Los científicos también estamos hechos de historias

"Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias", dijo alguna vez Eduardo Galeano.

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Esta es una opinión

Foto: Pixabay / Genty

Por años esta frase ha resonado en mi cabeza, me parece bellísima. Pero como científico siempre he sentido que es mi deber objetarla, hoy cometo la osadía de hacerlo por escrito.

Aún siendo científico digo: claro que estamos hechos de historias, las nuestras y un millar más; todos somos Ulises al partir (y volver), algunas noches nos adormece Shahrazadas, también somos Yago más veces de las que quisiéramos aceptar.

Sin embargo, me entristece que ese pajarito, así como Galeano, no se haya tomado el tiempo de charlar con una persona de ciencia pues se perdieron una agradable sorpresa.

Puede que sea un poco tarde para remediar esto, pero que más da. Para ser cordiales dejaré por un lado la presuposición tácita de que quien hace ciencia es un filisteo y te diré, querido Galeano, que quien hace física respondería a la pregunta “¿De qué estamos hechos?”, sin duda alguna con un resonante “‘De historias, obviamente”.

Confieso que estoy haciendo las veces del pajarito que charló con Galeano y esta es mi traducción de una respuesta más misteriosa: somos haces de líneas de mundo.

Hace un siglo el matemático alemán Herman Minkowski declaró que las nociones de espacio y tiempo estaban condenadas a desvanecerse en las tinieblas y solamente su unión habría de sobrevivir. Esto no fue simplemente un capricho de Minkowski sino una consecuencia inexorable de la teoría de la relatividad de Einstein.

Ahora nos referimos a esta síntesis como espacio-tiempo (algo insípido, lo sé) y es ahí donde dibujamos historias, o como decimos los físicos: líneas de mundo. Los espacio-tiempos pueden curvarse y adoptar formas exuberantes, en estos cada punto es un evento y cada linea una historia. Las historias pueden estirarse o formar nudos y colochos, perderse en la distancia o hacer espirales mutuas en el tiempo como la de la tierra y el sol.

Hay objetos glotones que acaparan historias confundiéndolas al decirles que el tiempo es espacio y el espacio es tiempo, llamamos a estos embaucadores “agujeros negros”. El gran Hawking nos mostró como escapar a sus engaños pero eso es una historia para otro día.

Hay también regiones pequeñísimas que contienen con gran dificultad una infinidad de historias que al escapar hacen un rotundo “(Big) Bang”. Es en este palimpsesto que están dibujadas nuestras historias con sus tragedias y alegrías. Quizás sería mejor tomar prestado de la literatura sánscrita y rebautizar al espacio-tiempo como el “Kathá-sarit-ságara”, el mar de los ríos de historias.

Quisiera contarte más sobre este mar, estimado Galeano, pero tengo que trazar una línea de mundo hacia la cocina, pues me olvidé de lavar los platos.

Álvaro Véliz-Osorio
/

Mecánico cuántico mexicalteco, pata de chucho y platicador. Investigador en la Queen Mary University of London y el Insituto Mandelstam de Física Teórica.


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    René Villatoro /

    24/03/2018 5:19 PM

    "Quizás sería mejor tomar prestado de la literatura sánscrita y rebautizar al espacio-tiempo como el “Kathá-sarit-ságara”, el mar de los ríos de historias."
    O, solo talvez, podríamos llamarlo, junto con Borges "Un jardín de senderos que se bifurcan".
    Atractiva nota Alvaro. Saludos

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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