Encarcelación masiva en la Tierra de la Libertad 

Estados Unidos se promulgó como la tierra de los libres y el hogar de los valientes. 

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Esta es una opinión

Documental de Netflix acerca de la 13a Enmienda

13th

Estados Unidos tiene aproximadamente el 5% de la población mundial y el 25% de la población encarcelada a nivel mundial. Estados Unidos tiene el 5% de la población mundial y un cuarto de la población encarcelada en el mundo. En Estados Unidos habitan uno de cada veinte humanos. Uno de cuatro humanos encarcelados en todo el mundo residen o más bien llenan espacios en una cárcel estadounidense.

Es un dato absolutamente devastador y doloroso y algo escondido entre tanta propaganda y bombardeo de cultura popular gringa.

En Latinoamérica poco se anuncia y se sabe de esta barbarie idiosincráticamente estadounidense cuyos números afectan a más negros y latinos que la población entera de esclavos viviendo en Estados Unidos durante el siglo dieciocho.

¿Será que  la comparación es exagerada, incluso irrespetuosamente exagerada? Seguramente en el espectro de maldad tendría que haber cierta distancia entre la encarcelación masiva moderna y la esclavitud. Los negros y los latinos en Estados Unidos, por la razón que sea, son más violentos y hay correlación, sino es que causalidad, entre su tendencia delictiva y su encarcelación. Que si la pobreza, que si la falta de educación, que si ciertas tendencias culturales…

En el fondo, y para mí es doloroso admitirlo y verlo con tantos buenos amigos que me visitan, hay un racismo muy profundo en contra de la población negra de parte de los guatemaltecos, en cierto sentido incluso en contra de nosotros mismos. El racismo nacional lo dejo para otro artículo oscuro.

Por lo que, por fin sacudiéndome un poco el sesgo racial, digo categóricamente: no es hiperbólico comparar la esclavitud con el fenómeno de encarcelación masiva moderna en Estados Unidos. Pertenecen ambos a una tradición y a una tendencia histórica continua y rastreable.

Cuando se es vastamente poderoso, las razones subyacentes del poder no cambian sin oposición. Si la oposición existe, se juega estratégicamente para aplastarla o para anestesiarla.  Lo que cambia estratégicamente es el discurso.  Nadie, o al menos muy pocos mantienen poder y promueven prácticas de horror sin pensar hasta convencerse que tienen justificación ética o que están sentados desde un lugar de superioridad moral. Las ideologías y los discursos sostienen y alimentan ese lugar. En el pasado y ciertos presentes la religión ha sido el ejemplo paradigmático.

De la esclavitud a la encarcelación masiva, entonces, hay una evolución discursiva cristalizada en leyes que esconden una continuación ideológica. Más que una reestructuración del poder racial, de clase social y de un cambio en los derechos asociados a la libertad más básica después de la vida- la de movilidad- el fenómeno de la encarcelación masiva forma parte de una evolución con raíces en la industria de esclavos. Es una historia de segregaciones de diferentes índoles cuyos precedentes se pueden resumir, a muy grandes rasgos, de la siguiente forma:

Esclavitud durante la colonia; esclavitud después de la independencia; esclavitud, siendo uno de las disputas centrales, durante y después de la Guerra Civil estadounidense; la abolición de esclavitud bajo la treceava enmienda de la Constitución estadounidense:

Neither slavery nor involuntary servitude, except as a punishment for crime whereof the party shall have been duly convicted, shall exist within the United States, or any place subject to their jurisdiction.

“Ni la esclavitud, ni el trabajo forzoso involuntario, a excepción del que haya cometido un delito por el que se le haya condenado, existirá en los Estados Unidos, o en cualquier lugar sujeto a su jurisdicción.”

Y he ahí la clave que abre la etapa moderna de esclavitud: ni la esclavitud ni el trabajo forzoso a excepción del que ha cometido un delito. Es una pincelada judicial brillante que abre una rejilla por donde se puede abarrotar a comunidades enteras.

Niños afroamericanos en una “chain gang” en los 1900´s

Hay que entender que la esclavitud también fue una industria poderosa y que la abolición significó una crisis económica para los estados del sur. El “involuntary service” que se imponía a ‘criminales’ fue una solución a la crisis: criminalizar a los negros por acciones muy menores como ‘holgazanería’ o ‘loitering’ en las esquinas de los barrios, como lo hacemos todos en las tiendas o en las canchas de fut. Fue la primera oleada de encarcelación masiva post abolición.

Después vino el Jim Crow, políticas de segregación explícitas en el sur e implícitas en el norte calcificadas en el imaginario moderno con, entre otras, la fotografía de Elizabeth Eckford:

06 Sep 1957, Little Rock, Arkansas, USA — Elizabeth Eckford ignora los gritos hostiles. Imagen de © Bettmann/CORBIS

Después llega Malcolm X, Martin Luther King, Baldwin – ese coloso pensador de Harlem- los Black Panthers, como herederos de una lucha larga y dolorosa, milagrosa incluso en su poca probabilidad de éxito. Eventualmente resultó en el Civil Rights Act. Las fotografías, las canciones, las películas y documentales son ahora icónicas. MLK, el más digestible de los luchadores, en comparación con Malcolm X, se ha colocado en Washington DC como estatua de mármol. Blanca para profunda ironía.  La iconografía estadounidense, como la de cualquier estado moderno sirve para lavar la historia, restregarla para quitarle las manchas de crueldad y barbarie. El Tecún Umán cerca de la Aurora no me dejará mentir.

Como la firma de la paz guatemalteca, la declaración de los derechos civiles estadounidenses fue, en muchos aspectos, una mera patina, una lavadita de cara a las tendencias racistas profundamente estructurales en una sociedad que hoy mezcla una forma híbrida de neoliberalismo con una exclusión sistemática social, racial y cultural.

A finales de los setentas, con el tontito y corrupto de Nixon e intensificado durante esa época de ultra conservadurismo de Reagan, basado en una imbecilidad de teoría económica conocida como ‘trickle down economics’, se empezó a implementar una política basada en una supuesta guerra en contra de las drogas o ‘War on Drugs’. Zamparse un purito, o venderlo, se convirtió en una amenaza a la que se le dio prioridad de seguridad nacional.

Todo en este país es una guerra como solución a problemas que a veces se inventan o que se promueven por razones políticas. No hay nada que unifique más que un enemigo común.  Es una característica de imperios tirarle violencia a todo lo que se encuentre de paso y venderlo como imperativo moral. Y es así que la guerra en contra de las drogas, el enemigo común de todo estadounidense cristiano y de buen vivir, por diseño y por inercia, resulta en una segunda oleada de encarcelación masiva. Más masiva que nunca.

Hay aspectos de la industria de narcóticos que se deben tomar muy en serio y como crisis. Entonces y ahora. Lo sabemos nosotros los latinoamericanos más que nadie. Pero la criminalización del consumo y de la adicción es una total estupidez. Es un problema de salud pública y no de crimen. Y hay algo profundamente problemático cuando se encarcela de manera desproporcionada a negros y latinos, sobre todo negros, por razones de consumo, aun cuando los blanquitos lo hacen en proporciones virtualmente idénticas. Especialmente cuando se hace en parte para llenar cárceles manejadas por empresas privadas que se benefician de una gran demanda.

 

Mis amigos aquí en Estados Unidos son ahora abogados, doctores, de clase media y alta. Estudiamos en la Universidad de Stanford. Vivimos en barrios chileros de Nueva York, San Francisco y Boston. Muchos consumen drogas semanalmente. Casi todos hemos probado y disfrutado de la mota en algún punto. Ninguno hemos sido encarcelados por ello. No hace falta movilizarse mucho -literalmente una o dos estaciones desde el Manhattan de lucecitas y burradas, el Disney para adultos- para ver cientos de arrestos de esa índole, día a día, en el Bronx por ejemplo. Un Nueva York alternativo e invisibilizado, con índices de pobreza comparables al de Guatemala y con casos dolorosamente excesivos de brutalidad policial.

No me crean a mí. Una de las fuentes más comprensivas de parte del prisonpolicy.org: https://www.prisonpolicy.org/reports/pie2017.html

Pero insisto, al menos quedémonos con esta estadística: aproximadamente el 25% de la población de encarcelados en el mundo se encuentran en Estados Unidos. La mayoría negros, la mayoría por delitos menores, muchos ni siquiera condenados, esperando juicio. Todo mientras yo me estoy tomando un cafecito en el Upper East Side donde viven amigos que estoy seguro están fumando mota ahora mismo en edificios con guardias y lobbies de triple altura. Una vida fabulosa de Sex in the City la que vivimos, de brunches y rooftop bars, y de foody restaurantes, mientras aproximadamente dos millones de personas se pudren en cárceles que producen billones de dólares en ganancias. Todo como parte de una tradición centenaria

Hay veces que creo que este mundo, como en el Antiguo Testamento, sólo se puede purificar con fuego.

Discutiré en otros artículos temas relacionados. Por ahora, perdón por la amargura, pero son tiempos oscuros por acá.

Un abrazo a distancia y me disculpo por la demora en la publicación desde la muerte de mi perrita.

PD: Dos obras son seminales para entender este fenómeno. 13th es un documental nominado al Óscar. The New Jim Crow es un libro escrito por Michelle Alexander. Ambos extraordinarios y dolorosos. Los recomiendo.

Diego Renato Azurdia
/

Nací al menos dos generaciones muy tarde. Confío más en los animales y en los humanos muertos que en los vivos. Soy agresivamente ateo, pero mi ateísmo, como el de James Joyce, tiene acento Jesuita. Mantengo un pequeño Maximón en mi apartamento de Brooklyn para colaborar desesperadamente con el inútil esfuerzo secular por re encantar el mundo. Tengo una hermosa Pitbull llamada Lola. Soy muy hijo de mi madre.


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    latoya /

    26/08/2017 6:27 PM

    es realmente despampanante las cantidades de plata en ganancia que hace todo este sistema de carceles privadas estatales gringas, es mas quedo documentado que en los 70s si no estoy mal, un par de jueces federales mandaron a prision a una cantidad barbarica de personas y comisionaron por cada condena,las farmaceuticas le han pagado a los doctores para que nos den veneno, las mismas prisiones le pagan a los jueces, para que estos las llenen y de no blancos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    latoya /

    26/08/2017 6:24 PM

    EXCELENTE TEMA !!!
    FELICITACIONES Y PORFAVOR TIRATE EL DEL RASCISMO LOCAL,
    que podes hacer cuando sabes q este sistema no va dejar nada parado mas q mara billonetas con camaras de oxigeno y piernas cyborgs rumiando las oscuridades !!

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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