7 MIN. DE LECTURA

Compartí
Actualidad Entender la política La corrupción no es normal Somos todas Identidades Guatemala urbana Guatemala rural De dónde venimos Blogs Ideas y soluciones
11 Pasos
Compartí
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Seguinos

¡Hola!

Necesitás saber que...

Al continuar leyendo, aceptás nuestra política de privacidad, que podés ver aquí.

Tres puntos para aclarar el contexto de la quema de la Embajada de España

A raíz de haber publicado el artículo en Nómada, he tenido oportunidad de escuchar opiniones y reacciones. Una de ellas fue una larga conversación con Víctor Ferrigno, un abogado que, en aquel año, acompañó de cerca al grupo de campesinos en su periplo por la ciudad. Víctor me hizo un relato minucioso de algunos eventos que no están apropiadamente reflejados en ese artículo.

Blogs Blogs CEH Embajada de España Víctor Ferrigno
Esta es una opinión

Observadores alrededor de la embajada de España, 29 de septiembre de 1978.

Fuente: Archivo Histórico de la Policía Nacional.

1. El presidente del Congreso recibió a los campesinos

Cuando hablo de las instituciones que los campesinos visitaron, yo menciono que en el Congreso no los recibieron, basándome en lo que dice el informe de la CEH: “En la ciudad capital los campesinos recorrieron muchos lugares para que sus denuncias encontraran eco y fueran atendidas. Todo fue en vano. Se les impidió el acceso al Congreso Nacional de la República (cita 527)* cuando intentaban solicitar que se formara una delegación para que visitase los municipios y verificara los hechos que motivaban sus protestas.”

Pero Víctor, dirigente del FERG en la época, acompañó a los campesinos a hacer varias de esas visitas y señala que el entonces presidente del Congreso, Manuel Polanco, sí los recibió. Hay que hacer justicia a la actitud de entonces diputado presidente, ya que haberlos recibido también lo ponía en abierta confrontación con el gobierno asesino de Romeo Lucas García.

Pero también indica Ferrigno que los campesinos tenían esperanzas en que las instituciones humanitarias les apoyaran, pero el entonces presidente de la Cruz Roja, Jorge Toriello, se negó a recibirlos.

2. El papel de Romeo Lucas y Donaldo Álvarez Ruiz

Otro de los temas en los cuales hay inexactitud, es que en mi artículo, señalo que: Según los testimonios, el propio ministro de Gobernación, Donaldo Álvarez Ruiz, habría considerado que eran campesinos y no guerrilleros, diciendo que si hubieran sido guerrilleros, habrían arrojado el primer cadáver como muestra de fuerza.

Esto lo tomé del informe de la CEH, que indica: “Un declarante relató la forma como se adoptaron las decisiones dentro del Gobierno: “…Del despacho del ministro entraban y salían los que allí estaban reunidos. Pregunté a los otros: ‘¿Serán guerrilleros?’. Donaldo contestó: ‘No, si fueran guerrilleros, ya habrían tirado el primer cadáver como muestra de fuerza’. Él sabía desde un principio que se trataba de un grupo de campesinos, estudiantes y pobladores… Donaldo le avisa a Lucas lo que está pasando, con la información básica sobre la situación y se quedan a la espera, mientras se toman medidas preventivas a través del tercer jefe de la Policía Nacional… quien era el encargado del operativo en el lugar. (…)” (cita 540 )**

Sin embargo, Víctor Ferrigno también me aclara que el periodista Elías Barahona, quien estaba infiltrado en el Palacio Nacional, escuchó que los más beligerantes en sacar a los campesinos y atacar la embajada eran Romeo Lucas y Donaldo Álvarez Ruiz. Esto mismo lo señala él en su artículo publicado en La Hora el día del aniversario de la quema de la Embajada. Confieso que sonaba muy extraño que Donaldo pudiera haber tenido una actitud que no fuese criminal, porque el sello de esa administración, y su propia trayectoria, siempre estuvieron en la línea de atacar y destruir al “enemigo interno” que la contrainsurgencia había definido.

Es cierto que el entierro terminó en ejecución, pero también hay que recalcar que ese entierro se convirtió en una muestra de repudio a la acción represiva y asesina del régimen. Cuenta Víctor que más de 30,000 personas acompañaron a los campesinos a darles una digna sepultura.

Sin embargo, en mi artículo, al mencionar la muerte de Jesús España y Gustavo Adolfo Hernández, también hay otra impresición. El informe de la CEH dice: “Cuando el cortejo se disponía a salir, dos estudiantes de la USAC, militantes del Frente Estudiantil Revolucionario Robin García (FERG), Gustavo Adolfo Hernández, presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM), y Jesús España fueron ejecutados en la 2ª avenida, entre 11 y 10ª calle de la zona 1.”***

Nada mejor que cuando lo cuenta un sobreviviente de los hechos. Ferrigno me informa que estos hechos sucedieron antes de la salida del cortejo fúnebre. Hernández, España, Ferrigno y otras dos personas habían salido hacia la FASGUA (Federación Autónoma Sindical de Guatemala) y, cuando caminaban por la 2ª avenida entre 10ª y 11ª calle, dos vehículos los visibilizaron y le gritaron a Hernández: párese ahí. Este llevaba un maletín lleno de monedas de la recaudación de solidaridad que habían hecho, el cual soltó ante la sorpresa (y, por cierto, también los judiciales se lo robaron). Un grupo de alrededor de 12 a 15 hombres descendieron de los vehículos y les dispararon; en dichos vehículos iban Manuel de Jesús Valiente Téllez (jefe de la policía judicial) y Pedro García Arredondo (jefe del Comando 6 de la PN).

Ferrigno recuerda que los hechos sucedieron aceleradamente; recuerda que habían recuperado un par de armas al haber identificado a dos infiltrados en el Paraninfo, armas que llevaban el sello del Ministerio de la Defensa Nacional grabado en ellas. Seguramente estaban ahí para identificar personas, para provocar desorden y justificar una intervención a la sede universitaria, y cometer otra masacre.

Ese día que salieron a recoger el aporte recaudado, se habían llevado estas armas, como protección. Cuando el grupo de guardias comenzó a disparar, Jesús se parapetó y disparó, dándole a Valiente Téllez, lo que provocó otra reacción de los atacantes.

Al lugar se acercó un fuerte contingente de policías que dispararon bombas lacrimógenas, de manera que no se veía absolutamente nada más que la nube de gas. Ferrigno dice que fue encañonado por uno de los hombres que les habían disparado pero, en medio de la nube de gas, logró zafarse y escapar, aunque iba casi ciego por los gases y casi sordo porque el agente accionó su M1 en el forcejeo.

Huyendo por la 11 calle, fue identificado por estudiantes que se conducían en un vehículo, quienes lo recogieron y llevaron al hospital general a que le curaran los ojos y pudieran volver al Paraninfo Universitario, cuando ya salió el cortejo fúnebre de los campesinos. Efectivamente los hechos se dan en el marco de la velación y entierro, pero este no había salido aún.

3. El caso sí llegó a la justicia

Y luego, nos vamos a la justicia. En el artículo escribo: “No está de más recordar que los hechos nunca fueron investigados, ni se procesó penalmente a nadie, ni por el asalto a la embajada, ni por la tortura y ejecución extrajudicial de Gregorio Yujá Xoná, ni por los estudiantes ejecutados, ni por la estudiante secuestrada el 2 de febrero y ejecutada; es decir que la impunidad prevaleció durante muchos años, pues desde ese 31 de enero, el juzgado 7º de paz penal ordenó la investigación de los hechos.”

Debo reconocer que no tenía la información correcta, porque no he tenido acceso a los documentos del juicio. Víctor señala que Pedro García Arredondo fue condenado a 40 años por los hechos de la Embajada, pero también fue condenado a 50 años por las ejecuciones de Gustavo Adolfo Hernández y Jesús España. Lo que también dice en su artículo de La Hora es que esta justicia no ha sido reparadora ni una garantía de no-repetición, porque si eso hubiera sucedido, no habrían sido quemadas las 41 niñas que murieron en el Hogar Virgen de la Asunción, bajo el gobierno de Jimmy Morales.

En lo que debo insistir es que, como ha sucedido con los pocos casos en los que se ha juzgado a los responsables de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno, la justicia ha llegado tardía. En el caso de la Embajada de España, de Gustavo Adolfo Hernández y Jesús España, fue 35 años después. Eso no es justicia pronta (como debe ser) y habría que analizar cada caso para poder establecer si ha sido realmente reparadora.

Sin embargo, también esta larga conversación con Víctor Ferrigno me ha hecho profundizar la reflexión que también en estos mismos días tuvimos en otro espacio: si bien es cierto que el asalto a la Embajada de España, marcó un antes y un después en la represión del Estado guatemalteco, también hay que reconocer que, a pesar de la bestialidad de la represión, la gente siguió movilizándose por la defensa de sus derechos: como mencionaba, fueron alrededor de 30,000 personas las que acompañaron el entierro de los campesinos ese 2 de febrero. Poco tiempo después, se movilizaron más de 300,000 campesinos del azúcar por la demanda de que el salario subiera de Q 3.20, pues se pagaba Q 1.04 en la zafra.

Se ha probado la verdad histórica –documentada fundamentalmente por los archivos de la propia Policía Nacional, así como en testimonios de sobrevivientes- que se convirtieron en la verdad jurídica demostrada en el juicio de 2014 cuya sentencia fue emitida el 20 de enero de 2015. No importan las voces disonantes que pretenden tergiversar nuevamente lo acontecido ese día, haciéndose eco de la represión y brutalidad del oprobioso régimen criminal de Romeo Lucas García.

Y, como reflexionábamos en estos días, todo lo que se hizo fue buscando construir una Guatemala distinta, más equitativa, justa y humana. Es necesario mantener la memoria para que estos hechos no se vuelvan a repetir. Pero también se vuelve una obligación “de quien sobrevive”; estoy profundamente convencida de que estar viva no es una casualidad, pero esto también trae obligaciones, como recordar y rendir homenaje a quienes dieron su vida en esa búsqueda de justicia y paz.

* Testigo en acto de conmemoración del 19 aniversario de la masacre cometida en la Embajada de
España, 29 de enero de 1999.
** Testigo directo CEH. (T.C. 153)
*** En: VI. EJECUCIONES ARBITRARIAS DE ALUMNOS DE LA USAC DURANTE EL CORTEJO FÚNEBRE DE LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE EN LA EMBAJADA DE ESPAÑA


Hay Mucho Más

No te perdás las últimas publicaciones de Nómada

¡Gracias por suscribirte!

(Revisá tu correo y confirmá tu suscripción)

A qué hora te gustaría recibirlo:

Te gustaría recibir sobre:

¡Gracias!


Con qué frecuencia te gustaría recibirnos:

Uníte a nuestro grupo de WhatsApp

¡Gracias!


3

COMENTARIOS

RESPUESTAS

INGRESA UN MENSAJE.

INGRESA TU NOMBRE.

INGRESA TU CORREO ELECTRÓNICO.

INGRESA UN CORREO ELECTRÓNICO VÁLIDO.

*

    Marlon Suarez /

    05/02/2020 10:32 AM

    Pensé que iba a aclarar lo de la toma pacífica con bombas molotov o en que forma engañosa había dejado entrar dichas bombas en la embajada pero me equivoqué!

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Sandra Herrera /

    05/02/2020 9:31 AM

    El después, en la costa sur, fue determinante en el magro incremento salarial. Sin embargo, el costo humano para los campesinos organizados fue demasiado alto.
    Excelente análisis de contexto.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Victor lopez /

    04/02/2020 3:20 PM

    Con esta exposición: queda enterrada toda duda , hubo desaparición forzada , hubo genocidio, hubo mano criminal de todo el aparato del estado. Se acabó el debate y si sigue es para seguir enterrando toda duda para siempre jamás.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



Notas más leídas




Secciones