No todas queremos ser madres y eso está muy bien

Ser madre debe ser resultado de una decisión informada y muy personal. Jamás, resultado de una imposición. La maternidad no nos define como mujeres y es bueno tenerlo siempre presente.

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Esta es una opinión

Foto: Pexels

Sí, estoy segura, no quiero ejercer mi derecho a la maternidad. No es una cuestión de tiempo, como afirman muchos: estoy convencida, lo he pensado suficiente y es mi decisión final.

No es mi deseo convencer a nadie ni satanizo la maternidad, por el contrario, respeto profundamente a las mujeres que son madres, su valentía y su entrega. Soy la mujer que soy, en gran parte por mi madre. Solo que tengo otras aspiraciones más allá de la maternidad. Para mí, ser madre es una opción y no una obligación y por supuesto, tampoco el objetivo último de mi vida.

Presumo de ser la tía favorita y tengo sobrinas y sobrinos en varias partes del mundo. En especial, tengo dos sobrinas pequeñas que amo profundamente y con quienes una vez a la semana descargo las dosis de amor maternal que tengo en mi red neuronal. Con estos momentos de interacción y ternura, es suficiente.

Partiendo de que lo tengo tan claro, me gustaría compartir las razones que me asisten:

 1. Valoro mi libertad: Me gusta tener tiempo para mí misma y tomar decisiones sin depender o afectar a nadie más. No me siento capaz de dedicar muchos años a alguien más que no sea yo. Hace un tiempo, adopté una gatita y eso sólo vino a reforzar mi sentimiento: salvando las distancias entre una mascota y un ser humano, me ha quedado mucho más claro que no estoy dispuesta a ocuparme de las necesidades y dedicar tiempo a alguien más.

Además, creo que ese sentimiento es más común de lo que parece. La maternidad es más un convencionalismo impuesto a través del juego: las niñas recibimos la cocina y las muñecas, los niños los carros y juegos de construcción. A las niñas nos acomoda el rosa delicado y a los niños, el azul de fuerza y libertad.  Ahora, la cosa va cambiando y tengo amigas que me han demostrado que se puede ejercer una maternidad y educación distinta, pero también me doy cuenta de cómo la influencia incluso de los colegios y escuelas, las redes sociales y la tv, es muy fuerte. Seguimos sobre expuestxs a anuncios y actitudes que fomentan los estereotipos de género.

Recuerdo que durante las clases de estudios naturales, se nos enseñaba que como seres vivos se: “nace, crece, se reproduce y muere”. No sé si sigue siendo igual, pero fuimos muchas generaciones escuchando que ese es el proceso natural de todo ser humano y al sumarle a ello la proliferación de mensajes estereotipados sobre la maternidad como camino de realización, terminamos sometiendo a las niñas a una única vía de satisfacción personal: convertirse en madres. ¿En dónde quedan entonces otras formas de realización, alejadas de la reproducción?

2. La legislación favorece la esclavitud de la madre: El cuidado es un rol dado a la mujer, como si fuéramos hechas para cuidar a los demás, pero casi nunca de nosotras. Si bien la legislación brinda más tiempo de permiso a las mujeres que a los hombres luego del nacimiento de un hijx, lo cual es lógico porque implica esfuerzo y desgaste físico, también termina colmando de responsabilidades a la mujer y aligerando por mucho la carga del hombre, que al parecer tiene suficiente con 3-5 días, solo para “ayudar” en esos  primeros y caóticos momentos. La mujer tiene 30 días de pre y 54 de post, para un total de 84 días. Al fin y al cabo, el ser madre llega a ser un trabajo, pero no remunerado, claro y además, de no contar con la pareja presente en casa para cuidar al nuevo ser porque la legislación favorece su ausencia, la madre debe cargar con la carga social del rechazo si expresa cansancio o frustración. 

Como corolario de las prácticas sociales nocivas, está ese mal hábito de preguntarle a las mujeres cuando serán madres, cuándo se espera que formalicen su vida a través del matrimonio y la posterior maternidad. En el caso de las mujeres es la pregunta de rigor y si decís que no, piensan que es por una enfermedad o porque estás loca. Ya no sé qué cara poner cuando me dicen que me voy a quedar sola o que si ya pensé en quién me va a cuidar cuando sea vieja. 

 3. La impermanencia del amor de pareja: De niña, contrario a lo que tengo claramente definido ahora, estaba convencida de querer ser mamá, pero sin casarme (eso lo sigo manteniendo). Con el tiempo, me percaté que la figura de “mamá soltera y luchona” estaba muy romantizada, pero que es una realidad que muchas mujeres viven y no por decisión. Conforme fui creciendo cambié de opinión rotundamente y pensé que, de tener un hijo o hija, quería tenerlo en pareja y en una relación activa, por lo menos los primeros años. Esto, porque entiendo bien que nada es para siempre, por lo que nada ni nadie te garantiza que esa relación permanezca en el tiempo. Todo lo que surge, desaparece, dice la ley de la impermanencia, y en general me llevo bien con esta ley. Entonces, de no seguir en esa relación, tarde o temprano, la mayor carga la recibiría yo. El patriarcado le ha enseñado a los hombres (o la mayoría, para no generalizar), que ellos solo “ayudan”, situación por demás injusta cuando se trata de la crianza de los hijos. Esta definitivamente NO ES la razón más importante, pero sí vale la pena para mí nombrarla. En este sentido conozco mujeres que se disfrutan mucho más la maternidad precisamente porque tienen una pareja que entiende que su papel no es “ayudar”, sino participar en forma equitativa de la crianza de otro ser humano.

 4. Porque correría un alto riesgo de arrepentirme y no quiero. Todo nuevo ser debe ser bienvenido. Me queda claro que planificar es un tanto más complicado, pero si un niño viene aún cuando no ha sido planeado, debe ser deseado y bienvenido. Yo soy un ejemplo de esto: no estaba planeada, mi mamá tenía 41 años, las Trompas de Falopio ligadas y luego de 4 hijxs, estoy segura que no estaba dentro de sus planes tener una quinta hija. Pero ahí venia yo y les agradezco que me hayan esperado y recibido con tanto amor. Entonces, no fui planeada, pero sí bienvenida. Ningún niño o niña debiera ser el error o el arrepentimiento de nadie.

La socióloga israelí Orna Donath (1976) cree que arrepentirse de ser madre no es un fenómeno nuevo, sino poco documentado. Ella se ha dedicado a documentar este fenómeno y claro, al ser tan romantizado, es pecado decir que te arrepentís.

Sus estudios se han centrado en mujeres, que no quieren ejercer la maternidad. También en mujeres que sí han sido madres, pero que se han arrepentido de serlo. Principalmente se centra en un grupo de judíos y judías israelíes que no querían serlo. Orna comenta que la hizo reflexionar mucho una frase con la que continuamente hostigaban a las mujeres: “¡seguro te arrepentirás!”. Pensó que no había escuchado la postura de quienes se arrepentían de tener hijos y estaba completamente segura de que existían. Su libro recoge el testimonio de 23 madres que se expresan arrepentidas, a pesar de amar a sus hijos, pero exponen que de haber tenido más información disponible y más tiempo para decidir, seguro habrían elegido no reproducirse.

Ojalá la educación sexual fuera más una realidad y no un mito en un país con un Estado Laico, pero capturado por creencias religiosas en exceso tradicionales y que presenta altísimos niveles de embarazos en niñas menores de 14 años, en su mayoría resultado de abuso sexual.

5. Porque no quiero: Como dije al inicio, creo firmemente que ser madre es una decisión y no una imposición. Ninguna mujer lo es menos por no ser madre. La maternidad no me define como mujer y no necesito que nadie me complete. Y como diría Rosa Montero, columnista de El País: yo ya no sé cómo explicar que, aunque tener hijos debe de ser una experiencia formidable, yo me siento tan completa o tan incompleta como cualquier persona… y yo le agregaría: “como cualquier persona con o sin hijxs”.

Gabriela Avila
/

Comunicadora social y feminista. Amante de la música, el agua, un buen libro y viajar. Creyente de la verdad y la libertad. Combativa contra los estereotipos y los dogmas. No me gusta que me digan Gaby.


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COMENTARIOS

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    julio godinez /

    18/10/2018 12:17 AM

    cuando tengas mas de 40 quiesiera escuchar tus comentarios

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mauricio Nájera /

    11/10/2018 7:42 PM

    Ojalá todas las mujeres tuvieran tuvieran tiempo de reflexionar en estas cosas...pero la mayoría está ocupada llevando una vida, igual los hombres. Pero me agrada recordar cuando nació mi primera hija, mi ilusión era salir del trabajo e irme para la casa a estar con ella, yo tenía 24 años. No es fácil ser padre, pero no lo cambiaría por nada.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Sindi Alvarez /

    11/10/2018 3:47 PM

    En lo particular no me parece heroico querer serlo o no, es decision de la mujer y es tan loable no tener hijos como tenerlos. Lo que no comparto es la subestimacion entre lineas en el blog de las mujeres que si quieren serlo...yo soy profesional, tengo 1 maestria 1 posgrado, soy gerente y madre, nunca me he sentido martir ni infravalorada ni nada por el estilo, me gustan mis dos roles y no estoy dispuesta a sacrificar uno por el otro...creo que cada quien decide que hacer con su vida. En cuanto a la lesgislacion creo que los hombres tambien deberian tener el mismo tiempo de permiso pre y post parto, seria buenisimo en temas de competitividad laboral e igualdad de oportunidades sin importar el genero...

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Pablo /

    11/10/2018 2:59 PM

    Hay algo que no se comenta ni en Guatemala ni en ningún lado. Hay mucha gente que tiene hijos que no debería de tenerlos. Independientemente de si se es mujer u hombre, no tod@s, en incluso muy pocos están listos para entender las dimensiones de lo que implica tener un hijo. Lo malo es que no hay ningún requisito para ser madre o padre. Si uno no puede razonar, más allá de las clásicas justificaciones egoístas como para que me cuide en la vejez, para no estar sol@, porque va a mejorar mi relación de pareja, no debería de tener un hij@. La gente no deseada, en verdad, sobra. El amor alcanza para criar pero por muy poco. Cualquier persona que quiere ser padre o madre debe de pensar en las consecuencias de esa decisión. El nivel de paciencia, entendimiento del desarrollo de un niño, la capacidad satisfacer sus necesidades materials, emocionales e intelectuales... no cualquier puede. Así que cualquier tipo de reflexión sobre lo que la sociedad nos enseña a dar por sentado es más que bienvenida.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar /

    11/10/2018 11:30 AM

    De donde sacan que "tienen la obligacion de ser madre"?? Es decir, a nadie le importa si queres ser nana o no, no veo porque querer sentirte como que estas "rompiendo los esquemas impuestos" NADIE te obliga, no te sientas tan importante. Has con tu vida lo que quieras, pero insisto a nadie le importa si queres ser mama o no. Gracias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eddy Fuentes /

    11/10/2018 7:01 AM

    Tiene toda la razón, nadie ser lo que no quiera ser, menos si es para quedar bien con la sociedad, viva la vida como mejor le plazca porque es suya y de nadie más!!!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    NdeL /

    10/10/2018 10:15 PM

    Gracias a Dios, no todas piensa como usted, pues entonces la humanidad se acabaría. No querer ser madre, puede que esté bien para usted, que viene equipada con lo necesario para serlo, pero puede se un insulto para aquella que si lo quiere y también por cuestiones de natura, no puede serlo. A quien le importa sino solo a usted, el ser feliz con ser madre, a mi no. Pero creo que es irresponsable publicitar esto como si muchas debieran seguir su ejemplo, simplemente es su decisión, porque es "su libertad", "su adecuada relación de pareja", "su gusto", su, su, su, pensamiento egocéntrico. Pero por favor, cuídese, porque no vaya ser que en un descuido, conciba un muchachito que va a tirar por allí, porque no quiere ser madre y eso va en contra de "su expectativa de la vida"

    ¡Ay no!

    7

    ¡Nítido!

      Maria /

      11/10/2018 11:36 AM

      Cierto, cada quien decide, es valido y se respeta. Pero como ud. dijo, NDEL, que diera uno que no puede y hubiera querido tanto.

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!

    Cesar A. /

    10/10/2018 7:32 PM

    Le apoyo, no es deseable que el tipo de pensamiento que ustedes tienen se perdure más generaciones.
    ¡Gracias por no reproducirse!

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

    Luisa Charnaud Cruz /

    10/10/2018 7:04 PM

    Me parece que este tema se ha discutido mucho desde el derecho de las mujeres ha no tener hijos o hijas. Creo que también debemos preguntarnos si es justo imponerle la vida a un ser humano, que aún no existe, en el mundo que le estamos ofreciendo actualmente. Es cuestión de responsabilidad preguntarnos las motivaciones que se tienen en este momento para asumir la maternidad.Miedo a la soledad? Miedo a ser excluido del gran grupo de padres y madres? Angustia por la sobrevivencia en la vejez? Creo que son motivos injustos para los nuevos seres que no sabemos,ni siquiera, si los podremos acompañar el suficiente tiempo para que lleguen a ser autónomos. Hay países mejores para nacer que Guatemala.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    10/10/2018 5:04 PM

    Doña Gaby : me gusto una frase: no fui planeada pero si bienvenida. Esa frase salvó el artículo... Si muchas mujeres comprendieran el valor de la vida ... Sobre todo aquellas que les gusta ; el sexo desenfrenado... En cuanto a que ustede no quiere tener hijos, es su voluntad... Pero si de "repente " quedara... Se que usted le daría la bienvenida O no?

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!







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