La utopía de dejar de resistir para vivir

Con el cese al fuego en 1996, comunidades en resistencia, desplazados y exiliados volvieron ansiando paz. Veintitrés años después, Guatemala solo resiste. Nos disfrazamos de palomita blanca. Pero en el fondo el cuervo del poder político, militar y económico ha estado con el pico abierto.

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Esta es una opinión

Diputados Fernando Linares Beltranena y Estuardo Galdámez, presentando las reformas a la Ley de Reconciliacion Nacional.

Foto: Carlos Sebastián

Para Guatemala el costo de vivir treinta y seis años en guerra fue muy grande. Devastador, destructor.  El odio no escatimó en vejámenes y crímenes a costa de vidas humanas inocentes. Con el cese al fuego en 1996, comunidades en resistencia, desplazados y exiliados retornaron. Volvieron con la esperanza de dejar de resistir para vivir.

Pero no. Veintitrés años después del cese al fuego, Guatemala solo resiste.

Nos disfrazamos de palomita blanca. Pero en el fondo, el cuervo grande del poder político, militar y económico ha estado robusto, hambriento y con el pico abierto. Solo le interesó hacer un “borrón y cuenta nueva” para que olvidásemos a 200,000 personas asesinadas, 45,000 desaparecidas y 42,000 víctimas de violaciones.

Por suerte, la ONU intervino en las negociaciones para pactar las condiciones de la paz entre el Ejército de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Ojo: se pactó. Y así, los Acuerdos de Paz (a propósito, ley nacional) establecieron los pilares fundamentales para reconstruir el tejido social y las bases para el desarrollo socioeconómico del país.

La memoria colectiva de un pueblo es el mejor instrumento para la paz

Hoy, sin embargo, personajes que tienen vínculos con el cuervo, nos quieren robar la memoria para que nos traguemos el cuento de que hablar de justicia es hablar de venganza. Y más grave aún, quieren protegerse entre sí con impunidad, cubriéndose con amnistía. Por eso propusieron reformas a la Ley de Reconciliación Nacional que buscan eximir de responsabilidad penal a los responsables de los delitos que no fueron incluidos en el texto original de la ley.

Son delitos graves, catalogados de lesa humanidad y que en el marco del derecho internacional de los derechos humanos no prescriben y no son objeto de amnistía. Hablamos de genocidio, desaparición forzada y tortura. Además, con las reformas se pretende, por si fuera poco, absolver a condenados por estos hechos, aplicando la retroactividad de la ley.

Quieren manipularnos con desinformación

Lean lo que opinó el crío de Arzú en su cuenta de Twitter:

“El espíritu de la Firma de la Paz fue violado por quienes buscan lucrar de los resarcimientos y vivir del odio y la venganza. Las reformas a la Ley de Reconciliación Nacional nos van a permitir poner un punto final y concentrarnos en construir un mejor futuro para todos”. 

El Sr. Arzú no tiene idea sobre el espíritu de la firma de la paz. Naciones Unidas ha insistido que para transitar hacia una sociedad en paz, más allá del cese al fuego, hay que:

  • Esclarecer la verdad de los hechos y los responsables. A propósito, el 93% de violaciones a derechos humanos se le atribuye al Ejército de Guatemala, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. No son inventos de las “oenegés comunistas”. Lo investigó y documentó NacionesUnidas y también la iglesia católica con el Informe Guatemala: Nunca Más, del Proyecto lnterdiocesano “Recuperación de la Memoria Histórica”.

  • Hacer justicia, no venganza. Por medio de la investigación criminal de graves violaciones a derechos humanos. Vaya que tuvimos una fiscal general valiente como Claudia Paz y Paz y una judicatura imparcial que condenó, para mencionar casos emblemáticos, el genocidio del triángulo Ixil y la violencia sexual contra mujeres indígenas en Sepur Zarco cometidos por el Ejército de Guatemala.

  • Reparación a las víctimas del daño sufrido. El mecanismo de justicia entendido como restaurativa, pretende reparar a la víctima económica y psicológicamente. Sin embargo, toda reparación es a la vez utópica y simbólica: no se puede devolver la vida del ser amado. Tanto rugen las fieras en contra de las compensaciones económicas. Yo conozco varios casos en que campesinos fueron detenidos y desaparecidos. Eran la única fuente de ingresos para sus familias ya que trabajan duro en la “costa”, cortando caña de los finqueros. Haberlos desaparecido implicó que sus viudas y huérfanos pasaran más hambre y miseria. Una compensación es justa. Desde el punto de vista del derecho, muchos juristas han explicado que “cuando las reparaciones se plasman en castigos económicos para los individuos responsables y el Estado, pueden ser un mecanismo de disuasión igual de efectivo que los castigos penales, incluso tal vez más efectivos” (Mertel, 2005, p. 155).

  • Y por último, crear mecanismos para que las violaciones a los derechos humanos no se repitan. Esto mediante garantías de no repetición como la entrega de armamento, la desmovilización de combatientes. También, dado que los aparatos de seguridad y de inteligencia del Estado crearon durante la guerra estructuras paralelas y grupos clandestinos de seguridad, es fundamental promover mecanismos legales e institucionales para que estos grupos sean erradicados. Pero tampoco sucedió. Por eso, desde el 2007 hemos tenido una CICIG que con éxito, y pese a muchas limitaciones, ha desenmascarado a esos grupos para evitar su reaparición.

Sin justicia no hay ni habrá reconciliación.

Qué fácil es para los diputados y diputadas proponer amnistías, cuando ellos no sufrieron lo que muchos y muchas sí. Diputadas y diputados corruptos que niegan y tergiversan la historia de este país; ajenos al dolor, terror y muerte sufrida por las víctimas. Qué cómodo proteger intereses personales, de sus familiares o amistades para que sus crímenes queden impunes.

Ana María Méndez Dardón
/

Hija de la guerra y feminista en construcción. Abogada con un pie en las ciencias jurídicas y otro en las ciencias políticas. Intento contribuir a la humanidad desde la academia y desde plataformas institucionales para que mi aporte sea algo tangible.


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    Alicia /

    27/02/2019 12:24 AM

    Ana María Méndez, tu nota es un resumen muy atinado de lo que fue la firma de la paz, del porqué el resarcimiento económico es importante y la razón por la cual éstos diputados demuestran su asquerosa avaricia buscando tener más dinero, más poder y sobrepasar por todos. Adoro tus notas por sinceras y humanas... aunque muestren esta dura realidad en la que vivimos.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Eduardo Hernández Méndez /

    24/02/2019 10:16 AM

    Me parece que las reformas a la ley de reconciliación nacional es una aberración; es abrirle las puertas de la prisión (supuestamente) a Pérez Molina y muchos otros asesinos que cumplen una pena por delitos de mesa humanidad. No permitamos más impunidad en Guatemala y a esos dipucaco del pacto de corruptos que las promueven, nuestro absoluto repudio y asco por su falta de respeto por las 200,000 víctimas y los desaparecidos.-

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Kimberly B. /

    21/02/2019 8:30 PM

    ¿Muchos y muchas?
    ¿Quién redactó el artículo? ¿Vicente Fox?
    Con la palabra muchos, se incluye ambos géneros.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    haroldo lopez diaz /

    20/02/2019 7:39 PM

    excelentes informaciones . felicitaciones

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Roberto Ximenej /

    20/02/2019 6:02 PM

    Sin la verdad no puede haber reconciliación, por lo que llamar a una ley que quiere esconder la verdad, de reconciliación es un aximorón. Sin la verdad no puede haber paz, por lo que el tratar de esconderla solo busca la continuidad de la violencia. Sin la verdad no se puede construir un futuro, seguro o/y sólido, por lo el tratar de esconderla solo aguaría inseguridad y falta de firmeza en cualquier cosa que se trate de edificar.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Víctor López /

    20/02/2019 3:34 PM

    Me parece buen artículo , pero de nada nos sirve si los autores intelectuales siguen impunes, que paguen soldadaditos , de poca monta me parece un engaño ... Lo ideal sería que la oligarquía que es la causante de nuestras desgracias pagara por sus crímenes . Pero lamentablemente no es asi , cuando pagarán los terratenientes (autores intelectuales) de tales masacres ?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Miriam /

    20/02/2019 12:18 PM

    Buen análisis, la única forma de reconstruir un país es con justicia, que paguen los que hicieron esas barbaridades. Una ley que favorece a los victimarios sería una bofetada más a las víctimas de miles de desaparecidos, muertos y dañados por 36 años guerra interna,

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

      Francisco FLORIAN ESCOBAR /

      24/02/2019 9:47 PM

      Seria importante que como ciudadanos que somos debemos pedir a los futuros candidatos a la presidencia que prometan.
      uno:que inmediatamente vuelva la CICIG a Guatemala.
      todos los procesados vuelvan a la carcel, que se sigan los procesos y empedos por la CICIG.
      no dejar que candidatos como zury rios sean candidatos.
      La constitucion lo prohibe,algunos esbirros de poca monta estan de acuerdo que se le permita,siendo la hija del genocida mas sanguinario de la historia reciente de Guatemala.Los ue no an oido a las personas quejarse y relatar es horribles experiencias,por lo borrego que somos aceptamos lo que sea.

      ¡Ay no!

      ¡Nítido!



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