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La gente no se muere porque lo anuncia el cometa

La mayoría de las personas no muere por COVID19, tampoco se muere porque dios así lo quiere, se mueren más bien porque hemos vaciado de sentido la frase “cuanto lo siento”. Si lo sintiéramos de verdad, hubiéramos hecho algo para que este sistema de muerte no se fortaleciera cada vez más. Pero no pretendo con este artículo victimizarnos, ni que nos demos golpes de pecho, solo quiero hacer conciencia que, como sociedad, también somos responsables de esas muertes.

Blogs Blogs COVID19 P258
Esta es una opinión

La gente está muriendo porque desde hace un tiempo para acá, las condiciones de vida cambiaron, pasaron de ser dignas a ser de sobrevivencia, bajo el manto del consumismo y del principio de “cuánto tenés eso valés”, o la libertad medida según lo que se pueda comprar y los bienes que puedan adquirir.

Hasta los bienes que podrían ser comunes a todos se tornaron “competitivos” y pasaron a ser el símbolo de distancia social respecto a ese otro al que no nos queremos parecer, es decir al pobre, al lumpen. Por ejemplo, se cambió el sentido común del derecho de todas las personas a tener una vivienda digna a la competencia de “yo voy a tener éxito y lograré poseer una casa propia y que me importa si los demás tienen o no”.

Según recuerdos de mi madre a través de sus historias, hubo una vez en estas tierras que era inconcebible que alguien no tuviera una casa donde vivir, si eso sucedía se construía entre todos; y si no tenían ropa se prestaba mientras adquirían la propia. Actualmente, se volvió más importante adquirir un carro en lugar de luchar por un transporte digno para todas y todos donde. Como dice un cartel que ronda por las redes virtuales “una sociedad avanzada no es en la que los pobres puedan moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público”. Hagamos el ejercicio y traslademos esa frase a todo lo demás, el uso del agua por ejemplo “una sociedad avanzada no es en la que hasta los pobres puedan comprarse una bolsita de agua de un quetzal, sino una en la que todas y todos, incluso los ricos, utilizan el agua de grifo para beber”.

La gente se está muriendo, no porque está escrito en las “sagradas escrituras”, sino porque privatizaron los servicios, entre ellos el de salud y ahora que estamos en esta emergencia la gran mayoría no puede acceder ni contar con él. El personal médico no está muriendo de COVID19, está muriendo porque no les otorgaron los insumos necesarios para protegerse de este virus.

La vecina no murió de COVID19, murió porque el esposo no le dio permiso de salir a buscar ayuda médica, mientras el Ministerio de Cultura (y deportes) sigue permitiendo, en la televisión, radio, periódicos, vallas publicitarias, etc., anuncios sexistas, música sexista y violenta, programas machistas y racistas que fomentan el odio hacia las mujeres, hacia las y los indígenas, hacia los disidentes del género bipolar comúnmente aceptado; lo cual permitimos sin indignarnos por esos mensajes.

La gente en EE. UU. no murió de COVID19, se murió porque tuvieron que irse de estas tierras para sobrevivir, para salir adelante, huyendo algunos de la guerra, otros de la inseguridad, otros porque ya estaban hartos de no tener para comer, para vestir, mucho menos para vivir. La abuela, a quién le compré durazno prisco, no va a morir de COVID19, va a morir porque no tiene los medios para una vida digna, al menos con un techo decente y comida.

La gente se está muriendo porque esta es una sociedad racista que no promueve, no fortalece los saberes y conocimientos de una cultura indígena ancestral maya, xinka, garífuna y otras. Se adueñaron de nuestras tierras, se roban los ríos, fomentaron el monocultivo, nos quedamos sin nuestros sistemas de sembrado y producción de diversidad de alimentos, vino la desnutrición en algunos casos y la malnutrición en otros. Hay que preguntarse porque aquí en Guatemala se está muriendo gente joven y niñez. Esta enfermedad solo mata a las personas ancianas decían las noticias ¿Qué está pasando aquí entonces?

La gente no se está muriendo por la COVID19, se está muriendo porque no pueden dejar de trabajar. Porque si no trabaja, no come. ¿Cómo podemos saber eso y no hacer nada? ¿solo lamentarnos e “indignarnos” por el FB y similares, es lo único que podemos hacer ante esos que salieron a la calle a manifestar y exigir que se “abra la economía” y negar la COVID19?

La gente se está muriendo porque no sabe distinguir entre un medicamento para animales y uno para personas, porque aquí no se educa para la comprensión sino para ser más competitivos. No se educa para reflexionar y tener pensamiento crítico y por eso nos creemos lo que cualquiera con un poco de habilidades para el habla nos dice y nos convence, pastores, curas, políticos, gente fanfarronesca, etc.

La gente no está muriendo por el COVID19, sino porque no tiene tierras para sembrar y vivir. Porque en las fincas no les dejan nutrirse, porque se les paga un salario injusto y sin prestaciones, y cuando esos hombres y mujeres ya están enfermos, los desechan para que sus hijos e hijas hagan lo mismo, pero se lavan la cara creando fundaciones que donan para un “mejor servicio” en esto y aquello. ¡Ay por favor!

La semana pasada me enteré de que murió una buena persona (con sus aciertos y desaciertos, pero al final una buena persona), me contaron su historia, desde pequeño lustrando zapatos, en lugar de estudiar. Luego vino el trabajo en las fincas, luego la vida de un indígena en la capital y sus humillaciones y opresiones. Se alfabetizó y aprendió a leer y a escribir. Murió trabajando, no podía permitirse “quedarse en casa”, era mensajero. No podemos seguir poniendo los muertos los de abajo, los excluidos.

En un grupo de WhatsApp se refleja la realidad. A la fecha 6 personas afectadas por la COVID19 muertas en mi familia, las otras personas del grupo (afortunadamente) ninguna; hay muchos enfermos y enfermas en mi familia, ellos-ellas tienen algunos; en mi familia a una sola persona se le ha podido atender como se debe, ellos casi todos sus enfermos se les ha atendido médicamente. Ellos-ellas no son ricos, ni pertenecen a la oligarquía de este país, solamente tuvieron un poquito de suerte y nacieron en familias que con mucho esfuerzo fueron “profesionales” y eso les permitió un poco más de recursos; mi familia es indígena del pueblo Maya Ki’che’, la gran mayoría, empobrecida por este sistema… ¿entienden porque siento vacío ese mensaje de “cuánto lo siento”?

maría verónica sajbín velásquez
/

Feminista, maya ki’ché, activista política por la emancipación de todas y todos.


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    Alaide González /

    21/07/2020 12:39 PM

    Mientras Costa Rica ya clonó el plasma de los recuperados para aplicarlo a mayor escala, en Guatemala tenemos que tomar medicina para chuchos. Y las escasas reservas de tocilizumab seguramente están destinadas para los de cuello, porque ni siquiera un médico de la primera línea del Covid-19 lo ha merecido.

    Tiene razón María Verónica, la gente no se está muriendo de Covid-19, la mata la corrupción y la exclusión.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Paraiso /

    21/07/2020 7:50 AM

    « La gente no está muriendo por el COVID19, sino porque no tiene tierras para sembrar y vivir. Porque en las fincas no les dejan nutrirse, »
    Es justo lo que dice y las razones por las cuales la gente se esta muriendo. Pero la gente en Guatemala que vive en los asentamientos, incluso leí sobre un guanaco o catracho que vive en un árbol aparte de los que viven en la calle entre cartones y olores a orines y mierda son enfermos de un liberalismo que usted describe muy bien. La enfermedad es tan avanzada que se les dieran tierras a estas perdonas para regresar al pasado de agricultores auto suficientes no serian capaces de sobre vivir incluso morirían rápidamente de hambre. Algunos inmunizados o in humanizados por la pobreza del capitalismo venderían las tierras para marcharse a los Yunais pues el objetivo fijado no es vivir bien ni vivir en paz si no tomar el lugar del opresor, someterlo, sin importarle lo indio, lo negro, lo chino...
    En europa existen pueblos in-habitados incluso se han dado regalados, prestados, vendidos sinbolicamente pero seguiran asi pues ni negros ni chinos, ni indios los habitan pues iran como todo buen emigrado a vivir en las grandes ciudades con empleos serviles, que no libera ni al uno ni al otro. Los dos son prisioneros del sistema.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lily Caravantes /

    20/07/2020 7:47 PM

    Me parece que detallas con toda claridad, los factores internos de este país que agrava aún más las consecuencias del COVID 19. Estamos en una condición de indignación, hastío y dolor, y con las condiciones amenazantes de terminar de destruir la poca institucionalidad que tenemos, con desesperanza. Sin embargo, la lucha no para.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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