¿Es cierto lo que nos dijeron sobre ser varones?

Me hace gracia cuando veo a un adulto ayudando a un niño pequeño a mear de pie en cualquier esquina de cualquier comunidad, pueblo o ciudad de este país. No sucede lo mismo con las niñas, ellas suelen ser formadas desde chicas, para tener autocontrol, así como saber dónde y cuándo hacerlo. Con los niños, los varones, en cambio, los límites del no pueden ser elásticos.

Identidades Opinión P369
Esta es una opinión

Foto: Lilo (Bernardo Euler Coy

Ser hombre en Guatemala por extraño que parezca representa estar a un paso de ser una especie de semidiós. Casi todo es permitido, incluso si se nace en la cara oscura de esta sociedad porque hay un motor invisible que dicta que, si el nene quiere algo, al menos algo debe entregársele para complacerle. Pero claro, toda regla implica excepciones y las excepciones nuevas formas de pactar o establecer reglas.

Al pensar sobre lo que significa ser un hombre en este contexto me cuestiono si en todos los universos que configuran este país se utilizan las mismas herramientas para la construcción del imaginario masculino, machista y conservador en el que vivimos. ¿Es el mismo machismo el que practica el hombre ladino, indígena o afrodescendiente? ¿Es cierto que tenemos tanto en común los hombres, únicamente por compartir detalles biológicos o por la supuesta superioridad que implica ser hombre heterosexual, blanco, urbano y solvente económicamente?

Hablar de conceptos como masculinidades, masculinidad hegemónica o nuevas masculinidades suena interesante, pero evidentemente el debate sería más rico e intenso si existiera más producción intelectual y literaria sobre el tema en el que aborden las problemáticas de los hombres. Me dirán que hay muchos estudios de género que ya lo hacen, que dentro del abordaje feminista ya se incluyen propuestas de cómo es posible crear empatía entre todos los géneros, pero soy sincero, difiero del hombre que describen: violento, abusador, homofóbico, irreflexivo, insensible, imposible de educar o cambiar. El enemigo, casi.

La inquietud por profundizar sobre este fenómeno me llevó a emprender un proceso propio desarrollando entrevistas cortas a 27 personas nacidas hombres, en un rango de 18 y 85 años, con diversas identidades de género y diversos orígenes socioculturales. Provoqué una situación atípica en la que los participantes estuvieron desnudos desde el principio de cada entrevista y respondieran en bolas, mientras se desarrollaba el estudio fotográfico y la interacción con ellos. Decidí que estuvieran desnudos porque me propuse colocar a los participantes en un riesgo doble: (1) hablar desnudos ante un desconocido y en algunos casos, ante un amigo que no le ha visto desnudo antes, y (2) acceder a exponer su desnudez de forma pública.

Nombré al proyecto “Hombres de maíz” por inercia, supongo que en mi cabeza estaba más arraigado el nombre de este libro de lo que entendía o quiero reconocer. Sin embargo, otro referente que genera un equilibrio en el universo asturiano es Luis de Lión, dotando de una sexualidad intensa pero limitada a los personajes de “El tiempo principia en Xibalbá”.

El proyecto tuvo un lugar inicial coordinado para exponer, pero al estar conformada por desnudos frontales se consideró que podría malinterpretarse por los padres de familia quienes llevan a sus hijos a ese espacio para formarse en arte y cultura. Me asombró el poder que la imagen del hombre desnudo tiene, la hostilidad que genera si no está acompañado de otras figuras que suavicen su presencia y el sentido de ataque que tiene si sus genitales están a la vista.

Por encima de este asunto, me sorprenden los hallazgos del proyecto: encontrar en los participantes más jóvenes otras herramientas que plantean una interrelación más respetuosa con otros hombres y mujeres, así como una reflexión sensible sobre el patriarcado y el machismo como una carga impuesta e innecesaria y la poca agilidad para responder a la interrogante de qué es ser hombre.

Y bueno, por un momento me puse en los zapatos de quienes me preguntaron: ¿por qué otra exposición de hombres desnudos? La respuesta llegó sola: Sí, de nuevo ¿y qué? Quienes deseen ver penes, pasen adelante, la mesa está servida, pero conste, nuestro morbo es el espejo de nuestras limitantes, prejuicios e incluso de la ignorancia.

 

La exposición “Hombres de Maíz” se exhibe en Casa Celeste (6a. avenida A 10-51, zona 1).

Bernardo Euler Coy
/

Lilo. Fotógrafo, gestor cultural y columnista con estudios en sociología. Ha trabajado en proyectos culturales con las fundaciones Rosa Luxemburgo, Marco Antonio y Oikós (España), la Organización Trans de Guatemala y con ISKAcine (Alemania).


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    Anonimo /

    03/11/2017 9:03 AM

    Deberian llamar a este espacio Androsia para todos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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