¿Por qué sentimos miedo e inseguridad en el transporte público?

En Guatemala, la precariedad del sistema de transporte atraviesa las experiencias cotidianas de inseguridad y violencia que se viven a diario en el país. ¿Alguna vez has sentido miedo o inseguridad en una camioneta? ¿Has sido acosada/o en algún bus o estación? ¿Has tenido que cambiar tus patrones de movilidad?

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Esta es una opinión

Ilustración: Observatorio contra el acoso callejero - Guatemala

Las causas de la inseguridad son varias, pero destacan la delincuencia y la falta de calidad en el servicio, así como el acoso y agresiones sexuales de las cuales son víctimas, en mayor medida, las mujeres. Si bien todas y todos podemos sufrir el acoso sexual, hay determinados grupos que enfrentan mayores situaciones de vulnerabilidad.

De ahí la importancia de enfatizar en las experiencias de las mujeres, según Olga Segovia, consultora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y coordinadora de la Red Mujer y Hábitat de América Latina, la percepción de riesgo y seguridad que comunican las mujeres se vincula a su ambiente social y no es igual a la que experimentan los hombres. Sin duda, la vivencia de los espacios públicos es diferente entre hombres y mujeres, mientras ellas tienen miedo a ser acosadas, violadas, asaltadas y asesinadas, los hombres a ser asaltados o asesinados.

En ese contexto, el Observatorio contra el Acoso Callejero Guatemala considera oportuno analizar las condiciones en que las mujeres acceden al transporte público en la Ciudad de Guatemala con el fin de reflejar la violencia sexual que enfrentan al movilizarse. Para ello, realizó un estudio sobre las experiencias de acoso sexual callejero que las mujeres han tenido en los diferentes medios. Se hizo a través de un formulario en línea y tuvodo como población objetiva a las mujeres, ya que ellas son uno de los grupos que enfrenta mayores condiciones de vulnerabilidad. Hasta la fecha, obtuvieron 276 reportes.

Uno de los principales resultados del formulario consistió en identificar y visibilizar la percepción de seguridad de las usuarias, el 31.2 por ciento indicó que siente muy insegura, insegura en un 37.3 por ciento, regularmente segura en un 30.4 por ciento y muy segura 1.1 por ciento.

Asimismo, se identificó que el 63.8 por ciento de mujeres reportaron que han sido víctimas muchas veces de acoso sexual callejero en el transporte público, mientras el 31.2 por ciento indicó que pocas veces y el 4.7 por ciento, una vez. Estas cifras evidencian la frecuencia con que las mujeres están expuestas a ser acosadas sexualmente en ese espacio, así como lo sistemático de estas prácticas; lo cual muestra el riesgo e inseguridad constante que sufren en las mujeres en su movilidad urbana.

Los resultados del estudio también evidencian que el 69.3% ha sido acosada sexualmente en los buses rojos, el 44.9% en el Transmetro y el 21.5% en el Transurbano, en esto hay que considerar que una mujer puede experimentar el acoso sexual en los diferentes medios de transporte durante un mismo día si hace uso de ellos.

Algunos de los tipos de acoso sexual más frecuentes son: le miraron morbosamente el cuerpo (78.8%); se le recargaron con el cuerpo con intenciones de carácter sexual (74.8%); le dijeron comentarios obscenos u ofensivos de carácter sexual (66.8%), entre otros.

Estos datos permiten evidenciar por qué el 99.6% de las mujeres considera que el acoso sexual en el transporte público debe ser penalizado. En esto hay que tener claro que el miedo tiene un impacto en la vida de las mujeres, ya que afecta sus patrones de movilidad, lo cual incide en su expresión de descontento ante este tipo de prácticas nocivas. Según Rachael Pain, profesora de Geografía Humana de la Universidad de Durham, las mujeres tienen más tendencia a adaptar y restringir su vida cotidiana debido a la violencia. En ese contexto, es importante señalar que uno de los mecanismos de respuesta que las mujeres han desarrollado ante estas prácticas sexuales ha sido “alejarse o cambiarse de lugar”, el 86.6% indicó que prefiere hacer esto ante lo cerrado del espacio.

Esto muestra la relevancia de que las acciones dirigidas a modernizar el transporte tomen en cuenta el uso diferenciado de estos medios con el fin de garantizar la seguridad de las usuarias. Por ello, insistimos que “en las nuevas políticas públicas las mujeres no deben considerarse solo como víctimas potenciales que deben ser constantemente protegidas sino, por el contrario, como sujetos autónomos que, con su presencia, enriquecen la vida urbana”, en palabras de Paola Soto, del Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile.

Así, en la actualidad, las ciudades enfrentan el reto de garantizar que los espacios públicos sean accesibles y seguros para todas y todos, prestando especial atención en las diferentes condiciones y necesidades que tienen las personas en situación de vulnerabilidad, como las mujeres, los niños y niñas, las personas con discapacidad, entre otras, para movilizarse y hacer uso de los espacios públicos.

Virginia Jimenez Tuy
/

Socióloga y feminista. Mi línea de trabajo se desarrolla en torno al estudio sociocultural de la alimentación, la educación y el género. Me especializo en políticas públicas y derechos humanos. Mi frase: "Escribo para recordarme por qué me gusta leer".


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    Roberto Sáenz /

    11/04/2018 7:52 PM

    El transporte público de Guatemala, es el reflejo del estado que tenemos, no les interesa que haya seguridad o respeto, si que haya caos, miedo, ineficiencia al transportarse de un lugar a otro, esto hace que la gente se preocupe mas en cosas que tiene que hacer diariamente, como es movilizarse a algún lugar, y no ser critico de las autoridades y todas las mañoserías que hacen. Con respecto al acoso a las mujeres va por lo mismo, mientras no haya una educación de calidad y respeto al prójimo, mientras haya pornografía por todas partes y no se regularice, va a haber siempre gente irrespetuosa y abusiva hacia las mujeres.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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