Un guatemalteco al frente de un centro de física global

Fernando Quevedo dirige el Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam. Es el lugar que reúne en Italia a científicos de más de 146 países cuyos descubrimientos cambian el mundo.

Actualidad Opinión P369
Esta es una opinión

Fernando Quevedo, durante su visita a Guatemala cuando participó en Converciencia 2017, en julio de ese año.

Foto: Soy502 / Fredy Hernández

Trieste es una ciudad portuaria donde aún pueden sentirse los ecos de un glorioso pasado austrohúngaro. A muchos, les evocará la casa de los Habsburgo, a un joven James Joyce o el exquisito café Illy. Sin embargo, esto no es lo primero que viene en mente a quien ama la ciencia. El físico triestino Piermarco Fonda describió el Centro Internacional de Física Teórica (ICTP) Abdus Salam como “il posto più bello al mondo”. Tiene razón, es una utopía hecha de yeso y pizarrones. Y también es motivo de orgullo para nosotros, porque durante casi una década este centro ha estado bajo la dirección de un científico guatemalteco.

Hoy me siento en la oficina de Fernando Quevedo, director del ICTP, para charlar un poco sobre su carrera y la importancia de la ciencia para nuestros países.

Alvaro Véliz Osorio: –Cóntanos un poco sobre el comienzo de tu carrera.
Fernando Quevedo: –Cuando salí del colegio no sabía que se podía estudiar una carrera como física o matemática. Así que decidí estudiar ingeniería en sistemas, la carrera con más cursos de matemáticas y física en la Universidad de San Carlos. Dos años después ocurrió el terremoto de 1976 y anunciaron que iban a cerrar la universidad por tiempo indefinido. Junto con otros dos compañeros decidimos trasladarnos a la Universidad del Valle, donde se estudiaba “toda la física del mundo”. Logramos hacer equivalencias y entrar en tercer año. Fue una transición difícil, pero tuvimos la suerte de tener muchos profesores excelentes: Jorge Antillón, que se dedicaba mucho a nosotros, Carlos Cajas, Eduardo Suger y “Coco” Castañeda que acababa de volver de EE.UU. Después, se sumó al departamento de química Sergio Aragón, recién doctorado de la Universidad de Stanford. Además, en matemática estaban Bernardo Morales y Antonio Guillot. Fue un buen momento, con muchas personas talentosas. Siempre mantuve la conexión con la Usac y continué como profesor de física y matemática mientras terminaba la tesis.

– ¿Cuáles fueron tus siguientes pasos?
– La situación política era muy difícil y muchos estábamos considerando salir del país. Tuve la oportunidad de ir a estudiar a la Universidad de Austin gracias al apoyo de Robert Little, quien por años había hecho campaña para apoyar la física en Centroamérica, y Mel Oakes, profesor en Austin que había visitado Guatemala para impartir unos cursos. Nos casamos con Elisa mientras era profesor en la Usac y nació nuestra primera hija. Vendimos hasta los regalos de bodas y nos fuimos para Estados Unidos. Como no hablaba muy bien inglés no podía ser auxiliar de cátedra, pero gracias al apoyo de Little me dieron un trabajo como corrector. Después de un par de años presenté el examen para el doctorado y tuve la suerte de que Steven Weinberg, que ganara el premio Nobel de Física en 1979, me aceptara como estudiante. Esto me abrió muchas oportunidades en el futuro. Me gradué del doctorado en 1986, pero dos días antes del acto falleció Little. En su funeral mencionaron mi historia, contaron que gracias a él un estudiante de Guatemala se estaba graduando bajo la supervisión de un premio Nobel (Weinberg) y que estaba por comenzar a trabajar en CERN, el laboratorio más grande del investigación en física de partículas del mundo. Me impresionó saber cuan importante fue Little para nosotros y nosotros también para él.

Después de Austin, pasé dos años en el CERN como investigador. Luego, trabajé en la Universidad de McGill en Montreal y en el laboratorio de Los Álamos en Nuevo México. Más tarde, estuve como postdoc “senior” en la Universidad de Neuchatel (Suiza) hasta obtener una posición como catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México. En esa época recibí una oferta para trasladarme a la Universidad de Cambridge y estuve ahí poco más de una década hasta recibir la dirección del Centro Internacional de Física Teórica (ICTP), aquí en Trieste.

 – Siempre le pregunto a mis colegas: ¿Cómo decidiste que debías dedicarte a la física?
–Aunque siempre me gustó la física y la matemática, si no hubiera sucedido el terremoto, no hubiera encontrado la fortaleza para dedicarme a estudiar física de lleno. Leía muchas cosas, estudiaba libros de texto y leía libros de divulgación.

Alguien que jugó un papel muy importante fue el ingeniero Héctor Centeno. Él fue mi profesor en los cursos básicos de física en la universidad. En algún momento le pregunté que más podía leer para profundizar, y él me recomendó las “Lecciones de física de Feynman” que son una maravilla. Además debo reconocer que yo no me veía como ingeniero, en cambio como físico o matemático sentía que encajaba más.

–Mencionaste que tu supervisor doctoral fue Steven Weiberg, quien es una de las personas que más ha contribuido a nuestra comprensión del universo. Contanos un poco sobre tu interacción con él.
–Tuve muchísima suerte. Weinberg ganó el premio Nobel en 1979 y se trasladó a la Universidad de Austin en 1981, cuando yo llegué. Ya para ese entonces había leído su obra “Los primeros tres minutos del universo” que es uno de los libros que mejor ilustra el gran alcance que tiene la física para explicar el universo. Tuve la oportunidad de tomar sus cursos, de hecho, tomé cuatro semestres de teoría de campos cuánticos con él. Era una cosa increíble verlo en acción, como un sueño, un físico impactante. Nuestra interacción no fue realmente cercana, todas las semanas reunía al grupo en su oficina, cada quien hablaba de lo que estaba haciendo y él se sentaba a criticar a todo mundo. Tuve la fortuna de comenzar a hacer investigación con Joe Lykken, que ahora es subdirector del laboratorio Fermilab. Joe acababa de escribir un artículo con Weinberg. Él me ayudó a salir adelante con mi trabajo y exámenes de candidatura.

Weinberg es un importante ejemplo de cómo debe ser un científico: su forma de pensar tan honesta, directa e intuitiva nos marcó a todos en esa generación. La admiración que tengo por Weinberg como científico es infinita, para mí es el mejor físico del mundo y su legado seguramente va a perdurar. No es un genio, pero le ha sacado tanto jugo a sus talentos a base de rigor e intuición física que es incomparable. Su compromiso con la física es admirable, sus libros de texto y divulgación son fundamentales. También es importante recalcar su profundo sentido de la historia y de la importancia de la ciencia en el pensamiento. Realmente es un honor tener mi nombre asociado con él.

Recuerdo bien un momento: al comienzo de una clase nos dijo que la gente del CERN acababa de notificarle acerca del descubrimiento de una partícula elemental predicha por él. Todos sentimos un escalofrío en la espalda.

–Ahora sos director del Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam, nos podrías contar un poco sobre esta institución.
– Como estudiante de un país en desarrollo uno siempre piensa que en hacer algo para que en nuestros países la gente no tenga que pasar por lo que pasamos nosotros y se les abran las puertas. Pero me di cuenta que alguien lo había pensado antes que nosotros y lo había logrado. Además, era un físico importante y lo había hecho a escala global. Fue el físico pakistaní Abdus Salam, también Nobel de Física en 1979, quien fundó el ICTP y a quien conocí en Austin.

La idea detrás del ICTP es que es fundamental crear una cultura científica global y dado que los científicos de países en desarrollo tienen condiciones muy precarias para hacer investigación, es necesario establecer una institución para apoyarlos. Otra cuestión importante de la visión de Salam es que la física teórica debe jugar un papel central. Esto debe contrastarse con la postura más común de tratar de resolver solamente los problemas inmediatos. Salam pensó a largo plazo al argumentar que la física teórica es una forma de conocimiento pionero que además puede desarrollarse con fondos limitados. La manera en que la institución opera es trayendo científicos de países en desarrollo a Trieste para educarse y formar colaboraciones de investigación para después volver a sus países de origen y hacer ciencia desde ahí.

Visité Trieste por primera vez después de terminar el doctorado y tuve la oportunidad de charlar con Salam, creo que en esta oficina. Me impactó mucho. Tanto así, que cuando me preguntaron, en Oxford, en una entrevista de trabajo, quien era el físico que más admiraba, el primero que me vino en mente fue Salam. Lo pensé por encima de Steven Weinberg, Richard Feynman o Albert Einstein pues no solamente lo admiraba como físico, sino por haber logrado esta combinación de excelente físico con el aspecto más humano de dedicar gran parte de su carrera a promover la ciencia en países en desarrollo. Entonces, cuando me ofrecieron la oportunidad de ser director de su instituto fue como un sueño hecho realidad. Las contribuciones que yo había logrado hacer en Guatemala eran cosas realmente pequeñas, pero aquí se tiene la posibilidad de hacer un impacto global.

 –Alguna vez le comenté a mi familia que los pasillos del ICTP son más cosmopolitas que el metro de Londres. Más allá de su papel científico ¿cuál pensás qué es la importancia del instituto desde un punto de vista cultural?
–Solo el año pasado recibimos estudiantes de 146 países y a lo largo de los años hemos recibido visitantes de 188 países. No hay ninguna institución en el mundo que se compare. Además, por ser una institución relativamente pequeña se forman grupos con combinaciones de todo tipo, Pakistán e India, las dos Coreas o Israel y Palestina. Todos vienen aquí y a pesar de sus diferencias consiguen encontrar un terreno común al escribir ecuaciones en los pizarrones.

Ahora la gente habla de una fase de diplomacia científica que ya se está explotando a nivel mundial. Muchas embajadas de países grandes ahora tienen agregados científicos. Salam hacía diplomacia científica desde los años sesenta. En medio de la guerra fría ICTP recibía físicos de ambos lados de la cortina de hierro, en algunos casos para estudiar temas potencialmente peligrosos. Por ejemplo, hubo una escuela física de plasmas con físicos occidentales y soviéticos, y a partir de esa actividad se produjeron los libros de textos estándar del tema.

–¿Qué pueden hacer los ciudadanos guatemaltecos que no se dedican a la ciencia para contribuir al desarrollo científico del país?
– Creo que los padres de familia deben incentivar en vez de desincentivar a los niños que quieren estudiar ciencia. La pasión por la ciencia es algo que debemos motivar y es fundamental en países como el nuestro donde hay una gran necesidad de científicos. También es importante que la gente que tiene empresas reconozca que los científicos tienen un gran valor profesional ya que están entrenados para resolver problemas complejos. Una persona que ha estudiado teoría de números o teoría de cuerdas tiene herramientas de razonamiento analítico que pueden ser muy útiles para resolver otro tipo de cuestiones.

Necesitamos que las personas que toman decisiones en el gobierno así como el sector privado comprendan que sin inversión en ciencia no vamos a ir a ningún lado. Sobre todo, hace falta entender que el proceso de desarrollo científico es a largo plazo y no se puede enfocar solamente en resolver problemas inmediatos.A veces toma varias generaciones y se logra dando incentivos para que la gente pueda hacer investigación guiada por curiosidad. Otra cosa que necesitamos cambiar es nuestra tendencia a pensar que lograr mucho con poco esfuerzo es algo admirable. La ciencia funciona de forma opuesta, es necesario hacer un trabajo enorme para lograr pequeños avances. Tenemos que reconocer y dar oportunidades a quienes están dispuestos a trabajar duro.

Epílogo:

Fernando Quevedo ha realizado contribuciones importantes a la teoría de cuerdas, algunas en los aspectos formales y otras en temas más fenomenológicos. Durante nuestra conversación, le pregunté cuáles son los trabajos que ha escrito que le han traído más orgullo y alegría. Hice esa pregunta por curiosidad personal, pero pensé que tal vez sería bueno compilar los trabajos sobre los cuales charlamos. Puede que esta lista sea de beneficio para algún joven estudiante de física en Guatemala:

1.Font, L. E. Ibanez, D. Lust and F. Quevedo, “Strong – weak coupling duality and nonperturbative effects in string theory”, Phys. Lett. B 249 (1990) 35.

2.C.P. Burgess and F. Quevedo, “Bosonization as duality”, Nucl. Phys. B421 (1994) 373–390

3.C.P. Burgess and F. Quevedo, “NonAbelian bosonization as duality”, Phys.Lett. B329 (1994) 457–462

4.X.C. de la Ossa and F. Quevedo, “Duality symmetries from non abelian isometries in string theory”, Nucl. Phys. B403 (1993) 377

5.L.E. Ibañez, H.P. Nilles, and F. Quevedo, “Orbifolds and Wilson lines”, Phys. Lett. B 187, 25 (1987)

6.C.P. Burgess, P. Martineau, F. Quevedo, G. Rajesh, and R. J. Zhang, “Brane – anti-brane inflation in orbifold and orientifold models”, JHEP 03 (2002) 052

7.V. Balasubramanian, P. Berglund, J. P. Conlon and F. Quevedo, “Systematics of moduli stabilisation in Calabi-Yau flux compactifications”, JHEP 03 (2005) 007

8.J. P. Conlon, F. Quevedo and K. Suruliz, “Large-volume flux compactifications: Moduli spectrum and D3/D7 soft supersymmetry breaking”, JHEP 08 (2005) 007

9.B. de Carlos, J. A. Casas, F. Quevedo and E. Roulet, “Model independent properties and cosmological implications of the dilaton and moduli sectors of 4-d strings” Phys. Lett. B318 (1993) 447–456

10.G. Aldazabal, L. E. Ibanez, F. Quevedo, and A. M. Uranga, “D-branes at singularities: A  bottom-up approach to the string embedding of the standard model”, JHEP08 (2000) 002

Álvaro Véliz-Osorio
/

Mecánico cuántico mexicalteco, pata de chucho y platicador. Investigador en la Queen Mary University of London y el Insituto Mandelstam de Física Teórica.


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    Juan Carlos /

    22/07/2018 6:21 PM

    Ahhhh excelente. Ojo con la cantidad de comentarios, eso dice mucho de lo que busca el lector de medios electronicos promedio.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Científica frustrada /

    21/07/2018 9:17 AM

    Una pausa refrescante, muy interesante persona y entrevista. La pena es que en nuestro país al final de cuentas lo único que se valora es el dinero, por tanto las humanidades, las artes y las ciencias están relegadas a un último plano y con los gobiernuchos que elegimos es difícil que la situación cambie. Lástima!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Doi Coj /

    20/07/2018 7:38 PM

    En medio de tantas noticias desalentadoras, es bueno refrescarnos con notas de guatemaltecos que nos inspiran a conquistar nuevas alturas y que a su vez, sirvan de ejemplo para las nuevas generaciones.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    fredy /

    20/07/2018 12:36 PM

    Felicitaciones a ambos. Al entrevistado, por compartir su historia, y al entrevistador, por saberla contar. Qué historia más inspiradora. Definitivamente, la disciplina y el sacrificio son la base para llegar a donde se sueña.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Georgette /

    20/07/2018 8:52 AM

    Muy buena entrevista, es importante resaltar dos aspectos importantes de lo dicho por Quevedo, el primero, es que no hay éxito sin sacrificio y sin saltar hacia lo desconocido; el segundo, que no importa lo lejos o alto que podás llegar, jamás debes olvidarte de tus raíces y de quienes vienen detrás.
    Muchas felicitaciones y gracias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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