Hablar de sexualidad LGTBIQ: la curiosidad desde la empatía

Hablar de sexualidad LGTBIQ es necesario, pero despojando la curiosidad del morbo. Altas dosis de respeto y empatía son necesarias para comprendernos.

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Esta es una opinión

Imagen: Pixabay

Estoy convencida de que, ante la falta de conocimiento sobre estos temas, soy una de las fuentes de información más confiables entre las personas que me conocen. Me tomo muy en serio hablar sobre relaciones afectivas, sexualidad y el respeto que merecemos las personas LGBTIQ. Pero la fascinación con las relaciones sexo-afectivas de la comunidad LGTBIQ me parece desmedida y, a menudo, estas preguntas se hacen sin sentar las bases de confianza y buen entendimiento para tener ese tipo de discusiones.

No es mi deber como lesbiana sacarte de tus dudas sobre el sexo lésbico. Pero como han demostrado las conversaciones con mis colegas de oficina – todxs cisgénero y heterosexuales –, cuando estas conversaciones parten de la apertura y la verdadera confianza, es posible aclarar mitos, cambiar esquemas mentales y eliminar el estigma y los estereotipos. Sin entendimiento mutuo no hay respeto.

El sexo anticuado

Que las relaciones sexo-afectivas entre personas LGBTIQ generen tanto morbo, se debe a que nuestra sociedad está marcada por el machismo y el prejuicio.

A través de la historia, la sociedad ha asegurado que pensemos en el sexo exclusivamente como la relación entre hombres y mujeres, con el fin único y exclusivo de la procreación. Por tanto, que lo asociemos únicamente a la penetración de un pene en una vagina. Esa idea se impuso para asegurar que la mujer jugaría un rol de crianza y no compitiera con el hombre. Y se cristalizó en los roles de género tradicionales vinculados al imaginario de que nuestros cuerpos sólo sirven para procrear.

Tan anticuadas ideas aún viven entre nosotros. Pero además de impedir que todos vivamos con libertad e iguales oportunidades, son las responsables de que muchas personas hagan preguntas como, «¿Cómo tienen sexo las lesbianas?», «¿Cómo le hacen si no hay un pene involucrado?» «¿Quién es la activa y quién la pasiva?».

Todas ellas surgen de la idea de que la forma de tener sexo es una sola e implica la penetración de un pene en una vagina.

Es tan fuerte esa idea que muchas parejas heterosexuales creen que no se pierde la virginidad si no hay penetración. Y que no existe el sexo entre mujeres lesbianas (cis) porque no hay un pene presente. También son la razón por la que no se concibe que una relación sexual pueda dar placer y estímulo sin necesidad de utilizar exclusivamente las partes del cuerpo designadas – por norma tradicional – para ello.

Las conversaciones con mujeres y hombres trans, rara vez giran en torno al tema de las relaciones sexo-afectivas. Ya se ha pasado por un proceso que les obliga a cuestionar ampliamente su sexualidad. Por otro lado, las mujeres cisgénero lesbianas o bisexuales ya saben cómo funciona el sexo entre mujeres y no necesitan un pene para alcanzar el orgasmo. Pero las mujeres cisgénero heterosexuales y los hombres cisgénero homosexuales son quienes, en mi percepción, curiosamente hacen más preguntas sobre estos temas.

Conversaciones desde la empatía

La curiosidad es esencial para resolver estos temas. Pero hay que diferenciarla del morbo, un interés malsano hacia una persona con el objetivo de generar una distinción jerárquica. Para asegurar que los espacios nos permitan aclarar ideas y vivir una vida plena, tenemos que hacernos responsables de ellos. Partir desde la duda sincera, pero también respetar los límites y asegurar que hay respeto y dignidad en nuestra interacción.

Al final de cuentas, no hay preguntas tontas, solo contextos inapropiados. Yo misma me encuentro en un proceso de cuestionar lo LGBTIQ, que desencadena desaprendizaje e implica mucho esfuerzo. Exámenes permanentes de conciencia y críticas constantes de mis propias ideas y concepciones. Hablar de nuestra sexualidad es abrirnos a ser vulnerables con alguien más. Entonces es inexcusable ganarse la confianza que merece esa apertura.

Mercedes Azurdia
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Mercedes Azurdia es periodista con interés en economía, tecnología y ciencias exactas. En su tiempo libre trabaja como tutora escolar, social media manager y desarrolla páginas web.


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