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El síndrome de Burnout y la necesidad de cuidar a quienes nos cuidan

No importa cuántas veces el presidente Giammattei repita que los doctores están conspirando para desinformar al país o bien, sólo están quejándose demasiado. No importa cuántos cuadros de Excel muestre con datos mal digitados para solapar (o demostrar) la inoperancia de su gobierno en las compras de insumos médicos mientras sigue defendiendo al ministro encargado de dicha cartera. No importa, pues ya hemos visto cómo el sistema de salud terminó de colapsar durante estos cinco meses de su gestión.

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Esta es una opinión

Reciben aplausos y respaldo en las redes sociales. Ahí los consideran unos héroes, pues tanto doctores como personal médico están atendiendo con lo que tienen la emergencia sanitaria que paralizó al país desde hace tres meses. Ahí están, en primera línea, más por responsabilidad que energía, dispuestos a salvarnos de esta terrible situación. 

Leemos historias de sacrificios y esfuerzos que trascienden el deber; realizando turnos de más de diez horas seguidas a pesar de estar mal pagados, pasando tres meses sin cobrar un salario, y trabajando sin insumos ni el equipo de protección mínimo para cuidarse. 

Sin embargo, este tipo de relatos no son novedad en los centros asistenciales públicos. Es más, han formado parte su cotidianidad desde hace muchos años, solo que ahora se han visibilizado más sus dramáticas rutinas. 

Las características de este virus, como su fácil forma de propagación y la letalidad demostrada en personas que padecen enfermedades crónicas, aunado a la falta de equipo para atenderlas de manera digna, suma a las y los profesionales de la salud mayores presiones a las que ya de por sí provoca su oficio. 

Por ello, la cifra de doctores y personal médico infectado por el COVID-19 comienza a elevarse de manera preocupante, situación que afecta un factor que hasta ahora no ha sido enfrentado con demasiada seriedad: su salud emocional. 

Especialistas y estudiantes en salud mental están colaborando con los doctores y pacientes infectados por el coronavirus. Esta pareciera ser una acción importante y atinada, dado el contexto que enfrenta el país. Sin embargo, muchos de ellos también tienen que turnar como médicos generales porque el sistema no se da abasto. Y esto los desborda. 

Varios amigos médicos me han comentando que los primeros hallazgos de estos profesionales demuestran que el personal médico que está en primera línea padece trastornos de ansiedad y depresión. Algo que les afecta mucho es la posibilidad de contagiar a los suyos, más que enfermarse ellos mismos. Y aunque existen protocolos bien establecidos para el manejo de los pacientes, hay cosas que cambian permanentemente y ello les provoca incertidumbre. 

Asimismo, empieza a notarse la presencia del síndrome de Burnout o “trabajador quemado”. Por lo general, es consecuencia de un estrés laboral crónico y se caracteriza por un estado de agotamiento emocional, una sensación de ineficacia y de no realizar adecuadamente las tareas. 

La conferencia de prensa brindada por médicos del Hospital Roosevelt, en donde advierten con lágrimas en los ojos que están a punto del colapso por el agotamiento físico y la falta de apoyo, es una muestra clara de la presencia de dicho trastorno. 

Según la misma Organización Mundial de la Salud, el síndrome de Burnout se ubica entre los principales problemas de salud mental y en la antesala de muchas de las patologías psíquicas derivadas de un escaso control y de carencia de una prevención primaria del mismo. En otras palabras, los casos de depresión y de suicidios se vuelven una posibilidad latente entre médicos y enfermeros. 

Por lo anterior, es urgente apostar por cuidar integralmente a quienes nos cuidan. 

Ellas y ellos necesitan más que un reconocimiento social y publicaciones de agradecimiento por parte del Ministerio de Salud Pública en las redes sociales. Más allá de llamados para hacer cacerolazos, ayuno y oración, el personal médico requiere de un verdadero compromiso que se traduzcan en acciones que les permitan que sus afecciones emocionales sean atendidas.  

Nunca es agradable ver morir pacientes. Nunca es agradable sentirse frustrados porque, aun teniendo voluntad y compromiso, no se tengan a la mano los insumos mínimos para atender dignamente a quienes los necesitan y poder salvarles la vida. 

Por lo mismo, el bienestar psicológico de quienes están en la primera línea en esta pandemia también debe preocuparnos y ocuparnos. 

Nydia Fuentes
/

He dado clases a niños, he editado libros de texto, he sido community manager, gestora administrativa. Voy por la vida equivocando vocaciones. Me encantan los videojuegos e hice teatro varios años de mi vida. Feminista y sabinística. @NyaleFue


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    Mario /

    12/07/2020 12:33 PM

    En el parque de la industria la situación es cada vez peor, la comida es mala y nunca está lista a tiempo, resultamos almorzando los desayunos y en la cena a veces es lo mismo que el almuerzo, más de uno ha resultado enfermo con diarrea, a veces pedimos comida a domicilio para no comer la comida del hospital, antes teníamos agua embotellada o bebidas rehidratantes para tomar y ahora solo hay un garrafón y vasos desechables, de los cuales nadie se fia porque no se sabe quien lo ha tocado antes, el área de descanso son unas colchonetas tiradas en el suelo, para 1 o 2 horas como máximo que se logra descansar en un turno, no hay nada con que taparse y hace mucho frío ya que se duerme siempre dentro del mismo salón que los pacientes solo que separados por una delgada pared de yeso, hay mucho personal que está desde el principio y no ha recibido ningún pago, la muerte de Óscar fue un duro golpe para el personal, al darse cuenta lo abandonados que nos tienen. Muchos están pensando en renunciar. El equipo de protección se encuentra en mal estado los lentes y caretas de reutilizan pero ya están rayados y es molesto pasar todo el día viendo borroso, (algunos han optado por comprar su propio equipo arriesgándose a poder contaminarse al llevarlo y traerlo de casa) las mascarillas N95 nos tienen que durar 24 horas porque no nos dan más de una durante un turno. Acaban de contratar a estudiantes de medicina con pensum cerrado, ofreciéndoles que les van a graduar, pero esto es falso ni el colegio de médicos ni la universidad ha aprobado está situación. El personal que firmó contrato por tres meses tiene que solicitar nuevamente para renovar contrato y hacer todos los trámites que se hicieron para el contrato anterior nuevamente,

    Soy un médico especialista del hospital temporal parque de la industria lo comento de esta forma anónimamente para evitar persecuciones en mi contra,

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