perdió frente a su imagen autoritaria, tan cuestionada por sus supuestos vínculos corruptos en el pasado. Ahora, el poder y el futuro de Sandra Torres queda en el aire.

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Sandra Torres, en la mañana del 25 de octubre.

Foto: Rocío Conde

El diputado de la UNE, Carlos Barreda, solía decir que Sandra Torres era la candidata fifty fifty: el 50% de Guatemala la quería y el otro 50% la detestaba.

En pretérito imperfecto, Orlando Blanco, compañero de bancada de Barreda y jefe de campaña de Torres recuerda este apodo. La querían y la detestaban. Lo dice así porque ya es pasado.

Porque esta noche de fracaso electoral, sentado a las diez de la noche en la sede del partido en la zona 10 de Ciudad de Guatemala mientras evoca la historia de Sandra Torres al mando la Unidad Nacional de la Esperanza, es la última noche de Sandra como candidata a la presidencia del país con la UNE. No lo ha anunciado, pero aunque ella vaya a seguir como secretaria general, en el partido tienen claro que no debe de volver a intentar ser presidenciable.

Lo que venga a partir de mañana tendrá más que ver con qué quiere hacer el resto de integrantes de su comité ejecutivo y qué buscan los diputados de la UNE en el Congreso.

Blanco acaba de salir de una reunión de treinta minutos en el despacho de Torres. Allí ha estado con los miembros del comité ejecutivo, todos aquellos que permanecieron cuando el partido estuvo se descalabró tras las elecciones de 2011, cuando obtuvieron 48 diputados, de los cuales 41 duraron en el partido dos días desde que tomaron posesión. Entonces, Sandra Torres se convirtió en la mandamás que iba a reconstruir la UNE, hasta llegar a obtener 33 diputados en la primera vuelta electoral de 2015, y 32% de votos a favor en la segunda vuelta, en un contexto de alto abstencionismo (sólo 54% de votantes de los 7 millones estimados frente al 70% de la primera vuelta).

Un incuestionable éxito y un incuestionable fracaso. “En cuatro años, logramos bajar los negativos (en las encuestas), pero fue insuficiente”, reflexiona Blanco, vestido de guayabera y jeans, como una imagen de la comodidad ante la prevista derrota.

Perder contra uno mismo

En la primera vuelta electoral, la victoria que la permitió competir contra Jimmy Morales, ya presidente electo por FCN, tuvo más que ver con el antivoto a Manuel Baldizón, elcandidato de Libertad Democrática Renovada (Líder). Y eso se comprobó en la segunda vuelta donde, pese al elevado abstencionismo (46%) que restó brilló a la aplastante victoria de Jimmy Morales, Torres quedó lejísimos de ser una competidora. Era un espejismo en el desierto.

“Lo peor que hizo fue ser ella misma: berrinchuda y con mala capacidad de hablar”, dice un ex alto cargo que estuvo en la UNE durante el gobierno de Colom mientras recorre el Centro de Cómputo del Tribunal Supremo Electoral, en la zona 9 de la capital. “Había que elegir entre malísimo y muy malo. Ganó muy malo”, añade cuando va el 88% de los votos escrutados.

Sandra Torres compitió consigo misma y perdió. La retahíla de cuestionamientos hacia su persona la acompañan desde que fue primera dama en el gobierno de Álvaro Colom. La candidata de los pobres, de los programas sociales y educativos que desarrolló cuando fue primera dama, no superó la percepción de la mayor parte de la sociedad, que la ve como una mujer autoritaria, soberbia y controladora. Y tampoco pudo contrarrestar las acusaciones (falsas y verdaderas) de haber sido guerrillera (falsa), de haber tenido vínculos con narcotraficantes (verdadera) y de haber tenido financiación de corruptos cuando estuvo en el poder (verdadera). Todo lo negó. De nada se deshizo.

La mujer pragmática trató de aproximarse al casi hegemónico sector empresarial al poner como su candidato a vicepresidente al empresario de familia azucarera Mario Leal. Pero tampoco surtió efecto: ni logró que él fuera un gran recaudador ni ganó mayores simpatías por parte de la oligarquía.

“Ella cambió su discurso, trató de ganarse al sector privado, pero es un sector que ni la ha querido ni la va a querer”, opina otro político que participó en el gobierno de Álvaro Colom y que hoy pertenece a otro partido.

La paliza de un nuevo futuro

A las 10:40 de la mañana del domingo, agarrada al brazo de su hija Sandra, Sandra Torres llega al centro electoral Valleverde de la Zona 15 vestida prácticamente igual que cuando fue la primera vuelta: saco azul marino, blusa blanca, jeans oscuros, tacones y mucho maquillaje. Es territorio Anti Sandra, pero Sandra sonríe. Tras votar, habla a los medios. Dice que no hay una tarima preparada para su victoria porque no tiene fondos. Ella no quiere hablar de qué pasa si pierde. En la primera vuelta dijo que iba a ganar, que sería presidenta. Y ganó a Baldizón. En la segunda vuelta no habla ni del lunes.

En medio del campo de futbol, mientras Torres platica con los medios frente al centro de votación, un amigo de Torres que ha venido a visitarla de fuera, y que la conoce hace 15 años, defiende el trabajo de la candidata y cuestiona al sistema, mientras afirma que no se trabaja pensando en los pobres, como, según defiende, sí hizo ella: “Mientras este país no acepte su estado de pobreza, nunca va a dejar de ser lo que es”.

En la campaña electoral, Sandra Torres nunca llegó al centro de cómputo: primero porque su diferencia de votos con Baldizón fue mínima y ahora porque ha perdido. Así que entre las 11 de la mañana y las ocho de la noche, Torres permanece en su oficina. ¿Ha sido una paliza? “Ha sido una paliza”. A las ocho de la noche, la risa sorda de un integrante de la UNE resume la admisión sin medias tintas del resultado. “Es una votación atípica: Jimmy Morales ha superado en votos al PP de Otto Pérez”, dice en un somero análisis.

La risa es floja porque lo que viene, de nuevo, es mucho trabajo para la UNE. En un país en el que los partidos no duran, la intención en esta noche de fracaso sí es que la UNE sobreviva. Pero no ésta UNE de Sandra Torres. No exactamente así, quizá sea la hora de una asamblea general. “Hay que revisar los liderazgos y después fortalecer el partido con líderes más jóvenes, con nuevas caras” dice este político antes de avanzar lo que está por venir: “No podemos seguir manteniendo líderes en los cuales no se hayan depositado votos”.

Después de seis meses de campaña, el 30 de noviembre, recupera su puesto como secretaria general de la UNE tras el permiso que le concedió el TSE. “Ella va a seguir”, afirma el integrante de la UNE que quiere ver nuevos rostros.

“Si ella se retira, la UNE se desarma. Ella se queda porque necesita mantener la cohesión del partido”, aventura un tercer analista político que asesoró al gobierno de Colom.

A las ocho de la noche, se produce la única conferencia de prensa de la candidata perdedora en la jornada electoral. Para admitir ante los medios su derrota. Dos horas después, se reúne con su comité ejecutivo en su despacho. La reunión de treinta minutos es una “genuina” reunión de amigos. Al menos para Blanco, que ve a Sandra Torres agotada. “Defraudada por las circunstancias”. Porque, dice, ella siente que Guatemala va a agudizar la crisis institucional en la que entró tras el estallido del caso de defraudación aduanera La Línea por el que el ex presidente Otto Pérez y la ex presidenta Roxana Baldetti están encarcelados.

La UNE y entender a la sociedad actual

Orlando Blanco, jefe de campaña de Torres, se siente contento por su partido. Porque, en resumidas cuentas, la UNE ha sido un ave fénix. “Pero estaríamos equivocados si ese resurgimiento es suficiente argumento para mantener la vigencia del partido”, señala. “Un político que no está vigente, no es político”. ¿Y Sandra Torres está vigente? “En la UNE tenemos las condiciones para hacer ese replanteamiento, pero el reto es ver si logramos entender las transformaciones sociales”, responde sin responder. “No gozamos de la simpatía de buena parte de la población y hay una animadversión hacia dirigentes de la UNE”. Blanco habla en plural, habla de partido, no de Torres. “La UNE comienza a ser un partido en estas elecciones, antes era un instrumento de participación electoral, como todos los partidos”.

Como diputado, se atreve a afirmar que no harán alianza con FCN en el Congreso. “Seremos una oposición beligerante, la principal fuerza de oposición”, siempre y cuando se apruebe la Ley Antitransfuguismo antes del 14 de enero. “Tenemos el tiempo contado como partido si no logramos entender cómo ser una opción política”, cuestiona Blanco.

La plática entre los “amigos” del comité ejecutivo se enfoca en recordar cómo la UNE sobrevivió a su gran naufragio en enero de 2014, en ver los buenos momentos, cómo resurgió por el trabajo de todos aquellos pocos. Porque precisamente eso es perder: recordar con suma indulgencia.

La fundadora de la UNE; la que animó a Álvaro Colom a montar el partido y se convirtió en el poder que jamás quiso ser una sombra; la que apoyó a Colom en su campaña para ser presidente electo aliándose con quien fuera necesario; la que tuvo un papel de primera dama-primera ministra durante el gobierno de su entonces marido porque así era su plan; la que se divorció para continuar su plan perfecto y fue rechazada por la Corte de Constitucionalidad como candidata en 2011 por su divorcio exprés y exprofeso; la que trató de refrescar su imagen para ser una nueva Sandra en 2015 con la cuenta de Twitter más auténtica de todos los candidatos. A lo largo de 15 años, ninguna de esas Sandras supieron que no iban a ganar las elecciones. Porque sólo hasta el domingo 25 de octubre de 2015, Sandra Torres supo que no podía ganarle a Sandra Torres.

Elsa Cabria
/

En Ciudad de Guatemala nadie lleva chaqueta por si hace frío. Tampoco en Ciudad de México. Pero yo nací en Santander, pequeña capital de provincia en el norte de España. Así que arrastro la manía allá donde me mudo. Tras trabajar en mi país, me fui en 2011 a México por pura curiosidad y me mudé a Guatemala el mes que se fundó Nómada en 2014. Ahora me dedico a proyectos largos de investigación y quiero explorar Centroamérica entre Nómada y El Intercambio.


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    italomorales /

    27/10/2015 9:15 PM

    La seguimos detestando, y no es como dice Barreda Y orlando blanco 50-50. Es 95 (que la detestamos) contra 5 que no. Los cinco son los tres pelones de la UNE.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Manuel Aler /

    27/10/2015 12:41 PM

    Su conocida voracidad por el poder y por el dinero, evidenciada en el perído de gobierno de Colom, la convirtieron, junto a Baldizón, en una de las figuras a vencer, sin importar el costo. "Ella" con su autoritarismo, intolerancia y avaricia, es la responsable de que más militares tomen el control del país, de que este circo llamado "guatemalita" siga haciendo reir al mundo con sus payasadas. Lo mejor es que desaparezca del panorama política del país, por respeto a quienes ha defraudado con sus berrineches y movidas chuecas. Que se dedique a administrar sus Q23 millones y que deje a Guatemala en paz.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    luisf.air@ovi.com
    Luis López Silvestre /
    26/10/2015 6:30 PM

    A esperar si las palabras de blanco consolidan el Partido, lastimosamente no dejaron crecer otro liderazgo dentro que no fuera el de Sandra, pero en base al trabajo en oposición, de pronto evolucione en un partido cuyo interés dejará de ser la presidencia y hacerse con la fuerza en el congreso. Morales obtuvo una victoria que de la cual debe sentirse más avergonzado que orgulloso, y desde ya empieza la pugna para balancear el poder. Dudo que se vuelvan un freno como lo fueron LIDER y PP, porque buscan trascender, por lo que veo. Que pasen los años y veremos, dijera Anónimo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Anónimo /

    26/10/2015 10:27 AM

    Esperemos 4 años. Después miramos quién se hizo sho.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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