4 MIN. DE LECTURA

Compartí
Actualidad Entender la política La corrupción no es normal Somos todas Identidades Guatemala urbana Guatemala rural De dónde venimos Blogs Gastro Audiovisuales Guía de viajes
11 Pasos
Compartí
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Seguinos

¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

Así se siente ser trans

Las mujeres/hombres transgénero tienen historias distintas y sus experiencias de vida son tan diversas y únicas, como tantas personas que hay en el mundo.

Blogs Opinión P369 trangenero Visibles
Esta es una opinión

Imagen: Pexels

Para la mayoría de personas cisgénero, es difícil comprender qué siente una persona transgénero. A través del tiempo se desarrollaron frases simples que tratan de resumir un tema tan complejo en unas cuantas palabras: “Nacer en el cuerpo equivocado” o “sentirse mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (y viceversa)”.

La verdad es más compleja que ésto, pero no por ser compleja tiene que ser inaccesible para alguien que no es trans. Abajo intentaré desmontar estas narrativas, y explicarlas desde mi experiencia como mujer trans.

Nací en el cuerpo equivocado

Cuando nacemos, no tenemos desarrollado un sentido de nosotras mismas, es mediante nuestra interacción con el mundo exterior y los estímulos que se nos presentan que comenzamos a desarrollarnos como seres individuales. Resultado de estas interacciones adquirimos información sobre quiénes somos y comenzamos a guardar información autobiográfica. Las respuestas que obtenemos de las personas que nos crían durante estas exploraciones comienzan a desarrollar nuestra autoestima, aprendemos lo que es bueno y malo.

Es en este momento de autoexploración y descubrimiento una persona puede empezar a identificarse como transgénero. Uno de mis primeros recuerdos es preguntarle a mi abuela paterna cuando iba a tener pechos. Ella respondió dándome un coscorrón y diciendo que yo era un niño, que jamás iba a tener pechos y que no podía hablar de eso con nadie.

Como niño o niña trans en ningún momento sientes una desconexión con tu cuerpo y tu identidad, esta apreciación viene del exterior. Existe escepticismo e incluso rechazo a la idea de que una persona tan joven pueda tener una definición de sí mismas tan firme, pero para las personas trans, la situación es clara, somos quien somos y sentimos ser, no necesitamos estudios neurológicos, teorías sociológicas o análisis psicológicos/psiquiátricos que validen nuestra identidad.

Sentirse mujer atrapada en el cuerpo de un hombre (o viceversa)

Durante la adolescencia las características que diferencian biológicamente a los hombres y a las mujeres se empiezan a manifestar. Este dimorfismo sexual, para una persona trans, presenta grandes conflictos de imagen y autopercepción. El cuerpo comienza a sentirse fuera de nuestro control, se convierte en algo que no está sincronizado a la percepción de nosotras mismas. Todos los adolescentes sienten algún tipo de incomodidad con estos cambios, pero es más marcado para adolescentes transgénero.

En el caso de las personas transgénero no es que sintamos que nuestro cuerpo no nos pertenece o que tenemos un cuerpo que no sea nuestro. Lo puedo describir como si el mundo exterior nos identifica tanto con el género que aparentamos ser, que nos sentimos obligadas a actuar según estas expectativas.

Con la adolescencia llega a manifestarse la disforia corporal. Esta es como una emoción desagradable o molesta, similar a la tristeza pero con sensaciones de ansiedad, irritabilidad o inquietud. ​ La disforia es lo opuesto a la euforia.  Es una sensación intensa de desconexión con nuestra imagen corporal y nuestro cuerpo, pueden ser leves y temporales o pueden ser tan fuertes y crónicos que la persona trans comienza a aislarse, evitar la compañía de otras personas, o como me pasó a mí, pasar meses enteros sin verse al espejo.

Una puede volverse obsesiva al experimentar episodios disfóricos, buscando procedimientos quirúrgicos o formas de cambiar tu apariencia para que coincida con tu imagen mental. La disforia corporal fue mi experiencia más dura como trans. Afecta la capacidad de concentración y de llevar a cabo planes y metas, de relacionarse e interactuar con las demás personas, y el estado anímico, muchas veces causando episodios crónicos depresivos que pueden llevar ideaciones suicidas.

Hay una realidad, según un estudio llevado a cabo por la Academia Americana de Psiquiatras en el 2018, casi un 30% de jóvenes trans han intentaron suicidarse, y en otros estudios llevada a cabo en toda la población trans un 78% ha pensado en suicidarse y un 40% lo intenta en el transcurso de sus vidas.

¿Que significa ser transgénero para mí?

En mi experiencia, y por lo que viví, se puede dividir en dos partes. La primera es cuando escondí por tanto tiempo mi identidad y reprimí lo que sentía y cómo quería ser. Esto me llevó a muchas crisis depresivas y abuso del alcohol,. Me sentía sin control de mi existencia. Estos episodios terminaron por desatarse en una crisis suicida.

Fue en ese momento que escogí la vida y dejé de esconder mi realidad al mundo. Ahora me siento feliz, plena, libre y en control de mi vida. Yo retrasé mi transición hasta mi vida adulta, y estoy consciente que mi cuerpo sufrió cambios irreversibles por estar tanto tiempo bajo los efectos de la testosterona. Esto aún me causa episodios disfóricos de vez en cuando. He aprendido a manejarlos, pero aun estando en el proceso de transición, hay días que no quiero hablar o ver a nadie. Trato de mantenerme positiva, mi cuerpo está cambiando gracias a las hormonas, dieta y ejercicios. También hay momentos cuando me veo al espejo y estoy consciente del resultado de los cambios y me sorprenden de una forma tan agradable que siento euforia.

Pero esa es mi historia, las mujeres/hombres transgénero tienen historias distintas y sus experiencias de vida son tan diversas y únicas como tantas personas que hay en el mundo.

Ser transgénero es una experiencia más en la bella diversidad de historias que conforman la humanidad.

 

Sia K.
/

Trans, guatemalteca, curiosa total, lectora ávida, escritora ocasional. Nací en la guerra, crecí entre los gringos, regresé con la paz, estudié un poco, seguí mis sueños, me conforme a lo que la sociedad esperaba de mí, el ser yo me hizo perder mucho, pero al fin me encontré. La vida siempre fluye.


Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

Uníte a nuestro grupo de WhatsApp

¡Gracias!


6

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Luis Paraiso /

    18/06/2019 2:59 PM

    El complejo de homard.
    Dolto inventó esta imagen para representar la crisis de los adolescentes. El niño rompe su caparazón, repentinamente pues la que tiene ya es muy estrecha, y debe hacerse otra. Durante este tiempo que dure en adquirir una nueva, es vulnerable, agresivo o retirado. Pero "lo que aparecerá es el producto de lo que se ha sembrado en el niño", advierte Dolto. Por lo tanto, los padres deben ver las crisis explosivas como una prueba de que han cumplido su contrato, ya que los puntos de referencia educativos son lo suficientemente flexibles como para "saltar" en el momento adecuado. En el periodo de vulnerabilidad siempre hay personas que están al acecho para devorar sin compasión este homard sin protección.
    A la inversa, si los padres son demasiado rígidos, el adolescente permanecerá preso de su caparazón y desarmado ante la depresión.

    Estoy seguro que todos los seres humanos pasan por una transición que debe llevarlos a su destino, esto no es exclusivo de una parte de la populación y esto no es casualidad tampoco que suceda en todo el mundo cualquiera que sea su origen étnico. Y es lo que explica Françoise Dolto en “El complejo de homard. (¿Langosta?)

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Anónimo /

    17/06/2019 4:08 PM

    Este tipo de artículos son importantes, recuerdo tener una adolescencia muy dolorosa y con mucha ansiedad por no encajar. Hasta la fecha, aún no doy ningún paso para cambiar mi género, pero sin duda es algo que me atormenta todos los días. Guatemala necesita más apertura ante estos temas para que más personas como yo podamos aceptarnos y encontrar la felicidad dentro de nosotrxs mismxs.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Sia K. /

      17/06/2019 7:53 PM

      Somos un gran comunidad, no estas sola, si te sirve hablar, comunicate conmigo.

      teyejefodu@daymail.life

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Odilia /

    17/06/2019 3:24 PM

    Excelente artículo. Felicidades para Nómada por favorecer la diversidad sexual y a la inclusión de género y contribuir para lograr una sociedad equitativa!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Odilia /

    17/06/2019 3:14 PM

    Excelente artículo, me encanta que Nonada apoye la diversidad y ala i comisión de género para lograr una sociedad justa!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Odilia /

      17/06/2019 3:30 PM

      Excelente artículo. Me encanta que Nómada apoye la diversidad sexual y la inclusión de género, para poder lograr una sociedad más justa!

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones