¿Por qué no aprendemos a jugar Boolik?

Así como en Rusia los niños aprenden a jugar en clase para desarrollar su inteligencia, aquí podríamos hacerlo con este juego maya que es parte del patrimonio cultural.

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Esta es una opinión

El nombre del juego deriva de "bul" (frijol). Estos eran usados como dados.

Foto: Erick del Cid

Los juegos de mesa a lo largo de la historia han sido utilizados y creados con propósitos diversos, tales como pasatiempos, ceremoniales, símbolo de status, desarrolladores de destreza mental, etcétera. La mecánica de cada uno encuentra su origen en el mundo que le rodea, debido a que son representaciones análogas basadas en actividades humanas o hechos tales como carreras, batallas, cacerías y algún otro tipo de acción. Si buscamos ejemplos de los juegos de mesa tradicionales nos encontramos con el ajedrez, hnefatafl, Pachisi, senet, xiangqi, etcétera.

Hay quienes no lo saben, pero a la ocupación española sobre el territorio mesoamericano sobrevivieron dos juegos de mesa, de los cuales uno era originario de Teotihuacán conocido como patolli (un juego de mesa de carreras parecido al pachisi de la India) que fue heredado a las culturas posteriores –toltecas, mayas y aztecas. Su finalidad era el azar y las apuestas, además de ser ceremonial y en ocasiones era usado como oráculo.

El otro era de los territorios comprendidos en lo que hoy se identifica como la región maya. Este juego era conocido como Boolik/Boolk/Boo ik/Bu’ul/Bul/Puluc (un juego de mesa de guerra maya, que posiblemente era practicado en las ceremonias rituales y como pasatiempo). El origen de su nombre proviene de la palabra “bul” que según los investigadores significa “dado” o “frijol”. Estos granos, al igual que el maíz, eran usados como dados o generadores de azar en el desarrollo del juego.

Algunos autores opinan que el Boolik fue una modificación del patolli y otros que su origen es netamente maya. Su existencia se encuentra recopilada en algunos artículos realizados a principios de siglo, cuando testigos presenciales vieron como lo jugaban los pobladores originarios del norte de Guatemala (maya-q’eqchi’s) y también en partes de Belice.

El juego tenía muchas variantes, algunas consistían en un tablero más grande y en otras ocasiones eran reglas un poco diferentes, pero todas se jugaban con cuatro maíces o cuatro frijoles pintados en una de sus caras que, al lanzarlos, se usaban como un dado.

Una de las mejores páginas que recopila información sobre los juegos de mesa tradicionales en todo el mundo (Cyningstan: Traditional Board Game), menciona que la información del juego fue presentada en inglés en 1960 por el historiador del juego de mesa R. C. Bell, en su obra “Board and Table Games from Many Civilizations”. Esta, a su vez, fue tomada de una descripción alemana de 1906 por Karl Sapper en Boas Anniversary Volume, una colección de artículos en honor al antropólogo Franz Boas. Otras referencias también menciona a Stewart Culin quien describió el juego en el 24 ° Informe Anual de la Oficina de Etnología Estadounidense: “Juegos de indios norteamericanos” publicado en 1907.

Más recientemente Lieve Verbeeck, un lingüista que estudiaba los idiomas mayas y que escribió el libro “Linguistic acculturation in Mopan Maya”, presenció la versión moderna del juego por la población en la región de Mopan y Maya-Q’eqchi’.

Este juego de mesa es un patrimonio cultural maya, un patrimonio olvidado por nuestra sociedad, incluso por la misma población maya que lo ha dejado en el abandono. Le he preguntado a varias personas para saber si conocían su existencia y su respuesta ha sido no. Posiblemente la población que vive en los países que fueron parte de la cultura maya, nunca han escuchado hablar de un juego de mesa maya.

La música es una de las técnicas usadas para desarrollar inteligencia y los juegos de mesa, otra. Esto trae a mi mente que si en Rusia les enseñan a jugar ajedrez a los niños, en la escuela, para que desarrollen su potencial, ¿por qué no podemos enseñar Boolik en las aulas?

Hacerlo generaría identidad, preserva la cultura, se rescata del olvido un patrimonio mesoamericano, genera fuentes de empleo para los artesanos que lo fabriquen y así tendremos niños más inteligentes.

Este juego podría desarrollar en quienes lo practican los siguientes aspectos: toma de decisiones, agilidad mental, creación de estrategias, resolución de problemas, comprensión de límites en el entorno, socialización con sus semejantes e improvisación.

Existen dos versiones digitales del Boolik, una creada por un programador ucraniano que contiene la variante más simple (conocida como Puluc), y otra por un programador guatemalteco que tiene la variante más simple y también la más compleja (Boolik). ¿Por qué no descargarlo y comenzar a jugar?

Erick Del Cid
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Complejo, tan complejo como los números complejos con una parte real y una imaginaria; con un toque de espectro asperger y sinestesia, relativista puro, amante de la ciencia, el arte y la consciencia.


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COMENTARIOS

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    Karla Morales /

    14/05/2018 7:41 AM

    Qué curioso, gracias por exponerlo. ¿Cómo se juega? Sería interesante que aparecieran las reglas y la dinámica en español ¿De eso se trata? Que como guatemaltecos aprendamos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mercedes Q /

    13/05/2018 8:59 PM

    Me encanta! Muchas gracias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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