Tengo 32 años, mejor sexo, ¿y ya es hora de boda?

Si hay algo de lo que me siento orgullosa, es de no tenerle miedo al tiempo. Muchas de mis amigas ven el paso de los años pesimistas, negativas. Lo padecen de una forma física —en su cabello, en su barriga, en su piel, en su sexo—, y psicológica—en sus sueños, sus expectativas y sus ideales de felicidad. No las culpo: social y culturalmente nos han enseñado que cumplir años es hacerse viejo, palabra horrible que deja menos funcionalidad, menos interés y otro sin fin de ‘menos’.

Wikimedia Commons.

Nos han dicho que las mujeres ‘nos marchitamos’ con el paso del tiempo, que perdemos las ganas de hacer el amor y que no somos sexis. Como mujeres, tenemos que aprender a manejar la presión social de los estándares de belleza y los estereotipos que ‘nos definen’. El tiempo no nos hace menos mujeres ni menos bellas. En vez de eso, nos hace más plenas y libres en todas las esferas: sexual, emocional, profesional. Y esa confianza se proyecta físicamente.

Pero veamos a nuestro alrededor. Una mujer segura de sí misma irradia esa confianza en su piel, en su cabello, en sus arrugas.

Como si señalar las arrugas no fuera suficiente, nos apuntan al rol reproductivo y el destino de la humanidad. A todas las que nos acercamos a los treinta nos cae siempre el interrogatorio:

– ¿Cómo no vas a querer ser madre si es el sueño de toda mujer?
– ¿Para cuándo la boda, Belén?
– ¿Para cuándo el bebé?
– ¿Cuándo terminas los estudios?
– Ya es hora… ¿no crees?

¿Ya es hora de qué?, me pregunto. El lugar común insiste en definir el ser mujer desde el matrimonio y la maternidad y,  además, ponerle hora.

Tengo 32 años y hasta ahora he tomado todas las decisiones por mí misma desde temprana edad y ninguna de ellas ha estado basada en ‘la hora’ de nada.

Los años no me pesan. Me los disfruto, en cada paso. Tal vez por eso me encuentro en el mejor momento de mi vida sexual. He experimentado cómo con el tiempo todo se intensifica, incluidas mis ganas de coger. Esto se debe a que cada año que pasa me siento más a gusto en mi propia piel.

Eso sí, el proceso de descubrimiento de mi cuerpo y mi sexualidad, de soltar, de fluir, de curiosear, de negociar y pelear conmigo misma, con mi bagaje (y con el del resto de la sociedad), no ha sido un camino de rosas. Para poder llegar al disfrute, primero es necesario quererse, conocerse, tomar el control y… ¡tirarse a la piscina! Sólo desde la estima y el amor propio uno puede llegar a disfrutar plenamente en la cama.

Disfrutar sexualmente significa soltarse, aventurarse, no tener prejuicios. Hay muchas cosas de las que tienes que empezar a desprenderte si quieres pasarlo bien en la cama. A mi edad puedo decir con certeza que no hay una belleza perfecta, así como no hay una sola forma de vivir la sexualidad y de formar una familia. Aunque ni de lejos me considero una experta en el tema, me gusta coger y me gusta conocer mi cuerpo y mis sensibilidades. Llevo años escuchando a mis amigas y a mí misma y de intentar no repetir sus/mis mismos errores. También llevo años escuchando a mis amigas contar qué bien lo pasan con sus compañeras/os, amantes, maridos, novias/os, amigas/os… y de entender con ellas que yo también puedo disfrutar. Me he reído y he llorado por mis acciones, me he caído levantado para seguir disfrutando de una vida compleja. Compleja e intensamente maravillosa, porque es, ante todo, una vida que me pertenece y que es el resultado únicamente de mis propias decisiones.

Bienvenidos sean mis 30 y poquitos. Estoy feliz de poder comenzar a compartir mis experiencias con ustedes en este espacio. Desde ya les digo: no hagan caso. Hay un mundo infinito allá afuera. Sigan su instinto, escuchen lo que su cuerpo les pide y permítanse disfrutar. Como individuos, tenemos la obligación de conocernos, saber lo que nos gusta y lo que no, distinguir las ideas que nos hacen crecer y derribar los prejuicios que nos envenenan y nos hacen pequeños. Tener la fortaleza mental para escapar de los estereotipos y sentirnos sexi comienza en nosotras mismas, sin importar la edad o la hora.

Belén Marco
/

Me llamo Belén. Estudié género y ahora diseño. Nací en Valencia, pero viví en Guate, Ecuador y Estados Unidos. Me considero una mujer liberada e intento hacer caso omiso de las presiones sociales que como mujer coartan mi libertad, mi espíritu nomádico y curiosón. Nado a contracorriente y encuentro cómplices en el camino.


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15

COMENTARIOS

RESPUESTAS

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    Elmer Romero /

    22/02/2017 7:06 AM

    y ya es hora de la boda? mmm No. Buenas amantes se quedan como eso mi vida, "Amantes". A cada Nuevo traido que agarres y le des una gran cogida, lo vas a satisfacer y a asustar. Lo primero que le va a venir a la mente es a cuantos te has cogido para acumular expperiencia y cuantos de ellos tevas a encontrar en la calle cuando andes con el. De la caja de donas, nadie agarra la que ya tiene una mordida. Llamalo lo que querras, pero para mi y para muchos enseñar a coger es una gran parte de la felicidad; agarrarla virgen es lo major que te puede pasar. Asi que con el proximo, major si te esperas a despues de casada para "Explotar" en la cama, si no se te va a la merd.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    papazopapaz /

    14/02/2017 6:05 PM

    " He experimentado cómo con el tiempo todo se intensifica, incluidas mis ganas de coger." Tal vez no te ha pasado por la mente o no quieres considerarlo pero es tu reloj biológico indicándote que tu etapa reproductiva está acercándose a su final, las mujeres tienen un número finito de óvulos que producir en su vida y después de los 30 la fertilidad de las mujeres decrece y el riesgo de un aborto espontaneo aumenta. Tu aparato reproductivo está haciendo todo lo posible por cumplir su propósito a como dé lugar.

    El hecho de tener un hijo es muy tuya pero no se puede negar que contra la naturaleza y la biología es poco lo que tus creencias feministas/liberales/open minded pueden hacer.

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Rock Hudson /

    12/02/2017 5:12 PM

    A la próxima ojala nos cuente Belen cómo se cuida de infecciones transmitidas sexualmente.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    fco. lopez hurtarte /

    11/02/2017 8:23 PM

    .
    LA MUJER EN LA ERA POSMODERNISTA

    Esta columna es justo el reflejo de la mujer de nuestros tiempos. Y si no la aplaudo tampoco la critico. Pero, para entender los fenómenos sociales actuales, y, particularmente la conducta del hombre y la mujer de hoy, es interesante saber que la familia nuclear en la que muchos nacimos está está cambiando a pasos acelerados.

    Entre muchas otras, la etapa posmodernista que vivimos tiene 3 grandes características: 1.- La preeminencia de lo individual sobre lo colectivo. 2.- La mayor importancia al presente versus el futuro. y 3.- Prevalece la forma sobre el contenido. Aunque el célebre sociólogo Z. Baumann, recién fallecido, aseguraba que aún vivíamos en la era del modernismo, pero ese es otro tema.

    Y precisamente el punto 1 responde a muchas de las cuestiones de este artículo. Por ejemplo, priva el pensamiento que la soltería libra de muchas responsabilidades y permite llevar una vida mejor para desarrollarse en el plano personal y profesional: viajes, posgrados, ascensos laborales, etc.

    Pero no es la mujer, no es el hombre, son los tiempos... Son las consecuencias del capitalismo que, ante la ausencia de otra forma de conducir la vida del hombre, nos conduce a este estado de cosas. Los ejemplos abundan y el espacio es limitado.

    Mientras que el movimiento childfree en muchos países está motivando a las parejas a convivir fuera de las responsabilidades paternales, cuando mucho, a compartir con una mascota, "noble, fiel y muy cariñosa" porque es la única que no nos reclama nuestros desmanes como personas. Por lo cual es urgente domesticar al hombre para que aprenda a vivir entre los animales. A ese nivel de egoísmo hemos llegado.

    Por último, el punto 2 es el gran creador de los poderes paralelos, por ejemplo el narcotráfico, el CACIF, aunque no se crea, y mucho mas. Mientras que el punto 3 lo podemos ejemplificar al entender que vale más lo que vestimos y el carro que conducimos que el cultivo del espíritu y la sabiduría.

    Con resabios de machismo pero muy respetuoso y admirador de la mujer, entiendo que la mujer más feliz es la mujer supeditada al hombre. Con mis consideraciones y aprecio anticipados a todas aquellas que piensen lo contrario.

    Gracias, Belén, por compartir este artículo para entender la vida moderna

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Luis Lewis /

    11/02/2017 1:00 PM

    Desde el punto de vista neurobiologico, lo que la autora escribe aqui unicamente toma en cuenta, o se concentra, en la secrecion de dopamina en el cerebro (placer). Yo le sugeriria que tambien investigue el papel que la oxitocina y vasopresina juengan en todo esto y en las conecciones neurales que se forman y se refuerzan con estas actitudes y actividades...

    No son casualidad los altos niveles de depresion que se ven clinicamente en la mujeres que se creen "liberadas" del patriarcado.

    El patriarcado tiene muchos problemas y aqui los hombres tenemos MUCHO que hacer para validar y darle su lugar a la mujer, pero que la mujer busque igualdad imitando lo peor del patriarcado, eso, al menos en su salud emocional, no conlleva a 'felicidad plena.'

    ¡Ay no!

    2

    ¡Nítido!

    Mónica Arriola Román /

    11/02/2017 8:58 AM

    A mi no me gustó la columna.
    Es explícita. Mucho a mi parecer.

    ¡Ay no!

    3

    ¡Nítido!

    JackyM /

    10/02/2017 12:46 PM

    Belén como mujeres vivimos la presión de que tenemos que hacer y cuando llega la hora de hacerlo, tengo 28 y he vivido mi vida plena, llegaré a los 30 y compartiendo tu opinión. Estamos en un ciclo en que los esteriotipos han cambiado. Me gusto tu articulo y lo guardaré para expresarlo en mis 30!!!

    ¡Ay no!

    8

    ¡Nítido!

    Miriam /

    10/02/2017 12:14 PM

    ¡Buena columna! gracias por compartir algo honesto, un testimonio de una mujer que vive felíz. Me pregunto por qué cuando una mujer habla de que no tiene prisa por casarse y no cree que su destino sea únicamente ser madre los primeros que despotrican son los hombres (como mis antecesores que comentan su columna) =) Felicidades y siga escribiendo

    ¡Ay no!

    7

    ¡Nítido!

    MMXVII /

    10/02/2017 9:18 AM

    Haters hate. Let small minds do what they do best.

    Keep it up!

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!

    Bullbert /

    09/02/2017 11:32 PM

    Seria interesante conocer su perspectiva en una decada o dos, para saber si el paso del tiempo y las experiencias vividas (o las no vividas) le hacen ver la trayectoria de su vida de manera distinta.

    ¡Ay no!

    5

    ¡Nítido!







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