Los mil y un teoremas

El 14 de julio de este año, me desperté con la triste noticia de la temprana partida de una de las mentes más brillantes de nuestro siglo.

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Esta es una opinión

Marryam Mirzakhani

La joven geómetra iraní Marryam Mirzakhani falleció dejando un inmenso vacío en el mundo científico.

Esta noticia me hizo sentir una punzada profunda en la boca del estómago y me siento obligado a hacer un pequeño homenaje a esta gran mujer.

Parafraseando a Leonard Cohen, Mirzakhani vive cien pisos (mil quizá)sobre mí en la “tower of forms”. Sin embargo,  algo en mí me dice que debo referirme a ella como Marryam en esta breve nota, disculpen mi irreverencia.

Siento un gran amor por la gente de Irán y por los descubrimientos de Marryam. Sus profundas meditaciones la llevaron a obtener la prestigiosa medalla Fields, siendo la primera mujer en recibirla. Además, una chica de un país en vías de desarrollo que tras muchas vicisitudes obtiene un lugar en el gran panteón de las matemáticas es, a mi parecer, una figura revolucionaria. No sé, es la estudiante que me encantaría descubrir en Guatemala (ojalá estas palabras lleguen hasta ti). No soy la persona adecuada para describir la maravillosa vida y trabajo de Marryam,  esto es simplemente una invitación  a que tengan sus ojos abiertos para los homenajes que vendrán.

En la escuela pasamos un sinnúmero de horas aprendiendo métodos para “encontrar x”. Imagino que el gran poeta y matemático persa Omar Khayyam no estaría muy feliz en nuestras aulas. Hace casi un milenio escribió:

“Quien piensa que el álgebra es un método para encontrar incógnitas la ha contemplado en vano”. Y agregó: “No debemos prestar atención a la aparente diferencia entre el álgebra y la geometría”. Khayyam nos invita a pensar sobre ecuaciones en términos de las bellas formas que esconden.

Marryan, sin duda, aceptó esta invitación. Según cuentan, pasaba horas en el piso con gigantescas hojas de papel haciendo dibujos y garabatos.  Tanto así que su pequeña hija solía decir “mamá está pintando otra vez”.  Y así, Marryam demostró con sus colaboradores algunos de los más hermosos teoremas jamás vistos. Creo que no debemos subestimar al estudiante que garabatea durante la clase de matemática.

No creo en la transmigración de las almas pero voy a permitirme una indulgencia. Sócrates imaginaba una suerte de paraíso donde se discute filosofía y se continúa la búsqueda por la verdad. Espero que ahí, en ese cielo, con Arquímedes, Khayyam y demás, Marryam pueda charlar sobre la belleza de las superfices y las formas. Ojalá tengan muchos pizarrones en ese sitio.

 

Praga 15 de Julio 2017

Álvaro Véliz-Osorio
/

Mecánico cuántico mexicalteco, pata de chucho y platicador. Investigador en la Queen Mary University of London y el Insituto Mandelstam de Física Teórica.


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    Alaide González /

    07/09/2017 10:32 PM

    Alvaro, qué bonito homenaje para Maryam.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Aparicio /

    07/09/2017 3:30 PM

    Suena mejor "guatexicano que mexicalteco o no?

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!



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