Vení, besémonos

Tengo una esfera muy amplia de mi espacio personal, me molesta cuando la gente se me acerca mucho. No entiendo la costumbre que tenemos de saludar a propios y extraños de “besito”. Ni se está dando uno un beso, se acerca innecesariamente a gente que no conoce muy bien y hasta he salido con el pómulo lastimado cuando un entusiasta me arremete con demasiado ímpetu. A mis hijos pequeños no los he obligado jamás a que le den un besito a nadie. Ni a mí. Creo que desvirtúa el placer de realmente tener contacto con alguien al que uno le tiene cariño.

Unos labios muy sensuales. :)

Aparte del típico saludo superficial, un beso romántico nos lo idealizan en todas partes. Desde la ridiculización de un Bugs Bunny dándole un buen besazo en la boca al Elmer, hasta la culminación de tantísimos cuentos de hadas en las que los protagonistas se besan y ya todo termina en felicidad eterna.

Uno de niño pasa de pensar que eso es el epítome de una relación, a decir que qué asco, a volver a considerarlo el tope del éxtasis. Hasta que se entera que un beso de verdad, de esos que se dan los novios, viene con lengua (¡waj!) e intercambio de saliva (¡triple waj!). ¿En serio? ¿Uno de verdad abre la boca y deja que le metan algo mojado y resbaloso? ¿Y si no se lavó los dientes?

Pero el impulso reproductor es tan fuerte, que llega el momento del primer novio de beso de culebrita eléctrica. Yo recuerdo muy bien el mío. Con las leyendas urbanas de novios con frenos teniendo que ir a la emergencia del hospital bien presentes en la mente, ese mi primer beso estuvo más lleno de precauciones que de satisfacción. ¿En dónde jodidos se ponen las manos? Me está tapando la nariz. ¿Cómo respiro? ¿Muevo la lengua a favor, o en contra de las agujas del reloj? ¿Y los dientes? ¡Estorban!

La insistencia, la práctica, la experiencia y la lujuria salvan todos esos obstáculos. Queda uno con ciertas preferencias, como que no haya demasiada saliva, algún uso juicioso de dientes. Agarra uno una técnica propia y se pone en la boca los besos que va a ir dejando por la vida.

Luego, pasa uno mucho tiempo en la misma relación y las sesiones maratónicas de ignorar felizmente la película en el cine pasan a ponerle toda la atención a la pantalla, porque por algo salió uno y pagó la entrada. Los labios que antes eran suaves y entreabiertos, casi siempre saludan con un topón apretado y rápido, porque es lo que hay y hay que correr en esta vida de adultos.

También, muchas veces dejamos del lado la magia de los besos, porque ya tenemos otras actividades íntimas mucho más ¿grandes? ¿adultas?, que tal vez nos hacen pensar que un humilde intercambio de saliva es poca cosa.

Es cierto. Es imposible regresar a las cosquillas de la primera vez. Pero eso aplica para todo y, si bien he comido centenares de libras de chocolate en mi vida, no por eso me ha dejado de gustar.

No hay excusas para olvidarnos de besar. Nos alimenta de endorfinas, baja el estrés, sube la autoestima. ¡Hasta previene caries!

Por estar en el corre corre de la vida, perdemos pequeños gestos de intimidad que son los que mantienen de pie el puente entre las parejas. El chiste de tener una relación estable también debería ser poder usar esos labios que nos juraron amor eterno con una frecuencia satisfactoria.

Y es que unir las bocas es todo menos simple e inocente.

Hay un acercamiento especial, nos tenemos que llenar del olor del otro, nos tenemos que acoplar a su anatomía y sincronizar respiraciones. Cerramos los ojos para meternos en la sensación de estar con el otro, efectivamente adentrándonos en nosotros mismos y entregándonos. O los dejamos abiertos y mezclamos las almas en una mirada cercana.

Un saludo rápido con la boca suave y una puntita de lengua haciendo travesuras deja la sensación de las cosas por venir. Un roce en las comisuras de los labios nos recuerda que alguna vez fuimos jóvenes y todo nos hacía suspirar. Interrumpir una frase con un beso furtivo pocas veces se rechaza.

Besar, por besar, es una de las actividades más sensuales y que más nos refuerzan la conexión. Es cierto que uno no va a estar derrochando despliegues públicos de afecto como si fuera adolescente sin sala de su casa a dónde irse a chiclear. Pero, por lo mismo, porque uno ya tiene espacios propios en donde entregarse sin metérsele en la córnea a extraños, es un desperdicio no utilizarlos.

Además, que luego de los labios, vienen la lengua y los dientes. Después las manos en el pelo, en la espalda, por la cadera. Los abrazos se vuelven más urgentes. Hay menos espacio entre los cuerpos y comienza a desaparecer la ropa. A la boca se suman las pieles. Y sigue uno pegado al otro en un baile húmedo de suspiros entrecortados. Se recuerdan las juventudes de sensaciones explosivas. Se reaviva la ternura. Se le da carta abierta a la pasión.

Las caricias (y los besos) recorren de nuevo, como nuevas, todas las partes que ya conocen de memoria. De pronto hay una pausa, porque había qué respirar profundo y volvemos a vernos a los ojos. Y allí nos perdemos. Otra vez. Caemos en el pozo de la mirada del que nos ve el amor a nosotros en la nuestra. Y de allí, de esa profundidad, nadie escapa. ¿Quién querría hacerlo?

Luisa Fernanda Toledo
/

Abogada redimida. Ahora escribe para no pagar terapia.


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COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    Ricardo Méndez /

    24/12/2016 3:12 AM

    Que opinión les merece el articulo sobre Zamora:
    José Rubén El Puyo Zamora
    No tengo nada contra los homosexuales; absolutamente nada. Siempre y cuando no traten de meterse conmigo. Y últimamente José Rubén el Puyo Zamora, uno de los más conspícuos homosexuales del país, ha hecho sumamente notoria una fijación que tiene hacia mi persona. Es obvio que el Puyo Zamora está obsesionado conmigo. Insiste en llamarme Ricón, un adjetivo que me sonaría halagador viniendo de una mujer, pero viniendo de El Puyo Zamora, prefiero decirle gracias… pero no gracias.
    En lo referente a mi caso, se observa un marcado cambio en las preferencias de el Puyo, ya que soy un gato viejo, mientras que es bien sabido que el Puyo Zamora prefiere tiernos ratones de 16 o 17 años; como los que estuvieron involucrados en el incidente que el Puyo Zamora quiso hacer ver como un secuestro hace algunos años, y que no fue más que el resultado de una bacanal de sexo y drogas, que lo llevó a parar a Chimaltenango en pelota, inconsciente, e infectado con una enfermedad venérea. Él tiene la libertad de atorarse con las sustancias que prefiera -se sabe que la cocaína y el alcohol son las favoritas de el Puyo-, y también de convertir en candelero su cuerpo, pero hacerlo con jovencitos menores de edad no solo es asqueroso, pero además es delito.
    Interesante personaje el Puyo Zamora, que también es un conocido chantajista disfrazado de persona de prensa. Hace dinero con base en la extorsión, utilizando como herramienta el diario elPeriódico. Yo mismo he escuchado el testimonio de varias de sus víctimas, y de quienes por negarse a serlo, han sido hostigadas en su diario los domingos. Su ingenioso sistema para lavar el dinero que obtiene de las extorsiones, utilizando para ello terrenos de Ocret, será por su importancia, motivo de una futura columna. Estoy seguro que Vargas Llosa se inspiró en el Puyo Zamora para crear al despreciable personaje Rolando Garro, de su novela Cinco Esquinas.
    Como talentoso besador de traseros, José Rubén el Puyo Zamora ha puesto sus labios en el del embajador, en el del colombiano Iván Velásquez, en el de los vividores de los derechos humanos -de quienes recibe dinero- y muchos más; y ahora que soplan fuertes vientos de cambio, comienza a posarlos, de nuevo, en los de quienes él llama “notables empresarios”, a los que ha sableado con el chantaje desde su diario; ojalá que estos recuerden el daño que el Puyo Zamora les ha hecho.
    Curiosamente, la pasión a la atención que el Puyo ha puesto en mi persona se ha incrementado de la mano del crecimiento que ha tenido Siglo.21 en los últimos meses, a pesar de los ataques de otros medios de comunicación, algunos de los cuales financian a el Puyo. También debo tratar en otra ocasión, el porqué del odio visceral de José Rubén el Puyo Zamora contra los militares. Y es que el general Horacio Maldonado Schaad fue un gran amigo y confidente de mi padre, quien me contó interesantes historias de alcoba relacionadas con una pariente cercana de el Puyo, que le confió el general Maldonado, que serán descritas en este espacio, en otra oportunidad. En caso de que José Rubén el Puyo Zamora necesite una satisfacción de mi parte por lo que afirmo en esta columna, él sabe en dónde encontrarme, aunque siendo un individuo que no tiene en su cuerpo un solo gene de don Clemente Marroquín Rojas -al contrario de lo que él presume-, dudo mucho que me busque.
    P.S. Me refiero a una satisfacción en el campo del honor, por supuesto, y no de otra naturaleza. Aclaro lo anterior para eliminar de tajo cualquier ilusión que José Rubén el Puyo Zamora pueda albergar en alguna parte de su ser, con respecto a mi persona.

    ¡Ay no!

    9

    ¡Nítido!

      Marlon Suarez /

      24/12/2016 6:04 PM

      Ricardo Mendez: Y que putas tiene que ver su comentario acá?
      Su nota está más escrita por el hígado y bilis que por el cerebro.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!

    KennyG /

    23/12/2016 12:59 PM

    Excelente post. Nitida la redacción.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Kazu /

    18/12/2016 9:07 PM

    Parece que tiene problemas de destrezas sociales. No todo lo que cree o escribe es lo correcto.

    Ojalá y siga pensando igual cuando sus propios hijos en un futuro no le den un beso a su madre vieja.

    Qué malos artículos los que está publicando Nomada

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      PAPS /

      23/12/2016 6:34 AM

      No existen hechos, solo percepciones. No puedes pedirle a otra persona que "haga lo correcto" solo porque tu lo ves correcto.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    J.C. /

    16/12/2016 2:44 PM

    De lo mejor de Nomada.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Marlon Suarez /

    16/12/2016 8:39 AM

    La escritora debió hacer desde el principio una separación de los tipos de besos que existen, que significa un beso desde el punto de vista de la RAE y no de lo que disque sabemos. Habla del beso como que solo una forma hubiera. Respecto al beso en los niños, desde pequeños hay que enseñarles a ser cariñosos, de lo contrario que expresión de cariño le van a expresar a sus esposas o esposas? serán personas frías, secas. En ese aspecto la escritora está totalmente equivocada.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Edbarrientos /

    15/12/2016 9:38 AM

    El beso de un hijo es muestra de cariño y afecto. Y claro, psra que darlo si no se siente nada de eso.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Jose Q /

    15/12/2016 8:44 AM

    Querido diario...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    regina barrios /

    15/12/2016 7:29 AM

    Totalmente de acuerdo!! Los besos son lo máximo :)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mónica Arriola Román /

    15/12/2016 6:37 AM

    Me gusta mucho la forma en que escribes. En cuanto a los besos, totalmente de acuerdo contigo. ¡Gracias por escribir!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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