El ambiente es un botín para el gobierno de turno

Guatemala tiene expertos ambientales que podrían tomar las decisiones correctas para corregir el rumbo del país o al menos, salvar el lago de Amatitlán.

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Esta es una opinión

Foto: Plaza Pública

Cuando pensamos en Amatitlán solemos ver un cuerpo de agua en agonía, distante, que se encuentra así por culpa de alguien más, entiéndase vecinos o gente sucia que tira la basura donde sea. Un problema del que nosotros no somos responsables. Lo más probable es que esté equivocado.

El lago de Amatitlán tiene un solo afluente: el Río Villalobos. Pero este tiene a su vez varios afluentes que vienen desde San Lucas y Mixco (al Nor-Oeste) y de Puerta Parada y Carretera a El Salvador (Este)

Esto puede observarse en el siguiente mapa:

Fuente: M.Vides análisis y diagramación, con información de MAGA 2001 e INE 2015.

La totalidad de los ríos fluyen hacia el lago. Vean esta imagen e imaginen toda la basura que lleva cada uno de estos ríos, no solo plásticos y latas, sino las aguas negras del sistema de drenajes de todo este territorio. Sabemos, según la Encuesta Nacional de Vida (Encovi 2012), que sólo el 70 por ciento de hogares urbanos y 30 por ciento de los rurales cuentan con servicio de recolección. Pero estar conectado a la red de drenajes municipal, en realidad, tiene un bajo impacto ambiental a gran escala porque solo el 4 por ciento de las alcaldías tratan sus aguas. Esto quiere decir que aunque tengamos drenajes, casi todos los municipios vuelven a liberar las aguas negras al ecosistema de forma cruda, sin tratar. Las municipalidades cumplen con su labor de sacar las aguas negras de nuestros barrios y vecindarios, pero hacia dónde van después es algo que nadie se pregunta.

Las municipalidades mismas han pedido aplazar, durante los últimos 12 años, la norma que los obliga a tratar las aguas recolectadas. Aquí hay un problema porque mientras las alcaldías deben implementar medidas para reducir la contaminación de las aguas que descargan –con la amenaza de que serán multadas por el ministerio de Ambiente, en caso de no hacerlo–, la exigencia no va acompañada del presupuesto necesario para cumplir con los estándares.

La basura sólida encaja dentro de la misma situación: si solo el 32 por ciento de los hogares utiliza servicio de recolección de desechos, cada vez que llueve toda la basura generada en el territorio es arrastrada hacia el lago de Amatitlán. Y esto, solo si las municipalidades están implementando la existencia de rellenos sanitarios como tales.

Un relleno es donde se aísla y se le da tratamiento a la basura para que no contamine el suelo, el agua de los ríos ni de las corrientes subterráneas. Esta transforma en compost la materia orgánica e incluso se produce biogás con ella. En tanto que un vertedero es una acumulación de desechos sólidos y fuente de contaminación que con la lluvia llega a los ríos y filtrada a los mantos freáticos como lixiviados.

En este contexto es una buena noticia saber que de las 25 plantas de tratamiento que existen en la cuenca, siete fueron rehabilitadas por AMSA, en 2016.

Veamos la imagen de lago de 1989. Yo tenía diez años, me subí al teleférico y fui con mi familia a las aguas termales y a comer pepitorias junto al lago.

 

Fuente: M.Vides análisis y diagramación con información de Landsat (NASA/USGS).

A esta imagen obtenida del satélite Landsat se le hizo un tratamiento que nos ayuda a diferenciar las áreas urbanas (en lila) de la vegetación, en la que los verdes más claros son agricultura y los más oscuros, bosques. El lago se ve de un color azul profundo.

El brote de algas y cianobacterias de 2014 fue tan grande que se observaba desde el satélite. Por eso lo incluyo como referencia para compararlo con el que surge ahora, cuatro años después.

 

Fuente: M.Vides análisis y diagramación con información de Landsat (NASA/USGS).

 

Fuente: M.Vides análisis y diagramación con información de Landsat (NASA/USGS).

Debido a la alta nubosidad de la imagen no se logró resaltar los poblados en lila, porque el vapor de agua altera la refracción atmosférica. Pero eso es un problema que ocurre durante los meses de lluvia y este satélite pasa por el mismo sitio solo una o dos vez al mes.

Esa espiral verde es por la gran cantidad de clorofila que tiene toda esta materia orgánica en el lago. El agua, que normalmente debería absorber la radiación solar y verse oscura, se ve de un verde casi neón. Si analizamos los valores que emite en el espectro electromagnético, estos son similares a los de la agricultura. Esto último solo es una manera fancy de decir que hay tanta clorofila en las partes verdes del lago como en los cultivos de sus alrededores. Cabe mencionar que esta misma agricultura es otro factor más que aporta pesticidas, los cuales intoxican las aguas, y fertilizantes que nutren a las algas y cianobacterias.

La solución para salvar el lago no va a ser fácil ni rápida, pero esto solo enfatiza la importancia de realizar acciones integrales y planificadas a largo plazo.

Qué sucede ahora

En esta administración vemos la publicidad de las bio-bardas, estas son instalaciones ingeniosas pero artesanales, hechas de lazos y botellas plásticas recicladas, que atrapan la basura que los ríos arrastran en la superficie. Se trata de una solución temporal para enfrentar el problema de manera parcial. Está por verse si incorporan otras medidas como verdaderas plantas de tratamiento. Este tipo de filtrado es un primer paso, pero se realiza con rejillas de metal, de alta durabilidad y no con lazos cuyo tiempo de vida es corto.

Lo más importante es dejar de mandar aguas negras al lago. Para explicarlo de manera sencilla, las algas y cianobacterias son organismos fotosintéticos que necesitan abono. Por lo tanto, toda la parte sur del complejo urbano de la capital envía casi la totalidad de su material fecal al lago. Este es un dato alarmante. Además, se requiere de otras acciones que incluya prácticas de conservación de suelos y por supuesto educación ambiental.

La administración pasada nos dejó un mal sabor con la “agüita mágica” que salvaría al lago con tan solo aplicarlo. Esto es otro ejemplo del tipo de soluciones cortoplacistas que no funcionan, y aún si esta medida hubiese sido eficiente, bastaba un buen chaparrón para volver a llenar el lago con toda la basura que viene desde toda la parte sur de la ciudad de Guatemala. Comparable con usar un finísimo perfume francés sin haberse bañado.

Pero también es un buen ejemplo de que cuando hay voluntad política se pueden agenciar fondos o estos brotan de forma instantánea. La cantidad de dinero que se planificaba invertir era suficiente como para instalar 10 plantas de tratamiento (el costo corresponde a la de la municipalidad de Panajachel[i], que se encarga de las aguas de los drenajes del barrio Jucanyá). Los costos de mantenimiento son millonarios, por esto se enfatiza en la planificación a largo plazo.

Quién con una luz se pierde

Este rebrote de algas y cianobacterias debería ser una alerta para las autoridades ambientales. Qué bien le haría a nuestra sociedad tener mandos comprometidos, con formación académica y de carrera en el tema ambiental, del cual depende nuestro bienestar.

Existen profesionales egresados de las universidades nacionales, otros especializados en el extranjero, científicos y activistas de carrera dentro de ONG, instituciones y empresas relacionadas a la ecología, por lo cual la única explicación para que ninguno de ellos sea quien está al frente de la institución es que para el gobierno el medio ambiente es un botín político.

Urgen autoridades competentes y comprometidas, porque si el problema de Amatitlán se ve complejo, esperen a oír cómo está la situación de Atitlán o del río Motagua.

 

[i] INFOM-BID-FSMI-01-2009. Sistema de Tratamiento de Aguas Residuales de la Cabecera Municipal de Panajachel, Sololá: Construcción de la Planta de Tratamiento Los Cebollales I.

Margarita Vides Irving
/

Le encanta pedirle a la musa Urania un soplo al oído, y que ella llegue globo en mano a ayudarle a analizar temas desde la perspectiva territorial. Ingeniera, especialista en modelos espaciales e imágenes satelitales. Vive en París.


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COMENTARIOS

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    Carlos Salazar Cruz /

    17/06/2018 11:40 AM

    Se debe establecer vínculos inequívocos entre los Ministerios de: Salud, Ambiente y Educación a fin de enfrentar la problemática ambiental de nuestro país. Se debe penalizar la negligencia ambientalista individual y la colectiva de los Municipios. El Ministerio de Desarrollo debe disolverse y/o refundarse. El Ministerio de cultura debe extenderse más allá de cultivar el folklore y promover una cultura de los valores y recursos naturales.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Margarita Vides /

      21/06/2018 8:12 AM

      Lo que mas me gusta de ese comentario es lo de asumir desde la individualidad así como de la colectividad. Gracias por leer y comentar.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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