Luis de Lión: “¿Por qué se empeña la muerte en matar a la vida?”

Hace 34 años, el 15 de mayo, Luis de León fue secuestrado por el ejército y asesinado el 5 de junio. Hoy se inaugura la Jornada de Memoria para recordar los 22 días que permaneció detenido. Sus familiares nunca encontraron sus restos.

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Mayarí de León, la hija del escritor, junto a la placa colocada en el lugar donde fue secuestrado su papá.

Foto: Pedro Boche

El sol de la mañana calienta con fuerza una calle que anhela lluvia. Un borracho se acomoda para dormir en una banqueta como si estuviera en la cama de un hotel de cinco estrellas. En la otra esquina hay un vendedor de frutas que parte mangos maduros porque a estas alturas de la temporada ya casi no quedan mangos verdes. En la puerta de una venta de pollo tienen una mesa poblada de pequeñas macetas con suculentas, como para compensar con algo sublime el hecho de vender aves por partes. Es mayo y sigue siendo la misma ciudad en la que hace 34 años un gobierno militar ordenó la desaparición y muerte de Luis de Lión.

José Luis de León Díaz nació en San Juan del Obispo, Sacatepéquez, el 19 de agosto de 1959. De su biografía se puede hablar brevemente. Creció en su pueblo natal, tenía que viajar a La Antigua para estudiar, obtuvo el título de maestro de educación primaria y fue maestro toda su vida. Se casó y tuvo dos hijos. Se mudó a la ciudad de Guatemala. Fue dirigente magisterial y miembro del Partido Guatemalteco del Trabajador (PGT). Escribió cuentos, poemas y una novela que obtuvo el segundo lugar en los Juegos Florales Centroamericanos de Quetzaltenango. Sus amigos lo describen como un hombre íntegro, sencillo, transparente, hecho de una sola pieza. Tenía ideas firmes en una época en la que era mejor no tenerlas y fue desaparecido. Si alguien quiere conocer con más detalle la historia, en la página de Mapeo de la Memoria Pedro Boche relata cómo fueron sus últimos días.

Hablar de su obra es mucho más complejo, porque es enorme a pesar de constar de pocos títulos. Hablar de su obra es, también, fundamental porque sus ideas son el legado que nadie puede callar. Si bien un gobierno militar ordenó su muerte, sus ideas siguen en papel y es nuestro deber leerlas, discutirlas y darles vida para que el olvido no nos las arrebate. Mi corazón bibliotecario me empuja a decirle a todo el mundo que lea El tiempo principia en Xibalbá porque es una novela que describe nuestros conflictos y nuestra identidad.

La novela está ambientada en un pueblo pequeño y el infierno que se vive ahí es grande. Es un pueblo rural e indígena y los únicos dos ladinos son el cura que llega a dar sus sermones y la virgen de la iglesia. Uno de sus personajes se fue porque quiso y cuando volvió ya no tenía lugar en la comunidad, se convirtió en un paria que no pertenece al mundo exterior pero tampoco en su propio pueblo. Hay una voz colectiva que funciona como un personaje más. Hay personajes opuestos que se complementan. Está escrita con un lenguaje poético, lleno de aristas y si el narrador afirma muy cerca del principio de la historia que “La Virgen de Concepción era una puta” hay que seguir leyendo para entender por qué. Sin embargo, esa no fue la única obra de Luis de Lión, sus cuentos se encuentran recopilados en La puerta del cielo y otras puertas y en Los zopilotes y Su segunda muerte que, afortunadamente, fueron editados hace poco por Ediciones del Pensativo. Además, escribió poesía.

La otra faceta de Luis de Lión, también fundamental, es la de maestro. En la época en que fue secuestrado daba clases en la Escuela Nacional para Varones, número 11 Clemente Chavarría. Un año antes de su desaparición hizo un taller de creación literaria con sus alumnos de cuarto primaria, no porque creyera que con esas experiencias los niños podrían convertirse en poetas algún día, sino porque sabía que ya lo eran. Los poemas producto de este taller fueron publicados por la Editorial Cultura en el libro Una experiencia poética. Taller de poesía infantil. Además, escribió para niños y sobre la didáctica para niños.

En 1991 un grupo de escritores le rindió un “Homenaje imaginario” a su obra literaria. Los ensayos de cada participante fueron recopilados en forma de un pequeño libro, junto con algunos poemas del autor. El ensayo con el que Luis Alfredo Arango rindió homenaje a su amigo habla de sus ideas respecto a la educación en Guatemala.

Arango recopila ideas que el profesor de León trata en el ensayo “La educación como una forma de ideologización”: José Luis pensaba que la escuela en Guatemala era represiva, clasista, discriminatoria y castrante. Se imparte –decía él– una educación tipo bancario, que consiste en atiborrar a los estudiantes con una gran cantidad de datos inútiles. Nombres de escritores y obras literarias; nombres de generales y fechas de batallas; nombres de huesos, o ríos de Noruega; nombres de músicos e inventores; listas y listas; inventarios inútiles… –pensaba él– una escuela estática, donde los estudiantes tienen que permanecer callados, inactivos, mientras el profesor se luce dando su lección magistral. Una escuela que no estimula la motricidad; que no cultiva la habilidad manual, ni desarrolla la creatividad y la fantasía de los niños y jóvenes.

Más adelante en el texto Arango afirma que de León creía que el criterio educativo guatemalteco tenía el propósito de convertirnos en un país de ensambladores de aparatos prefabricados de los países industrializados. Quizás ahora pensaría que el propósito solo evolucionó para convertirnos en trabajadores de call center. De León pensaba que para los que fracasan en su profesión estaba la política, que es trapera, cimarrona, que nada tiene que ver con ideales, con la fidelidad a una ideología o a una concepción del mundo.

Además, de León creía que la escuela rural estaba divorciada de la realidad: Los contenidos programáticos están alejados de la experiencia vital de los educandos. Están concebidos, supuestamente, para “incorporar al indígena a la vida nacional y a la cultura nacional”, enfoque totalmente erróneo, porque es etnocentrista: porque ignora que las culturas indígenas también son nacionales. El ensayo continúa hablando sobre la separación de la realidad y la escuela rural en hechos simples como que la época de clases coincide con el tiempo en que se siembra, cultiva y recolecta la milpa, es cuando los niños deben ayudar a su familia y el tiempo de vacaciones coincide con el tiempo en que no hay nada que hacer en el campo.

Casi medio siglo después las ideas de Luis de León sobre la educación siguen vigentes, así como su apreciación del panorama educativo, con el agravante de figuras como Joviel Acevedo o la cantidad de maestros que lo son por necesidad y no por vocación. Las ideas de Luis de Lión siguen siendo necesarias en nuestro panorama literario, para entendernos mejor a nosotros mismos.

Su trabajo como maestro sigue siendo imprescindible desde la crítica al sistema educativo de un país donde muchos creen que es posible resolver los problemas del área rural con decisiones tomadas desde la capital, ignorando el contexto de cada comunidad y sus habitantes. La voz de Luis de Lión surge de la experiencia, de ser el niño indígena que debe caminar desde muy lejos para ir a la escuela, de ser el maestro que no se conforma con seguir un currículo obsoleto, que se resiste a convertir a sus alumnos en máquinas repetidoras de lecciones aprendidas de memoria. Luis de Lión es el maestro que nos cuenta cuentos no para hacernos dormir, sino para despertarnos.

Jornadas de Memoria

Del 15 de mayo al 6 de junio se llevarán a cabo en la ciudad de Guatemala y en La Antigua las Jornadas Luis de Lión. Se trata de una serie de actividades artísticas, culturales, educativas y académicas para rememorar los 22 días en los que el escritor fue violentado por las fuerzas de seguridad del Estado de Guatemala y  asesinado extrajudicialmente. La idea es rememorar cada día con como una respuesta a sus verdugos, para que el arte, la cultura y las ideas de Luis de Lión prevalezcan sobre la violencia de la que fue víctima. Más información disponible aquí.

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Conoció los cómics porque un día se empachó de literatura, aunque nunca dejó de creer que se puede cambiar al mundo un lector a la vez. Ama el cine y los dulces de anís.


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COMENTARIOS

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    Roberto Sáenz /

    15/05/2018 6:01 PM

    Sin duda Guatemala a visto nacer a grandes personajes, intelectuales, artistas, revolucionarios, visionarios, y Luis de Lión es uno de ellos, orgullosamente de San Juan del Obispo, inspirado por el majestuoso volcán, que bueno que hay memoria, que bueno que hay juventud y mejor aún saber que nuestra cultura aún tiene mucho que dar y se resiste a morir, aunque los tiempos quieran hacer ver lo contrario, y la podredumbre del sistema sea mas visible, no hay que caer en la tentación del pesimismo, estoy seguro que lo mejor de Guatemala es más que 10,20 o 30 noticias alarmantes diarias.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Vinicio Cabrera /

    15/05/2018 4:35 PM

    Donde se pueden obtener la literatura de Luis de Lion?

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!

    Call me Ishmael /

    15/05/2018 1:22 PM

    El tiempo principia en Xibalbá es una de las obra más profundas de la literatura guatemalteca, tiene un nivel de estilo tan refinado como para ser producto de exportación y codearse con las novelas universales. Me pregunto que otras obras maravillosas pudo haber escrito el gran Luis de Lión si aún viviera, aunque su presencia sigue latente, eso queda bien claro.

    ¡Ay no!

    ¡Nítido!



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