Hay futuro más allá de esta ciudad caótica

Hay 21 departamentos más en Guatemala, además del central. Veintiún oportunidades diferentes de generar desarrollo desde nuestras capacidades. ¿Qué estamos esperando?

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Esta es una opinión

Imagen: Pixabay

Ante la crisis política, social y económica que se vive en Guatemala, muchos compatriotas sueñan con irse del país y vivir en el extranjero, lo que constituye una reacción válida y justificada ante la difícil realidad que enfrentamos día a día. Sin embargo, quizás es necesario que volvamos la vista hacia otras regiones, más allá de la ciudad capital, donde podemos encontrar nichos vacíos para nuestros proyectos y emprendimientos, además de paisajes hermosos, climas para todos los gustos y una enorme diversidad biológica y cultural.

La descentralización es clave para el desarrollo económico y social del país. En este sentido, dadas las condiciones actuales no podemos seguir esperando que el aparato estatal se descentralice, ya que los poderes e instituciones del Estado están tomados por estructuras que no responden al interés social ni al bien común. No queda más que descentralizarnos a nosotros mismos. En toda Guatemala se necesitan inversiones y proyectos ambientalmente responsables que respeten la identidad social, cultural, costumbres, tradiciones, normas e instituciones de cada lugar. ¿Por qué un call center, por ejemplo, tiene que estar a puro tubo en la capital?

Es necesario que muchos más profesionales y emprendedores llevemos nuestras ideas, conocimientos y proyectos al resto de departamentos del país. Es momento de mirar más allá de la Ciudad de Guatemala. Muchas regiones del país necesitan médicos, agrónomos, nutricionistas, biólogos, profesionales de las ciencias químicas y farmacéuticas, ingenieros de todo tipo, periodistas, artistas, psicólogos, trabajadores sociales, comunicadores, acuicultores, veterinarios, arquitectos, dentistas y toda clase de emprendedores, que con creatividad y esfuerzo puedan generar empleo y desarrollo en las regiones más empobrecidas del país.

No podemos seguir de brazos cruzados mientras la mitad de nuestros niños vive con desnutrición, sin acceso a servicios básicos de salud y educación. Llora sangre. Tampoco podemos seguir esperando que la cooperación internacional sea la que “nos traiga el desarrollo”. Como dice el filósofo del rap Vico-C en su rola Explosión, “si seguimos dependiendo de ayudas, en la clase baja nos quedamos sin dudas”. Menos aún podemos ser ingenuos y esperar por la empatía o buena voluntad del sector privado organizado, ya que ellos únicamente velan por sus intereses particulares, como ha quedado demostrado en infinidad de ocasiones.

Tenemos que ser nosotros, los sectores del pueblo de Guatemala que hemos tenido acceso a la educación superior y/o que tenemos posibilidades de desarrollar proyectos e inversiones, quienes tenemos que ser solidarios con nuestros hermanos que se encuentran viviendo en pobreza y pobreza extrema. Con esto no me refiero a actos caritativos ni a “llevar ayuda” luego de cada desastre natural, sino a generar oportunidades de desarrollo local utilizando nuestros conocimientos, ideas y creatividad, además de nuestro dinero, sea este poco o mucho.

Personalmente, al igual que la mayoría de profesionales del país también resido en la Ciudad de Guatemala. En este sentido, no pretendo ser un modelo de referencia. Sin embargo, debemos ser honestos y reconocer que la capital dejó de ser un lugar agradable para vivir. Pasamos literalmente varias horas al día atascados en el tránsito, enajenados dentro de nuestros automóviles. No hay muchos parques donde ir a caminar o hacer ejercicio al aire libre, y nuestros encuentros sociales se ven casi siempre limitados a lugares de consumo (centros comerciales, bares, restaurantes, etc.).

Además, lamentablemente son cada vez menos las áreas verdes que van quedando en la capital, derivado del otorgamiento indiscriminado de licencias de construcción por parte de la municipalidad. Esto ha provocado que importantes áreas boscosas que debieron protegerse como zonas de recarga hídrica estén hoy convertidas en áreas residenciales o centros comerciales, por lo que los bosques son cada vez más escasos y están casi totalmente restringidos a los barrancos. Debido a esto, la crisis por el agua es inminente en la Ciudad de Guatemala, y de hecho, ya se sienten sus efectos en algunas zonas desde hace algunos años.

En Guatemala hay mucho talento y ganas de hacer cosas, pero lamentablemente casi todo se concentra en la ciudad capital y los principales centros urbanos. No obstante, existen grandes oportunidades de desarrollo en todos los rincones del país. Solo tenemos que abrir los ojos. Muchos compatriotas ya lo están haciendo. No olvidemos que Guatemala es un país rico en recursos naturales, pero la miope visión economicista y la deficiente gestión ambiental están provocando estragos y serios problemas. Es momento de parar esto y darle la vuelta al casete.

Fuera de la capital hay miles de posibilidades de inversión y desarrollo bajo esquemas de ordenamiento territorial y respeto a la naturaleza. Incluso oportunidades para fundar nuevos centros poblados, por más alocado que suene. Lastimosamente, en la actualidad mucha de la inversión que llega a las áreas rurales de Guatemala se concentra en la explotación de los recursos naturales (suelo, agua, bosque, minerales, etc.), lo cual deja enormes impactos ambientales y constituye un modelo económico inviable en un contexto de crisis ambiental global.

No olvidemos que muchos de nosotros tenemos vínculos directos con aldeas o municipios donde nacieron y vivieron nuestros padres o abuelos, aunque gradual o abruptamente hayamos perdido nuestra identidad y nuestra relación con la naturaleza. Es momento de cambiar el chip. ¡Descentralicémonos! Coadyuvemos a generar oportunidades de desarrollo a lo largo y ancho de Guatemala. No abandonemos a nuestros hermanos. Llenemos de orgullo a nuestros abuelos.

Rony Trujillo
/

Biólogo. Entusiasta de la aracnología y la filosofía. Me gusta imaginar cómo fueron los bosques de Guatemala antes de la llegada del ser humano.


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    El Coyote cojo /

    28/09/2018 4:26 PM

    Me temo que como sociedad, y principalmente a la urbana capitalina, nos espera un futuro malthusiano en lo espacial, en lo ecónomico, en lo educativo, étc. No se ha planificado a largo plazo y nos seguimos reproduciendo como gremlins. Ve en la calle, tantas niñas embarazadas y criando, da tristeza. Si crees que ahora es caótico el asunto, esperate dentro de, digamos diez o veinte años y ya verás los niveles de desempleo, hambre y violencia. Triste, no?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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