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Cuando pedir información pública te consigue una golpiza

Guatemala vive en una democracia. Tiene una de las leyes más completas de Acceso a Información Pública en el continente. Y relativa libertad de expresión en las ciudades del país. Pero la libertad de acceder a información no es nacional. En un pueblo de Quiché, el periodista Oswaldo Ical Jom fue agredido por reportear. Esta no es la primera vez que le ocurre y su caso no es el único. ¿Quién agrede a los periodistas en Guatemala y por qué nadie hace nada para evitarlo?

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Oswaldo Ical, periodista de Quiché.

Foto: Carlos Sebastián

El lunes 28 de noviembre, a eso de las diez de la noche, mientras descansaban los vecinos de la aldea Belejú, Chicamán, Quiché, un periodista fue retenido, amenazado y golpeado por realizar su trabajo. Su ofensa: pedir información pública a la municipalidad de Chicamán, sin éxito.

En vez de los datos, Ical obtuvo amenazas y golpizas. Parte del Concejo Municipal presidido por Pedro Gamarro Morales (reelecto por la UNE) lo retuvo en la aldea Belejú. Oswaldo logró identificar a un síndico municipal y un militar entre los atacantes. Le advirtieron que la razón era por su solicitud de información y le dieron órdenes.

– Dejá todo como está, porque esa información no es pública sino confidencial, aseguró Esteban Celada, el abogado de Oswaldo.

El Centro para la Acción Legal de Derechos Humanos (CALDH) fue el primero en actuar ante los delitos contra el periodista. Mientras estaba retenido, Oswaldo logró llamar brevemente a su abogado, quien forma parte del equipo del Centro. A través de él, CALDH logró coordinar asistencia con organizaciones de derechos humanos y vecinos que le brindaron ayuda de emergencia y lo sacaron de donde estaba retenido. Malherido y ensangrentado, lo trasladaron a su hogar. Pero la pesadilla no terminó ahí.

Después de la media noche, a eso de la 1 o 2 de la mañana, sus agresores invadieron su casa. Ahí, no solo amenazaron a toda su familia, sino que también lo golpearon tanto que necesitó suturas. Si Oswaldo sigue reporteando, es decir trabajando, lo amenazaron que las consecuencias no serían solo para él, sino también para sus seres queridos.

La imposibilidad de ser periodista en la provincia

Esta no fue la primera vez que Oswaldo sufrió ataques físicos por realizar su trabajo. En 2014, fue secuestrado y torturado por un grupo que se hacía pasar por ser de ‘justicia comunitaria’. En realidad era un grupo paramilitar. Hoy, su caso está en pausa en los tribunales de Quiché y sigue en espera que se haga justicia.

Además, el periodista ha sufrido otras agresiones a las cuales no les ha dado tanta importancia. Una fue en las elecciones. Lo aventaron cuando iba en su motocicleta unos simpatizantes del Partido Patriota.

– Dejá de hablar babosadas en la radio, fue la amenaza en 2015 de los del PP local.

Él estaba consciente del clima político y las pocas posibilidades del PP a ser reelegido y no le puso tanta atención.

Durante una entrevista en junio del 2016, Oswaldo –quien hizo pasantías en Nómada en 2015– recordó que ese aventón de 2015 podía tener relación con la municipalidad de Chicamán.

– En algún momento publiqué algo sobre la municipalidad de Chicamán, pero me trajo consecuencias y me agredieron. Los periodistas no somos relacionistas públicos ni voceros de municipalidades y veces publicamos notas que no les agradan.

Tampoco le dio mayor importancia y no lo denunció. Hoy, se encuentra en recuperación luego de haber sido agredido por solicitar información a esta misma municipalidad.

Quiché es más la regla que la excepción

Guatemala es un país desigual. Y esto abarca la distribución de sus peligros sociales y políticos. En general, las condiciones para realizar la labor periodística en el país no son ideales. La periodista Evelyn Blanck, coordinadora de Centro Civitas, afirma que la mayoría de agresiones a periodistas suceden en la capital, pero las más graves son en los departamentos.

– Allí existe una completa desprotección. Oswaldo es joven, tiene 24 años, y a estas alturas ya ha tenido dos casos paradigmáticos, dice Blanck.

La región de Quiché es especialmente peligrosa por la presencia de grupos paramilitares que permanecen en el poder dentro de las estructuras de poder actuales.

– El primero fue porque se topó con algunos de estos líderes (que lo agredieron en 2014). El papá de los hermanos Itzep era ex patrullero civil y ellos ocupan puestos de poder como en el Cocode (Consejo Comunitario de Desarrollo). La segunda agresión en 2016 se dio porque él estaba trabajando en una nota del sitio Ojoconmipisto.com y solicitó información pública a la municipalidad de Chicamán. A partir de esto, se produjo la reacción de un síndico y un militar parece que en estado de ebriedad y lo lastiman, le parten el mentón.

Blanck agrega que ambos casos tienen en común la manifestación de grupos paramilitares que controlan territorios como Quiché.

Éste es solo un tipo de experiencia de la labor periodística en la provincia. El Oriente tiene otras características.

– Es conocido porque hay muchos capos que dominan territorialmente, sus negocios son el crimen organizado y el narcotráfico. Ellos son los más visibles. Las agresiones que sufren los periodistas en estos departamentos son más fuertes y contundentes, explica Blanck.

Así, existen peligros diferentes según las regiones, pero los abusos de poder suelen la razón de los ataques contra periodistas.

Datos duros y datos inexistentes

¿Cuántos casos de agresiones y amenazas en contra de periodistas pasan sin ser denunciados en Guatemala? ¿Cuántos de estos ataques no tan graves pasan desapercibidos? ¿Cuántos casos de abusos de poder existen a nivel nacional? ¿Cómo se intenta ocultar la verdad y beneficiar los privilegios?

Hasta octubre de 2016, la Fiscalía de periodistas del Ministerio Público recibió un total de 97 denuncias. Existen 49 tipos de delito por los que los periodistas pueden denunciar. Los diez delitos que más denuncias reciben son: amenazas, coacción, abuso de autoridad, lesiones leves, robo agravado, agresiones , hurto agravado, disparos, tres por asesinato y tres homicidio.

No se ha obtenido ni una sola sentencia. Los pocos casos que son denunciados quedan en la impunidad.

Nómada habló con Sandra Torres, secretaria general de la UNE, partido del alcalde de Chicamán, Pedro Gamarro.

– Obviamente sí voy a hablar con él (alcalde) porque además es un derecho público, la Ley de Libre Acceso a Información es abierta a cualquier ciudadano, por eso se llama acceso a la información. Voy a hablar yo con él (alcalde) a ver qué es lo que está pasando. Si él no entrega esa información va a tener problemas legales. Los alcaldes y autoridades locales tienen que respetar.

Día del periodista, hoy

Oswaldo Ical ha sido víctima de varios ataques, algunos que él mismo consideró no tan graves y otros que pusieron su vida en riesgo. A pesar de haber sufrido varias agresiones.

– No solo no ha callado sino que ha mantenido su reclamo de justicia. Sigue cumpliendo su labor como reportero y a la vez, como toda persona víctima de un hecho delictivo, ejerce su derecho a obtener justicia de un sistema que lo violenta al no cumplir con la responsabilidad que su función demanda.

Estas palabras las publicó la activista Iduvina Hernández en agosto de 2015 en el medio El Salmón. Hoy, más de un año después, el caso de Oswaldo está en pausa en los tribunales de Quiché y espera a que se traslade a los de juzgados de mayor riesgo en la Ciudad de Guatemala.

El día del periodista es una celebración pero también es un recordatorio de los riesgos que corre la libertad de expresión en Guatemala. Los casos que llegan a ser denunciados y los que no. Iduvina Hernández hizo un llamado en 2015 que es válido:

– Oswaldo tan solo ha perseguido un sueño, ser periodista y alcanzar justicia. Ambos, sueños y derechos a los que toda persona aspira. Pero son dos posibilidades que la intolerancia, la la impunidad y la corrupción del sistema niegan a los cientos de miles de Oswaldos que en Guatemala solo buscan vivir en paz. En la persecución de su sueño profesional de hacer periodismo y en el personal de alcanzar justicia, Oswaldo no ha de permanecer en solitario. Ha de contar con la solidaridad del gremio y el reclamo ciudadano que diga de una vez por todas, ¡basta ya!

Lucía Rivera
/

Curiosa, vive en un estado constante de observación participativa. Es aprendiz de periodismo y de fotografía porque la documentación es lo que más nos acerca a viajar en el tiempo. Le gustan los bosques nubosos, el café, los estudios de género, la literatura y armar rompecabezas para llegar a la verdad.


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COMENTARIOS

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    Ernesto /

    14/12/2016 9:52 AM

    Y que esperan? Ese es su cacareado derecho indigena!!!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Violeta Mazariegos /

    01/12/2016 3:05 PM

    Mi nombre es Violeta Mazariegos y laboró en la Procuraduría de Derechos Humanos, tengo conocimiento de que en la Auxiliatura se está dando seguimiento a la denuncia, se abrió un expediente y se solicitó a la Policía Nacional Civil medidas de seguridad. Por parte de la SECAI se está dando acompañamiento para la entrega de información. Es preocupante esta situación y esperamos contribuir a cesar este tipo de violaciones e intimidaciones, y coadyuvar a la consolidación del Estado de Derecho y una cultura de paz y transparencia en Guatemala.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    Fidel Lee /

    01/12/2016 1:11 PM

    Me dicen que estan cooptados por la UNE. Hice una prueba y parece que si es cierto. Gracias

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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