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Por qué los medios no pudimos con Trump

La mayoría de los medios serios de Estados Unidos y del mundo practicaron un ejercicio de periodismo democrático: sin pausa por más de un mes, denunciaron la indecencia e intolerancia de Donald Trump con la expectativa de minar su candidatura presidencial, un riesgo cierto para la democracia, un problema difícil para las relaciones internacionales y un daño probado para la convivencia en Estados Unidos.

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Trump, en su tuiter con nueva portada.

La mayoría de los medios serios de Estados Unidos y del mundo practicaron un ejercicio de periodismo democrático: sin pausa por más de un mes, denunciaron la indecencia e intolerancia de Donald Trump con la expectativa de minar su candidatura presidencial, un riesgo cierto para la democracia, un problema difícil para las relaciones internacionales y un daño probado para la convivencia en Estados Unidos.

Trump denunció que los medios tenían una oscura agenda en su contra, que mentían y harían cuanto pudieran para acabar con él; mientras, usó a Twitter a la TV para mentir y cimentar esa misma candidatura. Cuando el Partido Republicano le restó soporte, una heterodoxa operación de base —las iglesias evangélicas lo apoyaron monolíticamente— aportó estructura de campo.

El resultado es conocido: Donald Trump es el presidente electo de Estados Unidos; los medios no consiguieron desplazarlo.

***

Ninguna de las historias sobre Trump —cada una de sus muestras de indecencia y deshonestidad—fue un montaje. Sin embargo, la verdad perdió en las urnas aun cuando estuvo fogoneada por las mayores organizaciones de prensa del mayor mercado periodístico del planeta.

¿Una razón? Los medios aún se ajustan a teoría: no cambian conductas de plano, por impacto espontáneo, sino que refuerzan las que están en proceso de transformación. Los cambios siguen dependiendo de la interacción humana, no de la mágica suposición de que una caja de TV o un papel de periódico inducirán mis comportamientos.

Lo pondré en una línea: no crean en el poder omnímodo de los medios. Esa leyenda no existe. Creemos en nuestros pares, nuestros líderes, gente de confianza. Sus palabras y actos influyen más en las decisiones que The New York Times o Anderson Cooper.

Pero hay fenómenos interesantes, a medio camino entre ambos mundos. Mientras vivíamos en el mundo analógico, nuestros contactos eran mayoritariamente presenciales. Nos veíamos en las escuelas, los clubes, una asociación. La calle. La mayor comunicación virtual era, a diario, el teléfono de casa. Las redes sociales han creado un mercado de intercambios intermedios, donde no es necesario moverse de casa para crear la sensación de que estamos, en verdad, en diálogo. No ver al otro en vivo no parece mayor problema: interactuamos. Esas redes, en apariencia, han resultado más efectivas —me resisto al término “determinantes”— que los viejos medios para moldear percepciones. Antes, un medio emitía y nosotros debíamos buscar a nuestros amigos y colegas para discutir. Ahora, cualquiera emite y la discusión es instantánea en Twitter o Facebook.

El siglo XXI está moldeando un nuevo actor político que los partidos, instituciones del siglo XIX, no leen con facilidad.

Los partidos fueron el canal de expresión de las audiencias políticas porque proveían un punto de reunión a expresiones que precisaban de cierta amalgama masiva. Pero eran —son— imperfectos y sub-óptimos: si gana la mayoría, a las minorías las suelen ahogar antes que incluirlas. El ciudadano común, incluso en las internas y primarias, puede quedarse sin voz.

Para más, a medida que la política se hizo profesional y los asuntos de estado se complejizaron con relaciones internacionales más dinámicas, los partidos se volvieron máquinas de producción de cuadros. Su distancia con la sociedad civil —la gente en la calle— se amplió. Los partidos acabaron como parte de una superestructura lejana, fría. Pareció crecer la idea, acertada en buena medida, de que volvían a tocar la puerta de las casas y a hablar con las familias cuando precisaban sus votos cada cuatro o seis años. Entonces unos señores y unas señoras bien peinados y de dientes arreglados vestidos con ropas que podrían pagar dos salarios de los vecinos se veían cara a cara con votantes que desconocían y para los cuales eran personas igualmente desconocidas pero personalidades perfectamente famosas que veían por la TV.

Los partidos vivieron demasiado tiempo de promesas incumplidas, tirando de su capacidad como únicos instrumentos para canalizar descontentos orgánicos en las democracias. Internet y las redes cambiaron esa dinámica. Las redes facilitan la salida del enojo y la disconformidad tanto como las buenas ideas. Tienen controles muy laxos y de reacción lenta para el vituperio, de modo que cualquiera puede revolear allí buenas y malas ideas, verdades y ficciones, a dios y el diablo.

En las redes, las personas encontraron un medio para decir lo que piensan sin que ninguna autoridad —partidaria, institucional, política: sin que ninguna moral— condicione su comportamiento. Es el reino de los trolls y es el espacio de Trump Nation: allí Donald Trump se coronó en el primer Presidente de Twitter —y Twitter en el primer partido global con candidatos espontáneos y heterodoxos en todo el mundo.

***

Por supuesto, bien sabemos, la intermediación no reemplaza a los actores directos. Brexit fue una expresión de la mayoría silenciosa al igual que el No en Colombia y la elección de Donald Trump. Los expertos explicaron, los periodistas contaron, las razones se expusieron. Pero millones de personas —mayorías de 51.9%, 50.2% y 47.5%— desoyeron a los medios y reaccionaron más de acuerdo con motivaciones que con clarividencia intelectual. Quien está enojado primero actúa y luego piensa.

En Colombia, Álvaro Uribe alimentó el enojo. En Brexit, Boris Johnson alimentó el enojo. Trump, se sabe, es la denominación oficial del enojo. No importó la verdad para sus votantes: Uribe, Johnson y Trump mintieron descaradamente, fueron sistemáticamente confrontados con los hechos y, como si a nadie importase, arriaron las victorias a sus rediles.

Los expertos en redes saben que, una vez difundido un rumor con la idea de provocar un daño, las reacciones tempranas son claves. Pero aun cuando el problema se atienda pronto, la condición atomizada de las redes reduce los resultados al control de daños pero no restituyen la reputación. Johnson convenció a UK de las maldades de la UE, Uribe del horror del Sí a la paz colombiana y Trump de una crisis terminal inexistente.

Para cuando la resistencia a sus discursos se extendió —tardía— ya habían ganado los corazones de las personas. El uso de “corazones” no es baladí: sus opositores plantearon ideas, razones, explicaciones, argumentos; ellos conmovieron. La razón obliga a procesar información dotándola de sentido en contextos. Elaborar una explicación toma tiempo. Pero las emociones son primitivas e inmediatas y su expresión tiene más veloz cabida en las redes que el discurso cartesiano, que requiere de una paciencia analógica que la velocidad de internet no posee.

***

Volvamos a Donald Trump, entonces, el presidente de ese mundo donde los grupos de choques se llaman trolls y el Ministerio de Desinformación reboza de bots.

Esto es una primera reflexión, todavía un brochazo abierto: Twitter funciona para las clases urbanas y los más jóvenes, pero ¿lo hizo igual con los mayores en las ciudades y el campo? Donald Trump fue un catalizador preciso para el enojo de los hombres y mujeres blancas de las ciudades con menos educación. Lo dicho: gente agotada de promesas que no se cumplen y reactiva a los políticos que cada cuatro años bajan de las alturas olímpicas de Washington a pedir sus votos y del establishment que cuida sus privilegios de corte y de Corporate America que se forra con el trabajo de miles de trabajadores aplicados como ellos. ¿Fueron las redes clave ahí? ¿O, como en el campo, lo fueron las iglesias evangélicas, las reuniones comunitarias y de biblia del domingo?

Trump arrasó —arrasó: fue devastador— en las comunidades rurales de Estados Unidos, donde predominan los votantes blancos y más ancianos. Donde, generacionalmente, el hombre manda sobre la mujer. Donde dios pesa más que el Estado y el Estado es un peleador liviano frene a la idea del self made man y el pionerismo. Y donde hay menos pasaportes —es un hecho— para viajar al mundo.

El mundo es más simple —no es una crítica— cuanto menos se conoce de él.

Los medios —porque este es el punto básico, inicial, de estas primeras ideas— no fueron tan determinantes en esta elección. El canal Fox –que durante años ha promovido las ideas radicales que abonaron el terreno para Trump– dejó de apoyarlo demasiado temprano cuando eligió alinearse con los barones republicanos, previsibles, parte de la misma troika institucional. Trump, el outsider, encontró cobijo en las publicaciones de más extrema derecha, al punto que su tercer jefe de campaña fue editor de la vomitiva Breitbart, una máquina de conspiranoia, racismo y xenofobia abiertamente filonazi. Pasado el tiempo, cuando su candidatura fue oficial, el miedo superó a la burla y no hubo medio liberal que no buscase socavar la línea de flotación de Trump desnudando su moral indefendible, su indecencia abierta y su petulancia ignorante e incapaz. Incluso medios republicanos llamaron a votar por Hillary Clinton.

Y sin embargo.

***

Hay un nuevo comisario en el pueblo.

Los newsrooms, las redacciones de los medios, han perdido el control de la producción social del discurso publicable que tuvieron durante el siglo XX. El nuevo público tiene demandas que condicionan a los medios y tienen oferta de múltiples plataformas donde buscarlas si esos medios no dan respuesta. Las audiencias no son cabritos de matadero.

El gran aprendizaje de la elección para el oficio tal vez radique en que sea preciso volver al inicio de los tiempos: abajo, a la calle, en la comunidad. Los medios tradicionales, sobre todo, son, en demasiadas ocasiones, productos súper-estructurales de intelectuales liberales. Tal vez los medios digitales, si operan como el viejo nuevo periodismo —ensuciándose las patas—, tengan un pulso más claro.

Tal vez el asunto sea hacer lo de siempre: leer las encuestas pero corroborarlas a pie en calle. Si algo no se ve bien, decía el viejo Gardner Botsford, es porque no está bien.

Cúlpelos si desea, pero no es una derrota de los medios, al menos no en sentido estricto. No todos los medios operaron igual. Cárguese a la TV, primero, si desea ser generalista; pero elija con más cuidado, luego, a la prensa gráfica, que corrigió posiciones más velozmente que las cadenas. La mayor responsabilidad de la prensa, más o menos en conjunto, fue no tomar a Trump en serio sino considerarlo apenas un payaso y no un payaso peligroso. Cuando notaron la dimensión de su ascenso protofascista, corrigieron la posición. Cúlpela, en todo caso, de soberbia o falta de foco —y son dos pecados mayores, sí—, pero es más difícil suponerla actuando, con decisión y a conciencia, a favor de Trump.

Guárdese, sí, un espacio para Fox. Fox, el canal de referencia de los conservadores, hace tiempo que dejó de hacer periodismo como método: su negocio es el entretenimiento informativo, y allí Trump halló un primer canal para llevar su imaginario cuasireligioso a cada ciudad y pequeño pueblo rural. Para el momento en que Fox comenzó a tomar distancia de sus bravatas, chistecillos y barbaridades, Trump ya tenía un país de 10 millones de seguidores en Twitter y a las demás cadenas reproduciendo su inagotable retahíla de provocaciones al establishment: carne para quien quisiera saborear.

Pero incluso en ese caso, Fox no es magia negra: si el discurso y comportamiento de Trump tuvieron acogida en casi la mitad de los votantes fue porque esa mitad de votantes acuerda, parcial o totalmente, con alguna de sus ideas o propuestas. Los medios no crearon esas audiencias, nada más dieron a esas audiencias un arquetipo de personalidad que las satisfacía en varios niveles: self made man, deseo de reconocimiento, deseos de joderse al fisco —y salir librados—, tener mujeres bonitas, ser racistas abiertamente, o ser la mujer de un fanfarrón que se dice ganador y puede ser el ignorante más grande en dirigir la Casa Blanca pero, diablos, sí que sabe hacer dinero sin que le toquen el trasero.

No, no es el medio: es, siempre, el mensaje.

Ésta es, en el fondo, una derrota de quienes creen que los medios son omnímodos manipuladores capaz de tratar a las personas como cajas negras a ser llenadas con contenidos tendenciosos, arteros. Si fuera así, si los medios fueran el monstruo omnipotente, hubiera ganado Hillary Clinton y Trump sería basura bajo una alfombra nueva.

No. Los medios periodísticos (liberales o conservadores) podrán suponer que informan a todos, pero su información no es procesada por todos del mismo modo. El uso determinará su significado. Un texto del NYTimes sobre la crueldad sociópata de Trump confirmará todas las creencias a los liberales pero será una patraña, una pieza más de una sucia campaña, para quienes descreen de la prensa liberal de las grandes capitales.

No. Hay un mundo distinto allá afuera.

Las redes estimulan intercambios virtuales que simulan los diálogos de la vida real y, porque son ubicuas, dinámicas y espontáneas, facilitan una brutal circulación intelectual —admirable o deleznable— en las pantallas primero y, luego, en los cafés de las ciudades, en los pueblos del campo y en los barrios de los ricos y en las favelas y trailers de los cagados de todo.

La disponibilidad de noticias e información libres y en todas partes, lo que se llama ambient news, suele resolver las necesidades de la gran mayoría de la gente. Twitter es la mesa de café y Facebook el club donde luego discutirán sus impresiones sobre ellas con amigos, conocidos, seguidores. Sus enojos y frustraciones, su fed up, las ganas de dar una lección a representantes que no representan, líderes de paja, vendedores de humo.

El enojo siempre halla canal, por mutación o desafuero. Brexit. No en Colombia. Trump. La suma ha de seguir.

Los medios no saben —no sabemos— muy bien cómo manejarnos con las nuevas opiniones públicas. En el pasado, esa opinión pública pasaba por nuestras páginas: la opinión pública era la publicada, la que realmente existía. La mayoría silenciosa —esa entelequia que a veces se vuelve corpórea— ha demostrado que una masiva, desoída, encabronada opinión pública encontró sus propios modos de volverse publicada y articula sus propios voceros más allá de las legitimaciones de la civilización intelectual o política. Parece que nosotros no sabemos verla bien, pero hay vida más allá de nosotros.

Y no son marcianos.

Diego Fonseca
/

Diego Fonseca (Argentina, 1970) es periodista y editor. Autor y editor de los libros Hamsters, Crecer a golpes, Hacer la América y Sam no es mi tío. Vive en Estados Unidos. Crédito de la foto: Adrián Duchateau — Gatopardo.


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    Luis Lewis /

    06/01/2017 6:03 PM

    "Por qué los medios no pudimos con Trump" reza el titulo de este articulo... Y la respuesta es que no se pudo por lamultifacetica cyber-actividad Rusa para influenciar las elecciones de 2016 en EEUU.

    Asi lo conluyo el informe desclasificado y emitido hace unas horas, conjuntamente, por la CIA, el FBI y la NSA.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    ROBERTO REGALADO /

    17/11/2016 9:21 AM

    Felicitaciones por tan excelente reportaje. Lastima que parece que Nómada ya fue cooptado porque se estan debatiendo grandes temas en Guatemala, tales como las Reformas Constitucionales, el robo descarado del actual Ministro de Finanzas Julio Héctor Estrada (anteriormente y desde su creación, director ejecutivo de la Agencia de Alianzas Público-Privadas (Anadie). Anadie, que desde el 2010 ha obtenido del Estado más de Q35 millones que ha gastado en salarios y planificaciones sin resultados o sea un corrupto que fue premiado con un puesto en el gobierno para seguir haciendo negocios malolientes), y que impulsa el Centro Administrativo del Estado (CAE), consitente en cuatro monumentales edificios, en donde estarían concentradas la gran mayoría de oficinas del Estado. La inversión sería de unos US$180 millones, pero le garantizaría al contratista tener, por entre 20 y 25 años un solo inquilino: el Estado. O sea que el Estado aportaría un área de 88,195 metros cuadrados para todo el complejo, y además pagaría el arrendamiento de los edificios por más de dos décadas. Negociazo. Que los más listos aplaudan. Segun lo reporta la licenciada Escobar Sarti. Y la pregunta obligada y Nómada, bien gracias con la boca callada, o ya recibio su tajada. Y otro negocio que todos estan discutiendo menos Nómada ( la pregunta es porque hay amigos involucrados o familiares) el asqueroso negocio de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) donde un famoso grupo de abogados involucrados en CEDECON quieren hacer su agosto y para ello ya coopataron al presidente Jimmy el hombre de la luna, se trata de nada menos que FUENTES DESTARAC ( expresidente de Cedecom y Vicepresidente de elperidodico lo que indica que ya recibio su tajada Zamora), ANABELLA MORFIN (ex presidenta de Cedecom) Y el famoso INTERVENTOR ( vicepresidente de Cedecom), y asi otros abogados de esa organizacion ubicados en puestos claves que ya habrian cobrado a la empresa Holandesa la bicoca de $ 5 millones de dolares por arreglar el asunto ilegal y que le quieren arropar la legalidad pasandolo por el Congreso y para ello disponen de otros $5 millones para repartir entre los diputados... y Nómada? bien gracias... calladitos se ven mas bonitos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mario Rodas /

    16/11/2016 2:29 PM

    Señor Fonseca! Siempre me ha encantado su forma de escribir y de hacer periodismo, gracias por está nota, al final la sociedad, la humanidad está en una crisis, no solo el periodismo, quizá el periodismo nos pueda dar un norte, por qué hoy por hoy no tengo idea hacia donde va la sociedad o que sentido tiene la democracia.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Julio garcia /

    13/11/2016 6:15 PM

    Su manera de pensar aún no despierta pocos medios de comunicacion fueron objetivos no es que USA sea racista los americanos querían un cambio y castigar al sistema fueron pocos objetivos Michael Moore tiene razón y debería ser más humilde al hablar de otro país ya que si Ud escribe así cuál será la información que le traslada a sus lectores pero en el periodismo la primera víctima es la verdad y la objetividad.

    Los medios de comunicación son los responsables de la elección de Donald trump

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Lana Porres /

    13/11/2016 4:00 PM

    "Más sin embargo" gracias a Dios

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Robert H. Jackson /

      13/11/2016 6:51 PM

      Los paralelos entre lo que sucedio en la eleccion presidencial de Trump en EEUU y la ascendencia de Hitler en la Alemania de los 30s son bien marcados...

      Asi que, Lana, seguro el dios de sus agradecimientos debe ser Érebo de la mitologia griega: la personificación de la oscuridad y la sombra, quien llenaba todos los rincones y agujeros del mundo...

      De plano ese tambien es el dios del genocida de su general...

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    Lucas /

    12/11/2016 6:24 PM

    Ya llego el Anticristo.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Luis Lewis /

    12/11/2016 11:08 AM

    Para elaborar mas a los comentarios de don Tono y don Jose Lopes, abajo:

    La cuenta de votos, hasta ahorita (boletas de gringos que votaron por correo --fuera y dentro de EEUU-- aun continua...) le da a Clinton un margen de cerca de 575,000 votos populares. Segun leia en el NY Times ayer, cuando todos los votos esten ya contados, ese margen puede que llegue a 1.5+ millones de votos...

    Mas sin embargo, Clinton, en el pais mas 'democratico' del planeta, pierde la contienda electoral, gracias al colegio electoral.

    El colegio electoral esta en su lugar en EEUU desde 1804, cuando se ratifico la 12a enmienda a la constitucion de los EEUU. Para entonces los EEUU unicamente existian al este del rio Mississippi y solo eran nada mas como 20 estados... Era una sociedad donde estados del sur eran mas agricolas y dependian de gran numero de esclavos, mientras que los del norte no, y en el norte habian mas ciudadanos que podian votar. Tambien era una sociedad donde, antes de 1920, las mujeres aun no podian votar...

    Entonces, como compromiso entre el sur y el norte, se establecio el colegio electoral para que los estados del sur tuvieran mas peso (dando a cada esclavo 3/5 de voto).

    Si la esclavitud no hubiera existido y las diferencias agricolas entre los estados del norte y el sur no hubieran existido, las cosas hubieran sido diferentes y mas democraticas. (No hay nada democratido en no darle voto a la mujer y a cada esclavo, cuando convenia, 3/5 de 'ciudadania')

    Una ventaja del sistema es que ha obligado a que en los EEUU hayan surgido nada mas dos partidos dominantes, habiendo fuertes diferencias en ambos extremos ideologicos adentro de cada partido (por ejemplo la convencion democrata de 1968 se torno violenta ante esas mismas diferencias...).

    ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~

    El asunto de 'checks and balances' es mas a nivel federal entre los tres poderes: el ejecutivo (presidencia), legislativo (congreso y senado) y el judicial (corte suprema). Es un sistema muy bien pensado, funcional que da opotunidad de redistribucion de poder cada 2 a~nos (en el legislativo), pero el asunto del colegio electoral unicamente afecta la eleccion del poder ejecutivo, cada 4 a~nos.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    A. Hamilton /

    12/11/2016 10:13 AM

    El triunfo de Trump es sobre todo una bofetada a esa autonombrada clase intelectual que habita las areas urbanas. Esa clase que cree saber todo acerca de todo pero que en el fondo no es más que una retahila de cooksuckers del establishment. Hoy tratan de explicar la derrota de su candidata y maldicen a los indeseables rednecks que en su gran mayoría no esperan mayor cambio en su día a día con un gobierno encabezado por Trump, pues ellos (a diferencia de ciertos intelectualillos) han entendido que entre Trump y Hillary en realidad hay pocas diferencias.
    PS. La participación electoral en los US apenas rebasa el 40% de la población total. La campaña, los resultados electorales y los lloriqueos (o celebraciones) son solo parte del mayor reallity show del año 2016.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Erick Chang /

    11/11/2016 2:52 PM

    Hay cosas que este articulo no contiene y solo coloco este comentario para que los lectores de Nomada puedan entender mejor la situacion:
    1- el New York Times tiene circulacion nacional en Estados Unidos y se pueden accesar ciertos articulos por internet. Esto es similar a USA Today, Wall Street Journal, LA Times, Washington Post, y otros medios que circulan en areas metropolitanas
    2- canales de noticias de cable: CNN, Fox, MSNBC, CNBC y las cadenas normales: ABC, CBS, FOX, NBC, Telemundo, Univision, PBS tienen tambien acceso a ofrecer informacion tanto local como nacional en sus noticieros.
    3. Tanto medios de cobertura nacional, metropolitana o local van a informar o van a tomar una posicion a favor/contra de algun candidato. Eso en Estados Unidos es una practica normal que es aceptado. Caso que no existe en otros paises (Guatemala en especial) donde los medios no dicen explicitamente que se vote a favor de un candidato.
    4. Creo que al escritor de la nota se le olvida lo siguiente:
    a) La mayor de las noticias que el ciudadano comun y corriente en Estados Unidos recibe es por sus medios locales: Estaciones de television, periodicos de la ciudad, y Radios locales. Es por eso que un diario como USA Today no llego a ser lo que se esperaba (el unico diario a nivel nacional). En cambio, decidieron comprar pequenos periodicos en distintos pueblos y ciudades que mantienen un contenido mas local (por ejemplo, hay diarios locales donde la noticia de primera plana es relacionada a si un ciudadano X boto la cerca del vecino y se niega a pagar por la reparacion)
    b) Hay una cultura de pertenecer a 1 partido (Democrata o Republicano) y las diferencias entre ambos partidos siempre se daran independiente de quienes seran sus candidatos. Es por eso que el Sur es Republicano (estados como Alabama, Arkansas, Georgia, Carolina del Sur, Mississippi, Texas, Luisiana) por las situaciones que sucedieron en los 60's por la integracion negros/blancos. En cambio, estados de las costas (Nueva York, California, por ejemplo) son de tendencia Democrata
    c) Los democratas ganaron en las ciudades, los Republicanos ganaron en las areas rurales (algo parecido a la "Guatemala profunda") y muchos de ellos tienen una conviccion mas religiosa que politica (no toman, rechazan el aborto, la diversidad etnica/sexual, etc.) que es independiente de Trump versus Clinton
    d) el show mediatico de Trump si le ayudo en las areas donde la gente ni siquiera ha salido de su pueblo natal, ni de su estado, y mucho menos sabe que es un pasaporte (otra vez, algo parecido a la frase de "Guatemala profunda")

    Saludos

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Erick Chang /

      19/11/2016 2:10 PM

      no es desden sr lopez- es simplemente cosas que alguien lejano en Guate (digamos el escritor de la nota) no se da cuenta de que Estados Unidos es un pais bien diverso - asi como en las grandes ciudades hay rascacielos, metros subterraneos o de superficie y la mas alta tecnologia, hay tambien comunidades rurales que son homogeneas en termino de etnicidad (muchos le diran Blancos) - es en esos lugares apartados donde un discurso mediatico como el de Donald Trump se vendio mejor, donde Taco Bell es el equivalente a una comida Mexicana y Pizza Hut es el equivalente a comida Italiana - es la realidad objetiva de esas comunidades y donde es hasta peligroso para alguien que no sea Blanco (sea de raza negra, latina, arabe o asiatica) pasar por ahi, bajarse a echar gasolina o pedir algo porque hasta el servicio le pueden negar - cosas bastante similares a si un gringo se va al altiplano de Guate y si no conoce a alguien de la comunidad le puede pasar lo que al periodista que por investigar un secuestro, termino secuestrado
      saludos

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      José López /

      11/11/2016 9:56 PM

      Los datos iban bien, hasta que llegó al inciso d). !Muy democrático e incluyente su desdén hacia la población rural americana!

      ¡Ay no!

      5

      ¡Nítido!

    Jose Contreras /

    11/11/2016 10:28 AM

    No es función de los medios "desplazar" a algún candidato que no les parece. Eso lo debería entender nómada que cada artículo publicado, tienden a moverlo hacía su ideología. Allí deja de ser un "artículo noticioso" y se vuelve uno de opinión. Es notorio que lo buscan es hacer que el lector piense como ellos, es decir, imponer su ideología.
    La función periodística debe ser informar y dejar que cada lector analice, piense y forme una opinión acerca de la noticia. Una cosa muy aparte son las columnas de opinión; allí digan, desplacen y arremetan contra quien quieran, pero no se puede disfrazar una opinión bajo una noticia, la noticia se vuelve falaz, el artículo tendencioso y la opinión noticia.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

      P. Choy /

      11/11/2016 11:41 AM

      Aquí nos quisieron hacer creer, que el apoyo de la Cicig y la lucha contra la corrupción venia de Obama y Clinton, lo cual no era cierto fue una comisión del Senado de republicanos moderados los que nos hecharon la mano con la alianza para la prosperidad, aquí también nos mintieron y trataron de vincular estos hechos con algunos diputados de la UNE pero el telón se les vino abajo y la verdad dura y cruda salió a luz, y es mejor ver esa dura verdad a estar engañado o equivocado

      Hay que aceptar estos nuevos tiempos y cambios pero con la verdad y la realidad

      ¡Ay no!

      3

      ¡Nítido!

      Byron Paiz /

      11/11/2016 11:35 AM

      De acuerdo con usted Sr. Contreras. A pesar de que Nómada ha recibido este tipo de opiniones como el suyo varias veces, siguen con la necedad de imponer su ideología de izquierda a como de lugar - y así se las dan de intelectuales? Martin y su equipo se dicen ser periodistas - pero es mas que obvio que no lo son, ya que no escriben con "objetividad" lo que pasa; es decir preguntarse las cinco preguntas básicas de cualquier periodista que actúa con profesionalismo, y redactar basado en la respuesta de tales: Quien? Que? Cuando? En donde? Porque? Así de simple. Pero no, son necios con andar imponiendo su ideología socialista a como de lugar.

      ¡Ay no!

      2

      ¡Nítido!







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