Mi esposo no me ayuda. Hace su trabajo

El machismo inicia en casa. Eduquemos hijos e hijas responsables de su propio bienestar y que comprendan que un hogar es trabajo de quienes lo habitan.

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Esta es una opinión

Foto: Carmela Enríquez

Encargarse de una casa no es trabajo de hombre o mujer. Es trabajo de los adultos que viven en ella. Y en el caso de una pareja, es trabajo de ambos por igual. 

Nuestra casa es nuestra, nuestra hija es nuestra y nuestra relación es nuestra. En todo somos un equipo, por lo tanto ni yo ayudo a Jorge ni él me ayuda a mí. La casa y la bebé son tarea de ambos.

No hay nada mejor en la vida de un adulto que tener un espacio propio. Yo soñaba con tener mi propia casa desde siempre y hace doce años lo hice. Tenía 25, fue un gran paso y un gran sueño de mi vida hecho realidad.

Me da placer infinito llegar a casa, una casa limpia y ordenada, a Jorge le pasa lo mismo. Llegar a nuestra casa nos hace felices. No imagino a una persona adulta que le de placer llegar a una casa sucia y desordenada. Creo que sería algo demasiado extraño.

Para conseguir la limpieza se debe limpiar y es más fácil si se ensucia poco. Lo mismo pasa con el orden, quienes hemos vividos solos lo sabemos. Algunos lo sabíamos desde que vivíamos en la casa de nuestros papás, porque así nos educaron. Quienes no, lo aprendieron cuando vivieron solos.

En nuestra casa generalmente yo cocino y Jorge lava los platos. Nos turnamos para lavar la ropa, aunque a veces yo pido hacerlo porque es algo que disfruto. Jorge generalmente saca la basura y religiosamente limpia la caja de arena de los gatos. 

Juntos hacemos las compras del supermercado, aunque a veces si falta algo a destiempo va Jorge o voy yo. Si es fruta va él, porque le encanta comprar fruta. De la bebé me encargo yo durante el día. Pero cuando despierta por la mañana, es Jorge quien la va a traer todos los días a su cuarto. La cambia, le prepara su pacha y la lleva a nuestra cama.

Por la noche es él quien le pone la pijama. Le da de comer, le lee un cuento y la duerme. Recuerdo cuando al primer mes le daba pecho, era Jorge quien se levantaba a sacarla del moisés y me la daba para que le diera de comer. Luego, al segundo mes que ya no tomaba pecho por la noche, Jorge le daba de comer las dos veces. 

Es un excelente esposo y un excelente padre pero lo que hace en casa no es ayudarme, es hacer su trabajo. Porque las tareas del hogar no son exclusivas mías, son de ambos. El cuidado de la bebé tampoco es exclusivo de la mamá, sino de ambos padres vivan o no bajo el mismo techo.

Y la gente nos ve raro, porque tristemente se ha normalizado que las tareas del hogar y el cuidado de los hijos son responsabilidad de la mujer. Cuando el hombre pone un poco de lo mucho que debe poner (como adulto que comparte una casa y un ser que comparte la paternidad) es porque “ayuda” a la pareja.

Ayudar es hacer algo extra, además de la responsabilidad,. Es como hacer un postre, la obligación y la responsabilidad es hacer la comida y un postre es algo extra como la cereza en el pastel. Es como cuando Jorge ha tenido un día difícil y yo lo consiento con algo que se que le gusta mucho, como su postre favorito. O cuando la cansada soy yo y Jorge me dice “¿te destapo una cerveza bien fría?” ¡eso si es ayudar!

Y vaya si no es gran ayuda y hace que lo ame más. Pero lavar los platos y cambiar pañales, es de cajón y lo tenemos claro.

A principio de año salí de viaje por trabajo y Jorge se quedó con la bebé. Fue algo que sorprendió a muchos. Nos preguntábamos si él fuera quien se hubiera ido de viaje, si le habría sorprendido a alguien.

Hace poco estaba en una despedida de soltera y hablábamos del tema con algunas de sus amigas. Me dio tantísimo gusto cuando una de ellas contó la historia de como su esposo en los primeros días de casados, le dijo refiriéndose a algo de la casa “¿te ayudo mi amor?” . Y ella le respondió “no mi amor a mi no me ayudas, es trabajo de los dos” .

Cada vez que alguien habla de que el esposo o el novio las ayuda,  me sangra el cerebro y el corazón, porque si nuestra pareja es así, es porque nosotros lo permitimos.

Y eso nos lleva al aprendizaje de todo esto: es responsabilidad de los padres criar a hijos que no sean sean machistas. Los machistas se crían en casa y si no nos gusta ese comportamiento no lo permitamos.

Pongamos desde pequeños tareas por igual a nuestros hijos según su edad, no según sean niños o niñas. La disciplina, el orden y la limpieza no tienen género. No criemos hijos inútiles, criemos hijos capaces y autosuficientes para que sean en un futuro adultos capaces y autosuficientes.

No todas las tareas del hogar nos gustan por supuesto, pero no somos niños berrinchudos para creer que solo deberíamos hacer lo que nos gusta.

A veces me toca lavar platos, cosa que no disfruto,  porque Jorge tuvo que salir más temprano y veo que no le dio tiempo. Los lavo yo y no me mortifica. Tampoco llevamos un cuadro de excel que mide y apunta qué hace cada uno, porque finalmente nuestro objetivo es un hogar feliz y ambos trabajamos para conseguirlo.

Va más allá de ser un hombre y una mujer en una casa. Lo vemos más como dos humanos que son un equipo formando un hogar y criando a otro humano. Tratando de ser una familia feliz.  

Y a Jorge lo amo con todo mi corazón y toda el alma, valoro la extraordinaria persona que es y agradezco al Universo por haberlo puesto en mi camino todos los días de mi vida.

Carmela Enríquez
/

Mujer, feminista, diseñadora de profesión y vocación. Artista visual apasionada el arte, el diseño, la moda, los viajes, la música, el cine, la fotografía, la xilografía, la comida y los gatos.


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    Vicky /

    23/11/2018 10:08 PM

    Qué enriquecedor tus palabras, muchas mujeres estamos en la lucha de desmitificar esa frase ! La mujer es la encargada de la casa y de los hijos!. Gracias por compartir tu experiencia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Hugo /

    13/11/2018 8:09 AM

    "Los machistas se crían en casa," los homosexuales también. ojala que los de LGTBGXYZ lo entendieran

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    El Coyote Cojo /

    11/11/2018 7:06 PM

    Una frase hermosamente demoledora: "Mi esposo no me ayuda, hace su trabajo". Ya pasó la época de las esposas-sirvientas y de los maridos nagüilones. 50 y 50 de responsabilidades, no hay de otra.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor lopez /

    11/11/2018 1:01 PM

    Ojalá muchas mujeres fueran como usted, pero ya no hay , a la mayoría les gusta gastar y gastar, el pobre hombre trabaja como burro y ellas viendo novelas de narcos se mantienen. usted es un ejemplo de mujer... Valora al hombre, lo apoya, le sirve , está con el en las buenas y las malas.... De todas la que han escrito aquí, a todas les gana... Usted si vale la pena... Ojalá la lean las aborteras, las que odian a los hombres, las que andan viendo como le sacan hasta el último quinto, al pobre hombre... Su esposo se sacó la lotería con usted.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!



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