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El mundo está saliendo del clóset

Lo que cada sociedad hace a favor del derecho de expresar la sexualidad, puede impactar decididamente en la experiencia de vida de las personas LGBT+. Está demostrado que vivir con la verdad, incide directamente en la calidad de vida de cada individuo.

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Esta es una opinión

Imagen: Macbw.be

Como nunca en la historia de la humanidad, mujeres y hombres están hablando de su homo/bisexualidad en su propio entorno. Generalmente, lo hacen para aliviar esa pesada carga que han llevado por tanto tiempo, pero también como una expresión de autocuidado, buscando mejorar su calidad de vida.

Y es que está demostrado que vivir con la verdad, otorga beneficios para la salud emocional y también la física.

Lo decimos en el libro que escribimos junto a la terapeuta Raffaella di Girolamo: abrir la orientación sexual a los otros, podría resultar en un tipo de felicidad nunca antes experimentada.

Pero para que ello ocurra, hay que tener una conciencia avanzada de por qué hacerlo y de cuáles son las posibles consecuencias que podrían darse en determinados contextos, según explicamos allí. 

Salir del clóset: todo lo que hay que saber, es el nombre de nuestro libro. Uno que preparamos sumando experiencias diversas –la de la terapeuta y del activista-, pensando en sistematizar aquello que ha venido ocurriendo en las últimas décadas. Es un texto para hacerse preguntas, pensado tanto para homo/bisexuales, como para heterosexuales.

El mundo está saliendo del clóset y eso es algo que está transformando la realidad no sólo de las personas LGBT+, sino de las comunidades en las que estas se desenvuelven. Mal que bien, cuando alguien da ese paso, obliga al resto a tomar posición. Nadie queda indiferente.

Pero las realidades no son homogéneas. Cada sociedad enfrenta este cambio de manera diferente. Dependerá de condiciones culturales, institucionales y personales para que el hecho de salir del clóset sea parte de su panorama habitual, o bien, para que se siga viviendo como un tabú.

Lo relevante, en este punto, es pensar que lo que se haga o deje de hacer en una sociedad impacta directamente sobre la calidad de vida de cada individuo LGBT+. Por lo tanto, se trata de un fenómeno de ida y vuelta: por un lado, se sale del clóset porque la sociedad lo tolera, permite, acepta y/o celebra. Por otro,  las sociedades cambian en la medida que las diversidades se hacen visibles.

Pero ¿qué hace que un país sea más apto que otro para que las personas salgan del clóset? Las respuestas son múltiples y en ningún caso unívocas.

Sin embargo, aquí ensayamos algunas de ellas. 

Activismo LGBT+ conquistas legales e impactos personales

Las organizaciones y personas que componen el movimiento por la diversidad sexual han sido fundamentales para mantener la lucha viva a lo largo de las décadas. En aquellos países donde no ha perdido su relevancia, ni se ha descompuesto por luchas intestinas, la vigencia del movimiento suele tener impactos tan políticos –o jurídicos- como personales. Un estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins en la época de la aprobación del matrimonio igualitario en Estados Unidos (2015), demostró que en ese país bajó un 4% los intentos de suicidio de jóvenes LGBT. Eso quiere decir que la relación entre un movimiento que lucha por leyes, la aprobación de estas y la valoración de la existencia de nuevos derechos, puede terminar transformándose en un hecho tan social como personal. No es de extrañar, entonces, que en sociedades donde existen más derechos, exista también menos temor a expresar públicamente la propia homosexualidad. 

Visibilidad en los medios de comunicación

Los medios de comunicación han dado un giro importante en cómo abordan la diversidad sexual. Si hasta la primera década del siglo eran una correa transmisora de estigmas, entrados en las segunda década muchos se han convertido en importantes aliados de la causa. Al cambiar su posición sobre lo LGBT+, han aportado seguridad a millones de personas que se sentían solas, sin referentes o únicas en su vivencia. El tratamiento positivo que gran parte de los medios de comunicación está dando a las noticias relacionadas con el asunto, incide directamente en cómo una persona común y corriente se sitúa en el mundo siendo no-heterosexual. Para nadie es una sorpresa, por ejemplo, que el desenclosetamiento público de un cantante, actor o periodista, dota de mayor seguridad a quienes no tenían la fuerza para enfrentar ante otros su propia homosexualidad.

Debilitamiento de la religión

En los países donde creencias religiosas negativas han visto reducido su impacto, se ha avanzado consistentemente en la aceptación de las personas LGBT+. Así lo demuestra un estudio del Pew Research Center de Estados Unidos de 2013.

Ello quiere decir que, en naciones más seculares, la posibilidad de vivir la homosexualidad con mayor libertad se incrementan. Y con ello, pueden avanzar hacia un esquema de mayores derechos. Homosexuales o bisexuales que no sienten el peso de la religión, sin duda tienen mejores condiciones para administrar aquello que son, frente a sus comunidades y ante sí mismos. 

Los tres puntos abordados recién son sólo algunos ejemplos de cómo lo que cada sociedad hace puede impactar decididamente en la experiencia de vida de las personas LGBT+.

Por lo mismo, la lucha por la aceptación no debe ser sólo de lesbianas, gays, bisexuales o trans, sino un causa en la que esté involucrada toda la sociedad. Los derechos humanos son para todos, incluido el derecho a expresar libremente lo que cada uno es. 

 

*Jaime Parada escribe este artículo como parte de la serie de publicaciones de Visibles, movimiento guatemalteco que trabaja para conseguir la plena inclusión de población de la diversidad sexual en la sociedad y que persigue posicionar la diversidad como un valor.

Jaime Parada
/

Historiador, activista y político chileno. Autor del libro Yo, gay (2013) y coautor, junto a la terapeuta Raffaella di Girolamo, de Salir del clóset: todo lo que hay que saber (2018)


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    Cris Lar /

    28/02/2019 2:11 PM

    En países tercermundistas como Guatemala, administrados como fincas, en donde la iglesia juega un papel importante en el coco-wash del vulgo, donde igual no se respetan los derechos humanos, no se respetan las leyes y ni siquiera existe cultura de solidaridad o tolerancia, "salir del closet" puede significar un acto suicida, incluso en la capital del país dónde se concentra el poco estado que aún existe, ya no se diga en el interior del país o áreas rurales. Sería genial que hicieran un estudio para saber la verdadera situación actual de este tema en el interior del país.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Henry /

    27/02/2019 6:48 PM

    Me parece que eso es un problema psicológico de identidad de las personas, negar lo que la naturaleza hace es irracional.

    ¡Ay no!

    6

    ¡Nítido!



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