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Alioto: votar entre la intimidad de las balas, el alcohol y el desempleo

El asentamiento humano más grande de Centroamérica se llama ‘Mario Alioto López Sánchez’ y fue bautizado así en honor a un estudiante asesinado por la Policía en los últimos años del conflicto armado interno de Guatemala, en una protesta contra la represión y la desigualdad. Hombres y mujeres de esta comunidad de Villa Nueva participan en las elecciones del 16 de junio con la esperanza de un cambio para que sus hijos e hijas no mueran en una balacera, puedan estudiar en una escuela con un poco de dignidad y consigan un empleo bien pagado.

Asentamiento Alioto Elecciones Guatemala 2019

Alioto López, en Villa Nueva, es uno de los asentamientos más grandes de Centroamérica.

Fotos: Sandra Sebastián

• Toda la cobertura electoral aquí, no te la perdás.

Uno de los mejores ejemplos de la marginación en Guatemala está en el asentamiento Alioto. No es necesario detener la mirada en los informes que dicen que el 60% del país es pobre o que el 50% de la niñez está desnutrida. Solo hay que caminar diez minutos por las calles del asentamiento y la miseria salta a la vista.

Aún con todo en contra, el barrio va a votar en las elecciones generales. Hay más de 22 mil personas aptas para votar en el colegio privado Prados del Carmen, donde se instalaron las urnas para Alioto.

Las autoridades de Villa Nueva estiman que unas 55 mil personas habitan en Alioto, que forma parte de El Zarzal, un conjunto de colonias y asentamientos, como Mártires del pueblo o Villa Linda, donde hay 350 mil habitantes.

Ahí van familias enteras a elegir presidente, diputados y alcalde porque dicen que es ‘un deber ciudadano’ y una ‘responsabilidad cívica’. ¿Y qué pasa con los deberes y responsabilidades de los gobernantes?.

 

Publicidad electoral en una de las entradas del asentamiento Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Publicidad electoral en una de las entradas del asentamiento Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Mario Ramírez tiene 45 años, es padre de familia y dice que va a votar porque no pierde la esperanza de un cambio. O más bien, porque no hay otra opción más que tener esperanza. De lo contrario sería un migrante indocumentado viajando en una caravana rumbo a Estados Unidos.

Una de sus principales preocupaciones es la violencia. Ramírez no quiere que sus hijos mueran en una balacera o que no sean cooptados por las pandillas. No es mucho pedir, dice. Quiere que su familia tenga la oportunidad de vivir sin miedo, de estudiar y trabajar.

¿Y qué candidato garantiza eso? Ramírez guarda silencio.

–Estamos rodeados por ladrones y extorsionistas. Cualquier negocio tiene que pagar la extorsión a los mareros. Y ellos son quienes controlan los barrios.

A mediados de enero de 2019, tres jóvenes —dos de 16 años y uno de 21 años— murieron en una balacera dentro de una casa en entre la 15 avenida y la 3ª calle de la colonia Alioto. Después de cinco meses, aún no se sabe quiénes son los responsables y lo más probable es que los asesinos anden sueltos.

Aunque los vecinos coinciden en que “antes la situación de inseguridad era peor”, Alioto es un territorio donde el Estado no cumple con garantizar el fundamental derecho a la vida. Y el resto de las garantías mínimas para cualquier ser humano se cumplen a medias.

Carlota Gómez es una viuda que vive en la colonia Mártires del pueblo, a un costado del asentamiento Alioto. Fue a votar porque cree que es necesario darle su respaldo a los políticos que promueven las ayudas sociales y que piensan en generar oportunidades en las comunidades marginales.

 

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

Votaciones en uno de los centros de Alioto López. Foto: Sandra Sebastián

El dilema es así: el día que no se trabaja, no se come. Es difícil vivir así, dice Gómez, de 79 años.

–Desde hace seis años empecé el trámite para recibir ayuda como adulto mayor, pero hasta ahora no he recibido nada. Por eso creo que hay que votar para que eso se cumpla.

Gómez reconoce que no está en edad de trabajar, pero aún así cree que el empleo debe ser uno de los pilares en cualquier programa de gobierno, nacional o municipal. A su criterio, es necesario que las autoridades ayuden a garantizar un mejor futuro para los jóvenes.

En el asentamiento Alioto, como en muchos otros poblados del país, hay más bares que escuelas. Así que las opciones para las niñas y los niños son muy limitadas. El alcoholismo, dice Gómez, es un problema del que pocos hablan y por el que hay mucho que hacer.

Julio Villatoro, de 22 años, votó por primera vez y pensó que lo correcto era apoyar al partido que ofrecía empleos.

Desde que terminó el bachillerato, hace dos años, solo ha podido trabajar como asistente de un mecánico porque no hay más opciones para las personas que viven en los barrios marginales.

–Solo con poner en mi currículum que soy de un asentamiento marginal es casi seguro que no me van a contratar.

En el asentamiento Alioto los hombres y mujeres ahora solo sueñan con el cambio y votar. De lo primero no pueden tener certeza.

• Toda la cobertura electoral aquí, no te la perdás.

Javier Estrada Tobar
/

Periodista y comunicador. Se formó y trabajo durante casi diez años en Lahora.gt. Apasionado por las letras, el desarrollo humano, la política, las redes sociales, el cuidado del medio ambiente y la buena comida.


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    Beatriz Vandenberg /

    22/06/2019 11:27 PM

    También el Alioto la educación es muy difícil, hay muchos niños y jóvenes sin padres, muchos de ellos caen en manos de delincuentes, más que político, Alioto necesita un cambio de mentalidad, de imagen de deber paternal, y definitivo, también mayores oportunidades de igualdad, porque es cierto, muchos somos discriminados por vivir aquí, los medios de comunicación tampoco ayudan mucho, al enfocar noticias cuando hay asesinatos y violencia, pero ¿qué de aquellos jóvenes que salen a trabajar y tienen deseos de superarse? ¿qué hay de aquellos maestros que luchamos con el corazón, aún contra la corriente? ¿qué hay de aquellos pocos padres que sí son responsables? Esas son buenas noticias para este lugar tan marcado.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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