¿Qué hizo Derecho para que la USAC perdiera prestigio?

La Facultad de Derecho de la USAC pasó de ser una de las mejores del continente a tener a sus graduados en listas negras laborales. Ahora es un referente de corrupción y tráfico de influencias. Participación en guerrillas en los 70, asesinatos de profesores en los 80, el relevo de los “neutrales” y el poder de elegir jueces desde 1985 le cambiaron la cara. Su deterioro es tan fuerte que sus representantes llegaron a votar en 2003 a favor de la candidatura del exdictador Efraín Ríos Montt o a defender que se mantuvieran estructuras criminales relacionadas con la adopción de niños en 2002.

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Un aula de la Facultad.

Foto: Carlos Sebastián

Las redes de adopciones llegaron, en su mejor momento, a cobrar $60,000 por niño. Pasaron de entregar 1,200 niños en 1997 a más de 4,000 en 2004, tantos como China y Rusia. Un negocio de $240 millones anuales con una red compleja que tuvo un voto que la validó en la CC: el del entonces representante de la USAC y exdecano de Derecho, Cipriano Soto. El mismo que votó a favor de la inscripción como candidato presidencial de Ríos Montt prohibida por la Constitución. El mismo que desde 1988 empezó el camino de tejer una red de profesores vinculados al Organismo Judicial y a grupos políticos y económicos de presión. Al mismo tiempo que escalaban ese camino, la facultad que dirigían sufría las consecuencias.

«La hija de un amigo trabaja en una oficina que hace entrevistas para empleo. Ella tiene la orden de que si es graduado de Ciencias Jurídicas de la USAC ni siquiera hay que entrevistarlo», dice Marco Sagastume Gemmel, finalista en las últimas elecciones del Colegio de Abogados en contra de la planilla apoyada por el Partido Patriota.

¿Qué pasó para que esto ocurriera? Jorge Mario García Laguardia, ex PDH y aún catedrático de la facultad, lamenta la situación. “En mi época era la única universidad del país, éramos no más de 300 en toda la facultad […] Hacíamos una línea divisoria entre la política y la academia. No se puede mezclar la universidad con la política”.

La politización de la facultad comenzó décadas antes, aunque en otras condiciones. Ahora esto es inevitable y tiene otro sentido. Con la Constitución de 1985 y las reformas que siguieron al golpe conocido como Serranazo en 1993, la USAC quedó atada a participar en varias comisiones de postulación para elegir a magistrados de las Cortes más poderosas del país. Los grupos políticos de presión no tardaron en acercarse.

La politización de antes era diferente. En los sesenta, en consonancia con los cambios que pasaban en el continente, la universidad se había vuelto más social.«Hubo reformas para ampliar la base humanista de la facultad y tener una visión para servir a los más desfavorecidos», recuerda Victor Ferrigno, líder estudiantil en los setenta.

 

La Facultad. Foto: Carlos Sebastián

Los comunistas y sus asesinos

De esos años son las reformas que la transformaron de la Facultad de Derecho a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Durante las rectorías de Edmundo Vásquez Martínez, Rafael Cuevas del Cid, y Roberto Valdeavellano Pinot, de 1966 a 1978, la matrícula estudiantil aumentó de un poco más de 8 mil estudiantes ingresados a más de 34 mil en toda la universidad.

Cuevas y Valdeavellano tuvieron un fuerte apoyo del ala intelectual del partido comunista, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). El impulso era frecuente en Latinoamérica, donde en medio de dictaduras militares y fraudes electorales los académicos comenzaron a posicionarse políticamente.

La apertura tuvo sus costos. La crisis del país a fines de los setenta quebró a la universidad: la posición de estudiantes y profesores había pasado de la simpatía a una participación orgánica en organizaciones revolucionarias, en las guerrillas. La consecuencia inevitable fue cierto deterioro de la calidad académica. Eso y la represión que siguió precipitaron la crisis interna de la facultad y la universidad.

En 1978 llegó a rector Saúl Osorio Paz, miembro del PGT, y esto tuvo una sangrienta reacción: el Ejército Secreto Anticomunista (ESA), con apoyo de la Policía Nacional, comenzó una serie de asesinatos. Entre 1954 y 1979 fueron asesinados 8 profesores. En 1980 fueron asesinados 35 catedráticos y 85 estudiantes.

Decenas salieron al exilio y por años no hubo un término de mandato ni en la rectoría ni en la facultad. Después de aumentar la matrícula por lustros, en 1980 se inscribieron en la facultad un poco más de 5 mil 200 personas, dos años después la cifra había disminuido a 4,100.

Puestos de catedráticos quedaron vacantes y muchos fueron tomados por estudiantes y por auxiliares.

Pocos querían ser el próximo blanco de los escuadrones de la muerte. «Con la excepción de Alfonso Bauer Paiz y otros, la mayoría de mis maestros fueron asesinados», recuerda Sagastume Gemmel.

La estabilidad (y mediocridad) de las redes

La estabilidad llegó junto a Cipriano Soto. Fue decano a partir de 1988, tras vencer al actual Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el más moderado José Arturo Sierra. Cipriano Soto se encargó de dar un significativo giro al camino de la facultad. Críticos y herederos coinciden en esto.

Estableció nuevas redes políticas para copar magistraturas del Organismo Judicial y favorecer a los grandes grupos políticos de presión. De la cacería política se pasó al clientelismo.

Estas redes tienen nombres y apellidos. Son profesores, comisionados y funcionarios públicos. Mario Gordillo (ex Procurador General), Édgar Lemus (Consejo del Ministerio Público), José De Mata Vela (ex magistado de la CSJ), y Estuardo Gálvez (ex Rector), todos herederos de Soto, son los que se repiten en los relatos.

Ubicados en puestos importantes, lo vital era ubicar a gente de confianza y comenzar a escalar. Estas redes tuvieron toda la década de los noventa para afianzarse y tejer relaciones con las instituciones y espacios con que se relacionaban como universidad.

Estuardo Gálvez, el más hábil de los pupilos de Soto, tal vez sea el mejor ejemplo. La red desde un inicio vio la importancia de cooptar el Colegio de Abogados, hasta entonces controlado por abogados conocidos como los Notables, vinculados al capital tradicional. Gálvez entró de decano en el 2000, y buscó desde un inicio favorecer a sus estudiantes graduados con puestos en instituciones públicas. El objetivo era que estos estudiantes pagaran su lealtad con votos favorables.

Si primera participación en elecciones de abogado a través de planilla Ética y Derecho fue en el 2003. Lo hizo en alianza con Justicia para el Cambio, apadrinada por el empresario emergente Roberto López Villatoro. En esa ocasión compitieron con los Notables en segunda vuelta, pero perdieron por 500 votos.

Dos años después volvieron a participar como aliados. Ahora Gálvez estaba fuera de la decanatura y esperaba su elección como rector. El peso se sintió: nuevamente en segunda vuelta contra los abogados del capital tradicional, la alianza de Gálvez logró ganar por 300 votos. Según consta en actas, la mayoría de sus votos vinieron de los abogados jóvenes, sus ex estudiantes.

 

El oficialismo en la Facultad. Foto: Carlos Sebastián

El oficialismo en la Facultad. Foto: Carlos Sebastián

De los Acuerdos de Paz a la maquila de estudiantes

Hubo un intento por regresar a la Facultad para que aportara a la justicia en una sociedad democrática, después de los Acuerdos de Paz. Fue en 2000 con la reforma curricular. Poco o nada de lo propuesto, sin embargo, se llevó a cabo.

Muchos de los cursos con contenido humanista fueron suprimidos o reformados, catedráticos críticos fueron desplazados o despedidos, y los herederos de la estructura se afianzaron en sus posiciones. Ni un solo debate técnico se dio al respecto. «Las mismas crápulas continuaron con el control, hubo mucha presión externa para evitar cambios», afirma un académico que participó en el intento de reforma y que aún está vinculado a la Facultad.

«Se volvió en una maquila de estudiantes», afirma Juan José Larios, dirigente estudiantil que participó en los años de quiebre.

La metáfora de la maquila no es errónea. Si bien las decanaturas de De Mata Vela y Estuardo Gálvez (1996-2004) muestran cierto crecimiento en el número de graduaciones, es con Bonerge Mejía que se ve un aumento fuera de lo normal. Del 2001 al 2010 se inscribe la misma cantidad de estudiantes, 18 mil, pero en esa misma cantidad de tiempo las graduaciones pasó de 241 en 2001 hasta llegar a su pico en el 2010, donde Mejía graduó a 1,019 estudiantes.

Tampoco falla la metáfora al hablar de la calidad. Si bien en planilla se encuentran varios magistrados del Organismo Judicial, como Gustavo Bonilla y Manfredo Maldonado, o la misma Fiscal General, Thelma Aldana, pocas veces son ellos los que dan los cursos. Usualmente son los auxiliares los encargados de llenar el agujero.

El negocio de la mediocridad

La baja calidad de la educación ha obligado a estudiantes a buscar cursos de nivelación una vez terminan sus estudios. La facultad misma, a través del decano, les ofrece este tipo de cursos, que a diferencia de la matrícula, no tienen precios simbólicos. Son Q450 los que el estudiante debe pagar por reforzar nuevamente temas que la facultad ya le ofreció. En el mercado se ofrecen cursos de hasta Q2,000 mensuales.

Se hicieron comunes también las Ternas Regalonas: a los estudiantes que habían colaborado con las autoridades en organizar a estudiantes en votaciones, en preparar cursos y otras tareas, se les dejaba pasar sus exámenes privados y graduarse sin dificultades.

Un estudiante, que pidió el anonimato porque todavía intenta graduarse, relata su historia: vinculado desde un inicio a organizaciones de estudiantes, colaboró con Bonerge Mejía organizando el voto estudiantil. En cada actividad y evento dio su apoyo. Su interés eran los puestos políticos y no graduarse, reconoce sin rubor. Esa ambición lo llevó a intentar volverse más independiente de la estructura oficial, y eso tuvo su precio. Tras perder en elecciones a vocalías de la Junta Directiva de la Facultad, intentó regresar a la estructura dando su apoyo en las siguientes elecciones.

Todo parecía en orden hasta que decidió hacer su examen profesional. Lo asignaron a una terna donde se le dijo que sería aprobado. Al menos eso escuchó al inicio de parte de sus examinadores. Pero finalmente reprobó y lo achaca a trabas no sólo administrativas sino políticas.

El movimiento estudiantil, antes fuerte y ahora fragmentado, no participó en este proceso. En el 2000, luego de años de control, finalmente la Asociación de Estudiantes Universitarios y la Asociación de Estudiantes de Derecho cayeron en manos de estudiantes vinculados a partidos políticos cercanos a militares. Fernando Sánchez, ahora con el PP, y Jorge Mario García, ex candidato a alcalde por el PAN y ahora auxiliar en la Municipalidad, fueron fundamentales en el cambio. Los objetivos mudaron: las acciones eran guiadas por el interés personal y de puestos, y no por mejorar las condiciones de los estudiantes.

Los contrapesos en la Facultad son ahora inexistentes. La Asociación de Estudiantes de Derecho está desde hace años inhabilitada por un recurso de amparo. Y desde 1988 con Cipriano Soto el oficialismo gobierna la facultad sin oposición.

Esa falta de oposición es la que le permite consolidar su fuerza en las instituciones donde se le pide su participación, como en las comisiones de postulación o en la Corte de Constitucionalidad. Y desde allí defender los intereses de grupos paralelos de presión, como en el caso de las adopciones y en el de Ríos Montt. Y así convertir a la facultad de Derecho de la USAC en una que tiene cada vez menos prestigio.

Rodrigo Véliz
/

Llegó al periodismo por la investigación y el deseo de ayudar a informar. Confía como Camus y Gelman en que la transición al periodismo, si es claro el objetivo, es posible. Colabora con el CMI.


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    Liz Sanz /

    17/08/2016 8:50 AM

    Soy egreseda de la Usac y es lamentable el concepto de la Usac, más no erróneo, en la actualidad se graduan los de cuello los de los grupos Pie, Poder y todo aquel grupo de turno, solo con el objetivo de que lleguen profesionales ineptos, mediócres, corruptos y nefastos al poder político. Esos que la academía les vale gorro y que escupen en la memomería de aquellos verdaderos mártires universitarios, aquellos que murieron por un sueño por una lucha justa mientras que los actuales catedráticos, estudiantes y autoridades solo ensusian su memoria ya que ahora ya no se escucha la voz del pueblo, solo cayan mediante les unten la mano y los estudiantes solo bloquean, toman buses y matan al pueblo, el mismo pueblo que muchas veces se limita de sus necesidades para pagar impuestos, impuestos mal invertidos en profesionales que luego crearán las mismas leyed que nos matarán de hambre. USAC es hora de reaccionar y tomar las riendas de la más grande universidad de Guatemala

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Rodrigo Valdés /

    23/05/2016 4:04 AM

    Consideró que le falta más profundidad al artículo, no todos los estudiantes son o han participado en politica; particularmente en mi familia si hubo varios que fueron dirigentes y fueron secuestrados por la judicial y tuvieron que irse al exilio.

    En mi caso, estudie la licenciatura en la Landivar, en la San Carlos una maestría y ahora concluyo becado mi segunda maestría en España. Lo que puedo decir de la San Carlos y de las universidades en Guatemala es que hay buenos y malos maestros; igual que buenos y malos estudiantes, el nivel educativo de todas las universidades aún le falta mucho, al igual que la financiación para la investigación y desarrollo; la calidad de instalaciones para los estudiantes y los servicios; las bibliotecas están desactualizadas.

    Los cursos de estudiantes de derecho, yo tome uno; para mi indica que tanto las privadas como la usac tienen deficiencias en ciertas areas; por supuesto, después de 5 años y medio de carrera (en la url) hay recordar ciertos conocimientos. En España tambien se imparten cursos de
    este tipo para los estudiantes o para oposiciones de empleos publicos.

    En el aspecto administrativo la usac tiene un sistema ampliamente burocrático lento y engorroso que no apoya al estudiante a graduarse, en la landivar también es similar quizá en menor medida pero tampoco es un sistema ágil. En el aspecto político lamentablemente la usac y los dirigentes, han establecido un sistema para cooptar las cortes, el colegio de abogados, las comisiones de postulación y mucho se debe a la cantidad de graduados anual y de allí el peso del voto de la San Carlos comparado con los graduados de las privadas.

    La calidad de nuestras universidades tomando en cuenta muchos aspectos además de la calidad educativa, administración, i+d es muy mala; sólo hasta ver los rankings de universidades latinoamericanas para ver que no aparecemos ni en las 100 primeras y ya ni se diga a nivel mundial. Eso quiere decir que si se compara una universidad como yale , mit, Harvard, Shangai, u otras con las nacionales por mucho estamos en el atraso, y por eso no hay mucho de que enorgullecerse sea de la tricentenaria, o de cualquier otra.

    Eso si, buenos estudiantes hay en cualquier universidad y por ello muchos salen becados a estas universidades que mencioné anteriormente al extranjero y muchos trabajan en el extranjero. Como reza el dicho, el perico donde quiera es verde.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Mad Mad /

    22/05/2016 10:25 PM

    ¿Y por qué no mencionan a la Jornada Matutina de la USAC? Ese ha sido un claro esfuerzo por mantener el nivel académico en la Facultad, procurando dejar fuera la politiquería. Muchos de sus egresados, al igual que muchos de la tarde y la noche son profesionales de gran valor. Es cierto que la facultad está plagada de vicios, y que la política y la ideología se han vuelto un estorbo para la gente que sí quiere estudiar (la gente que llega corriendo del trabajo para encontrar que "hay fiesta") urge una depuración y el dejar fuera a Avidán es un buen primer paso.

    La crítica del artículo sí tiene fundamentos reales, pero le falta resaltar los grandes esfuerzos que se hacen para que no todo se pierda.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    José Esteban Reyna /

    22/05/2016 6:14 PM

    Graduar guizachines como abogados y notarios.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    juanca /

    10/03/2016 2:31 PM

    Este tipo de artículos también sirven para seguir desprestigiando instituciones que si bien es cierto, han caído en manos de corruptos, también han mantenido luchas sociales. Habrá que preguntar de que universidades privadas han salido otros abogados corruptos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Oscar /

    27/02/2016 5:33 PM

    Definitivamente este articulo es en representacion de las Universidades Privadas, esta Facultad aunque les duela apesar de la crisis que tiene gracias a la degradacion de la aristocracia, la oligarquia te ofrece hospitales de primera , pero a la vez exige que no se invierta en hospitales estatales, la oligarquia te ofrece seudo universidades de primer nivel pero a cambio ordena que no se invierta en la universidad estatal, te ofrecen colegios de primer nivel pero a cambio la orden es no invertir en escuelas publicas, entonces esta degradacion se resume asi, servicios privados vrs servicios Publicos , igual a : entre menos inversion publica exista, las instituciones privadas crecen porque el ciudadano prefiere un mejor servicio aunque se tenga que pagar.
    ¡ viva la tricentenaria Universidad de San Carlos ! aqui esta tu son chalana....

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

      Felipe /

      23/05/2016 5:34 AM

      Creo que la intención del autor es menos desprestigiar o manchar la reputación de la USAC y más reanimar una discusión crítica del estado de las cosas en esa Facultad. Si bien antes fue una luz de excelencia académica, hoy ha perdido sus propósitos. Claramente existen aún ámbitos y grupos cuyo interés es mejorarse como seres humanos para contrubuir a una sociedad democrática. Pero en el estado clientelar que se encuentra la USAC y no digamos otras universidades privadas, no podremos esperar tener profesionales éticos y responsables.
      En comparación con las privadas, me parece importante resaltar, que debido al caráctar público de la misma, es la única universidad donde los estudiantes podrían rebelarse o protestar de manera desafiante a las autoridades sin miedo a ser expulsados. (En las privadas es más una relación de contrato, de servicio y cliente, por lo que las posibilidades de acción son mucho mayor reducidas)

      Por ello me pregunto:
      ¿Dónde están los estudiantes de cambio? ¿Dónde están aquellos seres humanos, sedientos de sabiduría, hambrientos por justicia y cambio? ¿Dónde están los atrevidos, los "descarados", los valientes y los sagazes, capazes de ver más alla de su propio plato y solidarizarse con una causa común?

      ¿Cuánto tiempo más deberemos esperar?

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

    SALVADOR CHOJOLAN /

    09/01/2016 10:09 PM

    FAVOR DE ENVIARME LAS PUBLICACIONES. SUS ARTÍCULOS SON SUMAMENTE IMPORTANTES. POR SER UNA MANERA OBJETIVA DE INFORMAR A LOS LECTORES

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    estefano arriza /

    24/11/2015 8:46 AM

    La facultad de Derecho de San Carlos es excelente, sus artículos sobre Derecho son superiores a los españoles, chilenos y a los excelentes abogados que de uno en mil tienen los peruanos, y esos son palabras mayores.
    Mi simpatía con tan buena universidad, ojala los abogados venezolanos se permitan bajar su excelente material.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Carlos /

    08/11/2015 10:07 AM

    Estimo que el artículo es objetivo, en efecto creo que el fin de estas publicaciones no son con el ánimo de desmerecer a quienes hemos obtenido un grado académico de USAC, pero creo que sí es de reflexionar si algunas de las autorides de esa casa de estudios merecen ese honor y si realmente tienen la capacidad para ocupar ese cargo. La semana pasada fui pues tenía que hacer unos trámites y hay muchas cosas de la U que dan pena, los procesos administrativos son exagerados y desmotivantes para los buenos alumnos y si bien pareciera que en los últimos tiempos se hacen esfuerzos por remozar el campus la suciedad y descuido aún es tremendo, creo que la llamada de atención es necesaria como en otras instituciones del Estado.

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    HOYPORHOY /

    04/11/2015 10:49 AM

    Como bien se ha escrito, esta situación no es exclusiva de la facultad de derecho, sino también de otras o todas las facultades; pero no solo de la USAC. La crisis es de toda la educación superior. No existe. Y si no existe a nivel de grado, menos aún a nivel de post grado. Las maestrías y doctorados los tienen quienes han podido pagarlos. Es triste pero es así. En Guatemala no solo la salud es negocio, también lo es la educación.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!







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