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El ejército británico en Belice cooperó con los militares en los 80

Estados Unidos, Israel, Taiwán y Argentina no eran los únicos que apoyaban a la dictadura guatemalteca. A pesar de las tensiones entre Guatemala y Gran Bretaña por el diferendo territorial con Belice, esto no impidió la colaboración para asesinar a un informante guatemalteco que colaboraba desde su excolonia. Un periodista descubrió la colaboración en los Archivos Nacionales del Reino Unido, en una investigación cuya versión en inglés fue publicada por VICE y en español, en Nómada.

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Activistas de derechos humanos hacen una ofrenda por Pedro Barrera frente a la embajada de Belice en Londres.

Foto: Lou Macnamara

En 1983, Bretaña tenía una 1,500 soldados a lo largo de la frontera con Guatemala en el vecino Belice, que era una antigua colonia del Reino Unido. Los políticos en Westminster y el público pensaban que el ejército británico estaba allí para frenar la invasión de Guatemala a Belice, una idea temida por mucho tiempo.

Mientras tanto, en secreto, la primera ministra Margaret Thatcher permitió que sus tropas ayudaran a la despiadada dictadura guatemalteca eliminando a sus oponentes internos.

Los rebeldes de izquierda guatemaltecos estaban tratando de derribar al régimen de Efraín Ríos Montt –en juicio desde 2013 por genocidio en contra de mayas ixiles–. Se creía que los guerrilleros iban a planificar ataques desde Belice. Los archivos muestran que los comandantes británicos temían que estas incursiones transfronterizas darían al gobierno de Guatemala una excusa para invadir Belice. Para prevenir esto, los altos mandos del ejército británico decidieron compartir información sobre los rebeldes con los comandantes de Guatemala, a pesar de que se sabía de sus violaciones a derechos humanos. Los pilotos de la Real Fuerza Aérea hicieron vuelos de reconocimiento sobre la selva de Belice buscando campamentos guerrilleros y las tropas británicas hicieron patrullajes secretos a pie. Los soldados británicos incluso utilizaron a un informante insurgente guatemalteco durante un patrullaje, antes de mandarlo a Guatemala, donde fue arrestado y muerto por pistoleros del gobierno.

Ahora, un destacado abogado está advirtiendo que las tropas británicas podrían haber violado obligaciones de derechos humanos por la forma en la que decidieron la vida de este informante guatemalteco.

Los archivos revelan también que un policía británica llevó a cabo vigilancia urbana de simpatizantes de la guerrilla en Belice bajo la “Operación Pulpo”. Y aun cuando las relaciones con Guatemala estaban cortadas, el Secretario de Relaciones Exteriores permitió que los soldados británicos jugaran al voleibol con las tropas enemigas en Navidad.

Muerte en la selva

La alianza improbable comenzó a principios de 1983, cuando los militares de Guatemala cultivaron a un informante dentro de uno de los grupos insurgentes.

El supuesto informante, de 27 de años, Pedro Barrera, declaró que sus antiguos compañeros tenían bases guerrilleras en Belice.

Esta información de inteligencia fue pasada a las autoridades de Belice y las fuerzas británicas, las cuales sorprendentemente acordaron ayudar al régimen de Guatemala para aplastar a sus propios oponentes.

El Alto Comisionado Británico envió una patrulla beliceño-inglesa a la selva, guiados por Pedro Barrera, quien efectivamente ya era un agente del ejército británico. Pero cuando Barrera no encontró los campamentos guerrilleros, el Alto Comisionado Británico desdeño su información como “sin valor”. La patrulla se suspendió porque los ministros en Londres entraron en pánico sobre el alcance de la misión con soldados británicos, cazando guerrilleros en vez de vigilar la frontera.

La preocupación de los ministros no se extendió a Barrera. “El Special Branch (cuerpo especial de la policía) llevó a cabo un nuevo interrogatorio del informante antes de devolverlo a Guatemala”, indica abiertamente uno de los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores. No hay ninguna indicación de que los soldados o la policía estuvieran preocupados de lo que haría Guatemala con Barrera como informante fallido.

Sin embargo, existían motivos para preocuparse. Él fue arrestado en Guatemala, pero huyó a un pueblo de la frontera de Belice seis semanas más tarde, perseguido por tres hombres armados guatemaltecos vestidos de civiles.

“Barrera trato de escapar corriendo y le dispararon primero en la pierna y luego en la cabeza”, explica un telegrama sobre su asesinato. “La víctima había estado en custodia guatemalteca unas horas antes de morir.”

Sus asesinos volvieron a cruzar la frontera y fueron felicitados por soldados guatemaltecos de las notorias fuerzas especiales de la unidad de comando de kaibiles. “Los asesinos sin duda alguna eran agentes oficiales,” dijo el Alto Comisionado Británico en Belice a Londres.

Belice protestó ante la Comisión de Seguridad de las Naciones Unidas acerca de la “despiadada y barbárica” muerte de Barrera, llamándola como “una violación flagrante del territorio de Belice”. El hecho de que él fue agente británico no se había hecho público hasta ahora.

“El Gobierno británico tiene una obligación legal de cuidar a los agentes que utiliza para protegerlos contra los riesgos previsibles. Mientras más útil sea la relación, más onerosa la obligación,” comento el abogado Daniel Carey, de la compañía de abogacía Deighton Pierce Glynn, quien ganó un premio por su trabajo en Guatemala.

“También tiene una obligación de los derechos humanos no entregar prisioneros en custodia a régimen donde ellos enfrentan riesgo de tortura o muerte. Sobre la base del reporte ambos deberes fueron violados”.

El Ministro de Defensa y el Ministerio de Exteriores ingleses se negaron a comentar la investigación.

Patrullas secretas

Después de recibir información de Pedro Barrera, pilotos de la RAF inglesa sobrevolaron la selva de Belice en misiones fotográficas de reconocimiento de signos de guerrilla guatemalteca. Las fotos eran analizadas por el personal de defensa de inteligencia y la primera ministra Margaret Thatcher autorizó más misiones de reconocimiento.

El SAS (Servicio Aéreo Especial) británico operaba regularmente en Belice. George Hill, un ex-soldado quien sirvió en Belice en 1982 con la artillería real, vió al SAS dos veces durante su estadía. “Ellos definitivamente hacían patrullajes encubiertos”.

La posible participación de las tropas de elite en estas misiones controversiales de anti-guerrillas vista como algo común entre los ex-combatientes. “Sin duda habrían sido fuerzas especiales,” dijo Chris Slater, quien sirvió en el regimiento de paracaidismo. El segundo batallón del regimiento, “2 para”, estaba en Belice en 1983, y tenía una unidad de reconocimiento especialmente preparada, explicó Slater.

Gus Hales, excombatiente de “2 para” que sirvió en Belice en 1983, ahora sospecha que sus patrullajes en la selva sin darse cuenta apuntaban a las guerrillas. “A nosotros se nos decía buscar traficantes de drogas quienes a lo mejor usaban uniforme militar. Pero los tipos que encontrábamos en campamentos en la selva eran ordenados y trataban de esconder sus rastros,” recordó Hales.

“Ellos eran indígenas mayas, quienes conocían cómo vivir en ese terreno, lo cual lo hacía extraño. Ahora tendría sentido que ellos eran guerrilleros.”

Los soldados paracaidistas eran formidables. “Nosotros éramos un tanto rápidos para disparar y buscábamos algo por venir,” dijo Hales sobre su tiempo en Belice. Su regimiento estaba endurecido por las batallas, recién llegado de ganar la Guerra de las Malvinas.

Encuentros con el enemigo

Aunque los soldados rasos posiblemente no se dieron cuenta que sus rastreos tenían el propósito de cazar guerrilleros, la oficialidad del ejército británico estaba bien consciente.

El comandante de las fuerzas británicas en Belice, Brigadier Pollard, tenía reuniones secretas con militares oficiales guatemaltecos acusados de graves violaciones a los derechos humanos, donde se intercambió información de inteligencia sobre la actividad guerrillera. Él tuvo varias reuniones con el coronel Tobar Martínez, quien estaba a cargo de la región de Petén, fronteriza con Belice.

Meses antes de su primer encuentro, soldados guatemaltecos bajo el mando del coronel Martínez acababan de masacrar 251 civiles de la aldea Dos Erres, una de las peores atrocidades durante la guerra civil de Guatemala, de acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 

El juicio por la masacre de Dos Erres fue realizado en 2012 y terminó con condenas para los militares responsables.

El juicio por la masacre de Dos Erres fue realizado en 2012 y terminó con condenas para los militares responsables.

Lea: Dos Erres, el largo camino a la justicia

Esto no impidió que el brigadier inglés compartiera información con él acerca de la infructuosa búsqueda de guerrillas en Belice por parte de Gran Bretaña. El brigadier inglés responsabilizaba del fracaso al informante Pedro Barrera.

Semanas antes de la muerte del informante Barrera, el brigadier Pollard dijo al coronel Martínez que las tropas británicas habían hecho una investigación de “rastreo completo… con resultados negativos.”

Aun así, el presidente Ríos Montt estaba “impresionado” cuando se enteró del acuerdo que existía para intercambiar inteligencia con las tropas británicas.

“El presidente Ríos Montt estaba impresionado por la noticia de este ‘intercambio’ y deseaba fomentar más reuniones informales entre las fuerzas armadas,” indica un telegrama.

Este periodista presentó los documentos a Kate Doyle, una reconocida documentalista de la guerra civil quien ha reunido pruebas para los cargos de genocidio contra el ex-régimen militar

“¿Por qué hablaba una autoridad británica con fuerzas guatemaltecas meses después de una de la peores masacres, la del Petén?”, dijo Doyle. “Estados Unidos (también) respaldó a Guatemala con ayudas encubiertas mientras criticaba abiertamente a su historial de derechos humanos. Las comunicaciones británicas (con militares guatemaltecos) no tienen ningún apego a los derechos humanos”.

Los archivos muestran que algunos miembros del personal de la Oficina de Extranjería (Foreign Office) estaban sorprendidos por la magnitud de la colaboración del brigadier Pollard, pero lo consideraron positivo. “Yo pienso que no nos habíamos dado cuenta plenamente el grado en que se mantiene en contacto con los jefes militares guatemaltecos”, comentó un diplomático británico en Washington.

El brigader Pollard era tan encantador que el coronel Martínez quiso “encontrarse de nuevo con él inmediatamente antes de Pascua pero en plan más social, incluyendo una comida y tal vez un partido de voleibol”. El secretario de Margaret Thatcher, Geoffrey Howe, personalmente aprobó el partido de voleibol entre militares guatemaltecos y británicos.

Un documento más explicito revela que el brigadier Pollard “estaba muy preocupado de asegurar a las FAG [Fuerzas Armadas de Guatemala] que si adquirían información de inteligencia de las guerrillas de Guatemala en Belice o de las armas que transportaban a Guatemala a través de Belice (se las darían), y que las FAG nos la dieran para actuar, así como lo habíamos hecho en el supuesto campamento guerrillero.”

Otro telegrama, visto por la inteligencia británica, M16, muestra que el brigadier Pollard y su jefe de inteligencia se encontraron con el ex-comandante de la escuela de operaciones de comandos Kaibiles de Guatemala, a pesar de que los oficiales británicos sabían que los kaibiles estaban ligados a la muerte de Pedro Barrera meses antes.

El brigadier británico orgullosamente contó al kaibil: “Mis puestos de observación y rastreos, en el área límite, frenaron el movimiento de armas y guerrillas.”

Organizaciones de derechos humanos consideran a los kaibiles como la unidad más despiadada de Guatemala,” y sus propios miembros la llaman una “máquina de muerte”. Sin embargo, un militar británico perteneciente a la inteligencia tuvo una visión diferente, describiendo la academia kaibiles como “probablemente la mejor escuela de Fuerzas Especiales en América Central”.

Reconocimiento de las violaciones

Las unidades británicas en Belice mantuvieron información detallada de movimientos de tropas guatemaltecas en caso de intentos de invasión. Estos registros muestran que las fuerzas británicas sabían que los militares de Guatemala estaban comprometidos en una brutal ofensiva, que no impidió que continuaran cooperando con ellos.

Otros boletines advertían como la represión iba escalando contra la población indígena maya. “Cada vez hay más pruebas que sugieren que las FAG están alejándose de su política de “balas y frijoles”, y están tomando una línea mas dura con los campesinos indígenas.”

En caso que hubiera una duda acerca de la situación en Guatemala, un informe de inteligencia notaba que: “Es un hecho que ha habido cierto nivel de participación oficial en muertes y violencia política. Los ‘escuadrones de la muerte’ han sido parte de la forma de vida en Guatemala durante años.”

Un informe conjunto de inteligencia Reino Unido-Belice concluyó que: “Un nuevo reporte del Consejo Mundial de Iglesias declara que el gobierno del presidente Ríos Montt fue responsable por mas de 9,000 muertes de personas entre marzo y agosto de 1982.” No les hizo cambiar su perspectiva.

La excusa inglesa (sin tanto sustento)

El argumento británico de que la colaboración con militares guatemaltecos era para evitar una invasión a Belice parece carecer de sustento. La amenaza de invasión de Guatemala a Belice era clasificada como baja en 1983, precisamente porque Guatemala estaba ocupada luchando con grupos rebeldes. Podría decirse entonces, que dar a los rebeldes refugio seguro en Belice podría haber precipitado la caída del despiadado régimen militar en Guatemala.

* Una versión en inglés fue publicada en VICE. Es publicada en Nómada con autorización del autor.

Phil Miller
/

Ha trabajado como periodista e investigador y publicado en Vice, The Guardian o The Independent. Usando los Archivos Nacionales del Reino Unido, ha investigado sobre conflictos en Sri Lanka, India e Irlanda del Norte. @pmillerinfo


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COMENTARIOS

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    Manuel Pinto /

    13/10/2018 9:38 PM

    Los colonos ingleses y africanos que usurpan Belice colaboraron con el ejercito, pero también apoyaron y financiaron a la Guerrilla guatemalteca para debilitar a Guatemala y robarse Belice.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Manuel Pinto /

    13/10/2018 9:30 PM

    Los colonos ingleses y africanos que usurpan Belice apoyaron y financiaron a la guerrilla Guatemalteca, para debilitar a Guatemala y robarse Belice, pero la reclamación territorial guatemalteca continua y va a ser resuelta por la CIJ.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos /

    26/10/2017 12:48 PM

    Y? lo hacen sonar como muy "oscuro" o "tenebroso" si las guerras y la inteligencia siempre actúa así, aún en los países como Cuba o Venezuela (por los que suspira rodriguez pellecer), más aún cuando los gobiernos tienen intereses. Estados Unidos y Reino Unido acusando a militares guatemaltecos cuando ellos también colaboraban, el chiste se cuenta solo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Juan Ramos /

    25/10/2017 12:07 AM

    Así son estas ratas militares, siempre han vendido a Guatemala, su único afán es defender a las élites que son sus amos y como perros falderos justifican así su razón de ser. El "glorioso" siempre ha transado con los enemigos del pueblo para luego someterlo con su ayuda, malditos traidores.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Ricardo Méndez Ruiz /

    07/07/2016 7:38 PM

    Lo menos que puede hacer el señor Miller, es demandar a Nómada, debido a la mala fe con que tradujeron su artículo.
    Obviaron aspectos tan importantes, como la confirmación de "evidencia conclusiva" de la existencia de células de las FAR en Belice, que Miller menciona en el original en inglés.
    Esto no es periodismo; es ideología disfrazada de periodismo.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    César A. /

    07/07/2016 6:03 PM

    ¿Cual es el problema que el ejército de un país aliado ayude a contrarrestar delincuentes y terroristas?

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Sergio santos /

      24/10/2017 2:17 PM

      Pais Aliado?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    P. Choy /

    06/07/2016 5:42 PM

    Que sentido tiene este artículo, igual Cuba mandaba cientos costales llenos de AK47 y bombas y entrenaron a miles de guerrilleros en la Isla, que fueron usados para matar gente, así mismo igual se secuestro mucha gente por medio de la guerrilla.

    Al final Cuba ya no les envió más armas porque Cuba no confiaba en la guerrilla de Guatemala, así como Estados Unidos ya no le envió apoyo militar a Rios Mont.

    Por ende seguir con estas discusiones es ser realmente retrógrado, ambos lados fueron armados y traicionados, como dice la canción Alto Al Fuego, "se retiraron los ejércitos extranjeros, y solo se quedaron los tontos y los..."

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Lana Porres /

    06/07/2016 10:26 AM

    "El enemigo de tu enemigo,es tu amigo" simple...la subversion terrorista en Guatemala llego a tener cerca de millon y medio de miembros entre intelectuales, combatientes, activistas, simpatizantes y colaboradores...asi que que esperaban...???

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    Salvador del Cid /

    05/07/2016 3:09 PM

    Otro punto menos para los militares de la guerra, supuestamente el Ejercito Ingles fue un enemigo a vencer, pero vienen los milicos y traicionan a su Patria transando con el enemigo a espaldas del Pueblo guatemalteco.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Manolo /

      06/07/2016 6:17 AM

      mucho que supuestamente crearon esa división del ejército para recuperar Belice y los valientes se pusieron a jugar volley-ball con los ingleses...

      ¡Ay no!

      1

      ¡Nítido!







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