¿Cuándo tendremos una candidata como Ocasio-Cortez en Guatemala?

Detrás de la inspiradora victoria en las primarias demócratas de Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York se pueden extraer ejemplos significativos de política que nuestros futuros líderes pueden tomar en cuenta y, algún día, poner en práctica.

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Esta es una opinión

Foto: Facebook

El pasado mes de junio, la ciudad de Nueva York presenció la sorprendente victoria en las primarias del Distrito 14 del partido demócrata. Alexandria Ocasio-Cortez, originaria del Bronx que hasta hace relativamente poco se ganaba la vida trabajando como camarera en un restaurante mexicano en Manhattan, venció al congresista titular Joe Crowley. Fue la primera vez en 14 años que alguien se enfrentó al legislador en unas primarias, después de haber ganado 10 elecciones con anterioridad. Crowley, quién ni siquiera asistió a dos debates contra Ocasio-Cortez, era el cuarto demócrata en orden de importancia dentro de la Cámara de Representantes. Ahora, este cargo pudiera ser ocupado por la joven de 28 años. Todo apunta a que, el 6 de noviembre de este año, Alexandria se convierta en la congresista más joven en la historia de los Estados Unidos.

La vida de la joven Alexandria, de madre puertorriqueña y padre fallecido en el 2008  en el Bronx, acaba de dar un giro inesperado que, si termina por concretarse, implicará varios cambios para su comunidad y, posiblemente, con consecuencias a nivel nacional.

La política no fue la primera opción de Alexandria. Según ella relata, la necesidad surgió cuando, al finalizar la carrera de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad de Boston, volvió al Bronx y compaginó dos trabajos para ayudar con la economía familiar. Es durante esa etapa en la que ella se percata de la distancia que existe entre el discurso político y su día a día. No encontró una voz con la que pueda identificarse, ni mucho menos toda la clase trabajadora americana. Fue esa ausencia la que le obligó a tomar cartas sobre el asunto y llegar hasta donde hoy se encuentra. Una historia que merece ser contada.

La constante en el discurso de Alexandria ha sido la organización. Ella pretende organizar su comunidad desde abajo entorno a un proyecto político concreto que incluya la diversidad que pretende representar. Más allá de toda etiqueta, la demócrata tiene claro que su agenda política es irreductible a una postura ideológica: “I am not running from the left, I am running from the bottom” (no me postulo desde la izquierda, me postulo desde abajo). Ella conoce de primera mano las dificultades que enfrentan las personas diariamente en su comunidad y es capaz de hablar por esa clase trabajadora que pretende representar. Es ahí donde radica el meollo de la cuestión política dentro de las democracias representativas y probablemente la causa de la victoria detrás de la joven demócrata.   

Por otro lado, en Guatemala, los partidos políticos a través de los cuales supuestamente se deberían de canalizar las ideologías y propuestas de la comunidad y transformarse en acción e institución política, son incapaces de representar algo concreto por varias razones, sobre todo por el grave problema de identidad que padecen. La ingenuidad de alguien que no conoce la política desde dentro hace que me sorprenda que en Guatemala para entender lo que representan los partidos políticos hay que ver quiénes los están financiando. La vacuidad de fundamentos se compensa con la bandera de la moneda. Dime quién paga y te diré quién eres.

Asimismo, el panorama partidista guatemalteco actual es paupérrimo. Partidos que se crean y cancelan de la noche a la mañana; dirigidos por representantes sin escrúpulos que van a por el mejor postor, un día con este y al siguiente con otro, pero siempre contra nosotros.

En contraparte, hablando sobre el financiamiento de las campañas políticas, la de Ocasio-Cortez se gestionó sin un dólar corporativo, siendo el total 10 veces inferior que el de su contrincante. Asegurando su victoria con un 57% de los votos a su favor, Alexandria dejó claro desde el inicio que no iba a aceptar donaciones de fondos corporativos en aras de preservar la neutralidad y libertad, porque, desde su visión, la política y el dinero deben ir separados para que la segunda no envilezca a la primera. No es que el dinero sea el Belcebú, obviamente, pero puede implicar compromisos individuales, cuando el único compromiso real es con los ciudadanos y el bien común. Además, la joven demócrata tiene razón al decir que “no necesitas dinero para tocar las puertas de tus vecinos”. Así que tomemos nota del expresidente uruguayo, José Mujica, cuando dijo, “el que quiera hacer plata que se vaya al comercio”. El que tenga oídos que oiga.

Además, en todo este panorama los medios de comunicación no hacen más que agravar el problema. Por ejemplo, no tengo claro si el alcalde de Coatepeque fue o no secuestrado esta última semana con tantas versiones contradictorias. Asimismo, me quedo perplejo ante tanto columnista que siempre señala al vecino pero es incapaz de señalar el semblante que refleja lo que ven de frente al espejo. Es como pretender entender una película posmoderna; fragmentada y sin una línea clara de continuidad que hay que ver varias veces para poder entender. En estas circunstancias, ¿cómo esperamos que la democracia funcione en un país incapaz de producir los actores que la misma democracia necesita?

Agenda

A lo largo del artículo, nos hemos referido al proyecto político de Alexandria sin dar detalle de él. Esbozaré en líneas generales lo más destacado para no perderlo de vista y poder seguirlo de cerca.

Dentro de la agenda política de Ocasio destacan los siguientes objetivos: educación pública universitaria gratuita, subida del salario mínimo, asistencia sanitaria para todos y la desmilitarización del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, institución encargada del control de fronteras alineado con la postura de “tolerancia cero” de la actual administración que está haciendo daño a muchas familias guatemaltecas.   

Desde el punto de vista económico sus propuestas han sido tildadas de “radicales”. Sin embargo, el economista Paul Krugman sale a su defensa en un artículo publicado en el New York Times llamado Radical Democrats Are Pretty Reasonable, defendiendo la viabilidad económica de tales medidas apoyándose en cálculos, números y casos reales. Por ejemplo, argumenta que el Medicare for all es un sistema ya implantado en muchos países desarrollados y no tiene nada de radical ni novedoso. 

En cuanto al ICE, Alexandria siempre se ha mostrado crítica con dicha institución. Según la demócrata, el fenómeno migratorio se ha abordado siempre desde una perspectiva puramente racial cuando, en realidad, el fenómeno es mucho más complejo y dentro de su complejidad hay otros factores que deben de ser considerados. Por ejemplo, ella recuerda la primera ley migratoria en Estados Unidos del siglo XIX, la cual excluía a los inmigrantes que provenían de China. Asimismo, con el mismo fundamento, el año pasado se prohibió la entrada de personas que provenían de ciertos países musulmanes o la actual política de Tolerancia Cero que ya hemos mencionado. Ella siempre se refiere a “la seguridad del migrante” y para ello es necesario desmilitarizar la institución. Soluciones simples a problemas complejos, como dice un amigo mío.

Las grandes verdades no suelen cambiar. Las situaciones críticas se repiten a lo largo de la historia y muchas veces los cobardes nos cubrimos detrás de razonamientos y argumentaciones justificando posturas inhumanas. Es entonces cuando lo obvio no es tan fácil de ver y cuando necesitamos gritos valientes, personas que, tras el golpe de una sola mirada, sepan discernir las injusticias y no tengan miedo a denunciarlas. Alexandria es una de esas voces. Necesitamos gente valiente en Guatemala que sea capaz de ver que más allá de los argumentos están ocultadas las personas. 

Para finalizar, recupero una frase de Ocasio-Cortez que nos da una lección a nosotros los ciudadanos, útil para las próximas elecciones: “hace tiempo que votamos por los que creemos pueden ganar, en lugar de votar por los que están en lo correcto”. Yo, esta vez, pienso votar por lo correcto.

Gracias Alexandria.

Mateo Echeverría
/

Graduado en Humanidades por la Universidad de Navarra. Enamorado de la filosofía. Hace años que dejé Guatemala, aunque todo lo que me importa aún sigue ahí.


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    Ximena /

    15/08/2018 7:55 AM

    Interesante artículo. Le seguiré la pista!

    ¡Ay no!

    1

    ¡Nítido!

    ronnymora7.rc /

    14/08/2018 10:50 AM

    Esa candidata no tiene experiencia, considero que no vale la pena a no ser que siga el ejemplo del presidente constitucional de la república de Guatemala Doctor Jimmy Morales que esta realizando el mejor gobierno que ha tenido Guatemala, eso a pesar que no lo dejan tranquilo, lo atacan sin fundamento, ya sea en la vía legal o en los medios de comunicación pagados por comunistas como el presente, interponen otro antejuicio en su contra que de nada servirá porque el congreso lo apoya por conocer de su excelente labor.

    ¡Ay no!

    4

    ¡Nítido!

    Ana /

    13/08/2018 8:29 PM

    He estado poniéndole atención a esta candidata y la verdad, mientras si fue un shock, no necesariamente es lo mejor. La he visto en entrevistas y ella empieza a fallar cuando necesita dar detalles sobre lo que propone.

    Va a tener futuro. No lo dudo. Pero por ahora, necesita más estudio.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      PAPAZOPAPAZ /

      14/08/2018 1:22 PM

      Basta con preguntarle como planea financiar todo lo que propone para que haga "crash and burn" en cada entrevista.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!

      M.C. /

      14/08/2018 10:01 AM

      ...y los que desde anios han tenido el poder no han hecho mayor cosa? no cabe duda que no entiendes a plenitud -sin animo de ofender- su mensaje en general. La clase politica tradicional ya sea de derecha o izquierda esta colapsada y responden en su mayoria a los que los financian.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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